La creación de las Uniones Sagradas

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Al estallar la Gran Guerra se produjo un fenómeno político muy similar entre los principales contendientes de ambos bandos. Las fuerzas políticas y sociales cerraron filas alrededor de la causa militar, considerada como común, aunque conviene tener en cuenta las peculiaridades de cada sistema político, ya que entre los beligerantes había democracias desarrolladas frente a otros sistemas autoritarios y hasta casi una monarquía absoluta.

Si comenzamos por las democracias, Francia vivió una clara convergencia de los partidos políticos a la hora de apoyar la guerra contra Alemania. Esta casi unanimidad estaba fundamentada en el profundo revanchismo que se había alimentado durante décadas por la derrota de Sedán y la pérdida de la Alsacia y Lorena, uno de los factores clave del antagonismo profundo hacia Alemania. Las formaciones políticas se agruparon bajo la “Unión Sagrada”, cuyo objetivo era salvar a Francia del considerado su peor enemigo, por encima de las claras divergencias ideológicas. En esta unión también estuvieron los socialistas, recién asesinado Jaurès por un fanático nacionalista y que tanto había luchado por el pacifismo. Por su parte, es significativo que los sindicatos no convocaran la huelga general contra la guerra.

Aunque en Gran Bretaña se produjo también una clara corriente patriótica y de unión ante la guerra, no se produjo el mismo grado de unanimidad que en su principal aliado. Es cierto que la oposición conservadora frenó sus críticas hacia el gobierno liberal de Asquith, pero dos ministros de dicho gobierno dimitieron y un sector del laborismo liderado por Ramsay McDonald se opuso con decisión a la entrada de los británicos en el conflicto.

En Alemania funcionó algo parecido a la “Unión Sagrada” francesa. Todos los partidos del Reichstag votaron los créditos de guerra, incluido el SPD, que no hizo ningún llamamiento a la huelga general. Los sindicatos y la patronal acordaron una tregua mientras durase la guerra. Solamente un sector de la izquierda, con Liebcknecht a la cabeza, mantuvo un radical rechazo al conflicto. En Alemania, las pulsiones autoritarias se acrecentaron con el estallido de la Gran Guerra. Los militares habían demostrado en el verano de 1914 su poder presionando al gobierno para que optase por una política intransigente en la crisis internacional. A medida que la guerra avanzaba, el poder militar se hizo cada vez más presente en la vida política.

Las constantes tensiones nacionalistas que padecía el Imperio Austro-Húngaro se eclipsaron por un tiempo ante la guerra, surgiendo una especie de nacionalismo común desconocido hasta el momento.

Por último, en la Rusia zarista, el sistema político europeo más autoritario, la guerra también suscitó un inicial entusiasmo general. En la Duma se apoyó la entrada de Rusia en la guerra, aunque los mencheviques y bolcheviques se opusieron con energía, siendo detenidos algunos de ellos. Por su parte, la conflictividad social disminuyó considerablemente, reduciéndose el número de huelgas.

Cuando se vio que la guerra iba a ser larga y se empezaron a sufrir sus terribles consecuencias humanas y económicas, comenzó a resquebrajarse la inicial unanimidad entre las fuerzas políticas y sociales de cada país contendiente. En otros trabajos estudiaremos esta evolución política y social.

Eduardo Montagut

La paz armada

El Kremlin

El período que transcurre desde finales del siglo XIX hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial es conocido como “paz armada”. Esta etapa se caracterizó por el alineamiento de las principales potencias en dos grandes bloques o alianzas en un proceso creciente de tensiones, que desembocarían en el estallido de la Primera Guerra Mundial.

El káiser Guillermo II dio un giro completo a la política exterior alemana en relación con lo que había diseñado Bismarck con sus famosos sistemas bismarckianos y que se caracterizaron por pretender garantizar la hegemonía continental alemana y aislar a Francia, pero sin emprender acciones de signo imperialista de envergadura. El káiser defendía, en cambio, la weltpolitik o política mundial, claramente expansionista. En este sentido, los industriales y gran parte de la clase política alemana apoyaron este giro, que provocó un cambio radical en las relaciones internacionales. La primera medida emprendida fue no renovar el Tratado de Reaseguro con Rusia porque se entendió que podía traer problemas a Alemania con Austria.

Por su parte, Francia estaba inmersa en pleno affaire Dreyfus, pero encontró en la nueva coyuntura internacional una forma de aliviar las consecuencias de este escándalo. La III República aprovechó el creciente distanciamiento entre alemanes y rusos para firmar en 1892 una convención de carácter militar y secreto con Rusia, perdonando sus deudas económicas, y a pesar de las diferencias abismales entre los dos sistemas políticos. De este modo, Francia conseguía terminar con su aislamiento internacional. El miedo de Bismarck de contar con enemigos aliados entre sí en sus fronteras occidental y oriental se hacía realidad.

El nuevo expansionismo alemán y sus apetencias coloniales provocaron el recelo de los británicos. La creación de una potente armada y la presencia de intereses alemanes en el Imperio otomano y en China empezaron a preocupar seriamente en el Reino Unido. Eso provocó que abandonara sus vínculos con la Triple Alianza.

Británicos y franceses venían desarrollando un claro enfrentamiento colonial en África al chocar sus dos proyectos imperialistas. El Reino Unido pretendía unir territorios desde Egipto a Sudáfrica, es decir, de norte a sur, frente al proyecto francés de oeste a este, desde el Océano Atlántico al Océano Índico. La culminación de sus enfrentamientos se dio en Fachoda (1898), en Sudán, enclave donde colisionaban sus dos imperios y que terminó con la derrota francesa. Pero, una vez superado el conflicto, comenzaron los acercamientos entre París y Londres ante la constatación de los peligros que suponía la weltpolitik alemana. Gran Bretaña temía que una nueva derrota de Francia frente a Alemania, como la de 1870, podía convertir a ésta en la primera potencia continental. El resultado fue la firma en 1904 de la Entente Cordiale entre ambos países, que solucionó los conflictos coloniales y les unió frente a Alemania.

La hostilidad entre rusos y británicos había sido constante en el Oriente Medio. Pero Gran Bretaña consideraba la política alemana que era más peligrosa para el mantenimiento de su status de primera potencia. El Imperio ruso se encontraba en una situación difícil, ya que había sido derrotado por Japón en 1905 y había estallado una revolución. Además, se había distanciado de Alemania y mantenía su tradicional rivalidad contra Austria-Hungría en los Balcanes. Francia se convirtió en la mediadora entre británicos y rusos para que solucionasen sus contenciosos en Asia. El resultado fue la firma entre Gran Bretaña, Francia y Rusia del tratado de la Triple Entente en 1907.

Por el otro lado, se mantenía la Triple Alianza, formada por Alemania, el Imperio de Austria-Hungría e Italia. En diciembre de 1913, Alemania y el Imperio turco firmaron una alianza militar que hizo que los otomanos se alineasen con los imperios centrales.

Eduardo Montagut

Política de supermercado

Pacios

¿Quién no ha elegido un producto por los vivos colores de su envoltorio? ¿Quién se resiste a comprar la felicidad, cuando se ofrece envasada  en una lata roja al módico precio de 50 céntimos? ¿Cómo podemos dejar de comprar un yogur con sabor a fresa, que nos garantiza belleza y salud, o un coche con el que alcanzaremos la libertad y la seguridad que todos ansiamos?

Vivimos en una sociedad que adora al dios Consumo. Sus fieles y leales seguidores, los consumidores, ansiamos alcanzar la felicidad que nos promete comprando los milagrosos productos que nos ofrecen sus sumos sacerdotes. Profesamos una religión que ha modificado muy profundamente nuestras vidas, nuestra forma de pensar, de relacionarnos, de convivir. Exhibimos sus símbolos como elemento de distinción o pertenencia. Las redes sociales nos han permitido transformar nuestra vida también en un producto que exponemos en el gran escaparate de Internet, buscando la ganancia del “me gusta”, el retuit  o incrementando nuestra bolsa de seguidores.

Cuando hoy criticamos a la política por su frivolidad, efectismo y “postureo”; cuando desde algunos medios de comunicación se reprocha a nuestros políticos que se hayan convertido en una especie  de vendedores de promesas inconsistentes, me pregunto si lo que realmente ocurre no es más que una adaptación de la política a nuestro modelo consumista;  a un perfil del votante que cada vez se identifica más con el de un consumidor y menos con el de un ciudadano, obligando a los políticos, adaptándose a este nuevo perfil, a degradar su condición a la de meros proveedores que deben satisfacer a los votantes como si fueran consumidores o clientes.

Cuando el consumismo se ha convertido en la religión dominante,  es fácil caer en la tentación de convertir a la política en un producto más, de devaluarla  sometiéndola  a las reglas del mercado, de subyugarla al dictado de la propaganda. Las propuestas electorales se elaboran más para captar la atención del votante, atendiendo a estudios de mercado que a compromisos ideológicos. Lo complejo se simplifica y la realidad cede frente a la imagen que de ella se construye, en función de los intereses de la marca.

La razón se convierte en prisionera de la pasión. Alcanzar el corazón de los votantes pasa a ser objetivo prioritario en la campaña política. La emoción  no se utiliza al servicio  del mensaje político; es el  mensaje el que sirve para estimular emocionalmente a los votantes en beneficio de  nuestro candidato y para provocar un rechazo visceral hacia el contrario,  a quien se responsabiliza de todos los problemas que nos afectan.

Y como consumidores, aceptamos con agrado que se nos ofrezca la política como un producto edulcorado,  como un espectáculo de entretenimiento con el que disfrutar de nuestras horas de ocio. Premiamos con elevadas audiencias los programas televisivos en los que los políticos se someten a las preguntas de niños de Primaria; admitimos sin escándalo que se utilice el modelo de un catálogo comercial para trasladar las propuestas electorales; nos divierte que se someta a los candidatos a pruebas de habilidad o simpatía que nada tienen que ver con su aptitud, su experiencia, ni su capacidad política.

La gran complejidad y trascendencia de las relaciones económicas y sociales sobre las que interviene el poder político, dista mucho de la frivolidad con la que se aborda la información o la propaganda política. De nuestro comportamiento, exigencia y compromiso ciudadano también depende, en gran medida, que la política siga por la senda de la banalización o que sea tratada con una dignidad acorde con la importancia que tiene para el bienestar de nuestra sociedad. A veces, toda la culpa no la tienen los políticos.

José Ignacio García Pacios

Los establishments políticos y financieros europeos quieren terminar con Syriza

Vicenç_Navarro_i_López

La explicación más común que aparece en los mayores medios de información en España del estancamiento en las negociaciones entre el Eurogrupo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, por un lado, y el gobierno Syriza por el otro, es que este se debe a la incompetencia de este gobierno, escenificado por el comportamiento definido como teatral de su Ministro de Finanzas, el Sr. Yanis Varoufakis, que ha mostrado una gran inmadurez e “impertinencia”, expresión esta última utilizada por el Ministro de Finanzas alemán, el Sr. Wolfgang Schäuble. Se presenta así al nuevo gobierno griego como rígido, incapaz de negociar con buena fe, introduciendo demandas (como el pago de compensaciones del gobierno alemán al Estado griego por los daños causados por la ocupación nazi a la sociedad griega) que no vienen al caso, o insistiendo en la reestructuración de la deuda pública griega, un tema que el gobierno griego debiera ser consciente que se considera innegociable.

La culpa, pues, es del gobierno Syriza. Lo que este debería hacer, según la sabiduría convencional del momento, es respetar los acuerdos firmados por el anterior gobierno, implementando las medidas de austeridad autorizadas con anterioridad, y eliminando las medidas que aparecían en su oferta electoral y que incluían, entre otras propuestas, eliminar el descenso de las pensiones, revertir las reformas laborales que faciliten el despido, y parar los desahucios (una paralización que afectaría negativamente los intereses de la banca). A la respuesta negativa a parar tales medidas que ha dado el gobierno Syriza, indicando que el electorado griego les había pedido que realizaran tales medidas, el establishment político europeo (instrumentalizado por el establishment financiero) le responde que ellos, los gobiernos presentes en el Eurogrupo, también han sido elegidos democráticamente, y que la aplicación de sus propuestas a Grecia son también resultado de mandatos populares (lo cual, por cierto, no se corresponde a la realidad, puesto que la gran mayoría de partidos gobernantes de los países europeos representados por los Ministros de Finanzas del Eurogrupo no tenían incluidas en sus programas las medidas de austeridad que han estado imponiendo a sus ciudadanos, siendo el gobierno Rajoy un ejemplo de ello. Ninguna de las políticas de austeridad estaba en la oferta electoral del PP. Y como él, la gran mayoría de partidos gobernantes en la Eurozona.

La imposición de tales políticas de austeridad a Grecia se presenta por los Ministros de Finanzas del Eurogrupo como necesaria para conseguir la recuperación de la economía griega, ignorando que han causado un enorme desastre y tragedia humana en Grecia, con la pérdida de un 25% de su PIB. Es interesante y significativo que la misma reunión del Eurogrupo en Riga que acusaba al gobierno Syriza de irresponsable por oponerse a sus propuestas, presentaba al gobierno Rajoy y sus medidas de austeridad como ejemplares (“El Eurogrupo loa las reformas de España”, La Vanguardia, 25.04.15, p.70).

La agresividad de economistas liberales y socioliberales hacia Syriza

Esta explicación del supuesto estancamiento de las negociaciones ha sido promovida en los mayores medios de información en España. Y dos economistas mediáticos que gozan de gran acceso a tales medios han sido especialmente agresivos en su crítica al gobierno Syriza. Uno es JC Díez, próximo al dirigente del PSOE, el Sr. Pedro Sánchez (y que se ha transformado casi en el corresponsal económico de El País) y otro es el Sr. Josep Oliver, en su día también en la órbita socialista (en Catalunya), que es un gran defensor de la necesidad de tales políticas de austeridad (a las que atribuyó en su último artículo en El País, “La larga marcha del empleo”, 24.04.15, lo que él definió como recuperación económica de España). Estos economistas han sido los máximos reproductores de los argumentos utilizados por el Ministro de Finanzas alemán, responsabilizando al gobierno Syriza de la paralización de las negociaciones, y culpando además a este gobierno por el considerable deterioro de la situación económica griega desde la victoria de Syriza (como también ha hecho el ministro alemán).

Tanto Díez como Oliver parecen desconocer la acumulada evidencia científica que muestran cómo tales políticas de austeridad han deteriorado enormemente el estado de la economía no sólo griega, sino de la mayoría de países de la Eurozona al reducir la demanda doméstica en estos países, siendo una de las mayores causas de la Gran Recesión. Muchos expertos como Krugman, Stiglitz, Weisbrot, Baker, Galbraith, Jeff Faux y una larga lista de economistas bien conocidos, también han atribuido las crisis a esta limitada demanda doméstica causada por los recortes y bajadas salariales, añadiendo su voz a una explicación que, siendo minoritaria al principio, está convirtiéndose en mayoritaria en amplios círculos académicos europeos (aunque no en España) debido a la robustez de la evidencia acumulada durante estos años de Recesión. En cuanto a la supuesta recuperación de la economía española, esta no se debe a estas medidas de austeridad. Todo lo contrario, ha sido el descenso de las políticas de austeridad (debido a consideraciones electoralistas) y sobre todo al descenso del precio del petróleo, a la devaluación del euro y a las medidas de expansión monetaria del BCE las que han sido responsables de tal crecimiento económico que se presenta como recuperación.

El objetivo del establishment financiero y político europeo no es expulsar a Grecia del euro, sino expulsar a Syriza del gobierno griego.

Una razón aducida frecuentemente por estos y otros autores defensores de las políticas de austeridad es que estas han sido necesarias para “salvar el euro”. Este “salvar el euro” ha sido una constante entre ellos. El euro, sin embargo, nunca ha estado en peligro ni de desaparecer ni de colapsar, tal como algunos hemos estado señalado desde su principio. Y la causa de que nunca haya estado en peligro es que sistemáticamente ha beneficiado a los que mandan en la Eurozona (el establishment financiero) a costa de la mayoría.

Tal argumento –de salvar el euro- se está utilizando ahora de nuevo cuando se indica que hay una posibilidad de que la rigidez e incompetencia de Syriza fuerce la expulsión de Grecia del euro, pues sus políticas hacen imposible su permanencia en esta unión monetaria. En contra de lo que dicen estos autores, lo último que desea el establishment político de la Eurozona (instrumentalizado por el establishment financiero) es que Grecia salga del euro. Lo que desean (y hay que ponerlo en cursiva) es expulsar a Syriza del gobierno griego, es decir, que colapse su apoyo electoral y que sea sustituido por el partido anterior, servil a sus intereses. Este ha sido y continúa siendo el objetivo de la agresividad mostrada por los establishments financieros, políticos y mediáticos europeos. Se mostró claramente este objetivo incluso antes de que ganaran las elecciones. Las intervenciones del BCE, de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, por no decir del gobierno alemán y de sus aliados (como el gobierno Rajoy) en las elecciones griegas fueron notorias, participando activamente en la campaña en contra de Syriza. Y nueve días (sí, solo 9 días) después de que saliera elegido Syriza, el BCE cortó la línea de crédito al gobierno griego en una medida de una enorme hostilidad (equivalente a un acto bélico), sin tan siquiera esperar a tomar esta decisión cuando hubiera correspondido según el calendario marcado, en fechas posteriores. Este acto de hostilidad, fue seguido por una redefinición muy marcada de los términos en los cuales la banca privada griega podía prestar dinero al Estado, comprando deuda pública, una medida que el BCE nunca había aplicado a los gobiernos anteriores, responsables de los enormes déficit y deuda públicos que el gobierno Syriza había heredado.

Estas medidas fueron aplicadas con pleno conocimiento de que crearían una gran fuga de capitales. 24.000 millones de euros han abandonado Grecia desde diciembre. Esta situación, resultado de una enorme agresividad hacia el gobierno Syriza, está dificultando enormemente que el Estado pueda conseguir prestado dinero de los mercados financieros (es decir, de la banca), situación que es resultado de las acciones tomadas por el BCE. Ninguno de estos hechos aparece en los artículos del Sr. J.C. Díez o del Sr. Josep Oliver (“¿Corralito griego ya?”, La Vanguardia, 24.04.15). Según ellos, Syriza y su comportamiento, su supuesta rigidez e inflexibilidad, son los responsables de la situación en la que se encuentra el gobierno Syriza.

Las políticas de austeridad impuestas a Grecia han reducido su PIB un 25%, porcentaje nunca alcanzado en ningún país en tiempo de paz. Y ello ha beneficiado al capital financiero, tanto griego como alemán, francés y español, entre otros, con un enorme daño a la mayoría de la población griega. La evidencia de que ello ha sido así es abrumadora. Pero ello no es obstáculo para que el BCE, la Comisión Europea, el Eurogrupo, el Consejo Europeo, el FMI y el gobierno alemán continúen insistiendo en las mismas políticas que han conducido a la enorme crisis humanitaria. Nada menos que el que fue director de la oficina europea del FMI, el Sr. Reza Moghadam, escribió un artículo en el Financial Times (“Stalemate can be replaced with sanity in eurozone dealings with Greece”, 08.04.15) en el que concluía que lo que está ocurriendo en las negociaciones era profundamente injusto, pues “Europa está exigiendo al gobierno griego actual la implementación en cuestión de semanas de toda una serie de medias que los gobiernos anteriores no realizaron en varios años”.

En realidad, las demandas del gobierno griego son más que razonables. Son las mismas que se aplicaron al gobierno alemán en los años cincuenta. Y entre ellas, pide que no se le exija el pago de la deuda a no ser que la economía griega comience a crecer de nuevo. La rigidez en las negociaciones es la que presenta el Ministro de Finanzas alemán, y sus aliados (el gobierno portugués y el español, junto con los gobiernos del Este de Europa), la mayoría de clara orientación neoliberal es la causa de la situación actual. Su objetivo es destruir a Syriza, no sacar a Grecia del euro. Véase la alegría mostrada en el reportaje de El País (conocido por su animosidad a Syriza y Podemos) subrayando el supuesto declive del apoyo popular a Syriza (de una manera característica y previsible, El País manipula el título, indicando que “el calvario de la negociación reduce el apoyo popular al gobierno de Syriza” –El País, 24.04.15-, título que contrasta con los datos proveídos en el mismo artículo, donde se ve que el apoyo a Syriza ha aumentado de un 36% en enero a un 38% ahora). Esto es lo que están intentando en su estrategia, cuya última noticia es el intento de neutralizar, e incluso expulsar, al Ministro de Finanzas griego, deseando que vuelvan sus aliados, las derechas griegas, que llevaron al país al desastre, para poder así controlar Grecia a su antojo, como hicieron en los años que precedieron a la victoria de Syriza.

Una última observación. Ruego que el lector distribuya extensamente este artículo. Yo no tengo las cajas de resonancia que tienen los antes citados economistas. Todo lo contrario, los medios de información y persuasión de este país, conocidos internacionalmente por su escasa diversidad, no publican voces críticas como la mía. De ahí que tengo que pedirle al lector que, como ocurría durante la dictadura, los artículos se conozcan pasándolos mano a mano. Gracias.

Pensamiento crítico
Vicenç Navarro

Público

Premios de Arco Europeo Progresista: entrega el 29 de enero

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Como ya sabéis, la Comisión de Distinciones y Premios de Arco Europeo Progresista aprobó, el pasado 15 de septiembre, otorgar los siguientes premios:

Premio de Pensamiento Político: Al Profesor Dr. D. Manuel Balado Ruiz-Gallego, Presidente del Instituto Internacional de Ciencias Políticas, Profesor del Instituto de Estudios Políticos d’Aix-en-Provence, representante ante UNESCO y Naciones Unidas sobre políticas de seguridad vial y que fue profesor del entonces Príncipe de Asturias y actualmente su Majestad el Rey D. Felipe VI, por su compromiso con la educación y la pedagogía para vertebrar las relaciones sociales en un marco de exigente humanismo y de ciudadanía responsable y participativa.

Premio de Literatura Política: A D. Eusebio Lucía Olmos, escritor de artículos y libros, como “Cosas Veredes”, por su compromiso a través de la literatura con los más desfavorecidos y el ideario progresista, impulsando, desde la crítica y el diálogo, la conciencia solidaria para una sociedad más justa.

Premio de Comunicación Política: A D. José Cepeda García, Diputado de la Asamblea de Madrid, miembro del Comité Federal del PSOE, Ingeniero Informático, Licenciado en Ciencias de la Información y Diplomado en Sociología, por su defensa continuada en los medios de comunicación de los derechos de los ciudadanos y por su eficacia e innovación en la campaña que coordinó, en este año 2014, para la elección del nuevo Secretario General del PSOE.

Premio JEAN JAURES: A D. Felix Alonso Soria, ex Comisario Principal, fundador de la Unión Sindical de Policía y actualmente Presidente del Colectivo Rousseau y Director del Área de Cine de Arco. Como hace ahora cinco años fue reconocido con la distinción JEAN JAURES de Arco Europeo Progresista, se ha decidido el pasado 2 de diciembre hacerle entrega del Premio JEAN JAURES, en reconocimiento a toda su carrera profesional siempre dirigida a consolidar la democracia en nuestro país a través de su destacada labor en el Cuerpo Nacional de Policía y su infatigable actividad cultural.

La entrega de los Premios se hará el próximo 29 de enero, jueves por la tarde, en nuestra sede de ARCO HAGION. En sucesivos recordatorios se especificarán la hora y las señas para aquellos que no hayan asistido a la sede de ARCO HAGION con anterioridad.

En Madrid, a 8 de diciembre de 2014

 ARCO EUROPEO PROGRESISTA / ARCO HAGION

MAÑANA JUEVES ACTO DE ARCO EUROPEO EN LA COMISIÓN EUROPEA

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Estimados amigos, os recordamos que mañana jueves 23 de octubre, de 16.00 a 18.00 horas, Arco Europeo Progresista celebra un acto en la Representación de la Comisión Europea en España (Pº de la Castellana, 46 –MADRID-), en el que se tratarán los síntomas de la actual crisis en Europa y en España que, cada vez más, parecen indicar un cambio radical en nuestra sociedad.

Esperamos vuestra asistencia y vuestras ideas.

 

 

 

 

 

 

Acto de AEP en la Representación de la Comisión Europea en España

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Estimados amigos, el próximo jueves 23 de octubre, de 16.00 a 18.00 horas, Arco Europeo Progresista celebrará un acto en la Representación de la Comisión Europea en España (Pº de la Castellana, 46 –MADRID-), en el que se tratarán los síntomas de la actual crisis en Europa y en España que, cada vez más, parecen indicar un cambio radical en nuestra sociedad. Esperamos vuestra asistencia y vuestras ideas.

unión europea

16 h INAUGURACIÓN

José Antonio García Regueiro

Discurso inaugural: Los síntomas de la justicia europea

Presidente de AEP

Letrado del Tribunal de Cuentas, ex Letrado del Tribunal Constitucional y del Cuerpo Jurídico Militar

 

Olaf Guillermo Bernárdez Cabello

Ponencia sobre comunicación política

Vicepresidente Primero y Secretario General de AEP

Ex Asesor del Congreso de los Diputados y Analista de temas internacionales

 

Ana Pulido Benito

Ponencia sobre el pulso cultural europeo

Vicepresidenta para Asuntos Culturales de AEP y Directora de Arco Cultural Europeo

Licenciada en Historia y Arte

 

Alfonso Alberto Gómez Prieto

Ponencia sobre Europa en el psicoanálisis

Vicepresidente Institucional de AEP y Director de Arco Psicoanalítico

Médico y Psicoanalista

 

16.45 h DEBATE ABIERTO

Os informamos, asimismo, que la Comisión de Distinciones de Arco Europeo Progresista aprobó, el pasado 15 de septiembre, otorgar los siguientes premios:

Premio de Pensamiento Político: Al Profesor Dr. D. Manuel Balado Ruiz-Gallego, Presidente del Instituto Internacional de Ciencias Políticas, por su compromiso con la educación y la pedagogía para vertebrar las relaciones sociales en un marco de exigente humanismo y de ciudadanía responsable y participativa.

Premio de Literatura Política: A D. Eusebio Lucía Olmos, escritor de artículos y libros, como “Cosas Veredes”, por su compromiso a través de la literatura con los más desfavorecidos y el ideario progresista, impulsando, desde la crítica y el diálogo, la conciencia solidaria para una sociedad más justa.

Premio de Comunicación Política: A D. José Cepeda García, Diputado de la Asamblea de Madrid, Ingeniero Informático, Licenciado en Ciencias de la Información y Diplomado en Sociología, por su defensa continuada en los medios de comunicación de los derechos de los ciudadanos y por su eficacia e innovación en la campaña que coordinó para la elección del nuevo Secretario General del PSOE.