NADIE SABE LO QUE PUEDE UN CUERPO

Amis

Antropológicamente nuestro mundo es el más irreal de la historia. La pandemia de la covid19 nos ha hecho (re)descubrir nuestra enorme vulnerabilidad. Estamos ante un acontecimiento que, siendo inesperado, tiene todos los ingredientes para constituirse en un hito del todo significativo, de manera que a su carácter de imprevisto, se suma su potencial de dejar en suspenso el mero fluir de procesos en curso para, en una situación nueva, concitarnos ante alternativas, dilemas, y cambios futuros respecto a los cuales hay y habrá que tomar decisiones sin precedentes.

                       Nadie sabe lo que puede un cuerpo es un aforismo del filósofo del siglo XVII Baruch Spinoza, llamado el filósofo de la alegría, que me parece muy ad hoc para estos tiempos. Lo que subyace a este aforismo es la pregunta de cuál es la forma de vida más conveniente para un cuerpo, para un sujeto. Hay quien pretende saberlo y establece una moral universal; Spinoza critica a estos que se erigen en este saber/poder supuestamente universal que debe ordenar el mundo humano. Esta fue una de las razones por las cuales Spinoza fue expulsado de la Sinagoga. Tampoco Spinoza fue tan naif para no saber de los límites del cuerpo. Un ejemplo metafórico que parece que él ponía, era que los seres humanos son una esfera geométricamente idéntica pero materialmente distinta, es decir, somos como esferas, hechos de distintos materiales que ocupan el espacio y distribuyen la luz de diferente manera. Esto es, los límites que la luz proyecta cada una de las esferas son diferentes, por tanto los límites son dinámicos.

            Por otra parte, Michel Foucault, ya en el siglo XX, acuñó el concepto de biopolítica, o biopoder. Hasta hace dos siglos, el poder se basaba en la capacidad del soberano de dar muerte; ahora se basa en la capacidad de gestionar la vida. Así pues, se trata de controlar la vida, de hacerla crecer, organizarla y optimizarla.  Las dos formas de biopoder son las disciplinas del cuerpo y los controles de la población. Son sistemas encargados de moldear al individuo para integrarlo en la sociedad y convertirlo en un elemento útil. Lo ejercen instituciones como la educación o el ejército, pero también la anatomía.

            Mientras que las disciplinas del cuerpo se centran en el individuo, los controles de población se centran en la especie. El poder ya no se basa exclusivamente en la ley. Si bien la ley sigue existiendo, esta es un elemento más en un entramado de instituciones (la familia, el sistema educativo, el ejército, la medicina, etc.) que busca gobernar a base de regular lo que es lo normal y adaptar a ello a todos los individuos de la sociedad.

El biopoder se convierte así también en un nuevo marco para las ciencias, que bajo este nuevo paradigma se erigen como parte del entramado de instituciones que ejercen el biopoder.

Por ejemplo, nuestra propia concepción del la salud y del sexo sería biopolítica. Precisamente es el sexo, aquella esfera innombrable, que parece libre de toda injerencia política, donde el biopoder se manifiesta de forma implacable. Así, las prácticas sexuales comunes, pero también las concepciones científicas sobre el sexo, serían una forma de apuntalar los equilibrios de poder del statu quo a través de la práctica sexual. Vemos aquí como para Foucault los sistemas de conocimiento generan aquello que tratan de describir, de forma que en su esencia son mecanismos de poder.

El cuerpo se lee, sin duda: es un texto. El cuerpo ya no puede ser pensado como una materialidad previa e informe, ajena a la cultura y a sus códigos. No existe más allá o más acá del discurso, del poder del discurso y del discurso del poder. El cuerpo es la representación del cuerpo, el cuerpo tiene una existencia performativa dentro de los marcos culturales (con sus códigos) que lo hacen visible. Más que tener un cuerpo o ser un cuerpo, nos convertimos en un cuerpo y lo negociamos, en un proceso entrecruzado con nuestro devenir sujetos, esto es individuos, ciertamente, pero dentro de unas coordenadas que nos hacen identificables, reconocibles, a la vez que nos sujetan a sus determinaciones de ser, estar, parecer o devenir.

El cuerpo es fronterizo, se relaciona bidireccionalmente con el entorno sociocultural; lo constituye pero a la vez es constituido por él.  Una de las labores más loables y necesarias del psicoanálisis y de los feminismos ha sido y sigue siendo mostrar cómo actúan esos mecanismos de poder que consiguen que percibamos como naturales prácticas que en sí mismas no lo son. El poder se ejerce verticalmente, de arriba abajo, pero también se otorga, de abajo a arriba… o a los lados.

¿Cómo nos desenvolveremos como cuerpos después de esta aporía?

En otro orden de cosas, me gustaría señalar, en un primer y somero acercamiento a nivel clínico, las quejas y manifestaciones sintomáticas escuchadas y observadas desde mi posición analítica que me han llamado más la atención:

– El aislamiento continuado produce un enlentecimiento psíquico debido al aumento de la incertidumbre sobre las perspectivas vitales a corto y medio plazo, junto con pérdidas de memoria, dificultades para restaurar recuerdos.

-Se dan también manifestaciones sintomáticas de tipo supervivencial: En los primeros momentos del confinamiento, la compra desaforada de papel higiénico está relacionada con un mecanismo de defensa típico de una regresión a la etapa anal, expresado en términos ortodoxamente freudianos, donde la necesidad de control ante una situación totalmente fuera de control del sujeto, se manifiesta reveladoramente.

En un segundo momento del confinamiento, el masivo consumo de productos se trasladó la compra de harinas y levaduras. Una regresión a la etapa oral. En un artículo muy ocurrente de una periodista española, Cristina Fallarás, titulado “Nuestro tiempo es un bizcocho”, señalaba que restar importancia a la alimentación, es de alguna manera restar importancia a nuestra dedicación a nosotras mismas. Un bizcocho es algo hecho en casa, casero, un bizcocho es tiempo de esmero de cuidado, compartido, íntimo, la diferencia entre dinero y tiempo, lo pragmático y lo antipragmático. ¿Porqué un bizcocho y nuestro trabajo por dinero es incompatible o irreconciliable?

El sostenimiento de la carga emocional por las muertes por la covid19 en los hospitales ha recaído sobre todo el personal sanitario, ya que no había familiares en las habitaciones, que son los que en condiciones habituales soportan dicha carga. A esto hay que añadir, que parte de los médicos de hospital habitualmente tienden a tratar la enfermedad como entidad clínica, más que al enfermo como sujeto sufriente, pero ahora les ha tocado atender a los enfermos, de una enfermedad que conocen poco. Esta situación pavorosa lleva inevitablemente a un repunte sustancial de síntomas ansioso-depresivos.

-Y aparecen un tipo de manifestaciones sintomáticas, llamemosles paradójicas:

Los sujetos con estructuras cercanas a la melancolía, confinados habitualmente en su narcisismo depresivo, aparentemente parece que llevan mejor la situación. Podría ser debido a que todo a su alrededor está confinado, y ellos o bien saben manejarse mejor en esta situación, o bien mejoran en comparación, porque el resto de los sujetos nunca se han enfrentado de una manera tan patente a los abismos subjetivos que produce una situación de confinamiento.

Los que tienen tendencia al aislamiento de forma habitual, en el confinamiento han acusado el estar aislados; a los sujetos que no les gusta ser tocados o besados o acercarse mucho a los otros, ahora echan de menos esa posibilidad; quizá se trate más de hacer evidente las limitaciones en la ficción de libertad en que vivimos habitualmente.

Con esta pandemia, todas nuestras ficciones, registros imaginados y simbólicos, semblantes, fantasmas, fantasías, simulacros, patrones, plantillas, planillas, apaños… se nos han resquebrajado, y aparece de forma cruda e inmisericorde lo real. Nos toca rehacerlo, rehacernos.

Contamos con la extraordinaria capacidad de adaptación del ser humano. Pero hemos de ser realistas. Circula por ahí la idea de que una mala experiencia vuelve mejor a la gente.

Uno de los principales propagadores de esta ilusión fue Charles Dickens y su Cuento de navidad, en el que un banquero avariento se vuelve generoso y benévolo gracias a una serie de oportunos escarmientos metafísicos. Frank Capra, cineasta de buen corazón donde los haya, fue bastante más honesto al plantear en el suyo la desagradable verdad: la gente suele avinagrarse cuando vienen mal dadas y a los banqueros sin corazón rara vez les crece uno en el pecho.

El devenir subjetivo marca la pauta de los actos, acting y pasajes al acto con los que cada una de nosotras nos enfrentamos a los sucesos traumáticos que nos rodean, pero no olvidemos que aunque un suceso sea traumático a nivel social, no significa automáticamente que lo vaya a ser para todos y cada uno de los sujetos.

Saldremos de esta como hemos hecho siempre. La cuestión es si lo hacemos con Dignidad. La dignidad es un principio antipragmático. El delito de indignidad consiste en tratar a lo que tiene dignidad como si solo tuviera precio. Saldremos de esta, pero no sin cicatrices. Lo prioritario es que cuando eso ocurra sepamos leer esas marcas. La vida espera al otro lado.

Lola Burgos es psicóloga y psicoanalista

Mayo 2020

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFLEXIONES SOBRE LA DISCORDIA EN TIEMPOS DE CONFINAMIENTO

Alfonso

El insulto no es una táctica política recientemente inventada. Cinco siglos antes de Cristo la retórica clásica había acuñado el término “argumento ad hominem” para referirse al uso del argumento personal, el ataque verbal a un individuo como expresión de un vacío argumentativo en el pensamiento.

Escojo el insulto como manifestación contemporánea sobresaliente de la degradación de la vida, por la sencilla razón de que su empleo ha invadido la vida política a extremos que carecen de antecedentes. Por supuesto, la degradación conoció etapas infinitamente más extremas y espantosas. Pero precisamente no es a ellas a las que quiero referirme, sino a las que han convertido el lenguaje que forma parte de la contienda cotidiana, corriente, y el aprovechamiento de la disolución entre lo íntimo y lo público, en un instrumento de descalificación que recorre todo el espectro social: líderes políticos, influencers, opinólogos, comentaristas anónimos en las redes sociales. El insulto integra lo que denominamos “la nueva normalidad”, es decir, la siniestra comprobación de que solo se requiere tiempo para que una aberración cobre carta de ciudadanía y se integre al paisaje, y que pasemos de largo, indiferentes o anestesiados frente al rebajamiento moral de los discursos.

¿Por qué surge con tanta virulencia el insulto en estos tiempos de confinamiento en las redes sociales? ¿Por qué tan difícil es la sana dialéctica?

Nosotros no nos vamos a olvidar de estos momentos de pandemia, de este momento de apocalipsis. Ni en la ciencia ficción se pudieron imaginar que este aire, este gas virulento de virus, ha invadido el planeta tierra. Es impresionante. Está todo el planeta invadido. Sin embargo, lo más maravilloso es que reaccionamos globalmente muy bien. No obstante descubro en los grupos de las redes sociales que el confinamiento despierta nuestras pulsiones más primitivas. Son las pulsiones de amor, sexo, de autoconservación y también las pulsiones agresivas. Las pulsiones más primitivas son las que nos acercan al otro y las que nos separan del otro, y una forma de expresión de la agresividad es el insulto al otro ante la discordia.

Curiosamente estando confinados a veces nos reímos mucho y, a veces, hay también miedo. Hay tres sentimientos: el sentimiento de la dificultad de convivir, el del sonreír, del estar contentos, de pasar un momento bien. Como me decía un paciente: ”Yo estoy maravillado, encantado, hago lo que quiero». Y después tenemos el otro sentimiento, que es del miedo. El miedo viene cuando uno va a la televisión y ve las cifras de los muertos. Piensa en uno o en aquellos que queremos mucho, sobre todo las personas de edad. Allí tenemos miedo. Son los tres sentimientos: amor, miedo y, a veces ,dificultad, desafíos y peleas. A veces detrás de la expresión de esas pulsiones agresivas se esconde precisamente ese miedo y vulnerabilidad ante lo que nos sucede y es un caldo de cultivo para su expresión las redes sociales donde a modo de una falsa masa, porque los mensajes quedan escritos y se puede filtrar uno a uno, alguien puede pensar que en la soledad de su casa y su ordenador y como parte de una turba digital, puede agredir verbalmente a otro sin consecuencias. Las personas, en muchas ocasiones, prefieren seguir un proceso mental sencillo ante un estímulo, como una información, que un análisis más crítico, y esta comodidad a la hora de actuar se puede traducir en insultos o agresiones. Se utiliza el concepto de “eco digital” para explicar estas situaciones.

«Para entender el concepto se puede poner el ejemplo del fútbol. Si yo soy seguidor del Real Madrid, solo sigo a perfiles del Real Madrid, y leo prensa deportiva exclusiva de Madrid, es evidente que mi opinión y mi relación con otras personas es muy sectaria. Si en ese momento un aficionado del Barcelona, que sigue mis mismas pautas, se cruza en mi camino, es más que probable que entable una conversación en términos muy desagradables, ya que se trata de alguien que intenta ir contra todo lo que yo pienso», a partir de ahí la dialéctica es imposible.

En ese sentido se está produciendo en la sociedad española una división con relación al manejo de la situación sanitaria, creándose grupos confrontados donde la opinión intragrupo diferenciada no es escuchada y es agredida y censurada.

En España vemos que hay muchas deficiencias en el sistema sanitario y de prevención, lo cual ha producido una desagradable confrontación política, de nuevo una España dividida cuando más unida debía estar.

No se busca la verdad,  con relación a lo que ha sucedido para ser uno de los países mas afectados por el coronavirus, se produce una lucha por miedo a la perdida de poder, un no reconocimiento de errores, baluartes defensivos incluso ante la crítica interna en los partidos políticos, como si se tratara de una disciplina de voto, que muy a menudo lleva al insulto y descalificación del otro.

El discurso científico en dialéctica pierde valor frente a un discurso político muy empobrecido. Una colega amiga trabaja como internista en un Hospital de Madrid y me decía que en algunos momentos la situación era terrible porque hay que elegir a qué paciente se trata. Y es cierto que la mayor parte de los pacientes con patología que pueden esperar, que no son una patología urgente, son delegados para poder atender a aquellos que en este momento tienen un riesgo de vida o de muerte.. ¿Cómo puede confrontar la sociedad esa real posibilidad que es la muerte por falta de medios, por selección, por darwinismo? ¿Qué sienten los políticos en sus debates ante estas situaciones?. Pienso que ese darwinismo de circunstancia es lo que se impone cuando hay situaciones de emergencias graves. Pienso en el accidente de avión que tuvo lugar en la montaña, en Los Andes, donde efectivamente se discutía quién se comía a quien en ese momento tan trágico y tan final, tan extremo.

Esta experiencia de la pandemia va a ser inolvidable.

Todo va a ser cuestionado tras esta crisis por la gente: la globalización, la concentración económica, el poder de las grandes potencias, las decisiones que adoptaron los gobiernos, las políticas sanitarias, la protección.

Desgraciadamente pienso que los países dominadores van a volver a ser dominadores. Que esta macroeconomía que vivimos, donde hay mucho dinero en el mundo, mucho, mucho dinero, va a seguir.  Espero que cambien los sistemas sanitarios, que se pueda debatir ampliamente lo sucedido, es incuestionable que algo no ha funcionado bien, pero que ese cuestionamiento no se confunda con la agresividad y luchas de poder políticos, sino con una mejora del ciudadano y una mayor protección que la que ahora hemos tenido.

Que la grandeza de miras pueda ante la mezquindad, seguramente va a haber una preocupación mayor en las organizaciones de los hospitales, de las clínicas, de los sistemas de prevención.

Espero que desde el punto de vista médico y sanitario estemos reforzados. Vamos a aprender de esta lección, pero sobre todo que en el caos pueda, al final del túnel, retornar la armonía, que del insulto y agresividad se pase a la ironía, que recordemos que el fanatismo no lleva a ningún buen  puerto, que podamos pensar libremente lejos de las ataduras, que un partido político no se convierta en una confusión entre ideales compartidos y ausencia de sujeto individual, el cual es excluido o visto como enemigo interno, y dando lugar a una ausencia de diálogo posible donde al disidente solo le quedaría como oportunidad ante la falta de escucha el grito en el que se anuncia un saber que escapa a la universalidad, siendo señalado con la amenaza implícita de ser un conspirador que intriga a conciencia, para ser mas exactos a mala conciencia, con mala intención, de ahí a la agresividad e insulto al “disidente” solo hay un paso, que se franquea en estos momentos de confinamiento por la pulsión de muerte, donde al oponente interno se le convierte, de un modo paranoico en conspirador malintencionado y dividido literalmente, puro desecho, pura basura en el colectivo grupal.

Que la ideología no se vuelva loca, bajo la máscara del progreso o la libertad a modo de perversión, donde la creencia se vuelve en certeza y no se la pude refutar por la vía dialéctico-reflexiva con ayuda de la crítica, que el significante amo no se esconda de forma encubierta tras el telón de la democracia, que se mantenga una autonomía de cada sujeto, que ahora en estos momentos tan confusos y duros donde a veces parece que el soporte de nuestro mundo venga a desvanecerse no caigamos en el síntoma ideológico que obture la búsqueda del saber y la verdad y nos permita reconocernos como sujetos libres en nuestro discurso.

Alfonso A. Gómez Prieto

Médico y Psicoanalista. Presidente de la Agrupación Ángel Garma del Ateneo de Madrid. Director del Arco Psicoanalítico de Arco Europeo

 

El horror de las cenizas mezcladas

 

CRISTINAAndré Comte-Sponville, filósofo francés (que fue mi profesor en la Sorbona y con quien tengo una gran transferencia de trabajo) ha comentado que lo que le sorprende de la pandemia de la Covid 19 no es la gravedad del virus sino la locura mediática que lo acompaña como si los periodistas y las personas en general se percataran de repente que somos mortales. Como si eso fuera una novedad.

Por otro lado el filósofo Zizek ha dicho que él cree que cuando todo esto pase, puede haber un giro donde surjan nuevos sistemas con tendencias más comunistas o socialistas.

Mucho se está hablando y discutiendo de todos los problemas que están surgiendo y que son terribles, y también de las fallas en los sistemas actuales. Las fallas a nivel de la salud pública y privada, las fallas a nivel económico, los problemas por el cambio climático, la cuestión de las guerras, la problemática del sistema capitalista neoliberal, el colapso de los hospitales…

También hay mucha disputa en torno a lo que dicen los presidentes o mandatarios en todos los países. Hace unos días, por ejemplo, aquí en España, Pedro Sánchez dijo en una ocasión que «pronto regresaríamos a la normalidad» y muchos fueron los que lo criticaron ferozmente diciendo que ¡de ninguna manera debemos volver a la normalidad! porque la normalidad es lo que ha creado precisamente el problema.

Todos estos temas me parecen muy importantes y son puntos a debatir de manera profunda. Es por ello que me reuní con Jesús Muñoz, director de editorial Ledoria en España y juntos acordamos publicar un nuevo libro llamado COVID 19: REFLEXIONES Y VIVENCIAS para que las personas pudieran expresar lo que piensan y sienten con motivo de esta crisis terrible que está azotando nuestro planeta.

El libro se publicará a principios de mayo y contará con 90 autores. Lo presentaremos en diversos eventos vía ONLINE para que podamos seguir hablando de este momento histórico sin precedentes que todos estamos viviendo.

Pero en esta conferencia yo quiero centrarme en la labor que tenemos los psicoanalistas en este momento. Creo que es una labor vital porque si bien es cierto que hay consecuencias de orden general, también es cierto que las personas, nuestros analizantes necesitan ser escuchados desde sus historias propias y personales.

Muchas personas se cuestionan si se puede hacer análisis virtual. Yo creo firmemente que e dispositivo analítico ocurre en el momento en el que hay un encuentro entre el analista y su analizante. En esta contingencia no hay otra manera. La escucha analítica se está haciendo de tres maneras: vía telefónica (solo la voz) frente a frente en pantalla o vía correo electrónico.

Debido a que escuchamos todos los días cifras de fallecidos, la muerte está siendo protagonista. Sabemos que no es la primera vez, ya ha habido otras pestes que han dañado al mundo. Los pueblos han tenido que realizar actos desesperados cuando se han visto rebasados en la capacidad para enterrar a los fallecidos. Los aztecas, por ejemplo, cuando fueron infectados de viruela en 1520 echaban cal viva a los muertos o incluso quemaban sus casas con los cadáveres dentro para evitar tocarlos e infectarse. Hay por lo tanto, la necesidad de hablar del horror ante la muerte. El horror ante esas cifras de fallecidos.

Quiero comentar un suceso muy interesante que podré transmitir a través de un caso clínico: El analizante me contactó porque estaba teniendo una angustia insoportable, era la idea de que después de incinerar a su padre, le entregaban las cenizas mezcladas. El horror a las cenizas mezcladas lo sumergió en una angustia que le era imposible aplacar.

En la escucha analítica se pudo articular que había ocurrido un suceso en 1920. Resulta que en esa época, aquí en España se estaba pasando por una epidemia que fue devastadora: la gripe española. El abuelo de este paciente murió de la gripe española y en el discurso se dijo que a la hora de incinerar su cuerpo (como se hacían incineraciones colectivas) le entregaron a su abuela las cenizas mezcladas de su abuelo.

El padre de mi paciente se infectó del coronavirus y estuvo grave en un hospital. En ese momento surgió la angustia, producto de un recuerdo reprimido de otro momento donde ocurrió algo similar en su historia.

Las cosas que escuchaba en las noticias le aumentaba la angustia. Pensaba que si su padre moría iban a llevarlo al Palacio de Hielo en Madrid y seguramente iban a confundir los féretros e iban a entregarle el cuerpo de otra persona que no era su padre. Vivía el horror a los cuerpos mezclados.

Esta historia reconstruida en la escucha analítica ha podido calmar la angustia y disminuir la pesadilla.

No obstante, quiero transmitir que una de las cosas más dolorosas que estamos atravesando en estos tiempos aciagos, es la imposibilidad de hacer el duelo.

El no poder despedirse de los seres queridos que han muerto sin que se les haya podido acompañar. Los rituales de los entierros y las muertes no se han podido realizar y esto está acarreando problemas psíquicos muy intensos porque no se han podido simbolizar.

Por ello, en mi opinión, hoy más que nunca, se necesita de la escucha psicoanalítica.

Y por ello, en mi opinión, hoy más que nunca, el psicoanálisis se tiene que reinventar.

 

Esta conferencia se transmitió vía ONLINE en un Congreso llamado El psicoanálisis en tiempos de pandemia: efectos psíquicos organizado por Lapsus de Toledo México.

Cristina jarque es psicoanalista en Toledo, fundadora y presidenta de Lapsus de Toledo Internacional, vicepresidenta de la Fundación Europea para el Psicoanálisis, presidenta de EnsoñArte, representante de Criva en España, creadora de los Monólogos Femeninos.

La convivencia en el confinamiento

CRISTINA

Cristina Jarque es una Psicoanalista de prestigio internacional. Cofundadora de la Asociación psicoanalítica Lapsus de Toledo.

Vivimos tiempos aciagos desde que la terrible crisis por la pandemia de la COVID 19, el llamado coronavirus, azotó al planeta entero, de la noche a la mañana. Aquí en España el confinamiento empezó el 13 de marzo. Debido al confinamiento hemos tenido que recurrir a nuevas alternativas para trabajar, a estas nuevas alternativas se les ha denominado «el teletrabajo». La mayor parte de las personas que acuden a mí, lo hacen desde la desesperación y la angustia. Yo diría que el motivo principal que está agravando síntomas antiguos y despertando miedos que estaban apaciguados es la intensa incertidumbre. Sabemos que por el simple hecho de ser mortales no tenemos control sobre muchas cosas. No obstante saber que no hay certezas, de alguna manera la vida humana se ha ido rigiendo por ciertas situaciones que producen la idea de que hay ciertas cosas que están bajo control.

Creo que el horror al que nos está confrontando esta pandemia es al hecho de que esa idea, la de tener las cosas bajo control, es simplemente eso: una idea, una falacia. Hemos perdido el control… Y ahora ¿qué?

La incertidumbre aparece e invade el alma de las personas, aumentando la impotencia, la intolerancia y la agresividad. Emociones todas ellas ligadas a la intolerancia a la frustración. En un mes de confinamiento he escuchado la recaída de varios pacientes que habían logrado mantenerse sobrios, algunos por más de 25 años. El encierro se está viviendo de muy diversas maneras… Nadie lo vive igual, cada quien lo vive a su manera. Esa particularidad es la que observamos todos nosotros, los que investigamos la naturaleza de la psique humana. Cada familia tiene sus propios códigos para afrontar el problema del confinamiento y la frustración ante la incertidumbre.

La convivencia familiar es algo muy complejo. Hay algunos profesionales que dan ciertas pautas para ir llevando mejor el confinamiento, tales como son el hacer rutinas, el alimentarse de manera sana, el tener horarios de comidas y hora de dormir, no quedarse en pijama, hacer ejercicio, yoga, meditación… Yo quiero concentrarme en decir que la escritura puede ser un remedio muy adecuado para la convivencia familiar porque permite que la persona logre ponerse en contacto con sus sentimientos y al escribirlos le da palabra a esos pensamientos. Esto permite que pasen a ser dichos. De esa manera podemos tener la posibilidad de sacar afuera lo que vamos sintiendo sin que se quede acumulado dentro. Escribir, ya sea un diario o en forma de cartas puede ayudar mucho a resistir la problemática de la convivencia porque es una parcela propia que nos permite desconectar de las obligaciones que tenemos para con el resto de los integrantes de la familia. De esa manera cuando estemos con ellos, podremos convivir mejor pues ya hemos tenido nuestro propio espacio. También he visto que en estos momentos hay una especie de revelación de deseos inconfesos, por ejemplo las parejas que habían postergado los divorcios y en la crisis toman la decisión, o jóvenes que dudaban qué estudiar y en la crisis toman la decisión. Las crisis hacen surgir los deseos más profundos y muchas veces son las crisis las que resuelven dudas que de otra manera nunca se hubieran resuelto. Para enfrentarnos a la convivencia en el confinamiento me resulta muy importante compartir las cinco etapas del duelo descritas por Elisabeth Kübler-Ross. No siempre se presentan en el mismo orden, pero han estado presentes durante esta terrible crisis que nos afecta a todos por igual, en todos los casos que he escuchado en este mes de confinamiento. Aprender de estas etapas puede sernos de mucha utilidad.

1) Etapa de la Negación: se niega la realidad para amortiguar el golpe. Al principio todo mundo lo negaba (incluso los gobernantes) «no es más que una gripita» «no pasa nada»…

– Etapa de la Ira: surge la agresividad como resultado de saber que ha ocurrido algo terrible y que no se puede hacer nada para cambiarlo. En esta etapa empiezan a surgir los culpables. «La culpa la tienen los chinos… el gobierno… las religiones…».

– Etapa de la negociación: se empieza a vislumbrar la posibilidad de encontrar soluciones. «Seguramente aparecerá alguna vacuna… algún medicamento… alguna cura…». «No hay mal que por bien no venga». «Todo pasará».

– Etapa de la depresión: la realidad del confinamiento hace que surja una sensación de vacío que confronta al sujeto a una crisis existencial. En este caso particular (el que estamos viviendo a nivel mundial por la pandemia) se agudiza la tristeza y se puede caer en melancolía profunda, debida a la incertidumbre del futuro laboral y de la situación económica que es absolutamente crítica y difícil para todos. «Cómo voy a mantener a mi familia». «He perdido el trabajo»…

– Etapa de la aceptación: es el momento en el que se logra seguir viviendo, aceptando que hay un problema y tratando de encontrar nuevas alternativas y salidas. Cada quien irá encontrando de manera individual las suyas.

Hay que tener la valentía de poder reconocer estas cinco etapas e irlas viviendo conforme se presenten. Hay que encontrar la sabiduría para aceptar que todos estamos pasando por las mismas etapas y que a nivel psíquico, todos estamos afectados. Entonces y solo entonces podremos decir que hemos logrado sobrevivir (a nivel psíquico). Y entonces… seguramente ¡algo surgirá!

 

 

Coronavirus

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Cristina Jarque en el centro de la foto

Por Cristina Jarque 

Cuando la enfermedad se convierte en una crisis mundial porque el contagio es inminente, podemos observar un gran número de posturas subjetivas. En este texto me gustaría comentar algunas que han llamado mi atención y que pueden ayudarnos a reflexionar juntos en este tema que nos concierne a todos por igual:

Hace algunas semanas, aún no había estado de alarma en España pero ya se sabía lo que estaba pasando. Me tocó ser testigo de una escena:

En un café, había dos personas hablando en italiano y de pronto una persona se acercó a ellos y empezó a agredirlos verbalmente. Los insultaba diciéndoles que deberían irse a su país para no traer los bichos al nuestro. Resultó que esas personas eran, efectivamente, de origen italiano pero eran vecinos del barrio y vivían en Toledo desde hace 25 años. Ellos se defendían diciendo que no habían viajado a Italia, que solamente estaban hablando en italiano, porque eran italianos.

Actitudes parecidas me han comentado algunos chinos que son amigos míos y que viven en Toledo hace más de 30 años.

¿Qué puede decir el psicoanálisis de lo que estamos viviendo?

Creo que lo primero que podemos plantear es que el psicoanálisis rompe con la idea de la inocencia porque busca llevar al sujeto a encontrar las verdades de su deseo inconsciente para que logre responsabilizarse de su posición de sujeto frente a las contingencias que le presenta la vida.

Podemos decir que el psicoanálisis es un quehacer que busca analizar los propios actos, porque son los propios actos los que hablan en un sujeto y esos actos son su responsabilidad. Esa responsabilidad subjetiva es precisamente lo que está en juego en un momento de crisis como la que, lamentablemente, estamos viviendo ahora mismo, a nivel mundial.

¿Qué hacer? ¿Cómo actuar?

¿Podemos acaso seguir alzando la voz desde nuestro confinamiento responsable y voluntario?

¡Sí! ¡Hagámoslo!

Podemos hablar por medio de la escritura para poder decir lo que sentimos.

Yo, personalmente, me siento profundamente abatida. Desde hace más de un año, varios colegas y yo misma, hemos estado planeando, organizando y coordinando (desde España, Brasil, Washington, Puerto Rico, Chile, Perú…) un viaje de trabajo a México. Teníamos ya organizados varios eventos culturales para la difusión del psicoanálisis que es la causa que nos agrupa alrededor de nuestro grupo llamado Lapsus de Toledo Internacional. Tanto mi querido colega José Tappan como yo, estábamos muy ilusionados con este proyecto y trabajábamos arduamente en su realización. El entusiasmo, ilusión y deseo de todo nuestro equipo de trabajo, tanto en Europa como en América, eran enormes, y de pronto… de un día para otro, todos esos planes se han derrumbado.

Esta mañana he leido un comunicado de Jesús Muñoz (director de editorial Ledoria) donde habla con gran pesar de sus propios sentimientos en relación a lo que estamos viviendo. Lo que ha escrito Jesús me ha conmovido profundamente porque yo, al igual que él, me siento muy apesadumbrada. No obstante, como escritora que soy quiero alentar a todos nuestros colegas que así lo deseen, a utilizar el confinamiento para escribir. ¡Alcemos la voz desde nuestros hogares! ¡Hablemos por medio de la escritura de todo lo que estamos sintiendo en esta terrible crisis! Creo que es una manera estupenda de poder hacer lo que llamamos una rectificación subjetiva. Sabemos que el psicoanálisis gira siempre en torno a la rectificación subjetiva. Quizá sea momento de reflexionar sobre la posición propia ante esta crisis. Analicemos profundamente nuestros actos y si pensamos que hay que hacer una rectificación de nuestros actos, tengamos la valentía de hacerla. Nadie tiene el poder de curar su sufrimiento psíquico sin trabajar lo que le aqueja.

Freud nos enseñó que el psicoanálisis es un quehacer imposible porque al no lograr dominar la pulsión de manera completa siempre deja un resto.

Por esa razón no tenemos una fórmula universal (a nivel psíquico) que nos diga cómo enfrentarnos a la crisis del Coronavirus.

Para finalizar diré que, en este triste y difícil momento, solamente tenemos una certeza: que cada uno de nosotros, en tanto sujetos no tenemos más remedio que enfrentarnos a esta crisis (a nivel psíquico) de manera personal, única, individual, es decir con la perspectiva del uno por uno.

Intentemos ser conscientes de que esa, es por ahora nuestra gran responsabilidad.

No olvidemos que, como nos lo enseñó Lacan, de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables.

El confinamiento aumenta las probabilidades de depresión, melancolía profunda, incertidumbres, fobias, paranoias e incluso delirios. El encierro puede causar y provocar agresividad, ira, angustia, tristeza, miedo…

No obstante, escribir puede ayudar.

¡Escribe! Ya estamos empezando a recibir algunos textos.

Queridos colegas ¡mucho ánimo para todos en estos difíciles momentos!

«De nuestra posición de sujetos siempre somos responsables» (Lacan)

SEXUACIÓN Y CISGENERO

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El amor es una crisol de contradicciones y equívocos, nos da vida e ilusión, pero también nos puede llevar al pozo de la desesperación. Parte de que este gran enigma que envuelve al amor se debe a que aquello que nos hace enamorarnos de una persona y no de otra escapa a nuestro control. Y que escape a nuestro control se debe en gran medida a que es inconsciente. Cuando a alguien se le pregunta por qué se enamoró de su pareja, habitualmente responderán con adjetivos del tipo guap@, inteligente, divertid@… Es decir sentirán que esas características son la causa que les ha llevado a enamorarse de esa persona.

Pero desde el Psicoanálisis sabemos que en realidad eso ocurre al revés. Que veamos a una persona guapa, inteligente o divertida, no depende tanto de que esa persona tenga realmente esas características, sino de otros rasgos que encontramos en esa persona y que nos la va a hacer ver agradable y atractiva a nuestros ojos. Esos rasgos, que van a condicionar nuestra elección de pareja, tienen que ver con nuestros orígenes familiares. Surgimos como sujetos humanos a partir del amor, y del odio también. Y esas pasiones se transmiten a través de las palabras. Y habrá palabras que nos marquen especialmente, y esa palabras nos señalarán el camino de cómo amar y a quién elegir como objeto de nuestro amor.

El Psicoanálisis ha realizado dos descubrimientos fundamentales acerca de la mecánica del amor. En primer lugar, su carácter automático: vamos a elegir básicamente a alguien que se parece a nosotros o con quien tenemos cosas en común, o vamos a elegir a alguien que se parece a aquellas personas que nos criaron cuando eramos niños. Y en segundo lugar, el carácter desigual entre el amante y el amado: el amante siente que le falta algo y eso lo va a encontrar en el amado. Y eso que le falta a uno y que cree que el otro lo tiene, tiene que ver con el saber. El amante cree que el amado va a tener respuestas sobre él mismo. Vamos a amar a aquel que nosotros pensamos que conoce nuestra verdad más verdadera.

Freud estaba del lado del eros unificador, de ese que no distingue el registro del amor del de la libido, del que propone un amor genital que reuniría en un solo objeto todas las pulsiones parciales, podríamos decir que era platónico.

Pero el “amor sexual”, concebido por Freud como amor genital, será rechazado por Lacan; no así el amor como función narcisista. Por tanto, el esfuerzo de Lacan desde el inicio será distinguir

La demanda amorosa del deseo. En su seminario de La Transferencia, Lacan  analizará El banquete de Platón….. y después de todo su análisis, el objetivo que subyace en este seminario es diferenciar la idea que se tiene del amor como algo que conlleva la destrucción del objeto, del amado, de la idea que le interesa y es la de encontrar la base para Eros como la emergencia(surgimiento) de un lugar, el lugar del deseo.

La primera diferenciación que hace Freud de las pulsiones, (antes de dividir a la pulsión entre Eros y Tánatos), lo que luego iba a reunirse en Eros, es decir en pulsión de vida, estaba formada en principio por pulsiones del yo y pulsiones sexuales. E incluso antes de utilizar de una forma más definida el término pulsión, Freud llamaba a las pulsiones del yo, libido narcisista y a las pulsiones sexuales, libido objetal.

La libido narcisista es la que pertenece al yo, envuelve al yo, cuando todavía no hay conciencia de yo, digamoslo así, previo al estadio del espejo; es la que está referida a la autoconservación del sujeto y al autoerotismo . A esto Freud lo llama el Narcisismo primario.

A medida que se va desarrollando el yo, esa libido sale del yo y rodea, inviste, a lo de fuera que al sujeto le interese, a los objetos, y eso es libido objetal. Aquí estamos en el estadio del espejo, y esa libido de objeto se divide en dos, o podemos decir la elección de objeto tiene dos criterios:

– la narcisista, esa imagen que en principio no reconocemos como nuestra, que es de otro, y que en el futuro va a determinar cómo soy, cómo era o cómo hubiera querido ser, es decir, va a ser el YO IDEAL.

-Y después la elección de objeto basada en la persona de apoyo (anaclítica), que nos cuidó, ese adulto que nos sostiene y nos mira a través del espejo, que es el Otro, que va a definir nuestro IDEAL DEL YO.  A su vez, este ideal del yo, tiene dos manifestaciones:

-yo hubiera querido ser como mi cuidador,

-mi cuidador quería que yo fuera así, como él o como le hubiera gustado ser a él.

El amor genital del que habla Freud estaría destinado idealmente a una unificación de todas las pulsiones parciales en un objeto genital. Pero si el amor es una pasión, como lo señala Lacan, no hay amores sanos e insanos. La observación de Lacan del “ amor como pasión del ser” excluye que opere una distinción entre un amor “normal” atemperado y ligado a la idea de un objeto total y “maduro”, y un “amor pasión” ligado a la desmesura. Y por  tanto, no se puede establecer una normatividad para el amor.

Freud  plantea en su ensayo de 1920 titulado “Sobre la Psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina” que se acostumbra a no separar las cuestiones de elección de objeto sexual de los correspondientes a los caracteres sexuales somáticos y psíquicos. Pero realmente, no están tan estrechamente relacionados el carácter(identidad) sexual y la elección de objeto. Por ejemplo un hombre masculino en el que predominen sus cualidades masculinas, puede manifestar su vida erótica también hacia lo masculino. También está el hombre afeminado que, por sus caracteres femeninos, podríamos creer que está inclinado hacia los hombres y por el contrario, muchas veces su inclinación es exclusivamente hacia las mujeres. Lo mismo puede decirse de su versión femenina. Por lo tanto, continúa Freud, existen 3 caracteres que aparecen diversamente combinados en todo individuo, sujeto:

1.Caracteres sexuales somáticos.
2.Carácter sexual psíquico (actitud masculina o femenina).
3.Tipo de la elección de objeto.
Esto lo dijo Freud hace 100 años, que con la nomenclatura del SXXI podemos traducirlo y ampliarlo de la siguiente manera:

Concepción tradicional, cisheteronormativa y heteropatriarcal:

1-Sexo biológico: referido como macho y hembra en todo el mundo animal (cualquier otra combinación de los cromosomas X e Y se consideraba fuera del rango de la normalidad),  y varón y mujer, referido al ser humano,  incluyendo también los caracteres sexuales secundarios.

2-Sexo psíquico: masculino y femenino, posiciones psíquicas que determinan actitudes y comportamientos que vienen definidas por el

3-Género político:  construcción sociocultural que hace una correspondencia binaria y cerrada entre determinadas características del sexo biológico y determinadas actitudes del sexo psíquico. También tiene una realidad política, ya que en función de a qué genero una determinada sociedad adscriba a un sujeto, éste tendrá o no una serie de privilegios.

4-Elección sexual de objeto, heterosexual y homosexual (considerada perversión hasta 1973).

                        Novedades clasificatorias que introduce el movimiento LGTBI y la tercera la feminista:

1-Sexo biológico: diferentes combinaciones cromosomas X e Y, y diferentes desarrollos de caracteres sexuales secundarios…

2-Identidad de género: corresponde al sexo psíquico caracterizado por la identificación del propio sujeto a partir de su propia elección subjetiva inconsciente y

3-Género político:  puede entrar en conflicto o no con la identidad de género; entonces nombraremos:

            -cisgénero, cuando el género político e identidad de género coinciden para un sujeto dado.

            -transgénero, si la identidad de género de un sujeto no coincide con su género político.

            -no binario, cuando el sujeto no se autoidentifica de forma estable con una identidad de             género.

4-Elección sexual de objeto, heterosexual, homosexual y sexo fluido (bisexual).

Lacan en el seminario 20, Aún, refiere que las elecciones del sexo están en relación con lo que  él denominó sexuación, un neologismo que aleja cualquier noción de identidad; una operación donde el sujeto hace su elección inconsciente de goce – goce fálico para todos o lo infinito del goce femenino- más allá del semblante, del registro civil, del goce sexual. Es (incluye) también una elección de objeto sobre la que el sujeto construirá sus propios escenarios.

 Se trata para el psicoanálisis, más allá de los semblantes o ideales propios de cada época, de producir un saber de cómo los seres hablantes, realizan la elección inconsciente de inscribirse como varones o  como mujeres, y por tanto con el término Sexuación se indica que ni el significante, ni el ideal, son suficientes para dar cuenta, de las modalidades de satisfacción pulsional en la elección del lado masculino o femenino, que cada sujeto hace.

Lola Burgos

Cofundadora de la Asociación Psicoanalítica Lapsus de Toledo. Analista de Arco Psicoanalítico

 

Conferencia del Dr. D. Pedro Rocamora

Rocagrande

EN LA REAL ACADEMIA DE DOCTORES DE ESPAÑA

En la sesión organizada por la Sección de Derecho sobre el tema “TECNICAS DE CONTROL DE PENSAMIENTO”, a cargo del Dr. D. Pedro Rocamora García-Valls, Académico de Número de la Sección de Derecho y miembro de honor de Arco Europeo Progresista.

El acto será presentado por el Dr. D. José Antonio Tomás Ortiz de la Torre, Presidente de la Sección de Derecho