Coronavirus

Perv-31

Cristina Jarque en el centro de la foto

Por Cristina Jarque 

Cuando la enfermedad se convierte en una crisis mundial porque el contagio es inminente, podemos observar un gran número de posturas subjetivas. En este texto me gustaría comentar algunas que han llamado mi atención y que pueden ayudarnos a reflexionar juntos en este tema que nos concierne a todos por igual:

Hace algunas semanas, aún no había estado de alarma en España pero ya se sabía lo que estaba pasando. Me tocó ser testigo de una escena:

En un café, había dos personas hablando en italiano y de pronto una persona se acercó a ellos y empezó a agredirlos verbalmente. Los insultaba diciéndoles que deberían irse a su país para no traer los bichos al nuestro. Resultó que esas personas eran, efectivamente, de origen italiano pero eran vecinos del barrio y vivían en Toledo desde hace 25 años. Ellos se defendían diciendo que no habían viajado a Italia, que solamente estaban hablando en italiano, porque eran italianos.

Actitudes parecidas me han comentado algunos chinos que son amigos míos y que viven en Toledo hace más de 30 años.

¿Qué puede decir el psicoanálisis de lo que estamos viviendo?

Creo que lo primero que podemos plantear es que el psicoanálisis rompe con la idea de la inocencia porque busca llevar al sujeto a encontrar las verdades de su deseo inconsciente para que logre responsabilizarse de su posición de sujeto frente a las contingencias que le presenta la vida.

Podemos decir que el psicoanálisis es un quehacer que busca analizar los propios actos, porque son los propios actos los que hablan en un sujeto y esos actos son su responsabilidad. Esa responsabilidad subjetiva es precisamente lo que está en juego en un momento de crisis como la que, lamentablemente, estamos viviendo ahora mismo, a nivel mundial.

¿Qué hacer? ¿Cómo actuar?

¿Podemos acaso seguir alzando la voz desde nuestro confinamiento responsable y voluntario?

¡Sí! ¡Hagámoslo!

Podemos hablar por medio de la escritura para poder decir lo que sentimos.

Yo, personalmente, me siento profundamente abatida. Desde hace más de un año, varios colegas y yo misma, hemos estado planeando, organizando y coordinando (desde España, Brasil, Washington, Puerto Rico, Chile, Perú…) un viaje de trabajo a México. Teníamos ya organizados varios eventos culturales para la difusión del psicoanálisis que es la causa que nos agrupa alrededor de nuestro grupo llamado Lapsus de Toledo Internacional. Tanto mi querido colega José Tappan como yo, estábamos muy ilusionados con este proyecto y trabajábamos arduamente en su realización. El entusiasmo, ilusión y deseo de todo nuestro equipo de trabajo, tanto en Europa como en América, eran enormes, y de pronto… de un día para otro, todos esos planes se han derrumbado.

Esta mañana he leido un comunicado de Jesús Muñoz (director de editorial Ledoria) donde habla con gran pesar de sus propios sentimientos en relación a lo que estamos viviendo. Lo que ha escrito Jesús me ha conmovido profundamente porque yo, al igual que él, me siento muy apesadumbrada. No obstante, como escritora que soy quiero alentar a todos nuestros colegas que así lo deseen, a utilizar el confinamiento para escribir. ¡Alcemos la voz desde nuestros hogares! ¡Hablemos por medio de la escritura de todo lo que estamos sintiendo en esta terrible crisis! Creo que es una manera estupenda de poder hacer lo que llamamos una rectificación subjetiva. Sabemos que el psicoanálisis gira siempre en torno a la rectificación subjetiva. Quizá sea momento de reflexionar sobre la posición propia ante esta crisis. Analicemos profundamente nuestros actos y si pensamos que hay que hacer una rectificación de nuestros actos, tengamos la valentía de hacerla. Nadie tiene el poder de curar su sufrimiento psíquico sin trabajar lo que le aqueja.

Freud nos enseñó que el psicoanálisis es un quehacer imposible porque al no lograr dominar la pulsión de manera completa siempre deja un resto.

Por esa razón no tenemos una fórmula universal (a nivel psíquico) que nos diga cómo enfrentarnos a la crisis del Coronavirus.

Para finalizar diré que, en este triste y difícil momento, solamente tenemos una certeza: que cada uno de nosotros, en tanto sujetos no tenemos más remedio que enfrentarnos a esta crisis (a nivel psíquico) de manera personal, única, individual, es decir con la perspectiva del uno por uno.

Intentemos ser conscientes de que esa, es por ahora nuestra gran responsabilidad.

No olvidemos que, como nos lo enseñó Lacan, de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables.

El confinamiento aumenta las probabilidades de depresión, melancolía profunda, incertidumbres, fobias, paranoias e incluso delirios. El encierro puede causar y provocar agresividad, ira, angustia, tristeza, miedo…

No obstante, escribir puede ayudar.

¡Escribe! Ya estamos empezando a recibir algunos textos.

Queridos colegas ¡mucho ánimo para todos en estos difíciles momentos!

«De nuestra posición de sujetos siempre somos responsables» (Lacan)

SEXUACIÓN Y CISGENERO

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El amor es una crisol de contradicciones y equívocos, nos da vida e ilusión, pero también nos puede llevar al pozo de la desesperación. Parte de que este gran enigma que envuelve al amor se debe a que aquello que nos hace enamorarnos de una persona y no de otra escapa a nuestro control. Y que escape a nuestro control se debe en gran medida a que es inconsciente. Cuando a alguien se le pregunta por qué se enamoró de su pareja, habitualmente responderán con adjetivos del tipo guap@, inteligente, divertid@… Es decir sentirán que esas características son la causa que les ha llevado a enamorarse de esa persona.

Pero desde el Psicoanálisis sabemos que en realidad eso ocurre al revés. Que veamos a una persona guapa, inteligente o divertida, no depende tanto de que esa persona tenga realmente esas características, sino de otros rasgos que encontramos en esa persona y que nos la va a hacer ver agradable y atractiva a nuestros ojos. Esos rasgos, que van a condicionar nuestra elección de pareja, tienen que ver con nuestros orígenes familiares. Surgimos como sujetos humanos a partir del amor, y del odio también. Y esas pasiones se transmiten a través de las palabras. Y habrá palabras que nos marquen especialmente, y esa palabras nos señalarán el camino de cómo amar y a quién elegir como objeto de nuestro amor.

El Psicoanálisis ha realizado dos descubrimientos fundamentales acerca de la mecánica del amor. En primer lugar, su carácter automático: vamos a elegir básicamente a alguien que se parece a nosotros o con quien tenemos cosas en común, o vamos a elegir a alguien que se parece a aquellas personas que nos criaron cuando eramos niños. Y en segundo lugar, el carácter desigual entre el amante y el amado: el amante siente que le falta algo y eso lo va a encontrar en el amado. Y eso que le falta a uno y que cree que el otro lo tiene, tiene que ver con el saber. El amante cree que el amado va a tener respuestas sobre él mismo. Vamos a amar a aquel que nosotros pensamos que conoce nuestra verdad más verdadera.

Freud estaba del lado del eros unificador, de ese que no distingue el registro del amor del de la libido, del que propone un amor genital que reuniría en un solo objeto todas las pulsiones parciales, podríamos decir que era platónico.

Pero el “amor sexual”, concebido por Freud como amor genital, será rechazado por Lacan; no así el amor como función narcisista. Por tanto, el esfuerzo de Lacan desde el inicio será distinguir

La demanda amorosa del deseo. En su seminario de La Transferencia, Lacan  analizará El banquete de Platón….. y después de todo su análisis, el objetivo que subyace en este seminario es diferenciar la idea que se tiene del amor como algo que conlleva la destrucción del objeto, del amado, de la idea que le interesa y es la de encontrar la base para Eros como la emergencia(surgimiento) de un lugar, el lugar del deseo.

La primera diferenciación que hace Freud de las pulsiones, (antes de dividir a la pulsión entre Eros y Tánatos), lo que luego iba a reunirse en Eros, es decir en pulsión de vida, estaba formada en principio por pulsiones del yo y pulsiones sexuales. E incluso antes de utilizar de una forma más definida el término pulsión, Freud llamaba a las pulsiones del yo, libido narcisista y a las pulsiones sexuales, libido objetal.

La libido narcisista es la que pertenece al yo, envuelve al yo, cuando todavía no hay conciencia de yo, digamoslo así, previo al estadio del espejo; es la que está referida a la autoconservación del sujeto y al autoerotismo . A esto Freud lo llama el Narcisismo primario.

A medida que se va desarrollando el yo, esa libido sale del yo y rodea, inviste, a lo de fuera que al sujeto le interese, a los objetos, y eso es libido objetal. Aquí estamos en el estadio del espejo, y esa libido de objeto se divide en dos, o podemos decir la elección de objeto tiene dos criterios:

– la narcisista, esa imagen que en principio no reconocemos como nuestra, que es de otro, y que en el futuro va a determinar cómo soy, cómo era o cómo hubiera querido ser, es decir, va a ser el YO IDEAL.

-Y después la elección de objeto basada en la persona de apoyo (anaclítica), que nos cuidó, ese adulto que nos sostiene y nos mira a través del espejo, que es el Otro, que va a definir nuestro IDEAL DEL YO.  A su vez, este ideal del yo, tiene dos manifestaciones:

-yo hubiera querido ser como mi cuidador,

-mi cuidador quería que yo fuera así, como él o como le hubiera gustado ser a él.

El amor genital del que habla Freud estaría destinado idealmente a una unificación de todas las pulsiones parciales en un objeto genital. Pero si el amor es una pasión, como lo señala Lacan, no hay amores sanos e insanos. La observación de Lacan del “ amor como pasión del ser” excluye que opere una distinción entre un amor “normal” atemperado y ligado a la idea de un objeto total y “maduro”, y un “amor pasión” ligado a la desmesura. Y por  tanto, no se puede establecer una normatividad para el amor.

Freud  plantea en su ensayo de 1920 titulado “Sobre la Psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina” que se acostumbra a no separar las cuestiones de elección de objeto sexual de los correspondientes a los caracteres sexuales somáticos y psíquicos. Pero realmente, no están tan estrechamente relacionados el carácter(identidad) sexual y la elección de objeto. Por ejemplo un hombre masculino en el que predominen sus cualidades masculinas, puede manifestar su vida erótica también hacia lo masculino. También está el hombre afeminado que, por sus caracteres femeninos, podríamos creer que está inclinado hacia los hombres y por el contrario, muchas veces su inclinación es exclusivamente hacia las mujeres. Lo mismo puede decirse de su versión femenina. Por lo tanto, continúa Freud, existen 3 caracteres que aparecen diversamente combinados en todo individuo, sujeto:

1.Caracteres sexuales somáticos.
2.Carácter sexual psíquico (actitud masculina o femenina).
3.Tipo de la elección de objeto.
Esto lo dijo Freud hace 100 años, que con la nomenclatura del SXXI podemos traducirlo y ampliarlo de la siguiente manera:

Concepción tradicional, cisheteronormativa y heteropatriarcal:

1-Sexo biológico: referido como macho y hembra en todo el mundo animal (cualquier otra combinación de los cromosomas X e Y se consideraba fuera del rango de la normalidad),  y varón y mujer, referido al ser humano,  incluyendo también los caracteres sexuales secundarios.

2-Sexo psíquico: masculino y femenino, posiciones psíquicas que determinan actitudes y comportamientos que vienen definidas por el

3-Género político:  construcción sociocultural que hace una correspondencia binaria y cerrada entre determinadas características del sexo biológico y determinadas actitudes del sexo psíquico. También tiene una realidad política, ya que en función de a qué genero una determinada sociedad adscriba a un sujeto, éste tendrá o no una serie de privilegios.

4-Elección sexual de objeto, heterosexual y homosexual (considerada perversión hasta 1973).

                        Novedades clasificatorias que introduce el movimiento LGTBI y la tercera la feminista:

1-Sexo biológico: diferentes combinaciones cromosomas X e Y, y diferentes desarrollos de caracteres sexuales secundarios…

2-Identidad de género: corresponde al sexo psíquico caracterizado por la identificación del propio sujeto a partir de su propia elección subjetiva inconsciente y

3-Género político:  puede entrar en conflicto o no con la identidad de género; entonces nombraremos:

            -cisgénero, cuando el género político e identidad de género coinciden para un sujeto dado.

            -transgénero, si la identidad de género de un sujeto no coincide con su género político.

            -no binario, cuando el sujeto no se autoidentifica de forma estable con una identidad de             género.

4-Elección sexual de objeto, heterosexual, homosexual y sexo fluido (bisexual).

Lacan en el seminario 20, Aún, refiere que las elecciones del sexo están en relación con lo que  él denominó sexuación, un neologismo que aleja cualquier noción de identidad; una operación donde el sujeto hace su elección inconsciente de goce – goce fálico para todos o lo infinito del goce femenino- más allá del semblante, del registro civil, del goce sexual. Es (incluye) también una elección de objeto sobre la que el sujeto construirá sus propios escenarios.

 Se trata para el psicoanálisis, más allá de los semblantes o ideales propios de cada época, de producir un saber de cómo los seres hablantes, realizan la elección inconsciente de inscribirse como varones o  como mujeres, y por tanto con el término Sexuación se indica que ni el significante, ni el ideal, son suficientes para dar cuenta, de las modalidades de satisfacción pulsional en la elección del lado masculino o femenino, que cada sujeto hace.

Lola Burgos

Cofundadora de la Asociación Psicoanalítica Lapsus de Toledo. Analista de Arco Psicoanalítico

 

Conferencia del Dr. D. Pedro Rocamora

Rocagrande

EN LA REAL ACADEMIA DE DOCTORES DE ESPAÑA

En la sesión organizada por la Sección de Derecho sobre el tema “TECNICAS DE CONTROL DE PENSAMIENTO”, a cargo del Dr. D. Pedro Rocamora García-Valls, Académico de Número de la Sección de Derecho y miembro de honor de Arco Europeo Progresista.

El acto será presentado por el Dr. D. José Antonio Tomás Ortiz de la Torre, Presidente de la Sección de Derecho

ETICA POLITICA Y PSICOANALISIS

Villanueva libro PSICOSIS

 ¿Por qué se perdona la corrupción en las urnas?. Es como mantener la podredumbre política.

 Octave Mannoni, psicoanalista, acuña la frase.”Ya lo se, pero aun así…”.

 Las personas muchas veces se sienten atraídas por lo prohibido, por lo que ellos no llegarían a hacer, lo  que fantasean, otros lo hacen, la neurosis como negativo de la perversión.

 La frase de Mannoni se aplica a la política también, que en el fondo es una manifestación humana como otras.

 Hay una línea muy fina que pasa por obviar cualquier limitación y llegar a encubrir tramas corruptas, ocultar delitos o hacer oídos sordos a aquellos que atraviesan los límites legales, entendiendo los límites legales como la función del Padre, la del que dice NO. Es aquí cuando la clínica psicoanalítica habla de Perversión.

 Quero comentar tres características del perverso, que acabamos de ver en la situación política de España y que ha llevado a que fuerzas políticas de ideologías distintas se unieran para realizar una moción de censura y poderse configurar un gobierno del PSOE.

 El perverso tiene una particular relación con la ley. La transgresión es la regla por excelencia y las leyes comunes a todos son vistas como un obstáculo que trata de evadir, pero fingiendo que las respeta. La ley que prima es la de su deseo.

  • El otro es visto como un ser desechable y no es visto como semejante. Esto es necesario para dañarlo sin sentir culpa.
  • El saber que cuenta es solo al que está al servicio de la voluntad del goce perverso.

 Ha sido aire fresco por tanto esta moción de censura. Freud decía que el primer requisito de la civilización es la justicia.

¿Y qué era la justicia hasta ahora para el partido en el gobierno hasta la moción de censura? Poder dirigirla, maniobrarla, mangonearla, adulterarla, falsificarla y viciarla a su antojo. El mas grave de todos los síntomas antidemocráticos que se pueden diagnosticar. Esto se estaba convirtiendo en una olla de grillos y creo que ha sido un magnífico tratamiento de limpieza la moción de censura.

 Recuerdo una reflexión del psiquiatra Henry Ey según la cual las enfermedades mentales, a su parecer, habían de ser consideradas una patología de la libertad. ¿Y qué más ligado a la política y el psicoanálisis que la problemática de la libertad?.

 Si la política es aquella actividad y pensamiento que se plantearía, en principio como encaminada al logro del mejor gobierno del bien común, no cuesta entender por qué alusiones a la misma, directa o indirectamente, aparecen en los escritos de numerosos autores psicoanalíticos, empezando por el mismo Freud.

Pienso en un ensayo de Freud del año 1930 sobre el malestar en la cultura en un momento especialmente difícil en el que apunta la subida de Hitler y el antisemitismo en Alemania y Austria. Y de nuevo en los albores del siglo XXI me acerco a este texto cuando los esquemas y equilibrios del mundo en los que estaba inmersa nuestra generación se deshacen al derrumbarse el muro de Berlín y la destrucción de las Torres Gemelas viene a decirnos de manera espantosa y cruda que las cosas ya no son lo que eran. Entramos en un mundo desconocido, donde las reglas e incógnitas han cambiado.

 Pero algo no cambia y es la agresividad que existe en cada uno de nosotros y cuya existencia supimos también con razón en el prójimo y que es el factor que perturba la relación con nuestros semejantes imponiendo a la cultura una serie de preceptos. Debido a esta hostilidad primordial la sociedad se ve constantemente al borde de la desintegración.

 En el malestar en la cultura, Freud constata lo difícil que es para el hombre alcanzar en la cultura su felicidad, por los duros sacrificios que esta le impone en cuanto a la sexualidad y también a las tendencias agresivas.

 ¿Qué esperan los hombres de la vida?, se pregunta. Quieren la felicidad, quieren llegar a ser felices, no quieren dejar de serlo. Pero enumera tres fuentes del sufrimiento humano. Las dos primeras son la supremacía de la naturaleza, que jamás llegaremos a dominar y los límites de nuestro cuerpo, que forma parte de ella y siempre será perecedero y limitado en su posibilidad de adaptación y rendimiento.

Freud destaca nuestra actitud frente a la tercera fuente de sufrimiento, la de origen social. ”¿Por qué las instituciones que nosotros mismos hemos creado no habrían de representar mas bien protección y bienestar para todos?. Sin embargo si consideramos cuan pésimo resultado hemos obtenido, precisamente en este campo de la prevención contra el sufrimiento, comenzamos a sospechar que también en este caso podría ocultarse una porción de la indomable naturaleza, tratándose esta vez de nuestra propia constitución psíquica”.

Entonces viene la definición de lo que hay que entender como “cultura”: “Designa la suma de las producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines: proteger al hombre contra la naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí”

 Ochenta y cinco años mas tarde estas reflexiones son actuales aunque suena como si hubieran tenido poco eco en las mentes.  La vida humana en común se torna posible cuando llega a formarse una mayoría más poderosa que cada uno de los individuos y que puede mantenerse unida frente a cualquiera de estos. El poder de tal comunidad se enfrenta entonces en cuanto “Derecho”, al poder del individuo que se tacha de “fuerza bruta”. La sustitución del poder individual por el de la comunidad representa el paso decisivo hacia la cultura, cuyo primer requisito es el de la justicia. Buen numero de luchas en el seno de la humanidad giran alrededor del fin único de hallar un equilibrio adecuado, es decir que produzca felicidad para todos, entre las reivindicaciones individuales y las colectivas. Uno de los problemas del destino humano es si este equilibrio puede ser alcanzado en determinada cultura o si el conflicto en si es irreconciliable.

 ¿Podrá lograr la humanidad controlar definitivamente esta inquietud y dualismo, este desgarro del alma?.

 Hay épocas históricas de mucha conmoción, temor, confusión e incertidumbre, épocas, como la actual en que para las grandes mayorías de la población habría de producirse un cambio profundo del sistema social, pero en las que todavía no se vislumbra claramente la forma y el sentido en que debería hacerse.

 Son épocas, pues, en las que a nivel de la conciencia individual buena parte de la población se siente conducida y abocada a vivir experiencias muy perturbadoras de las que no sabe quién es el responsable ni de donde se producen ¿El Mercado?. La sensación es de alienación, viviendo y sintiendo de una manera ajena a la conciencia individual y el deseo propio y en un contexto de afectación colectiva

 El discurso psicoanalítico pienso que adquiere en este punto una legitimidad que va más allá del individuo y se inscribe en la propia sociedad.

 La crisis actual demuestra la constante amenaza para la estabilidad del planeta del discurso capitalista, que sería una voluntad de goce técnicamente instrumentalizada. Dispone como ejercicio soberano de poder el “estado de excepción”. Y aquí vemos la intervención de un complejo militar financiero que ningún organismo mundial puede regular en su voluntad de goce.

 El ciudadano deja de serlo, se vuelve defensor de la preciosa  burbuja que lo aísla y protege a modo de baluarte narcisista. Las reglas de juego democrático no metabolizan el miedo y por otro lado la gestión, administración y producción de miedo está presente en la política del llamado occidente desarrollado.

 Ahora han desaparecido los bloques, estamos en el triunfo total de la globalización y de la ideología subyacente al capitalismo: Es la ideología del beneficio a cualquier precio, que durante años fue un poco vertiginosa en si misma, pero que ya no lo es y parece no tener límites porque es una ideología idealizada en nuestra cultura donde se admira a la gente que rápidamente obtiene mas beneficio que los demás.

 La crisis de la que os hablo es el reconocimiento de que la ciencia y el capital mandan.

 En mi opinión, el psicoanálisis y los psicoanalistas estamos emplazados a la recuperación y dignificación de un nuevo humanismo que priorice los valores comunitarios.

  Recuperar el concepto de persona como ente o sujeto de compleja naturaleza, bio-neuro-psico-socio-cultural y contrario al reduccionismo biomedicomentalizante al que se adhiere una ideología política y social que tiende a la fragmentación de lo humano, ideología facilitadota de una manipulación al servicio de un pensamiento y de intereses insolidarios. Vivimos una medicalización de la sociedad, de psiquiatralización de la vida, de atribución de un mercado del sufrimiento a una profesión que intenta manejar el malestar en la cultura con drogas producidas por las compañías farmacéuticas.

 La empresa clasificadora esta servida con la publicación en mayo del 2013 del DSM 5, redactado por especialistas de la asociación psiquiátrica de EEUU. Es la llave maestra para uniformar a los psiquiatras y estimular en ellos el sueño de explicar las dificultades de los sujetos como efectos de factores biológicos, como si pudiera comprenderse una polonesa de Chopin estudiando el ADN del músico.

 ¿Qué problema afronta la izquierda en nuestros días?

 El neoliberalismo convierte al ciudadano en consumidor. La libertad del ciudadano cede ante la pasividad del consumidor. El votante en cuanto consumidor no tiene interés real por la política por la configuración activa de una comunidad. No está dispuesto ni se siente capacitado para la acción política común. Solo reacciona de forma pasiva a la política refunfuñando y quejándose. Igual que el consumidor ante las mercancías y los servicios que le degradan. Los políticos y los partidos también siguen esta lógica del consumo. Tienen que proveer, de este modo se degradan a proveedores que han de satisfacer a los votantes como clientes consumidores.

 La transparencia que hoy se exige de los políticos es todo menos una reivindicación política. No se exige transparencia frente a los procesos políticos de decisión, por los que no se interesa ningún consumidor.

 El imperativo de la transparencia sirve solo para desnudar a los políticos, para desenmascararlos, para convertirlos en objeto de escándalo, ante un espectador que se escandaliza. No es la reivindicación de un ciudadano con iniciativa, sino la de un espectador pasivo.

 La participación como reclamación y queja. Por tanto es una democracia de espectadores.

 Entramos en la psicopolítica digital con un control activo de la vigilancia a través del Big data que permite una nueva forma de dominación sobre la psique en un nivel prerreflexivo. La persona misma se positiviza en cosa, que es cuantificable, mensurable y controlable. Sin embargo ninguna cosa es libre. Sin duda la cosa es más transparente que la persona. El Big data anuncia el fin de la persona y voluntad libre.

 Todo dispositivo, toda técnica de dominación, genera objetos de devoción que se introducen con el fin de someter. Materializan y estabilizan el dominio. Devoto significa sumiso.

 El smatphone es un objeto digital de devoción, incluso un objeto de devoción de lo digital en general. En cuanto aparato de subjetivación, funciona como el rosario, que es también, en su manejabilidad una especie de móvil. El Me gusta es el amén digital.

 Cuando hacemos clic en ese botón de Me gusta nos sometemos a un entramado de dominación. El smatphone es también un confesionario móvil. Facebook es la Iglesia, la sinagoga global de lo digital

 Dr. Alfonso A. Gómez Prieto

Médico- Psicoanalista, Director del Área de Psicoanálisis de A.E.P. Vicepresidente de ARCOATENEO

 

Apuntes sobre el origen del movimiento gay

Arcoiris

El movimiento gay nace en la historia contemporánea con los hechos acontecidos en New York el 28 de junio de 1969, cuando los clientes del bar Stonewall Inn del Greenwich Village se enfrentaron a una de las periódicas redadas policiales que padecían. Dicho local era frecuentado por homosexuales, bisexuales y transformistas. La reacción desembocó en tres días de enfrentamientos porque movilizó a muchos gays de la ciudad, hartos de los escarnios y las persecuciones. Esta protesta fue recordada al año siguiente con marchas tanto en New York como en Los Ángeles. El día 28 de junio se convirtió en los Estados Unidos y en otros países occidentales en un día para marchar contra la discriminación. En el 25 aniversario de este capital hecho en la historia de los movimientos sociales se instituyó dicha fecha como el Día del Orgullo Gay. También nació una bandera del movimiento con los colores del arco iris y estrechamente relacionada con una mítica canción Over the rainbow, que sonaba en el local de Stonewall cuando entró la policía. La canción era todo un símbolo porque habla de un lugar más allá del arco iris donde los sueños se convertían en realidad. Al parecer, esa canción y su intérprete Judy Garland eran símbolos de la comunidad gay norteamericana de las décadas anteriores.

Pero además de las marchas del Orgullo gay comenzaron a proliferar asociaciones y grupos que se pusieron a la tarea de luchar por los derechos de los gays y las lesbianas en los Estados Unidos, Canadá y Europa occidental, con mayor o menos ímpetu, en función de las características de cada sociedad, de sus leyes y del peso de la religión, muy grande en los países católicos. Este movimiento se desarrolló en un contexto de fuerte cuestionamiento social y político en Occidente, a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, en los que apareció una nueva concepción de la izquierda, donde confluyeron las protestas contra la guerra de Vietnam y a favor del pacifismo, en un resurgimiento muy fuerte del feminismo, con las consecuencias del Mayo del 68 con las protestas estudiantiles en Europa y en los campus universitarios norteamericanos, en plena eclosión del movimiento hippie, y cuando se estaba desarrollando el momento cumbre de la lucha por los derechos civiles de la población afroamericana. Fue una época en los que los valores sociales y sexuales tradicionales en Occidente entraron en crisis y caminaron hacia una mayor libertad y tolerancia reales. La familia patriarcal dejó de ser el único modelo de familia, comenzando a plantearse otras formas de relacionarse, con planteamientos distintos de proyectos de vida y de entender sin prejuicios la sexualidad.

Es importante destacar el espaldarazo que dio la comunidad científica internacional al movimiento gay cuando en 1973 la homosexualidad desapareció del catálogo de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psicología, aunque algunos sectores religiosos ultraconservadores siguieron considerando la homosexualidad como una dolencia. La lucha contra la consideración de la homosexualidad como un delito fue mucho más trabajosa, porque, aunque había desaparecido de algunos códigos penales, aún era perseguida en muchos países occidentales. En los años setenta y ochenta terminó por desaparecer como delito en muchos estados.

Eduardo Montagut

ELOGIO DE LO FEMENINO

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Quiero comenzar con dos citas. Una de Vittorio Gassman en el diario “Clarín”:

Mi experiencia, amores a parte, me lleva a concluir que la mujer es muy superior a nosotros: superior físicamente, más sensible, con más capacidad de afecto y amor. Según me parece, las mujeres deberían gobernar, y el mundo andaría mejor. Las que ya gobernaron, sin embargo, eran más hombres en faldas que mujeres, piénsese en Tatcher o Golda Meir. Pero yo hablo de mujeres que gobiernen desde su condición de mujeres”.

 Y otra cita de George Duby: “Sí, nosotros hombres, debemos volvernos mujeres, cultivar en nosotros lo que hay de femenino para amar plenamente como es preciso”.

 El enigma femenino, el no saber qué quieren las mujeres, cómo gozan, le hace decir a Freud que lo femenino es lo el “continente negro” y apela a las psicoanalistas mujeres para que respondan de ello. Rastreando en la bibliografía y ante esta demanda de saber, encontramos algunas respuestas:

Helen Deutch, psicoanalista y mujer, a la que se reconocía como discípula y analizante predilecta de Freud, respondió a la demanda de su maestro ocupándose de la psicología femenina e incluyendo la sexualidad.

Esta mujer se declara feminista y opina que la insatisfacción femenina se debe a que la mujer al tener más de un órgano sexual (clítoris y vagina) queda indecisa no sabiendo cuál utilizar. Lo llamativo es que la respuesta viene dada en el mismo sentido que la propuesta por el hombre, como si la feminidad dependiera del órgano sexual.

n Marie Bonaparte, es contemporánea de Helen Deutch y también próxima a Freud y escribe “Consideraciones sobre las causas de la frigidez en la mujer”. Es un libro que firma con un pseudónimo, A. E. Narjani, en el que habla de los méritos de una operación quirúrgica en boga en aquella época que consistía en el acercamiento del clítoris a la vagina como un método para evitar la frigidez, que como se insinúa, ella misma padecía.

¿No les parece que está diciendo con esto, que en lo que se refiere al sexo femenino, hay algo que arreglar, algo insuficiente anatómicamente?

Lou Andreas Salomé, es una psicoanalista alemana a la que se consideró en su tiempo como una figura emblemática de la feminidad y concebía dos clases de amor: el sexual, del cual se dice que es sólo pasión física y se acaba cuando el deseo se desvanece, y el amor intelectual fundado en una absoluta fidelidad como único capaz de resistir el paso del tiempo. Este último probablemente se lo profesara al mismo Freud. Su propuesta no parece estar lejos de la relación con la mujer que tienen muchos hombres, los cuales separan la mujer a la que aman de la mujer con la que gozan, la una objeto de amor y otra objeto de deseo.

Karenn Horney, psiquiatra y psicoanalista americana conoce a Karl Abraham en Berlín con quien más tarde se analiza. En un momento de su análisis, este le interpreta que las mujeres quieren inconscientemente ser hombres, porque en su infancia han sentido envidia del pene. También le dice que, toda mujer, también ha deseado tener un hijo con su padre. Ella se enfada y abandona el análisis. Se aparta del psicoanálisis Freudiano y considera un insulto las propuestas de Freud sobre la sexualidad femenina.

Estas mujeres psicoanalistas contemporáneas de Freud, algunas de ellas discípulas y a las que debemos reconocer su labor, en un punto parecen haber desviado el camino, ya que es en la anatomía donde buscan la respuesta o para decirlo mejor, el hombre es el referente y es comparándose con él cómo responden. Es verdad que tanto social como estructuralmente que lo fálico prevalece, pero lo fálico no es el continente negro por el que fueron interrogadas.

Por eso nos preguntamos ¿no responden todas ellas renunciando a su saber?, ¿No se quedan atrapadas en la comparación de los atributos masculinos y femeninos?, ¿No responden al hombre sin escucharse, incluso, por qué no, para decir que de eso no saben o que por lo menos, no hay palabras para nombrarlo?

Estas mujeres influidas por la época, por sus propios prejuicios inclusive siendo liberales y feministas, nos hablan de algún modo del inconsciente que está en juego en ellas mismas, es decir, de cómo se posiciona cada una de ellas frente a la feminidad y al goce de la mujer.

¿Por qué esa rivalidad? ¿Por qué otorgarle al órgano masculino todo ese poder? ¿No es eso lo que se filtra en algunos discursos de las mujeres? Que en lugar de hablar desde la diferencia, hablan desde la comparación.

La cuestión femenina, es por tanto, espinosa para el psicoanálisis e interroga los límites mismos del saber analítico. El debate sobre la discordancia de los sexos está presente en la escena actual, especialmente durante los últimos 50 años. Bajo el empuje de los movimientos feministas se han desarrollado múltiples estudios en torno a la sexualidad, sus interpretaciones y modalidades. La relación entre el psicoanálisis y el campo de dichos estudios y del feminismo en particular es diverso y complejo con muchos mal entendidos, existiendo, en mi opinión un malentendido central, respecto al concepto psicoanalítico de falo interpretado por los otros discursos como significante del poder. Curiosamente, para el psicoanálisis, la diferencias de los sexos, no es un dato de entrada. Tanto para Freud, como para Lacan y esto es lo importante, no hay dos representaciones en el inconsciente de la diferencia de los sexos. No hay un representante de lo masculino y un representante de lo femenino.

Hay un solo significante que va a distinguir el reparto entre masculino y femenino. Este operador estructural a nivel inconsciente de la diferencia de los sexos es el falo, concepto que produce muchos enfrentamientos y más particularmente cuando se establece un debate con los movimientos feministas. Es un concepto que requiere una transmisión muy fina, porque es un término que ha pasado al uso público. En lo público, insisto, se le ve como significante de poder, nosotros los psicoanalistas lo entendemos como un operador estructural de la castración en el sentido que Lacan le dio: No como complejo de castración en el imaginario en el sentido de la amenaza “te lo vamos a cortar” sino como un efecto de vaciamiento de goce para el ser humano insertado en el aparato del lenguaje. Entonces el falo no tiene que ver con la dominación masculina en nuestra manera de entenderlo ya que lo vemos como un operador dentro del inconsciente, así fueron las construcciones hechas por Freud y Lacan. Para Freud opera no desde el comienzo de la historia infantil sino a partir de un momento en que se inscribe la castración materna a partir de la cual el niño o niña construirán su interpretación sobre la diferencia anatómica de los sexos.

En mi opinión la propuesta innovadora de Lacan es pensar lo femenino y masculino no como dos universales opuestos, sino pensarlos en otro tipo de lógica, a partir de las fórmulas de la sexuación, distinto a las identificaciones sexuales.

Los debates sobre la diferencia sexual han ocupado los primeros planos en los movimientos feministas. Los psicoanalistas debemos situarnos en el debate de una manera clara diferenciando tres conceptos dentro de nuestra práctica clínica: El sexo, el género, y la sexuación. El sexo tiene que ver con la diferencia puramente anatómica: Macho o hembra.

Con el género, nos referimos a una construcción social de lo que es masculino y femenino, los ideales, modelos sociales, normas, etc.. sobre lo que debe ser un hombre y una mujer. Sobre la masculinidad y feminidad no simplemente como datos anatómicos.

En la sexuación, Lacan, se refiere a la especificidad de la relación del sujeto con su goce y es el producto de una elección perteneciente al inconsciente.

El debate está servido con las corrientes feministas. Es un punto dificultoso, sin duda, porque insiste en señalar algo así como “estas afirmaciones que provienen del campo del psicoanálisis ¿no son una simple reconducción de un prejuicio que proviene del discurso dominante, en definitiva de la dominación masculina sobre la sexualidad? ¿Por qué tal predominio del atributo masculino en la organización inconsciente de la diferencia de los sexos?”.

La contestación desde el psicoanálisis, en ciertas ocasiones invoca a las propiedades del órgano desde el defecto más que por su potencia. Tampoco vale la diferencia entre separar la función y el órgano.

Tampoco vale que es un proceso del inconsciente que es un operador estructural precisamente en la medida que simboliza una ausencia o falla (pensemos en la detumescencia).

En mi opinión, este debate es prácticamente un imposible. Sería como aplicar los principios de la ley de gravitación universal de Newton para explicar los fenómenos de la física cuántica.

Por tanto, mi posición, no es la de convencerles ni persuadirles. Sólo decirles que es algo que pertenece a la experiencia analítica, que es muy difícil de argumentar fuera de esa experiencia. Que les invito al viaje analítico personal pero que en cualquier caso, yo como psicoanalista me veo en la posición desde mi ética a formularles.

Es verdad que los movimientos feministas nos obligan a afinar nuestros conceptos y teorizaciones lo cual es de agradecer. He llegado a escuchar la pregunta de por qué no habría alguna parte del cuerpo femenino que pudiera también ser llevado a simbolizar una representación sexual de la mujer en el inconsciente. Algunos psicoanalistas han ido por el camino de intentar hacer de lo hueco, del agujero, del vacío un representante de lo femenino en el inconsciente. (María Torok). Pero en cualquier caso, serían propuestas que remitirían de nuevo a una construcción binaria y complementaria de la diferencia de los sexos y una concepción naturalista del tipo agujero-hilo, tapón-agujero, una lógica que correspondería al funcionamiento del sujeto con el objeto en la construcción del fantasma donde el objeto a pulsional se bastase como recuperación del goce. Como aquello que taponaría la falta del sujeto.

Lacan llegó a afirmar lo siguiente: “La mujer no existe”, lo cual generó gran desconcierto y revuelo, generando comentarios de toda índole entre las mujeres, provocación, prejuicios, ramalazo de machismo. Decir que la mujer no existe es ir muy lejos y merece ser tratado con mucha cautela  a fin de entender a donde nos lleva esta proposición ya que precisamente la lucha de la mujer por existir ha sido y sigue siendo demasiado compleja como para que venga alguien y de un plumazo borre aunque sea en apariencia lo que ella ha construido. Claro, pero esta afirmación, no hay que tomarla ni desde el escenario consciente ni desde el escenario social, sino desde que en el inconsciente no hay un significante de la mujer, quedando el único significante, el significante fálico y que explicará las fantasías de ese sujeto tanto hombre como mujer en torno a ese significante como metáfora de totalidad. Podríamos desvelar el malentendido y completar el párrafo “la mujer” como totalidad,  como ideal, como perfección, como un todo es esa la que no existe ya que se trata de un mito, de un ideal que en uno de sus seminarios compara con Dios. Claro, ahí sí podemos estar de acuerdo, es verdad, la mujer no existe, existirían las mujeres una por una y Lacan lo escribe con el artículo la tachado. Escribimos entonces el plural mujeres en minúscula para dar cuenta de esos ideales que muchas veces las llevan a incontables sufrimientos  a fin de alcanzar esa meta, ese lugar que es inalcanzable ya que se trata de una fantasía, de una suposición. Decimos existen las mujeres una a una con sus particularidades, con sus diferencias, sus virtudes, sus defectos, sus logros, sus fracasos.

A partir de las fórmulas de la sexuación de Lacan podemos plantear lo que concierne al goce como goce fálico y goce otro suplementario.

En el hombre, el goce esta localizado y se ve, es un goce de órgano (erección, eyaculación, detumescencia), en tanto que en la mujer aparece mas expandido y no se centra en un órgano visible. El goce de la mujer es particular y puede ir mas allá del órgano sexual (no siempre desde luego es así). Decimos que es un goce suplementario (llamado también goce Otro) a diferencia del goce fálico más centrado en el órgano y del cual también puede participar la mujer.

Del goce suplementario femenino cuesta dar razón. Es un goce enigmático, diferente. Podemos leer a Lacan en su seminario nº XX (“Aún”) suplicar de rodillas a las mujeres psicoanalistas que trataran de decírnoslo.

En los trabajos que he podido estudiar y en los casos clínicos revisados de distintos autores sobre este goce femenino, en general la mujer se interroga a sí misma y se dirige a otros demandando un saber. Pero precisamente al no localizarse en un órgano concreto hace de este goce algo más temible y sin límites, temor de la mujer a diluirse en él. Parece ser un goce más allá de las palabras. Recojo algunas expresiones de mujeres en análisis: “Es como una ola”; “Es como si levitara”; “Como si perdiera la conciencia”; “Como si me volviera loca”; “Como si me muriera allí mismo”. Me interesa recalcar que el goce fálico puntual no le está vedado a la mujer, pero en palabras de Alcira Mariam:

“Ahora bien, limitar el placer femenino a esa forma implica dejar de lado un abanico muy grande de fenómenos erógeno afectivos cruciales en el despliegue de su potencial erótico. La mujer puede conocer delicias erógenas independientes de la discriminación topológica”.

Lacan conceptualiza este goce femenino y transcribo sus palabras:

“Hay un goce de ella, a este ella que no existe y que nada significa. Hay un goce en ella del cual quizá ella tampoco sepa nada –eso, ella lo sabe. Lo sabe, por supuesto, cuando eso le sucede. Eso no les sucede a todas”.

Pueden aparecer expresiones de miedo al descontrol o la locura. Dice M. (paciente de Alcira Mariam): “Si durara mucho tiempo, creo que una podría volverse loca”.

Otra paciente expresa: “Temblaba toda hasta el pelo”. El cuerpo entero se había estremecido ante el contacto deseante del cuerpo de un hombre.  Ahora bien, existe temor a este tan enigmático goce femenino y eso puede producir síntomas para no ir mas allá, síntomas que actuarían a modo de límite.

Ejemplo de otra paciente: “Cuando me comienza la jaqueca, me viene un calor como si la cabeza se hinchara, continua con latidos como el latir de la sangre, como si toda la sangre se me fuera de la cabeza, luego el vómito, después el alivio, me entra un sueño, casi un sopor” Aquí se leería en la somatización del síntoma un goce sexual sin acto.

Por tanto vemos una forma de goce en el hombre, goce fálico, que también comparte la mujer. Sería en ese caso una forma viril de gozar con el clítoris, la vagina, concentrada en un órgano único investido libidinalmente. La sexología clasifica muchas veces las mujeres en clitorideas o vaginales, según obtengan placer a través del clítoris o por la penetración vaginal. Sería, en mi opinión, un reduccionismo a lo orgánico. El placer del órgano clitoridiano sitúa a la mujer en el goce fálico, no diferenciado del placer masculino. El psicoanálisis  no acepta que los problemas sexuales sean tomados literalmente. Desde la sexología a veces se oye decir: “No se preocupe, la penetración no es lo importante, se pude disfrutar de otra manera”. El sujeto se desvía del problema y queda condenado a un tipo de sexualidad infantilizada. Problemas de la mujer como la frigidez, anorgasmia, dispareunia (dolor en el coito) y del hombre como eyaculación precoz, falta de erección, falta de eyaculación se producen porque en el sexo es donde se ha ubicado el síntoma. Pero hay que leer detrás del síntoma, buscando el fantasma (fantasía inconsciente) que sostiene ese síntoma. Una cosa es que el sujeto decida que tipo de sexualidad va a llevar de un modo libre y otra es que esté limitado en las posibilidades de elección por el sometimiento a un síntoma.

En el seminario XX (“Aún) Lacan habla del hombre y dice:

“El goce fálico es el obstáculo por el cual el hombre no llega, diría yo, a gozar del cuerpo de una mujer, precisamente porque de lo que goza es del goce del órgano”.

Es decir, el hombre insiste en soñar lo bello que sería alcanzar el goce absoluto en el cuerpo desnudo de una mujer. Un hombre sueña con desnudar a una mujer porque piensa que la orgía comienza cuando la mujer está desnuda. Pero el goce nos acerca tanto a la angustia como a la orgía. El goce es inolvidable precisamente porque tiene lazos cercanos también con la angustia. Eso le hace también fuente de riesgos. El hombre puede descubrir que al ir hacia la mujer desnuda se angustia. Esa mujer asusta, tal vez por la fantasía del cuerpo de una mujer que se desata y entra en estado de goce. Asoma la bruja, el aquelarre de los sentidos, el desorden pulsional, el éxtasis. La carne está revuelta, desordenada. Algunos textos de psicoanálisis nos hablan de los genitales femeninos como un agujero al desnudo que causa un sentimiento siniestro. El hombre lucha e insiste en soñar con la vagina e imagina lo bello que sería. Puede ser que su pene se turbe, cuando debería estar erecto ante algo tan deseado. ¡Maldita turbación!. Lo que debiera pasar no pasa. ¡Él, que quería alcanzar el goce absoluto!. Se detiene cerca del goce fálico. A lo sumo, y si se puede, solo se llegaría a este nivel. Surgen dudas de su pene. Pienso que la mujer puede sacar ganancias de ese saber que posee con respecto a la naturaleza del goce. Ella sabe de la angustia de los hombres que aparece ante el temor de la capacidad erógena femenina en la medida que implica desorden pulsional. Existe el fantasma de orgasmo infinito de la mujer y los temores que esto suscita en el hombre al acercar a la mujer al status de bruja. El hombre observa aterrado la travesía del goce sobre un cuerpo de mujer.

Hay hombres en los que lo femenino evoca de este modo un terror. Hay horror desde el inconsciente a los genitales sin pene, esa herida abierta a la castración. Les hace emprender la fuga cuando la mujer les muestra su vulva. Es tal el temor a asistir al desborde erógeno de la mujer. En palabras de Alcira Mariam:

“Defensivamente, tal vez extreme el control de la sexualidad de su compañera o aporte cierta violencia por donde su masculinidad quede reasegurada. La mujer frígida puede calmar el miedo de la castración de un hombre garantizando la integridad narcisista de éste”.

En general he intentado dejar constancia de que el goce implica complicación. Su imperativo se opone a nuestra propensión a la felicidad que reside en la descarga de la tensión. A veces el goce puede estar muy cerca del horror. Es cierto que el goce femenino es en cierta medida transgresor de la ley. El goce absoluto está prohibido para el sujeto, pero las mujeres es como si tuvieran la posibilidad de saltarse la ley al menos en parte y lograr un goce externo a la palabra, gozando de forma silenciosa y muda. En cualquier caso el absoluto de goce sería un horizonte inaccesible.

Goce suplementario, goce de mujer, estamos hablando de una recuperación urgente de la feminidad.

Maryse Choisy, psicoanalista francesa escribe a comienzos del siglo XX:

“Es falso decir que la mujer ha obtenido su emancipación en el siglo XX, solamente porque vota y tiene como el hombre el derecho de “ganarse el pan con el sudor de su frente” mientras que la Biblia la condenó a “tener hijos con dolor”. En realidad, estamos pasando por el periodo más masculino que haya existido, considerando que el imperialismo masculino ha invadido la cabeza de las mujeres hasta el punto que ellas mismas se han hecho semejantes a los hombres. Se mide el triunfo por el número de imitadores. Las mujeres han reprimido tan profundamente su femineidad que ni siquiera notan que están viviendo en una verdadera falocracia”.

En definitiva que pueda escucharse el orden femenino en el dominio público. No existe superioridad femenina pero si condiciones diferentes de esta en la vida. Mujeres que habéis llegado a esta posición, os pedimos transmitáis vuestro saber a las fuerzas de la cultura.

Ciertos elementos socioculturales retrasan el ejercicio pleno de la femineidad siendo este un atributo pleno de misterio, coagulado en su significación: seducción, amabilidad, suavidad, privacidad. En la aparente debilidad de la femineidad reside una fuerza poderosa.

La palabra poder automáticamente alude a la noción convencional de ideas de grandeza, obtención de bienes de dominio sobre los semejantes, sometimiento, triunfo victorioso.

El poder femenino sería el poder del “no poder”. Es conocer lo más cercano a los límites, el más allá del falo, el goce femenino.

La omnipotencia humana genera locura y destructividad. El poder femenino linda con la sabiduría. Es un poder inefable, invisible que recibe el adjetivo de femenino para contraponerlo al masculino invasor y guerrero. Lo femenino habita en cualquier ser humano independiente del género, igual que lo masculino. Lo femenino, refugio secreto de un saber que escapa de las trampas del poder convencional. Las riquezas no logran comprar los valiosos bienes terrenales sin precio, tales como el amor de un semejante, la armonía en la vida, la facultad de hacer frente a los contratiempos con sabiduría. En mi vida de pareja, ella mi compañera de viaje tiene el poder de dirigir los movimientos de vida y ayudar a sortear escollos inevitables. Mujer femenina que ha aprendido a amar. Que me enseña a amar, que describe aspectos de la femineidad, que acepta los defectos del hombre. Al no creer ya en la superioridad del trabajo del hombre o en el famoso sometimiento de la mujer, puede ejercer este poder de orden femenino y ganar batallas sin pelear. Desarmar al hombre si presenta aun guerras machistas viriles con otras armas, armas de mujer sutiles y seguras.

Un no a aquellas mujeres que imitan a los hombres en su poder agresivo y guerrero y que se convierten en mujeres destructivas y masculinas. Son tan capaces como el hombre de sembrar el horror en la sociedad. Sofocada la femineidad buscan adueñarse de un poder masculino con violencia. Antimujeres hiperpoderosas enemigas de la vida y del amor.

¡Pasen al frente las mujeres! Si hay optimismo para el futuro requerirá de altas dosis de femineidad en la cultura.

Si retomamos lo dicho con relación al goce y relacionándolo con esto último habría un “más acá del falo” y lo que Lacan propone como “más allá del falo” que no quiere decir “sin falo”, sin referencia a la función fálica (castración). Hay quienes tienden a posicionar el goce femenino en el “mas acá del falo” como Julia Kristeva. Para ella y muchas feministas el goce femenino no tiene que ver con el falo. Lo sitúan en un aspecto presimbólico, una función semiótica en estrecha relación con el cuerpo de la madre. En cambio Lacan al situarlo “más allá del falo” sitúa ese goce fuera del lugar de lo ligado a la naturaleza. Lacan plantea el goce suplementario como aquello que tiene que ver con los bordes, con los límites mismos de lo simbólico. Como un más allá de lo simbólico. Para ejemplificarlo imaginen un vaso. Si se llena el vaso con agua puede desbordarsae un poco que no es lo mismo que no hay recipiente ninguno. Es cierto que es un ejemplo muy imaginario, pero creo puede servir para transmitir de un modo sencillo entre “el más acá” y el “mas allá”. Ese goce otro femenino se encuentra cerca de un fenómeno de des-borde, no en el sentido de la mujer desbordada por la crisis histérica como refleja el cineasta Almodovar, sino un desborde en el sentido que la condición de ese acceso al goce suplementario es un pasaje al límite del goce fálico.

Contra esta postura estaban las feministas de la década de los 70 en posiciones de “más acá del falo”. Son feministas influidas por el psicoanálisis y a las que Lacan se refiere en el seminario donde presenta las fórmulas de la sexuación, el seminario 20. Líderes del Movimiento de Liberación de la Mujer como Luce Irigaray postulaban la existencia de una libido específicamente femenina, un inconsciente específicamente femenino, una escritura específicamente femenina rompiendo la hipótesis de una libido única. Esta libido correspondería a una inscripción anterior a la marca del falo que consideraban un resultado del dominio masculino.

En cualquier caso podemos hablar de “liberación de la mujer” como sujeto social, como sujeto político, como sujeto con derechos jurídicos semejantes a los de los hombres. La mujer se ha desprendido de las exigencias de la maternidad, pueden elegirla o rechazarla, no se les impone.

Hay una modificación respecto a los bienes fálicos. Pueden optar o no por la solución del bien fálico hijo o pueden adquirir bienes fálicos en el intercambio económico, pueden acceder a la maternidad sin necesidad del hombre gracias a los avances de la medicina y los procesos de fecundación asistida.

Es un cambio muy importante para las mujeres que puede traer felicidad o más preocupaciones

En cualquier caso en este inicio del siglo XXI ¿qué podemos decir de ese goce suplementario del que hablaba Lacan para constatar la especificidad del goce femenino que seguimos esperando como más frecuente del lado de las mujeres?. No podemos decir que la civilización actual haya facilitado un acceso a ese goce suplementario porque mas bien introduce a las mujeres en una mayor adquisición de bienes, en una mayor libertad, en un mayor acceso a los bienes fálicos y en eso consiste su liberación bien ganada y merecida. Eso no es una desgracia, pero es verdad que limita las preguntas sobre ese otro goce. Del lado de las mujeres no les resuelve mucho su relación con ese goce suplementario ni con las exigencias del amor. Más aun si pensamos en las leyes del discurso capitalista como condición de esa liberación, se nos plantean interrogantes, porque el discurso capitalista promueve fundamentalmente el goce fálico, en tanto goce de la posesión de bienes que promueve el empuje consumista del capitalismo. Es consumo de bienes rentables, contables. El discurso capitalista no se lleva bien con el discurso del amor y del goce no fálico donde no hay rentabilidad para el capitalismo. A lo mas crea objetos de pacotilla- gadgets ofrecidos por el mercado capitalista en su empuje al consumo y promoción de goces que se taponarían con ellos. Lacan los llamaba objetos “plus de gozar” que ahorraban el pasaje por el Otro del inconsciente, el Otro del sexo y el Otro del amor.

El discurso capitalista como ven no es nada favorable a esta posición femenina tal como se la intento transmitir y a su eventual relación indisociable con las exigencias del amor.

Es altamente beneficioso en el sujeto humano integrar feminidad y masculinidad.

La mujer es obvio que ha sido objeto de una injusticia social a lo largo de nuestra historia, pero que esa situación que se va tratando de superar no las ancle y fije en un combate reivindicativo que se transforme en devoción ideológica y que las privara de cultivar en todo su esplendor el campo femenino. Liberadas de los conflictos con el hombre, las mujeres puedan mirar hacia dentro y se redescubra una y otra vez su feminidad. Es maravilloso escuchar a las mujeres y en mi escucha como psicoanalista descubrir con fascinación la maravilla de ser mujer y deleitarme junto a ellas en la aventura de la auténtica femineidad.

He dejado, lo sé, detrás de mi ideas polémicas pero siempre luchando porque lo femenino tenga un derecho a existir con plenitud. Invoco a las mujeres para que puedan hablar de ello como las invocaron también nuestros maestros Freud y Lacan. El mundo necesita de la mujer femenina y autónoma. La mujer siempre ha tenido y tendrá una misma historia debido a su magnífica polifuncionalidad. La mujer hoy en día debe dejar de llorar su pasado. Ella es el hoy, el presente, la esperanza. Como por partenogénesis se ha gestado a sí misma. Se yergue digna y nueva, promesa de metamorfosis positiva por los tiempos que a la humanidad aun le faltan por transitar. Nada que temer, simplemente avanzar.

Madrid 8 de Marzo de 2018

Alfonso Gómez Prieto

Director de Arco de estudios psicoanalíticos de AEP