CAMINANDO POR MADRID: Historia de la Plaza del Dos de Mayo

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La Plaza del Dos de Mayo se encuentra en el solar donde estuvo el Palacio de Monteleón, convertido en Parque de Artillería en 1807 por decisión de Godoy y donde ocurrieron los trágicos sucesos del 2 de mayo en 1808 en la Guerra de la Independencia. Pero veamos cómo nació esta Plaza.

Sobre el Plano de Texeira de 1656, señalado en naranja el primitivo Palacio, en color verde la Iglesia-Convento de las Maravillas y en rojo, los límites aproximados que llegó a tener Monteleón

Sobre el Plano de Texeira de 1656, señalado en naranja el primitivo Palacio, en color verde la Iglesia-Convento de las Maravillas y en rojo, los límites aproximados que llegó a tener Monteleón

Toda la zona que abarca la plaza y calles adyacentes, lo ocupaba el antiguo Palacio de Monteleón. Este palacio ocupaba el solar que va desde el portillo de Fuencarral hasta la calle de San Andrés. Tenía su principal entrada por la calle de San Miguel y San José que es la que hoy se divide en Velarde y Daoiz que aquel entonces formaba una sola calle que iba desde Fuencarral hasta San Bernardo. El palacio era de estilo churrigueresco, tenía una huerta y un jardín en el que había una fuente de mármol.

A principios del siglo XIX el edificio que hasta entonces había sido residencia palaciega es inaugurado como sede museística y en 1807 fue convertido el palacio en Parque de Artillería por Godoy  Los acontecimientos del 2 de mayo afectaron de manera importante al edificio y a la institución puesto que supusieron la pérdida de gran cantidad de objetos, quedando el resto de la construcción prácticamente abandonado. Tras el final de la guerra, en 1814 se intenta recomponer el Real Museo, pero las consecuencias de la contienda se reflejan en el mal estado del palacio por lo que se llevará a cabo el traslado del Museo a su nueva ubicación en el Palacio de Buenavista.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, Monteleón inicia una larga etapa de abandono hasta que en 1844 los restos del edificio albergan una fábrica de maquinaria y fundición. A finales de los años 60 los propietarios de la empresa deciden vender las instalaciones, donando al Ayuntamiento la posesión del arco que servía de entrada.

Año 1869, ruinas de Monteleón, a la derecha podemos contemplar la chimenea de la fundición

Año 1869, ruinas de Monteleón, a la derecha podemos contemplar la chimenea de la fundición

A principios de abril de 1869, se subastaron las obras de demolición y de limpieza del terreno y la zona queda distribuida en una plaza a la que se llamó Dos de Mayo y un trazado urbano en el que se prolongaron las calles como Divino Pastor hasta San Bernardo y se abrieron otras como la de Monteleón, Ruíz y Manuela Malasaña.

Inauguración de la Plaza del Dos de Mayo, año 1869

Inauguración de la Plaza del Dos de Mayo, año 1869

En la conmemoración del Dos de Mayo de ese año se produce la inauguración oficial del monumento. Arquitectónicamente la puerta se caracteriza por su sencillez y sobriedad, cuenta con un solo vano formado por un arco carpanel enrejado y está realizado en ladrillo sobre un zócalo de sillería de granito. La estructura queda cubierta por un tejadillo a cuatro aguas.

Con los años se restauraron algunos elementos del arco conmemorativo y una vez finalizada la Guerra Civil, en 1940 se plantea la renovación del pavimento de la plaza cosa que no ocurre hasta 1943.

Plaza del Dos de Mayo año 1940

Plaza del Dos de Mayo año 1940

En 1997 tiene lugar la reforma más reciente de la plaza a partir de un proyecto del arquitecto Pedro Moleón. La reforma sirvió para dar mayor dinamismo al conjunto rodeándolo de cipreses.

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Grupo escultórico de Daoiz y Velarde

La Plaza del Dos de Mayo es también la historia de una obra escultórica. El monumento a Daoiz y Velarde es el primero que se dedica en España a militares.

La iniciativa de levantar la escultura homenaje surge del rey Fernando VII. La obra se le encarga al escultor Antonio Solá. En grupo fue modelado primero en yeso entre 1820 y 1822. Y en 1827 se esculpe el grupo den mármol de carrara.

La obra viaja desde Roma al puerto de Alicante donde llega en 1831 para trasladarse a Madrid y ser expuesta en el Real Museo de Pinturas (Museo del Prado) donde permanecerá provisionalmente durante años.

Daoiz y Velarde en el Museo del Prado años 1879-1901

Daoiz y Velarde en el Museo del Prado años 1879-1901

La escultura representa a los dos militares en pie, en una composición frontal cogidos de la mano rememorando con este gesto su juramento. Son dos personajes definidos por un hecho popular aunque asimilados a figuras de la mitología clásica, idealizados. Como novedad, la mezcla que realiza en el atuendo de los militares que visten con el uniforme de la época, pero también van cubiertos con clámides clásicas. Se trata de una escultura de características neoclásicas, que sin embargo conecta con el ideal patriótico más próximo a la corriente romántica.

La trayectoria de la escultura comienza en el Real Museo de Pinturas, pero los desacuerdos de los diferentes gobiernos e instituciones ocasionan que el grupo a lo largo de los siguientes cien años, llegue a ocupar hasta siete ubicaciones distintas:

En 1846 la reina Isabel II ordena el traslado de la obra para instalarla en el Parterre del Real Sitio del Buen Retiro. En 1850 regresa al Real Museo de Pinturas.

Daoiz y Velarde en el Parque del Retiro desde 1946 hasta 1950

Daoiz y Velarde en el Parque del Retiro desde 1946 hasta 1950

En 1869 es colocada en el barrio de Monteleón, en la confluencia de las calles Carraza y Ruíz., en el lindero de la tapia de la antigua finca.

En 1879 se vuelve a trasladar a la entrada principal del Museo, donde permanece hasta 1902.

En 1902 fue conducido en una plaza en la entrada de la zona de la Moncloa.

Daoiz y Velarde en la Moncloa entre los años 1902-1932

Daoiz y Velarde en la Moncloa entre los años 1902-1932

Finalmente, el 2 de mayo de 1932, la escultura queda ubicada en la Plaza del Dos de Mayo junto al Arco de Monteleón, aunque separados por sus respectivas rejas de protección. Será con posterioridad, cuando se decida conectar la presencia de ambos monumentos de manera que la escultura ilustra el lugar con la representación de los dos militares, mientras que el arco acoge el conjunto escultórico de los capitanes españoles que participaron en la defensa del cuartel en la jornada histórica del 2 de mayo de 1808.

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Como conclusión sabiendo lo que se esconde detrás de este sencillo monumento, de donde procede, cual ha sido el papel jugado en cada época por la construcción y porque todavía sigue en este lugar, es más fácil comprender como afectan las distintas etapas en el enfoque actual que tenemos del conjunto. Esta visión de las vicisitudes vividas por el Palacio y sus restos, a lo largo de los siglos, confirman la relevancia del monumento como patrimonio artístico y contribuyen a la configuración de la identidad histórica del país. Es emocionante saber cómo el Arco de Monteleón se mantiene en pie, ocupando el mismo lugar desde hace siglos a pesar de los cambios sufridos a su alrededor.

 

Ana Pulido Benito.AEP

 

 

MAÑANA VIERNES “MONÓLOGOS FEMENINOS” EN EL ATENEO

Escudo AEP con triangulo

BAJO LOS AUSPICIOS DE ÁGORA:

ARCO EUROPEO PROGRESISTA Y LAPSUS DE TOLEDO OS ESPERAN MAÑANA VIERNES 11 DE DICIEMBRE A LAS 19 H, EN EL ATENEO DE MADRID, CON LA REPRESENTACIÓN DE “MONÓLOGOS FEMENINOS”

Coordina la Directora de Lapsus de Toledo Cristina Jarque y presenta el Presidente de Arco Europeo Progresista José Antonio García Regueiro

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AGENDA ARCO EUROPEO PROGRESISTA


AGENDA ARCO EUROPEO PROGRESISTA

CONFERENCIAS EN LA SEDE DE ARCO HAGIÓN:

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El miércoles 28 de octubre, los amigos de Arco Europeo Progresista José Ignacio Azkue y Carlos Urrestarazu, economista y abogado respectivamente, compartirán con nosotros sus conocimientos sobre las tendencias de una sociedad limitadora de la conducta de los individuos, con sus conferencias sobre “La Productividad Personal y la Atención Plena” (Mindfulness).

El acto tendrá lugar en la sede de Arco Hagión, en la calle Alfonso Gómez 42, 3ª planta, a las 18.30 horas.

CONFERENCIAS EN EL ATENEO:

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El viernes 30 de  octubre, darán sendas conferencias sobre la situación política actual, Yolanda Vicente Gonzalez, Vicepresidenta 2ª del Senado y economista, y José Antonio García Regueiro, Presidente de Arco Europeo Progresista y ex Letrado del Tribunal Constitucional.

Presentará y moderará Jorge Gómez Alcalá, Director de la Cátedra de Psicoanálisis Sigmund Freud, en la Sala Nueva Estafeta del Ateneo de Madrid, a las 19 horas.

 

ALBERT  CAMUS,UN INTELECTUAL Y UN CREADOR REBELDE Y HUMANISTA

ALBERT  CAMUS, UN INTELECTUAL Y UN CREADOR REBELDE Y HUMANISTA

TOSHIBA CAMCORDER

Quizás, la primera pregunta que deberíamos hacernos es ¿por qué nos interesa Camus, hoy? Porque en medio de una Europa que ha perdido el rumbo y que vive al borde del abismo, cobra, más vigencia que nunca, el pensamiento y la obra literaria de Albert Camus.

En todo momento fue un hombre valiente, incorruptible, coherente y de una gran entereza. Se identificó con Sísifo e intentó dar respuestas a una realidad contaminada de absurdo hasta la nausea y, que sólo podía encontrar en un espíritu irreductible y ético, las fuerzas para seguir adelante.

Hay obras literarias y filosóficas que envejecen mal. Otras, en cambio, ganan con el tiempo. Hoy, en este presente turbulento y desesperanzado, donde parece que no hay salidas, donde cunde el pesimismo y donde muchos están convencidos de que el futuro inmediato será peor que el pasado… la figura de Albert Camus gana enteros y se convierte en un referente ético.

¿Por qué nos interesa y nos emociona Albert Camus, aquí y ahora? Tal vez, porque supo cuestionar las convenciones sociales, con profundidad y rigor, porque se solidarizó con las víctimas, porque eligió, siempre, el bando de los más débiles sin la menor concesión al dogmatismo, ni al dictado de los mandarines que trazan las líneas rojas ideológicas y estéticas… y no permiten a nadie transgredirlas sin pagar un alto precio.

Militante de la resistencia en la Francia ocupada, fustigador del fascismo, del franquismo… pero, también, de los crímenes del stalinismo, que supo llevar hasta sus últimas consecuencias lo que el mismo escribió en una ocasión “Para el verdadero artista no hay, ni debe haber, verdugos privilegiados”

¿Puede considerarse  a Camus un filósofo? Desde mi punto de vista, indudablemente, sí. Fue siempre un pensador que utilizó la narrativa como proyecto dialéctico de la razón. Por eso, maneja, con destreza, la alegoría para traspasar e interpretar la realidad.

Fue un polemista valiente y sin concesiones. Dirigió la revista “Combat” y siempre fue coherente, no sólo consigo mismo y sus convicciones, sino con un ideal humanista de emancipación. En cierto modo, no se sitúa excesivamente lejos del existencialismo. Fue un luchador infatigable por la justicia y buscó insistente y dolorosamente la verdad contra viento y marea.

Resulta inquietante que el I Centenario de su nacimiento apenas se haya conmemorado ni en Francia, ni en Argelia, ni en ningún otro lugar. Una prueba más, de su carácter independiente es que nadie lo reivindique como propio, quizás, porque la soledad es el precio que hay que pagar por elegir la libertad como método y como meta.

Es conveniente comentar su polémica con Jean Paul Sartre. Se trata del enfrentamiento de dos destacados intelectuales. Uno de ellos no responde más que ante su conciencia y ante una visión humanista, mientras que el otro representa, a lo que podríamos llamar intelectuales orgánicos, que dictaban lo que se podía y no se podía decir y lo que había que callar por decreto. Quizás, por eso, casi todo el mundo estuvo de acuerdo con Jean Paul Sartre cuando se suscitó la polémica y tal vez, por eso mismo, hoy, son mucho más numerosos los que comparten el punto de vista de Camus. Buena prueba de que sus esfuerzos no han resultado estériles.

No es posible ni explorar, ni matizar todos los ángulos y todos los recovecos de lo que podríamos llamar el “territorio Camus”. Sin embargo, el lector puede extraer una idea bastante completa de sus convicciones, recordando los cuatro puntos que recomienda a los intelectuales y que tienen la consideración de obligaciones morales:

  • Reconocer el totalitarismo y denunciarlo
  • No mentir y saber confesar lo que se ignora
  • Negarse a dominar
  • Rehuir cualquier clase de despotismo, incluso provisional

¿Por qué es necesario seguir leyendo a Camus y reinterpretar y profundizar su pensamiento, en estos momentos oscuros y sin horizontes? No cabe duda de que pocas veces estuvo tan justificado el Premio Nobel de Literatura como cuando le fue otorgado a esa conciencia crítica e irreductible que fue capaz de formular, con entereza y valentía, “Ya no sabemos en qué consiste el oficio de ser hombre”. Y es que su pensamiento ilumina y pone de relieve, dolorosamente, los problemas esenciales de la conciencia humana.

Me atrevería a sostener que a Camus no se le conoce bien por estos pagos. Creo que no se puede entender su dimensión intelectual ni creadora sin leer “El hombre rebelde”  y  “El mito de Sísifo”,  ya que constituyen un substrato que da coherencia y explica, no sólo su filosofía moral, sino que marcan su itinerario  vital e intelectual y su lucha por encontrar un sentido a la existencia, pese a estar envuelta por densas tinieblas.

Sigue siendo imprescindible releer  “El extranjero” y “La peste”,  pero me atrevería a sugerir una lectura contextualizada y fiel a los acontecimientos históricos. A título de ejemplo, ¿es “La peste”  una alegoría de la invasión nazi? o, mejor aún, ¿podemos considerarnos libres de que nos puedan invadir,  en un futuro próximo,  las repugnantes y pestilentes ratas?

No quisiera terminar esta aproximación a Albert Camus sin hablar, aunque sea sucintamente, de su teatro. Escribió cuatro dramas: El malentendido (1944),  que puede y debe ubicarse en la Francia ocupada, con todo lo que ello conlleva; Calígula (1945), donde pone de manifiesto la angustia metafísica y la soledad del hombre, ante un mundo que no comprende y que lo aniquila; Estado de sitio (1948) poderoso alegato contra las dictaduras en general y contra la franquista en particular y Los justos (1949) donde, con emoción y pasión, establece límites para la acción revolucionaria y se niega a comprender y avalar actos en los que se sacrifique a inocentes en nombre de principios grandilocuentes y vacios.

Leer y releer a Camus, supone apostar por el compromiso ético vinculado al rigor epistemológico que sabe ahondar en los sufrimientos y anhelos del corazón humano.

La suya es una mirada agónica e inteligente capaz de escrutar la realidad, exigiéndole respuestas.

Sólo puede existir salvación si se cree en la lucha sostenida y tenaz contra el absurdo.

Sí es posible mantener la esperanza, es porque antes que nosotros, otros como Albert Camus, plantaron cara a la barbarie sabiendo lo que esa actitud significaba.

El gigantesco Sísifo, una vez más, reinicia la tarea y comienza, con la pesada piedra a cuestas, a ascender la montaña. Mientras Albert Camus, con una gabardina, camina bajo la lluvia de un París liberado. Va a encontrarse en un café del Barrio Latino con María Casares que interpreta, el papel de Marta, en  “El malentendido”  que en esos días está en cartel. Su paso es apresurado, su rebeldía crece por dentro y, se percibe un cansancio y un hastío de quien ha luchado por unos ideales y ve que la realidad toma otro rumbo incompatible con sus exigencias morales y políticas.

Antonio Chazarra Montiel

Profesor de Filosofía y Vicepresidente del Ateneo de Madrid

 

 

TANTA PAZ LLEVE COMO DESCANSO DEJA

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Tras las elecciones del pasado 24 de mayo, algo ha empezado a cambiar, a moverse en medio de esta sociedad, que por primera vez en muchos años, ha tomado la decisión colectiva de encauzar su inconformismo y no limitarse a quejas estériles.

Muchas van a ser las consecuencias. Algunas ya las estamos viendo y, otras, las vamos a poder contemplar en pocas semanas.

La insensibilidad ante el sufrimiento ajeno, los recortes y los intentos de dinamitar  los servicios públicos han empezado a pagarse en las urnas.

Al parecer, el ministro Ignacio Wert va a abandonarnos en pocas semanas o días. Seremos muchos los que no lamentaremos tan sensible pérdida. Ha sido un auténtico desastre. Entre otras cosas, el ministro peor valorado por el CIS, un provocador incapaz de apagar ningún incendio pero que no ha dudado en echar gasolina a cuantos le salían al paso. Un auténtico prepotente que ha ido pisando callos por doquiera que pasaba.

El daño causado a la Educación ha sido tremendo y, desgraciadamente, se necesitarán, al menos, dos legislaturas para paliar tanto desaguisado.

La Educación Pública se ha visto seriamente dañada. Sangra abundantemente por las heridas, que en forma de recortes, la han debilitado. No es cuestión de hacer un largo recordatorio, será suficiente pensar en la disminución de becas, la subida, insoportable, de tasas…

Únase a esto  un retroceso ostensible en la participación de las comunidades educativas en la gestión de los centros y nos hallaremos ante un panorama desolador, que ha sido denunciado por Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y, sobre todo, por las Comunidades Educativas que en repetidas ocasiones han salido a la calle en las conocidas como “mareas verdes”.

No se va solo. Arrastra consigo una pesada lastra: la LOMCE, una arbitraria ley, impuesta sin acuerdo, pretendidamente de calidad, sólo en las intenciones y que ha significado cuatro años perdidos y una incapacidad notoria para resolver los problemas que venía arrastrando el sistema educativo. Y, no solo eso, sino creando otros nuevos.

La gestión ministerial del señor Wert deja imágenes patéticas: en Cultura la subida del IVA al 21%, teóricamente para recaudar más pero que, paradójicamente, ha disminuido la recaudación, sumiendo al sector en una crisis profunda: cierre de salas y teatros, disminución de espectáculos, precariedad, paro… en Educación será bueno recordar la drástica disminución  de interinos, el descenso presupuestario, el aumento de alumnos por aula, y la frustración generalizada.

Por estas y otras razones su anunciado nombramiento para  un puesto en la OCDE, no es otra cosa que un cese encubierto… desde luego vergonzante. Si hubiera que escribir el epitafio de la LOMCE, como ley retardataria, discriminatoria e injusta, no sería otro que: “Nadie la echará de menos”

¿Es necesario que las cosas cambien? Por supuesto que sí. Depende de nosotros que se sienten las bases, ahora que es posible, de un nuevo modelo educativo perdurable en el tiempo.

Sería prolijo hacer una larga enumeración, pero, por señalar las más importantes, digamos que tras la celebración de las Generales, la LOMCE, que apenas ha empezado a aplicarse va a ser derogada. ¿Qué habrá que hacer entonces? Especifiquémoslo. Un nuevo pacto o acuerdo educativo, como el que intentó, el ministro Gabilondo,  que dé estabilidad al sistema,  que nazca con un amplio respaldo y con el compromiso de permanecer quince o veinte años.

Hasta la fecha, cada ministro, ha traído su ley bajo del brazo. La acumulación de tantas leyes de educación en el periodo democrático, no ha sido en modo alguno beneficioso: variación de curricula, nuevos libros de texto cada curso, paradigmas educativos diversos y un largo etcétera.

¿Cómo ha de lograrse? Dialogando. Estableciendo unos mínimos, cediendo todos en sus pretensiones y buscando un equilibrio, a base de pesos y contrapesos, en el que todos se sientan representados porque todos serán artífices del nuevo proyecto. Y a este desafío hay que subordinar todo lo demás.

Debemos interrogarnos, con seriedad y rigor sobre  ¿qué características son fundamentales para sostener el modelo al que aspiramos? Una y, desde luego, básica es que combata la desigualdad de origen y que sea un eje fundamental para la formación de los nuevos ciudadanos.

Las generaciones que hoy están en las aulas no deben aprender a acumular contenidos sino a valorar la cultura y la ciencia. Hoy que tanta información se genera, que es difícil de asimilar, es fundamental educar, en el espíritu crítico, y aprender a discriminar lo necesario de lo superfluo y lo esencial de lo reiterativo y con frecuencia manipulador.

Hace ya años que algunos sagaces pensadores hicieron hincapié en la necesidad de apostar por “el ser frente al tener”. El sabio y tolerante Michel de Montaigne ya nos dejó dicho, en sus ensayos que “el hombre de entendimiento nada ha perdido si se tiene a sí mismo”.

 Conviene que recordemos que, prestigiosas instituciones educativas mundiales, han insistido en documentos e informes que la educación es clave para  el proyecto emancipatorio de la humanidad.

Hoy, pedagogos y expertos no dejan de insistir en la importancia que tiene la formación del carácter, ni en que la inteligencia se educa por medio del lenguaje, de hecho, ya hay enfoques y sistemas que tienen este aserto como punto neurálgico.

Debemos conceder una estimable atención a la herencia clásica que es imprescindible para el pensamiento humanista. Ya el viejo Menandro nos advertía, con sabiduría, que “la educación hace civilizados a todos los hombres”.

No es baladí que, a lo largo de la historia, se haya hecho énfasis en que la educación nos hace mejores y nos dota de instrumentos para interesarnos por cuanto nos rodea y para que seamos capaces de extraer lo mejor que llevamos dentro.

Plutarco que, tantos y tan importantes enfoques inteligentes expuso a lo largo de su vida, en más de una ocasión insiste en que la educación moral es básica para que la persona sea capaz de orientarse en medio de las turbulencias, sinsabores,  violencias y fanatismos de un mundo en acelerado cambio. Ahí está, por ejemplo, su conocida sentencia “la fuente y raíz de una conducta intachable es una buena educación”.

 Otro aspecto en el que no puedo detenerme, pero al menos quisiera mencionar, es la educación de los sentimientos. Hoy día empieza a tenerse en cuenta, aunque a mi juicio insuficientemente, la teoría de las inteligencias múltiples. El ser humano no es solo racionalidad, es mucho más. Y una buena formación será tanto más solida cuanto sea capaz de abordar las diversas inteligencias que anidan en el hombre.

Finalmente, es preciso aludir a la Educación para la libertad y su ejercicio responsable.  La educación no transmite sólo conceptos, ni teorías, también, ha de contener en su proyecto emancipatorio valores con los que niños y adolescentes sean capaces de orientarse en la  vida, valerse por sí mismos y no caer  en las trampas de tantas alienaciones y consumismos y de tanta apuesta temeraria por el éxito fácil y por la desconsideración del estudio o la falta de empatía y solidaridad con los otros, especialmente, quienes están más golpeados por el sufrimiento.

Revista Lourdes. Madrid, 2015

Antonio Chazarra Montiel, Profesor de Filosofía

Presidente de la Sección de Filosofía del Ateneo

CAMINANDO POR MADRID: “La calle de San Bernardo”

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Caminar por la calle de San Bernardo es hacerlo por la historia de Madrid. Es difícil contar tanta historia en tan poco espacio, pero la calle Ancha de San Bernardo tiene para eso y más. Pocas calles de Madrid  pueden presumir  de haber sido tan protagonista en la historia de nuestra ciudad.

Era una de las calles más grandes de Madrid,  empieza en la Plaza de Santo Domingo y termina en la Glorieta de Quevedo. Fue inaugurada en el siglo XV, mucho antes de que existiera la Gran Vía trazada tan solo hace 100 años dividiendo  a la calle de San Bernardo en dos.

Ya por 1626 y 1632 se llamó calle de “Foncarral Baja” y en la época de Texeira, en época de los Austrias su nombre fue “Convalecientes Oi de San Bernardo”, denominación que le venía por el Hospital de convalecientes y el convento de Santa Ana de los monjes Bernardo que había en la calle.

En el siglo XVIII en el mapa que hizo de Madrid Chalmandrier, aparece como calle ancha de San Bernardo, y en el primer catastro de la ciudad, ya aparecía a veces como “calle Ancha”. Una vez que la ciudad fue teniendo más calles anchas, nuestra calle perdió importancia y se quedó con “San Bernardo”.

La historia de esta calle va unida a las puertas de Madrid. De la puerta de Santo Domingo, salía un camino vecinal que se encaminaba hacia el norte y que fue creciendo y urbanizándose hasta otra puerta, el portillo de Fuencarral, que permaneció hasta 1870. Era una puerta pequeña, pero era importante con respecto a su utilización para entrar y salir de la ciudad. Durante la peste que asoló Madrid en 1649, fue una de las cuatro puertas que permanecieron abiertas. Más tarde pasaría toda su función a la puerta de Pozos de Nieve, que se encontraba en lo que hoy es la Glorieta de Bilbao.

El ambiente que se formó en esta vía era estudiantil al estar aquí la Universidad de Madrid y además se juntaba con el ambiente musical, ya que en los palacios de San Bernardo fue donde la música se mantuvo viva  y donde grandes compositores  asistían a los conciertos que se desarrollaban en sus salones.

Pero veamos que nos encontramos andando y paseando por esta calle.

antiguo palacio de agredaANTIGUO PALACIO DE AGREDA (San Bernardo 21).- En este edificio estuvo en el siglo XVI el ya mencionado Hospital de Convalecientes.  Funciono hasta 1596 y luego pasó a ser convento de monjes Bernardos (de ahí el nombre). En 1846 empezó a construirse el palacio del Conde de Agreda, hoy ocupado por dependencias del Ministerio de Justicia.

IMG_20150813_131924MINISTERIO DE JUSTICIA.- También conocido como PALACIO DE LA MARQUESA DE LA SONORA.- Está situado en un solar que perteneció al marqués de la Regalía. Posteriormente en 1763, el marqués de Grimaldo encargó al arquitecto José Serrano la construcción en dicho solar de un primer palacio, pero éste fue destruido en 1789 por un incendio.

En 1797, el solar fue adquirido por Dª Josefa Gálvez y Valenzuela quien encargó al arquitecto Evaristo del Castillo la construcción del actual.

Ya en el siglo XIX, el palacio fue adquirido por un particular quien en 1851 lo vendió al Estado, destinándolo a albergar el Ministerio de Justicia.

El edificio es de tres plantas y fue construido  en granito, piedra de Colmenar y ladrillo rojo, como era costumbre en el siglo XVIII. Fue reformado entre 1942 y 1949 por el arquitecto Javier Barroso Ladrón de Guevara, quien introdujo las torres de la esquina siguiendo el estilo herreriano tan característico de esos años de la posguerra.

IMG_20150813_131752PARANINFO UNIVERSIDAD COMPLUTENSE (San Bernardo 49).- Este edificio de la antigua Universidad Central está situado sobre el solar del antiguo noviciado de los jesuitas, fundado en 1602 por Ana Félix de Guzmán. Tras la expulsión de los jesuitas en 1769 el edificio pasó a albergar la comunidad de Padres del Salvador. En 1836 con la desamortización de Mendizábal el edificio pasó a ser propiedad del Estado y en 1843 lo destinó a la sede de la Universidad Central. Esta universidad no es otra que la antigua Universidad Complutense, que fue traslada a Madrid desde Alcalá de Henares en 1836 ubicándose en un principio en el antiguo Seminario de nobles y más tarde en el convento de las Salesas Nuevas.

Ya en el siglo XX, el edificio resultaba demasiado pequeño para albergar las diferentes facultades por lo que a partir de 1927 se pensó en trasladar la institución a la ciudad universitaria en Moncloa. Pero la destrucción de Ciudad Universitaria durante la Guerra Civil, hizo que el viejo edificio de la calle Noviciado siguiera siendo utilizado durante varios años.

Recientemente el edificio ha sido utilizado como sede de la Asamblea de Madrid, hasta el traslado de está a  Vallecas.

En cuanto al edificio, nada queda ya del antiguo noviciado después de las reformas que se emprendieron para instalar al Universidad.

IMG_20150813_132011PALACIO BAUER.- (San Bernardo 44).-Fue construido en el siglo XVIII para residencia de los marqueses de Guadalcázar sobre un solar que antes había pertenecido al noviciado. A finales del siglo XIX, la familia de Banqueros Bauer adquirió  el palacio. En 1940 paso a ser propiedad del Estado para transformarlo en la Sede del Real Conservatorio de Música. En 1952 también fue instalada en el palacio la Escuela de Arte Dramático y Danza pero en 1966 ambas instituciones retomaron a las dependencias del Teatro Real.

El palacio quedó sin destino alguno hasta que en 1972 fue declarado Monumento Nacional. Desde entonces el palacio acoge las dependencias de la Escuela Superior de Canto y de la Sociedad de Amigos de la Música.

PALACIO DE LOS CONDES DE PARCENT.- (San Bernardo 62).-Este palacio también conocido como la Casa de los Siete Jardines (así se llamaba una de las calles a las que da el palacio la actual Espíritu Santo) fue construido en 1728 por el arquitecto Juan Valenciano siguiendo los cánones de las residencias nobiliarias del siglo XVIII. Fue residencia de una duquesa y más tarde museo de arte. En la actualidad acoge algunas dependencias del Ministerio de Justicia.

La portada del edificio es barroca, de estilo ribereño.

Fuente-San-Bernardo (1)IGLESIA DE MONTSERRAT.- (San Bernardo 79.- Fundada en 1642 para acoger a los monjes castellanos que vinieron de Monserrat durante la sublevación de Cataluña. El templo comenzó a construirse en 1668 por el arquitecto Sebastián Herrera Barnuevo, que moriría tres años después y tras varias interrupciones retomaría el proyecto Pedro de Ribera en 1720, el cual respecto el proyecto de Herrera pero dotó al edificio de su estilo riberiano. Enmarco las puertas y ventanas con sus característicos ornamentos barrocos dotando al templo de una portada barroca y una torre decorada con ornamentos típicos de Ribera.

En 1842 con la expulsión de los religiosos, el edificio se convertiría en cárcel de mujeres “La Galera”. A principios del siglo XX, la iglesia fue devuelta a los monjes benedictinos y se estableció un priorato dependiente de la abadía de Santo Domingo de Silos en 1923. Durante la Guerra Civil la iglesia se convirtió en Salón de Baile.

En 1858 tuvo lugar la llegada del agua al Madrid desde el embalse de Lozoya. Para ello se colocó una fuente frente a la Iglesia de Monserrat.

INSTITUTO LOPE DE VEGA.-(San Bernardo 70).- El edificio es del siglo XVIII, y fue mansión del Marqués de Castromonte, del Conde de Colomera, de los Condes de Celanova, del Duque de Abrantes y del Duque de Montemar.

El Instituto Lope de Vega fue creado como Instituto de Segunda Enseñanza el 26 de agosto de 1933 en el marco de la renovación de la Enseñanza Media emprendida por la II República.

Empezó a funcionar en un palacete de estilo francés, que aún existe en la calle Manuel Silvela número 4, el curso 1933/34, con 300 alumnos y un claustro de 13 profesores.

Durante la Guerra Civil (1936-1939) el Instituto siguió funcionando en la calle Fortuny número 14, la antigua Residencia de Estudiantes, donde sufrió un bombardeo en 1938, por lo que tuvo que volver a la calle Manuel Silvela.

Al terminar la Guerra Civil, una Orden Ministerial de 4 de abril de 1939, publicada en el Boletín Oficial del Estado (B.O.E.) del 15 de abril de ese mismo año, le convertía en Instituto de Enseñanza Media “Lope de Vega”, junto al “San Isidro”, “Cardenal Cisneros”, “Cervantes”, “Isabel la Católica” y “Ramiro de Maeztu”.

En el curso 1940-1941 ya era un instituto femenino con unas 1.000 alumnas y durante algunos años el edificio estuvo compartido con la Facultad de Filosofía y Letras, hasta que ésta recuperó su edificio en la Ciudad Universitaria.

Todavía nos queda por conocer mucho de la calle San Bernardo y sus alrededores, como he dicho al principio existe mucha historia en  tan poco espacio.

Ana Pulido. Vicepresidenta de Coordinación Arco Europeo Progresista

CAMINANDO POR MADRID.- Cuartel del Conde Duque.- Plaza de los Guardias de Corps

P1040033Continuando con nuestros paseos por Madrid, si partimos desde el Museo del ABC, por la calle Limón llegamos a la calle Conde Duque, donde se encuentra el “Cuartel del Conde Duque”, es un edificio de estilo barroco (churrigueresco) construido a partir de 1717 por el arquitecto Pedro de Ribera por orden del rey Felipe V, para el alojamiento de las compañías reales de los Guardias de Corps (cuerpo militar de élite creado en el año 1704 como custodia personal de los reyes).

El arquitecto madrileño proyecta un gran edificio con planta rectangular, en el que consigue armonizar funcionalidad y belleza. Las caballerizas se situaban en la vecina manzana 543. Para procurar perspectiva a la portada, Ribera trazó una pequeña plaza frente a ella.

Se edificó tomando terrenos de cuatro pequeñas manzanas pertenecientes a Juan de Chaves, en una de las cuales construyó su quinta Gaspar de Guzmán. El edificio resultante fue un caserón de 244.365 pies cuadrados, con el número 550, y para el cual Ribera diseñó una llamativa portada, que resulta ser el ornamento más importante de la construcción. Dicha portada, situada en la fachada este, fue muy criticada por los clasicistas del siglo XVII y XVIII. Las dos líneas principales se corresponden a las fachadas este y oeste. En el interior del cuartel existen tres grandes patios, siendo el central el mayor.

P1040028En el año 1869 un fuerte incendio destruyó los pisos superiores, y casi hizo desaparecer la torre situada en la fachada oeste, que había sido utilizada como prisión para numerosos personajes políticos. Este hecho provocó la decadencia de las instalaciones.

En el año 1969 el edificio dejó de tener uso militar, y comenzó a ser rehabilitado por el bajo encargo del Ayuntamiento de Madrid. En 1975, existió un plan para derribarlo y construir un edificio de ópera.

En 2006 el Ayuntamiento comenzó un nuevo plan de rehabilitación (interior, fachada y cimientos) que duró hasta el 2011.

En la reforma se ha intentado buscar un equilibrio entre el pasado y el presente y dejar constancia de todas las épocas.

Sobre el zócalo de piedra de la fachada, una inscripción en latín, lema de los Reales Guardias de Corps, y la Cruz de San Jorge de la Orden de Montesa, en homenaje al último regimiento de caballería que lo ocupó, recuerdan el pasado militar del edificio.

El arquitecto, Carlos de Riaño, ha optado por dejar los muros en ladrillo visto en lugar del revoco original. Los ventanales han recuperado su tamaño original, habiéndose eliminado el adorno de piedra colocado en el siglo XIX.

También se ha recuperado el tercer piso perdido tras uno de los incendios, que únicamente se conservaba en la fachada que da a la calle del Conde Duque. Las tradicionales tejas árabes han sido sustituidas por frías placas de cinc que ocultan los modernos sistemas de servicios del edificio (luz, gas).

En uno de los lados del patio sur, se ha mantenido el color rosado del muro bajo las antiguas tejas de barro, alguna chimenea, y las buhardillas, todo ello como testigo de la anterior reforma.

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Frente al Cuartel del Conde Duque, con vistas a sus muros y al prodigio de piedra de su puerta principal, se abre la Plaza de los Guardias de Corps, pequeño parquecito situado entre las calles de Conde Duque, Limón y del Cristo. En tiempos fue conocida como Plaza del Limón.

La Plaza de los Guardias de Corps es un lugar casi legendario, un lugar de historia, de literatura y de vida. Pérez Galdós, situó en la plaza el colegio de Luisito Cadalso, el protagonista de Miau y Almudena Grandes en su novela El Corazón Helado, la también protagonista Raquel Fernández vive en dicha plaza.

El nombre de la plaza no puede estar mejor elegido. Se refiere a los Guardias de Corps que tuvieron en el Cuartel de Conde Duque su cuartel principal. Estos tienen origen francés, pertenecen a la guardia real y llegaron a España de mano de Felipe V.

La plaza sólo tiene dos números, 1 y 2, con curiosas fachas de influencia modernista, que la embelleces en contraposición con el muro liso de enfrente.

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Destaca en el parque el busto en piedra Clara Campoamor. El monumento, que sólo lleva viviendo allí desde 2006, rememora a una de las vecinas más ilustres del barrio (vivió en la calle Marqués de Santa Ana), gran impulsora del voto femenino en España. A menudo, sobre la gran cabeza de piedra de Campoamor se posan las palomas.

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Resulta muy agradable sentarte en la plaza a leer, perderte en los detalles de las fachadas o sentarte a tomar unas cañas en una de sus terrazas.

 

Ana Pulido.- Vicepresidenta de Coordinación A.E.P.

 

 

El IVA de “los chuches”

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“Este Gobierno va a subir hasta el IVA de “los chuches”, decía Rajoy durante un mitin en Dos Hermanas en septiembre de 2009 mientras, de manera oportuna y absolutamente “espontánea”, se colaba un niño de escasa edad en el escenario, reforzando la emotividad de la frase y la crítica hacia aquel cruel Presidente de Gobierno que impedía que los niños pudiesen comer golosinas a su antojo.

Sé que no tiene nada que ver con el tema (o sí), pero por casualidad me vino a la cabeza esta imagen, hace escasos días, cuando la Organización Mundial de la Salud recomendó, nuevamente, la reducción de los niveles de azúcar en la composición de determinados alimentos y bebidas. La OMS proponía, otra vez, “la aplicación de políticas fiscales dirigidas a los alimentos con un alto contenido en azúcares libres”. Vamos, que venía a recomendar el “IVA de los chuches” como medida para proteger la salud de nuestros niños. Curioso, la misma recomendación que para evitar el abuso del tabaco.

La verdad es que la recomendación de la OMS no es nueva; ya en 2013, en el  Plan de acción contra enfermedades como las afecciones cardiovasculares, el cáncer o la diabetes crónica, instó a las autoridades nacionales a estudiar posibles impuestos a las comidas o bebidas perjudiciales para la salud; la misma propuesta  que figuraba en la Estrategia Mundial de la Organización Mundial de la Salud sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud que fue aprobada en mayo de 2004, por la 57ª Asamblea Mundial de la Salud.

Ante la curiosidad que me ha provocado esta propuesta de la OMS, además de decidir que, a partir de hoy, voy a tomar el café un poco más amargo, he dedicado unos minutos a indagar en el motivo de esta recomendación. ¿Será que la OMS quiere amargarnos la vida? ¿Será que está en contra de la “chispa de la vida”? ¿Estarán influidos por aquel malvado Presidente que quería fastidiar a los niños subiendo el precio de “los chuches”?

Pues parece que no; dice la OMS en su nota de prensa, que las investigaciones científicas  demuestran que los niños con los niveles más altos de consumo de bebidas azucaradas tienen más probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad que aquellos con un bajo nivel de consumo de este tipo de bebidas, que el consumo de azúcares libres se debería de reducir a menos del 10% (50 gramos) de la ingesta calórica total, y  que, una reducción por debajo del 5% (25 gramos) produciría, además, beneficios adicionales para la salud.

La verdad es que me alarmó la referencia expresa que hace la OMS en la nota de prensa a las bebidas azucaradas e inmediatamente fui a buscar un refresco para leer su composición: 35 gramos de azúcar en una lata de 330 mililitros; ¡el 70% de la cantidad máxima recomendada! Ahora entiendo por qué se me pegan los zapatos en el cine cuando alguien derrama la bebida.

Me seguí informando sobre el contenido en azúcar añadido en otro tipo de alimentos procesados. Descubrí, con sorpresa, que unos 150g. de algunos yogures 0% grasa pueden contener hasta 20g. de azúcar (que, paradójicamente, el hígado transforma inmediatamente en grasa); que las latas de tomate frito de unos 150 g. pueden llegar a tener más de 13 g. de azúcar; o que el azúcar promedio presente en una rebanada de pan procesado es de 3g. En resumen, que si habitualmente empleo alimentos procesados, estoy ingiriendo elevadas cantidades de azúcar sin ser consciente de ello y, a las que se añaden los hidratos de carbono que, de forma natural, contienen los alimentos.

Es curioso, si la información de la OMS sobre la relación entre el sobrepeso de los niños y las bebidas azucaradas la hubiera conocido mi abuela hace cuarenta años, en lugar de interminables bocatas de jamón me habría dado de merendar varios litros de Fanta y Coca-Cola. Para ella, que los niños estuviéramos gorditos, era un síntoma de salud. Supongo que esa idea la provocó el hambre que pasaron en la postguerra. Hoy ya sabemos que esa relación no es cierta.

La misma OMS califica la obesidad en la infancia y la adolescencia como uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI por las peligrosas consecuencias que tiene tanto a corto como a largo plazo. Hay  más de  42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los que cerca de 35 millones viven en países en desarrollo y a los que la obesidad puede provocar enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor o ciertos tipos de cáncer.

Y yo que premiaba a mis hijos invitándoles a un refresco… a partir de ahora les compraré cromos e intentaré que, si tienen sobrepeso, sea como consecuencia del cocido madrileño, del gazpacho manchego o del botillo de El Bierzo.

 

José Ignacio García Pacios

AL CINE CON FELIX: “Nos vamos a Mauritania”

Tinbuctu

Al terminar ayer de ver la película TIMBUKTU, te quedas pegado a la silla y no te vas hasta que no terminan los títulos de crédito, a la espera de que te digan los lugares donde está rodada y la música que se canta. Las bellas imágenes no parecían contar la brutalidad del fanatismo en nombre de dios. La historia se desarrolla en Mali, país del director Adderrahman Sissako y cuna de culturas milenarias.

Ahora que se acerca la Semana Santa, no estaría mal recordar a nuestros jóvenes que aquí, sin turbantes ni desiertos, teníamos que oír obligatoriamente el sermón de las siete palabras, se cerraban todos los cines, se hacían visitas obligadas a las “estaciones”, en fin, el nacionalcatolicismo nada tiene que envidiar a las prohibiciones de fumar,  y escuchar música que imponían los fanáticos yihadistas en Tombuctú.

En las primeras imágenes se ve a una gacela huyendo de unos cazadores, pronto el jefe de los yihadistas que la persiguen montados en un vehículo grita “no la matéis, cansadla”. No será demasiado difícil, nos dicen en la hoja de sala, hacer símiles entre la gacela perseguida y una población a la que se le prohíbe todo: la música, el tabaco, los juegos, sentarse delante de sus casas, sus señas de identidad, su cultura. Los niños juegan al futbol sin balón…, cualquier método es válido para seguir viviendo.

No os la podéis perder, ir rápido a la cartelera, seguro que dura poco en cartel, las buenas películas que no están ligadas a lo anglosajón suelen tener un destino corto.

Félix Alonso