Las crisis económicas en la Historia

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Schumpeter

Las crisis económicas no obedecen a las mismas causas ni tienen las mismas características en la Historia. En este breve artículo intentamos realizar una comparación entre las crisis en el Antiguo Régimen, donde el sector agrícola era la base de la economía, con las crisis de las sociedades industriales capitalistas.

Las crisis económicas en las sociedades preindustriales se caracterizaron por ser de subsistencias, muy vinculadas con el sector agrario, que era el principal en aquellas economías, como ya hemos indicado. Las malas cosechas producidas por contingencias meteorológicas y por el escaso desarrollo tecnológico agrícola, dada la escasa inversión provocada por una estructura de la propiedad que no favorecía las mejoras porque no existían alicientes para los arrendatarios al tener que pagar elevadas rentas a los propietarios, generaban escasez de productos agrarios, especialmente de trigo, la base alimentaria occidental. Esa escasez iba acompañada, lógicamente, por un alza de precios, provocando hambre, que unida a los problemas de higiene y las carencias sanitarias solían producir mortalidades catastróficas. Estas crisis de subsistencias se veían favorecidas por las dificultades de transporte de la época de los lugares excedentarios de grano a los deficitarios para conseguir rebajar los precios y/o procurar alimento a la población. Además, era muy frecuente el fenómeno del acaparamiento del grano con fines especulativos. Los intentos por parte de las administraciones reales y/o municipales para paliar los efectos de estas crisis a través de los pósitos, que eran almacenes públicos del cereal con vistas a estos momentos, fueron muy poco efectivos.

Con la llegada de la Revolución Industrial y el capitalismo cambiaron las crisis económicas, que pasarían a ser de superproducción industrial. Las industrias producían más productos que podía absorber el mercado. La generación de stocks creaba muchos problemas a las empresas, los precios bajaban, descendían los beneficios, se producían cierres de fábricas, quiebras bancarias y, al final, aumentaba el paro.

La nueva economía capitalista estaría sometida a ciclos, alternándose períodos de expansión de la producción con otras etapas de depresión y crisis. A medida que el capitalismo se fue asentando y extendiéndose durante el siglo XIX, esos ciclos se hicieron más grandes. La mundialización de la economía, fruto de la Segunda Revolución Industrial, generó etapas insospechadas hasta el momento de crecimiento sostenido, pero también de crisis de gran magnitud. La primera gran depresión de la nueva época estalló en 1873 y no se superó hasta mediados de la década de los noventa del siglo XIX.

Los economistas han intentado medir y estudiar los ritmos cíclicos. Podemos comenzar con el economista francés Juglar, que midió unos períodos de ocho años, denominados ciclos medios o ciclos Juglar. Kitchin, por su parte, trató de ciclos menores, de tres y medio años. Por fin, Kondratieff habló más de grandes oleadas de medio siglo que comprenderían una etapa alta y otra de baja. Serían ciclos largos. Schumpeter, basándose en Kondratieff, dividió la nueva era del capitalismo en distintas fases: la Primera Revolución Industrial, entre 1789 y 1848, seguida por una etapa caracterizada por la expansión del ferrocarril y de la industria siderúrgica, entre 1848 y 1896; y la tercera, protagonizada por el automóvil, la electricidad y la industria química, a partir de la última fecha señalada.

Eduardo Montagut

ALGUNAS PRECISIONES

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La Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, al igual que la antigua LOFAGE, establece la obligación de que Subsecretarios y Secretarios Generales Técnicos sean funcionarios del subgrupo A1 y la posibilidad de eximir de esta condición a los Directores Generales, lo que ha permitido que el Decreto de estructura orgánica básica de los Departamentos ministeriales haya aprobado hasta trece excepciones, con la correspondiente crítica de algunos sectores políticos y sindicales por entender que han sido demasiadas singularidades.

Pero de todos los nombramientos realizados por el actual Gobierno probablemente el más criticado ha sido el de José Félix Tezanos como Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que es un Organismo autónomo que tiene por finalidad el estudio científico de la sociedad española, regulado por la Ley 39/1995. La crítica se centra, evidentemente, en su adscripción ideológica, especialmente por los mismos que, por ejemplo, veían muy bien que Pilar del Castillo fuera Presidenta del CIS y Ministra de Educación de Aznar, a la par que miembro del Consejo de FAES. En cualquier caso, creemos que ha sido una buena decisión de Tezanos el dejar la Ejecutiva Federal del PSOE.

Por último, no queremos dejar de referirnos a la controvertida decisión del Tribunal Superior de Schleswig-Holstein negando la extradición de Puigdemont por el delito de rebelión pues ámbitos políticos y mediáticos, especialmente conservadores, consideran que  el Tribunal alemán ha ignorado, incluso humillado, al sistema judicial español.

Esta visión consideramos que no es jurídicamente correcta pues la clave es si los hechos que el juez español relató en sus escritos constituirían delito en Alemania y nadie mejor que un Tribunal alemán para interpretar si se da el tipo de alta traición contenido en el artículo 81 del Código Penal alemán.

En síntesis, fundamenta su decisión el Tribunal alemán en que “no se produjeron batallas callejeras de gran extensión, incendios ni saqueos suscitados de manera directa por el referéndum del 1 de octubre de 2017… No hubo uso de armas de fuego”, motivación que parece suficiente, se esté o no de acuerdo con ella.

Por otra parte, creemos que debería resaltarse más por los políticos y medios de comunicación españoles que en su Auto el Tribunal de Schleswig-Holstein manifiesta que en España no hay “presos políticos” y que los jueces españoles son independientes del Gobierno.

ARCO SOCIALISTA

¿MARCHA ATRÁS DEL GOBIERNO?

Toyota

El nuevo gobierno socialista está, según las últimas noticias, bajando su listón de “proezas”, esto es, de gestos que son esperados con ilusión por la gente de izquierdas.

Por lo que parece, por prohibirlo la ley, ya no se va a publicar la lista de defraudadores fiscales que se acogieron a la amnistía fiscal de 2102 del anterior gobierno del PP, que permitió aflorar capitales ocultos sin sanciones y a un tipo del 10%. ¿Qué juristas tenía Pedro Sánchez a su lado cuando era Jefe de la oposición para no saber que legalmente no era posible?.

El Gobierno dice que está buscando las “garantías legales” que le permitan sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. ¿Cuando era Jefe de la oposición no tenía a su alrededor juristas o los que tenía no se esforzaron mucho?. El caso es que ahora está el Ejecutivo buscando la fórmula jurídica para cumplir con el mandato del Congreso de retirar dichos restos.

Probablemente tampoco recuperaremos las autopistas pues las últimas noticias van en el sentido de que se van a reprivatizar las nueve autopistas de peaje en quiebra, incumpliendo la proposición no de Ley que firmaron los socialistas junto a los podemitas, que optaba por la gestión pública. ¿Se le han colado a Pedro Sánchez los neoliberales en su gabinete económico?.

Debería tener en cuenta Pedro Sánchez que el gran beneficiado de la marcha atrás en temas tan sensibles para la opinión pública progresista sería Podemos y las elecciones locales, autonómicas y generales no están lejos. Veremos.

ARCO HAGION

La búsqueda de fosas en España y el caso británico

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García Lorca

La derecha española y una parte de la opinión pública española consideran que con la aprobación por las Cortes españolas de la Ley de Memoria Histórica y los proyectos de reforma de la misma en la nueva etapa política que vive España tras la llegada de los socialistas al poder, se ha promocionado una especie de manía por las fosas comunes, obviando que la preocupación por las mismas existe desde muchísimo antes, aunque sin la proyección mediática de esta última década y media. A pesar de que esta cuestión no salía en los medios, miles de españoles pensaban en sus muertos en las fosas, desde el mismo momento que se abrieron y se cerraron deprisa con los restos de sus seres queridos. Molesta la victoria sobre el silencio que vivimos, la publicidad que alborota y despierta la mala conciencia, y, en estos momentos el intento serio de que, por fin, la Administración asuma su responsabilidad en este asunto de tanta importancia para tantos y tantas, y para la sanación de las heridas nunca cicatrizadas.

Esta postura defiende el olvido sobre el atroz pasado de nuestro país pensando que una democracia puede vivir perfectamente sobre tantas fosas comunes repartidas por toda la geografía. Al horror de la muerte violenta se une la ignominia del olvido. No cabe duda que esta postura tiene una clara intención política, aunque no podemos descartar que, también se nutra de una supina ignorancia sobre el pasado y sobre lo que ocurre en el mundo en esta materia, algo de lo que hablaremos un poco más adelante. En realidad, nadie sabe con completa exactitud cuántas fosas hay en nuestro país, pero si hiciéramos caso exclusivamente a los mapas ya elaborados las cifras que nos aportan son escalofriantes. Ninguna provincia española está libre de fosas en cementerios, parajes más o menos accesibles, cunetas o bajo inmuebles urbanos. Recordemos que el franquismo desenterró ya muchas para llenar los nichos del Valle de los Caídos, sin pedir permiso a las familias de los vencidos. Pues aún así, sigue habiendo cientos y cientos de fosas. Quizás nunca sabremos cuántas. El paso del tiempo no es precisamente un aliado en esta búsqueda porque los testigos se están muriendo.

Fuera de nuestro país se han hecho grandes esfuerzos por recuperar los cuerpos de las víctimas de guerras, represiones y violencias políticas. Sabemos del trabajo que hace en América Latina, especialmente en la Argentina, pero no son los únicos. En países nada sospechosos para las conciencias conservadoras hay instituciones que se dedican a esta cuestión de forma exhaustiva. El caso británico es paradigmático. En 1917 se creó la Commonwealth War Graves Commision o la Comisión de las Fosas de Guerra de la Commonwealth, con real reconocimiento. Esta institución se dedica a rescatar los restos de los ciudadanos y ciudadanas de esta comunidad anglosajona que fueron víctimas de las dos guerras mundiales. Ha construido más de 2.500 cementerios y monumentos conmemorativos. Por fin, se dedica a recordar la muerte en guerra. Los interesados pueden entrar en su página web, permanentemente actualizada:  http://www.cwgc.org/

Eduardo Montagut

La sociedad de la catequesis

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Si hay una constante en todo tipo de sociedades es la catequesis, entendida como la acción de los grupos de poder para perpetuar sus intereses mediante la captación de fieles súbditos que son llamados a sostener el orden “natural” de las cosas.

La censura ya no es mediante la revisión de los libros que tienes en casa sino controlando los libros que pueden llegar al mercado, los que son vendibles en las grandes librerías y almacenes. Los libros “prohibidos” no estan formalmente prohibidos pero apenas llegan a la mayoría de la población. Prácticamente todos leen lo mismo, ven los mismos programas de televisión, disfrutan de las mismas películas e incluso visten parecido.

Detrás de una sociedad tan aparentemente cómoda se esconde un control férreo, mucho más eficaz que cualquier censura pasada en cuanto es recibido por sus víctimas con entusiasmo, desprovistas de cualquier sentido crítico.

Las ideologías de izquierda son ridiculizadas con el argumento de que son antiguas, desfasadas, contrarias al verdadero progreso, ese progreso que dictan las multinacionales y que, en síntesis, exige grandes beneficios para los más ricos y la esclavitud para la “inmensa mayoría”.

Esta “inmensa mayoría” no solo no se rebelará contra su precaria situación sino que votará en elecciones democráticas a sus explotadores y saldrá con sus banderas azules a celebrar la victoria de su desgracia.

Y tú les votas y les seguirás votando porque crees que esto que aquí se dice es una mera exageración de algún rojo alejado de la sociedad moderna y dinámica que tenemos la fortuna de disfrutar.

G.B. R. Cornide

El modelo municipal en el federalismo español en 1873

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Presidente Salmerón

El proyecto constitucional de 1873, en la Primera República Española, supuso un profundo cambio en relación con la legislación sobre los Ayuntamientos que había creado el liberalismo español en su idea del Estado centralista que controlaba a los poderes e instituciones territoriales, aunque con más libertad en la propuesta del liberalismo progresista. Ahora se planteaba, dentro de la estructura de la República Federal, un poder de amplia autonomía y plenamente democrático. Esta es la causa de la importancia de su estudio a pesar de que no pudiera ponerse en marcha.

En el artículo 42 de la Constitución federal se establecía que la soberanía residía en todos los ciudadanos y que se ejercía en representación suya por los organismos de la República, cuyos miembros eran elegidos por sufragio universal. Los organismos que constituían la República, de abajo a arriba, eran los siguientes: municipios, estados regionales y estado federal o nación. Quedaba muy clara la autonomía de los municipios, como del resto de organismos, porque cada uno de ellos era el único competente en sus funciones respectivas, que la Constitución detallaba en cada caso, y cada uno de estos organismos reconocía como límites las competencias del organismo inmediatamente superior.

El título XIV trata exclusivamente de los municipios. Solamente la Constitución de 1812 dedicó tanta atención a los municipios durante todo el siglo XIX.

Los municipios españoles tendrían plena autonomía administrativa, económica y política, rompiendo los controles que sobre ellos ejercían otros poderes: el regional y el central hasta ese momento, como queda patente en la legislación liberal sobre ayuntamientos. Los alcaldes y Ayuntamientos serían elegidos por sufragio universal, encargándose del ejercicio del poder ejecutivo local. También serían elegidos por sufragio universal los jueces encargados de las faltas, juicios verbales y actos de conciliación. Los alcaldes y sus Ayuntamientos tendrían que dar cuenta de sus gastos. No podrían ser separados de sus cargos más que por una sentencia de un tribunal competente, ni sustituidos sino lo eran en elecciones por sufragio universal.

La Constitución establecía que los estados, es decir, los organismos de la república inmediatamente superiores a los municipios, tenían que otorgarles las siguientes competencias: la administración de la justicia civil y criminal que les competiese, la policía, la limpieza, las cuestiones de infraestructuras referentes a caminos vecinales, calles y veredas, la sanidad y los centros de beneficencia locales. También tendrían exclusiva competencia en las haciendas locales: rentas y medios de crédito para llevar a cabo la política municipal. Los estados debían exigir a los municipios el sostenimiento de la enseñanza primaria y de adultos. La escuela primaria debía ser gratuita y obligatoria. Fuera de este título, ya que se encuentra en el dedicado a los españoles y sus derechos, existía un artículo que definía otra función de las autoridades municipales, ya que eran competentes a la hora de prohibir espectáculos que ofendiesen al decoro, costumbres y decencia pública.

En caso de que se detectasen irregularidades en materia económica, como podían ser repartos desiguales de la contribución o abuso en su cobro, existía la posibilidad de emprender un recurso de alzada en las asambleas de los estados y denunciarlo en los tribunales de distrito.

Eduardo Montagut

El posibilismo en política: el caso de Castelar

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Emilio Castelar fue uno de los máximos representantes del republicanismo conservador, como lo demostraría en su etapa como último presidente de la Primera República. En este trabajo nos detendremos en la fase última de su carrera política, una vez restaurada la Monarquía en la figura de Alfonso XII.

Cuando se produjo la Restauración, Castelar se encontraba de viaje y decidió permanecer en París. De esta etapa es su obra Un año en París (1875). Cuando regresó a España ingresó en la Real Academia Española y en la Real Academia de la Historia. Y decidió también regresar a la política activa, ya que fue elegido diputado por Barcelona en las primeras Cortes de la Restauración. En el Congreso de los Diputados lideró la opción del posibilismo republicano, es decir, la postura de aquellos republicanos, generalmente los más moderados o conservadores, que pretendía colaborar con el nuevo régimen, no cuestionando su carácter monárquico, para democratizarlo. Para ello creó el Partido Democrático Posibilista en el año 1876. El órgano de prensa de la formación era el periódico madrileño “El Pueblo Español”. Castelar defendió con su habitual fuerza verbal el establecimiento del sufragio universal, la libertad de cultos y el servicio militar obligatorio en las Cortes. El Partido tuvo cierta implantación en Cataluña con Eusebi Corominas i Cornell y Eusebi Pascual i Casas. Ambos fundarían en 1878 el diario “La Publicidad”. Corominas comenzó militando realmente en el republicanismo federalista, pero en la Restauración se inclinó hacia las posiciones de Castelar. Posteriormente estaría en Solidaridad Catalana, y fue diputado en varias legislaturas en el Congreso por Girona, además de alcalde accidental de Barcelona. En Mallorca destacaría Joaquim Fiol i Pujol, director de “La Opinión” y de “El Iris del Pueblo”, periódico fundamental del republicanismo balear, primero en la línea federal y luego en la posibilista. Fiol había sido amigo de Castelar y fue uno de los protagonistas de la Revolución de 1868 en las Islas Baleares, siendo elegido diputado en dos ocasiones. En la Restauración, ya en las filas del Partido Demócrata Posibilista, volvería a ser elegido diputado.

La opción política e ideológica posibilista terminaría desembarcando en el Partido Liberal. Cuando los liberales dominaron el poder ejecutivo en tiempos de la Regencia de María Cristina, Castelar y sus partidarios consideraron que el programa político de Sagasta recogía gran parte de sus demandas, como la Ley del jurado y el sufragio universal, aunque, como es bien sabido, no evitaría las consecuencias del caciquismo, no consiguiendo democratizar el sistema político. Castelar decidió retirarse de la vida política y recomendó a los suyos que ingresaran en la formación política liberal hacia 1893. En todo caso, aunque retirado, criticó con fuerza la actuación de los gobiernos españoles en la crisis de 1898. Al año siguiente moriría en San Pedro del Pinatar.

Eduardo Montagut

 

LA MOCIÓN DE CENSURA

 PS

¿Puede alguien quedar indiferente ante la primera sentencia de Gürtel (quedan más pendientes) que reconoce expresamente la existencia de “un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional”?.

En su discurso de ingreso en la Academia, que no se leyó nunca, Antonio Machado decía que “Lo primero en el orden estético es hacer las cosas bien. Lo segundo, no hacerlas. Lo tercero y último, lo realmente abominable, es hacerlas mal”.

En una sociedad democrática avanzada ante acontecimientos tan relevantes que pueden poner en peligro la salud del sistema “el hacer las cosas bien” exige que reaccionen las instituciones y los mecanismos creados para renovar el pulso político y regenerar la ética social.

Es un alivio para el Estado social y democrático de Derecho que proclama nuestra Constitución que una parte importante del espectro político de nuestro país se haya decidido a rechazar conductas que la más elemental ética señala como deplorables, en definitiva a romper la actual situación exigiendo un cambio de gobierno.

Sea bienvenida la moción de censura anunciada por el PSOE para regenerar la vida política.

José Antonio García Regueiro, ex Letrado del Tribunal Constitucional.

 

El catalanismo conservador en tiempos de la II República

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La aceptación de la Dictadura de Primo de Rivera, al ser considerada como un mal menor y necesario para mantener el orden en Barcelona, así como la defensa realizada por Cambó de la continuidad de la Monarquía en su escrito Per la concòrdia (1930), terminaron por provocar un claro divorcio entre la Lliga Regionalista de Catalunya y el catalanismo de signo progresista. En todo caso, a pesar del apoyo implícito de la Lliga Regionalista al golpe de Primo, el partido fue ilegalizado, y su órgano de prensa, La Veu de Catalunya sufrió como todos los periódicos la censura previa.

La Lliga llegó a participar en el último Gobierno de Alfonso XIII con Joan Ventosa i Calvell en la cartera de finanzas.

En marzo de 1931 se creó el Centro Constitucional. Esta formación nació de la convergencia de la Lliga Regionalista, el Partido Maurista y de otros grupos regionalistas. El Centro Constitucional estuvo dirigido por Cambó y por Gabriel Maura. Propugnaba el establecimiento de una monarquía parlamentaria, un programa político reformador y descentralizador. Podría haber sido una baza importante para el mantenimiento de la Monarquía, pero llegaba muy tarde, apenas semanas antes del final de la misma.

En las elecciones municipales del 12 de abril la Lliga fue superada por la Esquerra Republicana. La proclamación de la República provocó la pérdida de liderazgo de la Lliga en Cataluña y una fuerte crisis interna, aunque aceptó el cambio de régimen. En las elecciones generales a Cortes Constituyentes de junio sacó solamente tres diputados.

Aunque el Estatuto de Autonomía no era del completo agrado de la Lliga, se aceptó y se participó en el referéndum. En las elecciones al Parlament recuperó parte de su electorado gracias a la caída del radicalismo y a las divisiones de Acció Catalana. Se convirtió en el principal grupo de la oposición.

Después de un período de debates internos, la Lliga se reorganizó, adoptando un nuevo nombre, Lliga Catalana, en el mes de febrero de 1933. Se configuró como un partido conservador, católico y opuesto el reformismo republicano, pero respetuoso con la legalidad. En las elecciones de noviembre de 1933 se recuperó electoralmente, después del fracaso electoral de 1931, en consonancia con el cambio político en toda España. Llegó a superar a la Esquerra en las Cortes. Cambó regresó a las mismas. La Lliga Catalana participaba de parte del programa de centro-derecha de la nueva época, pero siempre desde posiciones más dialogantes

La Lliga se enfrentó a la Ley de Contratos de Cultivo, aprobada por el Parlament de Catalunya, encontrando el apoyo del gobierno de centro-derecha de Madrid. La Lliga fue siempre contraria a la reforma agraria, ya fuera en el ámbito catalán, ya en el español, fiel a su ideología conservadora.

En las elecciones municipales catalanas de 1934 no pudo vencer a la ERC.

La Lliga Catalana condenó los hechos del Seis de Octubre de 1934 y participó en la gestión de la Generalitat tutelada por el gobierno central. En las elecciones de febrero de 1936 fue claramente derrotada.

La Lliga no participó en la conspiración que condujo a la sublevación militar de julio de 1936. Pero en octubre algunos dirigentes de la Lliga firmaron un escrito de apoyo a los militares rebeldes y desarrollaron algunas actividades, especialmente de difusión de sus ideas. Estos hechos provocaron que en Cataluña fueran perseguidos y reprimidos, por lo que muchos huyeron al extranjero o a la zona sublevada. Posteriormente, algunos miembros de la Lliga tuvieron algunas responsabilidades en el régimen franquista, pero el partido desapareció.

Eduardo Montagut

A vueltas con la huelga general

TOSHIBA CAMCORDER

Históricamente, la huelga general ha sido considerada por el sindicalismo revolucionario como el instrumento más adecuado para conseguir el triunfo de la Revolución sobre las fuerzas económicas, sociales y políticas que sostendrían el capitalismo. A través de la huelga general, los sectores productivos pasarían a manos de los obreros y campesinos, quienes expropiarían los medios de producción. Estos medios se organizarían a través de sindicatos, comités y cooperativas. Es la expresión máxima de la acción directa. En la Carta de Amiens de 1906 de la Confederación General del Trabajo de Francia se estableció que la huelga revolucionaria era el camino para llegar al final del proceso revolucionario, llegando a la total emancipación capitalista. En aquella reunión se reafirmó la independencia de los sindicatos frente a los partidos políticos.

Por su parte, en el ámbito socialista la cuestión de la huelga general fue intensamente debatida en la Segunda Internacional. En 1904 se llegó a una postura de compromiso sobre la huelga general que, en el fondo, suponía la renuncia a este instrumento para terminar con el capitalismo. Pero, al año siguiente, se reabrió el debate cuando estalló la Revolución rusa de 1905, iniciada con una huelga general. Por fin, en 1906, fueron derrotadas las tesis revolucionarias en el seno de la Internacional y se desechó definitivamente el empleo de la huelga general.

En España, tanto la CNT como la UGT, emplearon la huelga general en distintos momentos y ámbitos geográficos: en 1902 en Cataluña y en 1917 en toda España. En la línea de lo que hemos estudiado sobre las diferencias entre el sindicalismo revolucionario y el socialismo, el anarcosindicalismo español siempre fue más partidario de la huelga general que el sindicalismo socialista. Para los socialistas la huelga general generaba un desgaste de las fuerzas sindicales.

La huelga general no tiene, en la actualidad, un carácter revolucionario, ya que se emplea como un medio para solucionar problemas que no encuentran solución mediante huelgas parciales, o para acelerar cambios políticos y sociales.

 

Eduardo Montagut

Doctor en Historia