Giuseppe Ferrari o la combinación de socialismo y federalismo

IMG_20170730_105859_529

Giuseppe Ferrari (1811-1876) fue un firme defensor de la unión del federalismo con el socialismo. En este artículo daremos unas pocas pinceladas de este personaje y de sus ideas.

Ferrari nació en Milán en una familia acomodada, ya que su padre era médico, y aunque perdió muy pronto a sus progenitores, le quedó una renta para poder estudiar, estando muy interesado en la filosofía, como también en las cuestiones políticas y sociales. En 1838 pasó a Francia, doctorándose en filosofía por la Sorbona. En su primera juventud se acercó a las teorías de Saint-Simon pero, a partir de 1849, se adhirió a las ideas de Proudhon, con el que le unió una estrecha amistad. En este sentido, plasmó su socialismo proudhoniano en la obra Filosofia della Rivoluzione, publicada en 1851. Ferrari compartía con Proudhon su antiestatismo y la lucha por la igualdad, aspectos que luego tendrían influencia en el anarquismo italiano. Pero no todo fueron coincidencias, ya que Ferrari era más pesimista que Proudhon. El milanés no creía en la justicia inmanente a la humanidad del francés, sino en una especie de ley de la fatalidad histórica que impedía la libertad y la justicia.

Como italiano de su tiempo se preocupó de la situación de Italia. En este sentido, se enfrentó a la idea de la revolución política de Mazzini. Para Ferrari los Estados eran los que previamente debían transformar la Península Italiana en una República federal mediante revoluciones sociales. Esos procesos tendrían dos motores: la lucha contra el Papado y la reforma agraria profunda, con distribución de la tierra, y la abolición del derecho de herencia. Ferrari consideraba que había un conflicto entre la libertad que habría creado la opresión del hombre por el hombre y la igualdad.

Ferrari tuvo que huir de Francia después del golpe de diciembre de 1851, que llevó al poder supremo a Luis Napoleón, ya que era buscado por sus ideas y por su republicanismo. En 1859 regresó definitivamente a Italia, pero se sintió muy desilusionado por el rumbo que tomó el proceso unificador de la mano de Cavour, por el rechazo de cualquier solución federal, que debía pasar por una hacienda, leyes federales y ejército comunes, pero con una gran descentralización. En todo caso, Ferrari fue miembro del Parlamento del Reino de Cerdeña, y luego de la Cámara de Diputados de Italia hasta su muerte.

Eduardo Montagut

Feminismo y Socialismo en Jeanne-Françoise Deroin

Deroin

Jeanne-Françoise es una figura sobresaliente en la doble Historia del feminismo y del socialismo en el siglo XIX.

Nuestra protagonista nació el 31 de diciembre de 1805 en París, en pleno auge de Napoleón. Al parecer, fue costurera. Sus preocupaciones socialistas le hicieron acercarse al saint-simonismo, aunque con el tiempo pasó a interesarse más por las ideas de Fourier. En 1847 se vinculó a la Liga Comunista de Marx y Engels. Al estallar la Revolución de 1848 participó en primera línea. Y en ese momento se destacó por la lucha a favor del sufragio femenino. En 1849 se presentó a las elecciones para la Asamblea sabiendo que no podía hacerlo. La Constitución de la Segunda República reconocía el sufragio universal, pero no el voto femenino ni que las mujeres pudieran ser diputadas. Y aquí intervino Proudhon porque criticó esta acción de Deroin por su condición sexual. Una mujer legisladora tendría tan poco sentido como un “hombre nodriza”. Deroin no se amilanó ante esta observación y retó a Proudhon para que informara cuál era el órgano necesario para ejercer como legislador. Curiosamente, nuestra protagonista no se encontraba muy lejos de las ideas del mutualismo de Proudhon.

Deroin fundó dos periódicos, “La Politique des Femmes” y “L’Opinion des Femmes”. En colaboración con Pauline Roland creó “El Club de Emancipación de las Mujeres”. También crearon una Asociación de Maestros, Maestras y Profesores Socialistas, una organización a favor de la igualdad educativa entre ambos sexos. Por su activismo fue encarcelada, acusada de atentar contra el orden público. La pena fue de seis meses de cárcel.

Cuando Luis Napoleón dio el golpe que le permitiría convertirse en Napoleón III, Deroin se marchó a Inglaterra. Allí siguió su lucha a favor de los derechos de la mujer. Murió en Londres el 2 de abril de 1894, después de una larga e intensa vida.

Eduardo Montagut

Los movimientos sociales de la Revolución de 1830

eugene-delacroix-la-libertad-guiando-al-pueblo-15553

El ciclo revolucionario de 1830 fue más profundo que el que se produjo en 1820, además de afectar a casi toda Europa.

En Francia, los Borbones fueron derrocados en la Revolución de julio de 1830, subiendo al trono Luis Felipe de Orleáns, iniciándose un sistema político ya plenamente liberal con una monarquía constitucional. Bélgica se independizó de Holanda, estableciendo una monarquía liberal, siendo reconocida por Francia y Gran Bretaña, siendo, quizás la monarquía constitucional más avanzada del momento. En España y Portugal, a principios de esa década, se instauraron monarquías constitucionales, aunque se inició un largo e intenso período de guerras civiles con los absolutistas, carlistas en España, y miguelistas en Portugal.

En Europa central y oriental las revoluciones no tuvieron tanto éxito. En algunos estados alemanes se aprobaron constituciones, pero muy pronto fueron derogadas por la presión de Metternich desde Viena. En Polonia se proclamó la independencia, pero la rebelión fue aplastada por los rusos.

Por su parte, las revoluciones que estallaron en diversos Estados italianos fueron duramente reprimidas por los austriacos.

A diferencia de las revoluciones de 1820, en las de 1830 tuvo gran influencia el fuerte descontento de las clases populares. El protagonismo en las revoluciones ya no fue de las sociedades secretas (carbonarios, por ejemplo) ni de los conspiradores sino de las propias masas. Más allá de las peticiones de los liberales moderados, surgió un movimiento democrático y republicano más radical, demostrando la división que estaba surgiendo en el seno del liberalismo. Ese movimiento no tardaría en enfrentarse, por ejemplo, contra la nueva monarquía constitucional francesa de Luis Felipe, basada en los principios del liberalismo moderado: sufragio censitario y control del sistema por la alta burguesía, y que sería protagonista en el siguiente ciclo revolucionario de 1848-49, precisamente en lo que se conoce como la “primavera de los pueblos”.

La Revolución en París en 1830 supone, además de las reivindicaciones políticas, un momento clave en la Historia del socialismo europeo, ya que se puede decir que se produce el salto desde el reducido ámbito de los conspiradores, activistas e intelectuales hacia círculos y sectores más amplios. En realidad, estaríamos asistiendo a la conexión entre el creciente movimiento obrero y los pensadores socialistas.

La crisis del sistema político de Carta Otorgada de la Restauración francesa vino acompañada de una crisis económica con fuertes repercusiones sociales, ya que se multiplicaron las protestas y las primeras huelgas en las primeras fábricas y los todavía mayoritarios talleres, dado el retraso de la Revolución Industrial en Francia. Destacaron las agitaciones de los trabajadores del algodón cerca de Rouen, que generaron violencia y represión. También se movilizaron los trabajadores de la pizarra en las Ardenas, obreros en París, ganaderos en Marsella, los papeleros de Thiers, mineros en Conmentry, albañiles de Toulon, etc. Algunas de estas protestas tuvieron un componente ludita, ya que se destruyeron máquinas o se protestó por su introducción en un momento de aumento del paro, aunque en otras se fue más allá al demandar aumentos de salarios, y reducción de la duración de la jornada laboral. Tenemos que tener en cuenta que en Francia se aplicaba la Ley Le Chapelier, que prohibía el asociacionismo obrero.

Las manifestaciones y protestas obreras se multiplicaron a finales de los años veinte del siglo XIX. Una de las más importantes se produjo en noviembre de 1827. Fue protagonizada por obreros y estudiantes que se enfrentaron al ejército, produciéndose varios muertos y heridos. En esta protesta sufrió heridas un joven fundamental en la Historia del socialismo, Auguste Blanqui.

Las protestas rurales tuvieron un componente más arcaizante, propio de los motines de subsistencia, ya que estallaron por la subida de los precios del grano. Se produjeron asaltos a transportes de trigo, y se incendiaron molinos y granjas. Además, comerciantes y labradores acomodados fueron atacados.

Este descontento social evidente se imbricó con el malestar de la burguesía para provocar el cambio de régimen político. En los hechos revolucionarios, en las conocidas como las Tres Gloriosas, la participación de los obreros parisinos fue decisiva. El cierre de fábricas y talleres provocó que los trabajadores se lanzaran a la calle. Este protagonismo popular sirvió a los intereses de la burguesía en aquel momento, pero a partir comenzó a estar claro que el movimiento obrero tenía sus propios objetivos, como se irá poniendo de manifiesto a partir de entonces y se manifestará claramente en la Revolución de 1848.

Sobre este ciclo revolucionario en el contexto de las revoluciones liberales es imprescindible acudir al gran maestro Eric HobsbawmLa era de la revolución, 1789-1848, 1962, pero contamos con ediciones muy posteriores

Eduardo Montagut

SEPTIEMBRE EN EL ATENEO

IMG_20190409_083210

En la foto la Ministra de Trabajo Magdalena Valerio en la puerta del Ateneo con Cristina Valera y José Antonio García Regueiro.

ARCO ATENEO os recomienda para este mes de septiembre los siguientes actos:

El 11 de septiembre a las 19:00 h. la conferencia organizada por  la Sección de Filosofía en el Salón Ciudad de Úbeda: “Sexto empírico: contra todo dogmatismo, una serena actitud escéptica”. Interviene Antonio Chazarra. Presenta Francisco Forte. Introduce y modera Félix Recio. Salón Ciudad de Úbeda.

El 12 de septiembre la conferencia sobre “El ideal federal”, dilema permanente en la política de nuestro país, que dará Miguel Iceta en la Sección de Comunicación, presentado por Nicolás Sartorius; modera Cristina Valera,.

El 16 de septiembre a las 19:30 h la mesa redonda organizada por la Sección de Psicología en la Sala Nueva Estafeta sobre “Análisis de personalidad de El pícaro de Aragón, de Eduardo Cordo”. Intervienen: Ezequiel Triñaque, Alfonso Gómez y el autor. Presenta y modera M.ª Teresa Pedraza.

El 18 de septiembre a las 19:30 h, la conferencia organizada por la Agrupación Especial Ateneísta “Ángel Garma” en la Sala Nueva Estafeta: “Un viaje psicoanalítico al sufrimiento de las depresiones”. Interviene Alfonso Gómez Prieto. Presenta Pablo Bahillo. Modera Belén Rico. Sala Nueva Estafeta. 19.30 horas.

Y, por último, el 25 de septiembre a las 19:00 h. la conferencia organizada por la Agrupación Especial Ateneísta “Agustín Argüelles” en la Sala Nueva Estafeta: “El paradigma español: Memoria Histórica”. Presenta Belén Rico. Introduce y modera Cristina Valera. Intervienen Alfonso Gómez Prieto y Manuel Según. Concluye José Antonio García Regueiro.

EL IDEAL FEDERAL EN EL ATENEO

Federal

El próximo 12 de septiembre en el Ateneo de Madrid Miguel Iceta dará una conferencia sobre “El ideal federal”, un tema sin duda de especial interés en el momento actual.

Lo presentará Nicolás Sartorius y lo moderará Cristina Valera que es la Presidenta de la Sección de Comunicación del Ateneo y Vicepresidenta de la Agrupación Ateneística Agustín Argüelles.

Desde Arco felicitamos a nuestra compañera Cristina Valera por la organización de este evento.

Os esperamos

APUNTES SOBRE EL ATENEO DE MADRID

Escalera

En la foto la candidatura de Arco Renacimiento 2019

El pasado 31 de mayo, encabezando la candidatura de Arco Renacimiento, 108 socios del Ateneo confiaron en mi para ser Presidente, pero no fui elegido porque el candidato de la Red Ateneísta consiguió 9 votos más, es decir, 117 votos.

Ese mismo día se renovó la mitad de la Junta de Gobierno de tal forma que en la misma encontramos 5 representantes de la Unidad Ateneísta elegidos hace un año; y cuatro de la Red Ateneísta, uno de Convergencia y uno de Arco Renacimiento, elegidos este año. En consecuencia, si bien la Unidad Ateneísta no se ha presentado en estas elecciones, sigue teniendo mayoría en la Junta de Gobierno. Esta circunstancia abre interrogantes de calado como, por ejemplo, si el nuevo Presidente Juan Armindo Hernández Montero va a tener el apoyo de la Unidad para sus proyectos estrella, pues si no fuera así se convertiría en una figura meramente decorativa. Veremos.

Por otra parte, llama la atención que llevando sólo unos días en el cargo el nuevo Presidente, y sin el respaldo de la Junta General, se haya estrenado con un Acuerdo Transaccional con la arrendataria de la cafetería para intentar poner fin al importante pleito existente.

Por su trascendencia, considero que el nuevo Presidente antes de firmar ese Acuerdo Transaccional con la arrendataria de la cafetería, aunque haya tenido el apoyo de la mayoría de la Junta de Gobierno, debería haberse dirigido a todos los socios por escrito analizando la situación jurídica y con una explicación suficiente sobre los concretos motivos por los que considera que concurren las circunstancias idóneas para dar este importante paso. Al no haberlo hecho, desconocemos los socios por qué se debe considerar que el controvertido acuerdo es mejor que dejar que se resuelva el pleito por sentencia.

Un segundo frente abierto en las últimas semanas es el de las Agrupaciones Ateneísticas, las cuales están siendo objeto de “especial análisis” por algunos “sectores” a pesar de que están reguladas y reconocidas como órganos relevantes del Ateneo por el Reglamento y que las mismas están ofreciendo con regularidad conferencias de alto nivel y de especial interés para los socios y el público.

¿Debemos deducir que dichos “sectores” quieren suprimirlas o someterlas a unas estrictas reglas de censura?. Curiosamente esos mismos “sectores” suelen alabar a las Tertulias a pesar de ser una figura no reconocida ni regulada por el Reglamento. Me consta que las Tertulias del Ateneo son excelentes, como por ejemplo la que dirige la actual Vicepresidenta Segunda y compañera de candidatura del Presidente, pero también considero excelentes a las Agrupaciones, Secciones y Cátedras, las cuales no sólo son compatibles entre sí, sino que juntas contribuyen a un mejor funcionamiento del Ateneo.

Recordemos que los que fundaron bajo los principios de la Ilustración el Ateneo en 1820, ya avisaron sobre los riesgos a que están sometidas todas las instituciones humanas, pues es frecuente que desde el poder se quiera desalentar el pensamiento, el debate y la creación.

Proteger el trabajo de las Secciones, Agrupaciones, Tertulias y Cátedras frente a cualquier intento de censura o limitación, es el único camino para garantizar los principios fundacionales del Ateneo, esto es, que la libertad de manifestar el pensamiento es indispensable para descubrir y difundir la verdad, que sin libertad de expresión y de reunión no hay democracia, y que la mayor amenaza para la libertad es una sociedad inerte, sin debate público.

José Antonio García Regueiro,

Fue Vicepresidente del Ateneo de Madrid de junio 2017 a junio 2019

Letrado del Tribunal de Cuentas y Jurídico Militar por oposición (ingresó en 1994 y 1990, respectivamente). Ha sido Letrado del Tribunal Constitucional, Secretario General de la Delegación del Gobierno en Madrid y Asesor Responsable del Defensor del Pueblo.

La Ley Sálica y su repercusión en la crisis del Antiguo Régimen español

Eduardo Montagut

Cuando se estudia la cuestión de la sucesión femenina de la Corona de España se alude a la Ley Sálica. En este artículo intentaremos explicar algunas cuestiones sobre esta ley y su repercusión en el inicio de la Historia contemporánea española.

Entre las leyes sálicas, recopilación de disposiciones consuetudinarias de los francos salios de la Alta Edad Media, existía una que excluía a las hijas de la herencia de las tierras de una familia. Posteriormente, esta ley fue actualizada en la Francia moderna para excluir a las mujeres de la sucesión al trono y pasó a conocerse como Ley Sálica. Esta disposición fue adoptada por otras Monarquías.

La Ley Sálica aparece en España con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII. En 1713, Felipe V dio un Auto Acordado en este sentido, derogando las disposiciones y reglas sucesorias tradicionales castellanas que se habían establecido en las Partidas. Este Auto anteponía el derecho de todos los varones del linaje real a heredar el trono al derecho de las mujeres de dicha dinastía. En 1789, recién entronizado Carlos IV, se aprobó la Pragmática Sanción, aunque no fue publicada hasta el año 1830 por su hijo Fernando VII y que anulaba la Ley Sálica. Fernando VII pretendía que su hija mayor, la futura Isabel II, reinara y no el hermano del monarca, Carlos María Isidro. Pero entre 1830 y 1833 se dio una intensa lucha cortesana entre los absolutistas, futuros carlistas, que no querían que el trono lo heredara una niña ni que estuviera en manos de su madre, la reina María Cristina, prefiriendo a Carlos María Isidro, firme defensor del absolutismo regio. Enfrente estaban los cortesanos y políticos más reformistas, que ante la personalidad del infante, se decantaron hacia la solución de la hija con una regencia de la madre. Ante su debilidad buscaron el apoyo de los liberales moderados, los cuales vieron una oportunidad de poder acceder al poder y, de ese modo, comenzar las reformas que pretendían aplicar en todos los ámbitos.

En 1832, el rey enfermó y los absolutistas consiguieron en La Granja maniobrar en torno al lecho del moribundo para que derogase la Pragmática Sanción, restableciendo la Ley Sálica, impidiendo, por lo tanto, que Isabel reinase. Pero el monarca se restableció y anuló el decreto, cambió el gobierno por otro más moderado y dejó definitivamente como heredera a su hija.

El nuevo gobierno de Cea Bermúdez optó por una tímida apertura hacia los liberales, buscando apoyos, decretando una amnistía y destituyó a todos los elementos carlistas de los resortes del poder. Carlos María Isidro decidió marchar al exilio portugués.

Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833. Isabel, con tres años de edad, heredaba la Corona y su madre pasó a ser la Reina Gobernadora. Para afianzarse en el poder frente a los carlistas, que no reconocían la sucesión, se apoyó en los liberales moderados para gobernar, a pesar de su escaso entusiasmo por el liberalismo. Por su parte, Carlos María Isidro publicó el Manifiesto de Abrantes donde se autoproclamaba rey con el nombre de Carlos V. La guerra carlista comenzaba, aunque debe tenerse muy en cuenta que la cuestión sucesoria, siendo importante, no es la única que explica esta primera guerra civil de la Historia contemporánea de España.

Eduardo Montagut Contreras

SOBRE DERECHO Y JUSTICIA EN EL ATENEO

El pasado 8 de julio de 2019, el Letrado del Tribunal de Cuentas y ex Letrado del Tribunal Constitucional José Antonio García Regueiro, presenta al Secretario General del PSOE de Madrid, José Manuel Franco, en el acto sobre Justicia y Derecho organizado por la Agrupación Ateneística Agustín Argüelles, de la cual el primero es Presidente.

Jaime Vera vuelve al Ateneo

Todos

Para los ateneístas es un motivo de satisfacción el que el lunes 17 de junio de 2019, a las 19 horas, se celebre en el Ateneo de Madrid un homenaje al ateneísta, científico y socialista Jaime Vera López (1858-1918), en un acto presentado por José Antonio García Regueiro, moderado por el periodista Luis de Benito y con la intervención de Carmen Barahona, Francisco Cánovas,  Juan José Castillo, Antonio Chazarra, Carlos López Riaño y Aurora Ruiz.

Recordemos que el Jaime Vera ateneísta tuvo una relevante actividad en la Docta Casa, sin perjuicio de que el tiempo haya ido difuminando su recuerdo al ir desapareciendo los testigos que le vieron y no existir toda la documentación que sería deseable al respecto.

Pero si le podemos imaginar en el Ateneo en los años ochenta del siglo XIX defendiendo sus ideas científicas como médico alienista o hablando en algún rincón, por ejemplo, con el entonces Vicepresidente del Ateneo Manuel Pedregal y Cañedo, un prestigioso jurista que fue también Presidente de la Sección de Ciencias Morales y Políticas, Ministro de Hacienda durante la Primera República en el Gobierno de Emilio Castelar y que fundó, junto con Francisco Giner de los Ríos y otras personalidades, la Institución Libre de Enseñanza en 1876.

Un poco antes de los años ochenta, el 2 de mayo de 1879, Vera había protagonizado, probablemente sin sospechar su repercusión histórica, el acto por el cual es más recordado, esto es, la fundación, junto con Pablo Iglesias y otros compañeros, del Partido Socialista Obrero Español.

Este acto político fundacional, en cualquier caso, no debemos dejar que nos oculte a uno de los más brillantes ateneístas de su tiempo y a un profesional excepcional de la medicina española en el campo de las enfermedades nerviosas y psiquiátricas, lo que se advera por su nombramiento como director del departamento psiquiátrico del Hospital General de Madrid y por ser reconocido como el representante más emblemático de la tercera generación de neuropsiquiatras madrileños del siglo XIX, iniciada por Pere Mata i Fontanet (1811-1887) y seguida por José María Esquerdo Zaragoza (1842-1912), quien fue su maestro.

De sus más relevantes logros profesionales podemos recordar, por ejemplo: en 1886 el juicio celebrado contra el cura Galeote, acusado de asesinar al obispo de Madrid-Alcalá, donde el informe redactado por los doctores Bustamante, Simarro y Vera, presentado ante el tribunal por éste último, salvó la vida del acusado; o en 1888 el informe emitido por los doctores José María Escuder, Luis Simarro y Jaime Vera acerca del estado mental de Martín Larios, que  concluye que no padece enfermedad alguna que perturbe su inteligencia y le prive de su razón, lo que determinó que los tribunales dictaran sentencia favorable a Martín Larios.

Sus conocimientos prácticos y teóricos los difundió Vera en el Ateneo de Madrid, como socio nº 4.390, llegando a ser Secretario de su Sección de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas de 1882 a 1884. En el curso 1883-84 se discutió su Memoria sobre el tema “¿Debe considerarse la psicología como ciencia natural?”.

Por último, debemos destacar que en el Ateneo hay una copia impresa de su tesis, presentada en junio de 1880, “Ligeras consideraciones clínicas sobre la parálisis general progresiva de los enajenados”; es un estudio sobre 32 pacientes del sanatorio privado del doctor Esquerdo cuyo original, escrito a plumilla, se conserva en la biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

José Antonio García Regueiro

Presidente de Arco. Ha sido Vicepresidente del Ateneo de Madrid de junio de 2017 a junio de 2019

Artículo publicado en “Entreletras” el 11 de junio de 2019