El colegio General Mola

En mi experiencia son muy pocas las personas que cuando acuden en búsqueda de ayuda ante una situación de sufrimiento psíquico tienen una verdadera idea de lo que implica un proceso psicoanalítico. No es ya solo eso; en realidad para muchos profanos no hay distinción entre un psicólogo, un psiquiatra y mucho menos un psicoanalista. La mayoría ve el psicoanálisis como una disciplina médica. Es cierto que el psicoanalista debe saber localizar los síntomas de los pacientes, siendo en muchas ocasiones dichos síntomas huellas en el cuerpo que provienen del inconsciente. Ya sean psicólogos, psiquiatras, médicos u otros profesionales de distintas procedencias, solo podrán practicar psicoanálisis con la estricta condición de haber podido llevar a término un análisis personal. Inicialmente el paciente afirma con contundencia que desea ser aliviado de sus síntomas. La demanda de ayuda es en ocasiones masiva y dirigen sus quejas a una figura que para ellos puede representar la de un médico que les daría un remedio inmediato para su curación. Los psicoanalistas sabemos que los pacientes han mantenido mucho tiempo esos síntomas para dejar las cosas como estaban, a modo de lo que Freud llamaba “satisfacciones sustitutivas”. Es decir, en un plano inconsciente el paciente disfruta y goza de sus síntomas sin saberlo, a parte de los beneficios secundarios que estos síntomas aportan en la realidad material.
Presentación: La delincuencia, y en general la seguridad, son algunos de los temas que más preocupan al ciudadano. El fenómeno delictivo se presenta de muy diversas formas. Sin embargo, existen patrones comunes en muchas formas de criminalidad. La modelización matemática busca encontrar estas propiedades básicas que están debajo del hecho criminal. Además, las matemáticas son instrumento indispensable para conseguir la cuantificación del delito y, como consecuencia, permiten establecer pautas correctoras basadas en las predicciones teóricas derivadas de estos modelos.
Mira, Señor, acepto que no se fíe mucho de mis recomendaciones. Ya sabe bien que hasta he llegado a dudar de su existencia. Pero, por un día, déjeme que le rece. Por favor, Señor, apoye a la COPE. No quiero engañarle, Señor, lo que quiero es que apoye a la COPE de Federico Jiménez Losantos.