¡El PSOE ha vuelto!

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Un puñetazo en la mesa del PSOE madrileño, un debate con Mariano Rajoy ganado y una elección de un personaje como Ángel Gabilondo para presidir a la Comunidad de Madrid y las cosas han cambiado para el PSOE

Ojo: no digo el socialismo, que nunca se ha ido, digo el PSOE. Todos los que tenemos el carnet del PSOE hemos sentido que algo está cambiando en estos días. Ya no tenemos que ir escondidos por los rincones sociales, ya no tenemos que tratar de convencer a los amigos de que somos mejor que los de Podemos, no: ahora podemos decir alto y claro que hemos vuelto para ser protagonistas.

Un menospreciado Pedro Sánchez ha empezado a cambiar (de forma socialmente creíble) la imagen de un PSOE con problemas y dudas.

Un detalle interesante: Pablo Iglesias hizo su mitin sobre el Debate de la Nación con un tétrico telón negro a sus espaldas; Pedro Sánchez y Angel Gabilondo mitinearon con un gran ambiente todo blanco.

Fueron dos mítines que anuncian que todo está cambiando: el socialismo lo vuelve a definir el PSOE y Podemos es un conjunto de progresistas sin metas realizables; encantadores, pero ya no son sorprendentes: son ineficaces para el mejor bienestar de los españoles.

El PSOE vuelve a ser el protagonista de la lucha por el necesario bienestar de los ciudadanos españoles.

Luis Solana

 

En el blog de Luis Solana

 

CAMINANDO POR MADRID.- Antigua Fábrica de Cervezas Mahou (Museo del ABC)

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Hubo un tiempo en que las fábricas estaban en el interior de la ciudad, hasta que comenzó el llamado “vaciado” industrial, y fueron desapareciendo o instalándose en las afueras. En Madrid quedan muy pocos restos de esta arquitectura industrial de mediados o finales del siglo XIX.

Un ejemplo de ello son los restos de la antigua Fábrica de Cervezas Mahou, construida en 1894 por Francisco Andrés Octavio, en la calle Amaniel, frente al Convento de las Comendadoras de Santiago (desde cuya plaza se puede observar la chimenea, de la fábrica). Este complejo industrial construido en estilo Neomudéjar llegó a ser muy importante, siendo ampliado en numerosas ocasiones.

La primera ampliación fue llevada a cabo por José López Sallaberry entre 1899 y 1900. La segunda reforma del edificio la realizó el propio Francisco Andrés Octavio entre los años 1901-1907. Entre 1916 y 1930 Lorenzo Gallego Llausas se encargó de la tercera rehabilitación.

La construcción que se conserva, de ladrillo visto con adornos de inspiración neomudéjar, constar de cuatro plantas más tres sótanos. En la calle Amaniel existía un cuerpo bajo o galería con grandes ventanales y cornisa.

Con el traslado de la fábrica al Paseo Imperial, en 1962 llegó una época de abandono, incluso derribos, construyéndose varias viviendas en terrenos de la antigua fábrica.

En la década de los 90, el edificio fue nuevamente reformado por Salvador Pérez Arroyo para alojar el Archivo Regional madrileño. La galería fue utilizada como taller de restauración y los sótanos fueron depósitos de documentos. El resto del edificio se dedicó a oficinas. En la calle del Limón se construyeron viviendas, conservándose parte de la fachada del edificio.

En 2003 el Archivo fue trasladado a la calle Ramírez de Prado, curiosamente otra antigua fábrica de cerveza, El Águila

Finalmente la antigua fábrica de Mahou ha sido reformada para albergar el Nuevo Museo ABC de Dibujo e Ilustración.

El proyecto de rehabilitación del edificio se encargó al equipo de arquitectos Aranguren & Gallegos. 3.500 metros cuadrados de superficie divididos en seis plantas entre las que se reparten dos salas de exposiciones, zonas para actividades, archivo, talleres de restauración y cafetería.

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ABC solicitaba un resultado muy cuidado y con una imagen de vanguardia. El desarrollo es un continuo juego de líneas horizontales y verticales, como un dibujo en el espacio en el que lo primero que llama la atención al visitante es la fachada. Al ladrillo original se suma una gran viga de cristal y metal que acoge la cafetería, convirtiéndose en una de las señas de identidad del nuevo museo, así como el original sistema de lucernarios horadado en el suelo de la nueva plaza, atrio de entrada al centro, con despieces triangulares que también lucen en la fachada interior.

Sin duda, la propuesta que el estudio Aranguren & Gallegos ha llevado a cabo para la remodelación del edificio ha conseguido plenamente un equilibrio entre el respeto por el edificio original y la innovaciónP1040042

La vieja galería ha desaparecido, en su lugar se ha construido una nueva a modo de mirador y lugar de descanso. Es una gran viga de vidrio translúcido que actúa como dintel del hueco de paso hacia el patio interior.

El patio se ha recuperado como lugar público, como “atrio” o vestíbulo del museo, con acceso por ambas calles, Amaniel y Limón.

Tanto el suelo, con zonas de vidrio que se iluminan, como la fachada del patio, se han construido en acero pavonado en tonos grises, con formas triangulares, obteniendo un resultado muy vistoso, moderno y acogedor.

De la fábrica va quedando poco, en cada reforma algo desaparece.

Pero ahí sigue, como testigo de otro tiempo, parece que vigilándolo todo, entre los tejados de las viviendas, la antigua chimenea de “la Mahou”.

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Vicepresidenta de Coordinación.- Ana Pulido Benito

 

 

¿Qué busca Putin en Ucrania?

TOSHIBA CAMCORDER

El conflicto militar que enfrenta al gobierno ucraniano  con los separatistas prorrusos de sus regiones orientales se encamina, si nadie lo remedia, a una guerra total entre dos viejos socios de la Unión Soviética: Rusia, un gigante militar con los pies de barro y Ucrania.

Desde su estallido en mayo de 2014 el conflicto ha provocado más de 5.000 muertos, 12.000 heridos, un millón de personas desplazadas y 600.000 refugiados. Particularmente sangrientas han sido las últimas semanas en las que los separatistas prorrusos, que controlan la mayor parte de las regiones rusoparlantes de Luhansk y Donetsk, han lanzado una ofensiva general en todo el frente para arrebatar al ejército ucraniano la localidad Debaltseve, un importante nudo de comunicaciones entre esas dos regiones.

El conflicto en la frontera este de la Unión Europea ha deteriorado las relaciones entre Rusia, Estados Unidos y Europa. La situación es tan delicada que Francia y Alemania han emprendido un maratón diplomático en los últimos días con el fin de reunir a los mandatarios de Ucrania y Rusia en Minsk (Bielorrusia) el 11 de febrero con el fin de poner fin a la violencia y firmar un acuerdo de paz que incluiría necesariamente el despliegue de una fuerza de paz internacional para interponerse entre las partes en conflicto.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Conviene recordar tres hitos que conducen a la crisis actual. En la segunda mitad de 2013 Ucrania se fractura entre los partidarios de firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea y el gobierno de Viktor Yanukóvich que pretendía unirse al proyecto de Unión Aduanera del presidente ruso Vladímir Putin. Las dos sensibilidades, europea y rusa, habían coexistido desde la creación del estado Ucranio en 1991. Estallaron protestas violentas en Kiev en febrero de 2014 y la oposición logró la destitución del presidente Yanukóvich con la mediación de una misión de ministros de asuntos exteriores de la UE.

La formación de un gobierno provisional pro-occidental suscitó las suspicacias de Rusia que aprovechó la inestabilidad del país para recuperar en marzo la región de Crimea, territorio ucraniano desde 1954 y la sede de la flota rusa del Mar Negro. Rusia envió grupos armados que se hicieron rápidamente con el control de los puntos estratégicos y se anexionó Crimea después de un referéndum de independencia sin garantías en el que ganó la papeleta de la unión con Rusia.

La anexión rusa de Crimea animó a los ruso-parlantes de las regiones de Jarkov, Donetsk y Luhansk en el este de Ucrania a convocar referéndum de independencia y sublevarse contra Kiev, con la connivencia rusa,  en la primavera del 2014. Subyace el temor de estas regiones industriales a perder los mercados rusos a los que exportan mayoritariamente sus productos de baja calidad si Kiev firma un acuerdo de asociación con la UE. El pro-occidental Petró Poroshenko, vencedor en las elecciones presidenciales de mayo del año pasado, relanzó la operación contraterrorista para acabar con los separatistas.

Occidente ha culpado a Moscú del conflicto por inmiscuirse en los asuntos internos de Ucrania y librar una guerra soterrada contra Kiev, y ha impuesto sanciones cada vez más onerosas para el régimen del presidente Putin. Los separatistas prorrusos no sólo han recibido cobertura diplomática de Rusia; han contado también con la ayuda cada vez menos disimulada (pero nunca admitida) de Moscú, el cual ha orquestado un despliegue masivo de tropas en la frontera sin precedentes y enviado armamento pesado y soldados rusos a combatir en suelo ucranio.

La anexión rusa de Crimea y su intervención en el este de Ucrania constituyen una violación flagrante de la soberanía e integridad territorial de Ucrania, unos hechos poco habituales en la Europa de la posguerra fría.

Con sus acciones el gobierno ruso quebranta el Memorándum de Budapest de 1994 por el que Rusia, Estados Unidos y Gran Bretaña se comprometieron a garantizar la seguridad e integridad territorial de Ucrania (y también de Bielorrusia y Kazajstán) a cambio de la renuncia de Kiev a su arsenal de armas nucleares, el más numeroso de la antigua Unión Soviética.

¿Qué quiere Putin en Ucrania?

Podemos contentarnos con explicar la intervención rusa en Ucrania como una acción más del ambicioso Putin para recuperar la esfera de influencia de Rusia y reconstituir el imperio soviético. Es una explicación harto simplista.

La explicación principal de la política de Putin se encuentra lejos de Ucrania. Putin busca en su país vecino una distracción de los males políticos y económicos que aquejan al país.

El éxito de la revolución popular ucraniana representó una amenaza muy seria para el poder casi absoluto de Putin en Rusia después de 14 años de gobiernos ininterrumpidos. Con Yanukóvich no solamente caía un gobierno amigo, una marioneta que Putin podía mover a su antojo.También se resquebrajaba una forma de gobernar que Boris Yeltsin había inventado y Putin mejorado y exportado a Ucrania: un régimen autoritario a medida de su líder, adicto al poder y a la riqueza, y con un alto grado de corrupción institucionalizada, nepotismo, clientelismo político e influencia de los oligarcas. Putin no podía consentir que la revolución popular ucraniana se fuera de rositas, de hacerlo invitaría a la oposición rusa a imitar la revolución ucrania. Ucrania era un mal ejemplo para los rusos.

Para legitimar su gobierno y asegurar el poder, Putin ha jugado una carta recurrente en la historia del siglo XX de Europa central y oriental: el nacionalismo. Y esto en un momento en el que la economía no despegaba y el descontento social arreciaba. Bajo el pretexto de la protección de las minorías rusas en Ucrania se anexionó Crimea, un éxito político sin parangón en la política rusa de los últimos 25 años.

Crecido por el éxito doméstico y animado por la escasa resistencia ucrania e internacional se lanzó a la aventura de la recreación de la antigua provincia zarista de la Nueva Rusia en el este de Ucrania. Este es un hueso más duro de roer.

Su intervención en Ucrania le ha costado un aislamiento diplomático cada vez más notable, junto con el deterioro de la economía rusa, sometida a unas sanciones occidentales que han provocado una huida de capitales y una depreciación del 50% del rublo.

A pesar del coste diplomático y económico Putin disfruta de un apoyo mayoritario entre sus compatriotas que alcanza el 80% de la población gracias a la movilización popular que el régimen ha orquestado en torno a su líder y en contra de la agresión occidental. Llueve sobre mojado. Durante los últimos 25 años los rusos se han sentido humillados por las sucesivas ampliaciones de la OTAN y de la UE hasta alcanzar la frontera rusa y absorber a los países bálticos, sus antiguos socios de viaje.

 

Perspectivas 

A corto plazo es poco probable que Vladímir Putin deje de enredar en Ucrania. Putin no puede frenar de repente la bestia nacionalista que tanto ha alimentado con la propaganda antioccidental. Por lo demás, los rusos soportarán de buen grado un sacrificio económico incomparable con las penurias y miserias del desastre económico de la década de los 90.

Algunos analistas piensan que Putin amaga con una guerra abierta contra Ucrania con la intención de obligar al gobierno de Poroshenko y a sus aliados occidentales a negociar unos términos más ventajosos para los separatistas y, por tanto, una victoria para Putin ante su pueblo. Por ejemplo, un estado federal con amplias competencias para las regiones ruso-parlantes y una reserva de diputados en el Parlamento ucranio con capacidad de veto del destino de Ucrania. Una derrota humillante para Ucrania.

A medio y largo plazo Rusia no puede ganar. No importa que sus fuerzas armadas puedan plantarse en tres días en Kiev, más allá se encontrará con la OTAN. Y su política euroasiática de refuerzo de las relaciones económica con China le reportará pocos beneficios. Es una relación poco equilibrada en la que Rusia necesita más al gigante asiático que viceversa.

La cuestión clave es que la Federación Rusa no puede movilizar tantos recursos como Occidente: Rusia representa apenas el 3% del PIB mundial frente al potencial conjunto de las economías de la UE y de EEUUs que alcanza el 40% de la riqueza mundial.

Se estima que la economía rusa se contraerá este año un 5% como consecuencia del efecto combinado de las sanciones occidentales y del desplome del precio del petróleo, el principal ingreso de una economía rusa que se compara a veces con la gasolinera del mundo (Rusia extrae casi 10 millones de barriles de petróleo al día, casi la misma cifra que Arabia Saudita o EEUUs).

El descontento de la oligarquía, los principales valedores de Putin, y de las clases medias con el régimen es ya palpable según la analista de Reuters Chrystia Freeland y crecerá en paralelo al deterioro económico. Por otra parte, de prolongarse la guerra, el incremento  de las bajas rusas podría tener un impacto similar al que tuvo el fiasco militar y el coste humano de la guerra de Afganistán en la caída del imperio soviético.

El tiempo, por tanto, juega en contra de Putin. Europa y Estados Unidos no deben precipitarse en Ucrania.

Por todas estas razones es necesario darle una oportunidad al “partido” de la diplomacia encabezado por la canciller Ángela Merkel y el presidente Francois Hollande que se reúnen en unas horas con los mandatarios ruso y ucraniano en Minsk.

No obstante, “una diplomacia sin armamentos es como una orquesta sin instrumentos”, como decía el Rey de Prusia, Federico el Grande (1712-1786). De ahí la utilidad para la causa negociadora de los anuncios realizados por los partidarios de la guerra, la OTAN y de Estados Unidos, de armar a Ucrania para resistir la agresión rusa.

11 de febrero de 2015

José Luis Masegosa Carrillo / Blog: http://www.lamiradaaoriente.com / @joseluismase

SABINA SPIELREIN ESCUCHA A TANATOS

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¿Por qué Sabina Spielrein es la primera psicoanalista que escucha a Tánatos? ¿Porque estaba loca? ¿Porque amó mucho? ¿Porque era una mujer? Interrogantes que se plantean a la hora de sumergirnos en uno de los conceptos psicoanalíticos  más controvertidos que existen. De hecho, se puede decir que el concepto de pulsión de muerte ha sido el que ha fracturado más profundamente las distintas corrientes psicoanalíticas después de Freud; a parte, del concepto de libido, que ya trajo consigo rupturas profundas todavía con Freud vivo.

Su artículo, de unas 50 páginas, titulado “La destrucción como causa primera del devenir ( del ser o del nacimiento, según otras traducciones)” escrito en 1911, es un trabajo psicoanalítico pionero. Cuando lo presentó el 29 de noviembre de 1911, en el círculo de psicoanalistas en casa de Sigmund Freud, en Bergasse 19, la actitud de la mayoría de ellos, incluido Freud, podríamos decir que fue desde escéptica hasta negativa. Solo en una nota a pie de página de su ensayo de 1920 “Más allá del principio del placer”, Freud, todavía dejando traslucir su desconcierto, nombra a su predecesora en este concepto: “En un trabajo muy rico en ideas, aunque para mi no del todo transparente, emprende Sabina Spielrein una parte de esta investigación y califica de “destructores” a los componentes sádicos de la pulsión sexual” .

Pero en esa primera presentación de 1911, podemos suponer que las críticas oscilaron entre ser un texto excesivamente metafísico, en donde al basarse en la deducción, con referencias a los mitos, las leyendas y la filosofía, para justificar sus principales tesis, se estaba desviando del camino que debería seguir el psicoanálisis, que era el de la ciencia y el del método inductivo. U otro tipo de críticas, en las que se decía que Sabina Spielrein vinculaba su teoría a las cualidades biológicas del ser humano. Otras críticas, en cambio, entre la que en ese momento se colocaba Freud, se referían a que no se necesitaba ninguna teoría sobre una pulsión de muerte primaria, porque los aspectos destructivos de la conducta humana podían entenderse dentro del marco del principio del placer y de la libido.

En los días posteriores a la presentación del trabajo de Sabina Spielrein, los comentarios que Freud escribió a Jung giraron en torno de ciertas objeciones dirigidas a la forma como la autora, basada en las ideas de Jung, trataba los temas mitológicos. También Freud advirtió el “componente personal” existente en la comunicación de Spielrein, lo que no dejó de comentar con Jung con las siguientes palabras: “…su pulsión de destrucción no me es simpática, ya que lo considero como personalmente determinado. Me parece que tiene más ambivalencia de la normal. “Es difícil de leer y entender. Escribe de una manera torpe, extraña”.

La novedad de la teoría de Sabina Spielrein reside en que relaciona la pulsión de muerte con la pulsión de vida. Sostiene que esas dos fuerzas motrices no sólo se mantienen en equilibrio, sino que son una condición la una de la otra, que las dos son primarias. De modo que la existencia de una de ellas es impensable sin la de la otra. Y lo que llama la atención es que Sabina Spielrein muestra ante todo cómo los mitos, leyendas y textos sagrados de distintas culturas relacionan la muerte y el nacimiento. Hay cierta conexión lógica, dice, entre el volver a la materia de origen y el volver a nacer. También muestra cómo los mismos mitos y leyendas revelan un conocimiento del elemento agresivo y destructor en lo erótico, y cómo la autodestrucción está dentro de nosotros como un instinto, tanto porque abre camino a lo nuevo como porque está relacionado con la sensación de placer.

Sostiene Sabina Spielrein en su trabajo: “Sientes al enemigo dentro de ti (…). Es el propio ardor amoroso, que con una necesidad apremiante te fuerza a hacer lo que no deseas; sientes el fin, lo efímero, pero no deseas escaparte ni huir lejos”.

Para Sabina, confluían siempre el amor carnal y el amor espiritual. Y como los experimentó personalmente como una catástrofe, eran para ella destrucción y nacimiento a la vez:“¿Es el clímax y nada más que eso? ¿Qué sucede al ser humano cuando se entrega a lo sensual? Al procrear, se unen la célula femenina y la masculina: cada célula es aniquilada como unidad propia, y de esa aniquilación surge una nueva vida”.

“La flor de un día también da su vida al sembrar la semilla de la próxima generación”.

En su tratado sostiene que todos lo seres humanos anhelan, muy en el fondo de sí mismo, su origen y principio. Con referencia a Anaxágoras,  intenta averiguar cómo surgió el dolor en el mundo: “El dolor surge porque nos hemos liberado del comienzo y del origen, y porque anhelamos con tanta fuerza volver a él que nos duele el alma.” Este filósofo presocrático decía que “el cambio y la muerte no son extinción de semillas, sino desintegración de las unidades temporalmente constituidas por aglomeraciones peculiares de estas semillas.” Quizá una forma de entenderlo desde nuestras coordenadas científicas actuales, es acudir al primer principio de la Termodinámica: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

La violencia aludida por Spielrein está motivada por el amor al objeto; si bien el centro de este escrito es la destructividad, no hay que olvidar que el amor aparece como substrato. Es el amor lo que se expresa a través de aquello que llamamos belleza. Por tanto, paradójicamente, la destructividad es considerada como una parte intrínseca de toda creación. Sería fundamental aquí marcar la diferencia entre aquella destructividad cuyo objetivo es dañar y aniquilar, de esa destructividad cuyo objetivo es crear la posibilidad de una nueva vida. El primer tipo de destructividad está más relacionado con los ataques de envidia y rivalidad. En cuanto al segundo tipo de destructividad, quizá el término que mejor exprese la noción de Spielrein sea “crueldad”, en el sentido de implacable y callada.  Esta crueldad que tiene lugar en el centro del proceso creativo; en él la destrucción se lleva a cabo al servicio del desarrollo.

La dualidad en la pulsión de muerte ya está presente en la mitología griega. Tánato o Tánatos era la personificación de la muerte no violenta. Su toque era suave, como el de su hermano gemelo Hypnos, el sueño. La muerte violenta era el dominio de sus hermanas, amantes de la sangre, las Keres asiduas al campo de batalla. Homero y Hesíodo los hacían hijos de Nix,  la diosa primordial de la noche, también llamada Nicte y para los romanos Nox.

Es interesante señalar la diferencia entre Tánatos y las Keres (en singular, Ker). Estas eran espíritus femeninos de la muerte. En algunos textos, Ker es la diosa de la muerte violenta. Eran descritas como seres oscuros, sedientos de sangre humana. Sobrevolaban el campo de batalla buscando hombres moribundos o heridos. La mitología ya nos muestra los dos aspectos de la pulsión de muerte.

 ¿Sabina escucha a Tánatos porque estaba “loca”?

 Sabemos que Sabina Spielrein llegó a la clínica Burghölzli en agosto de 1904 para ser tratada de un cuadro agudo diagnosticado por Jung como una “Psicosis histérica”. Es interesante  cuestionarse este diagnóstico. Como cuadro clínico, es decir como conjunto de síntomas, la histeria ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Durante mucho tiempo fue considerada pariente de la epilepsia. Pero muy pronto, ya entre los griegos, se incluyó una serie de síntomas corporales que se confundían con los de múltiples enfermedades.

Luego,  se agregaron características del estado mental,lo que hoy muchos denominan rasgos histéricos de la personalidad. Sobre este último grupo, afines del siglo XIX se delimitó un síndrome específico constituido fundamentalmente por alucinaciones y delirios que recibió la denominación de locura histérica o psicosishistérica.

Cabe preguntarnos entonces por la actualidad de las manifestaciones de la histeria. ¿Qué ocurrió con las locuras histéricas, esas formas  tan floridas, dramáticas, excesivas en su manifestación, “psicóticas”, entre comillas, de la histeria? ¿Desaparecieron en una cultura que excluyó las prácticas demonológicas?, como opina Freud. ¿O se expresan en la actualidad por medio de otras formas?

Se puede tomar en cuenta el diagnóstico de Lacan, que sostiene que la histeria mitigó sus formas y sus síntomas como respuesta al surgimiento del psicoanálisis. Lacan describe la histeria y sus síntomas en permanente diálogo con los clínicos. Así como el globus histericus existió durante cientos de años transmitido por las sugerencias de los médicos que, a través de los interrogatorios, contribuyeron a su conservación; el surgimiento del psicoanálisis, la posibilidad de una nueva escucha ofrecida a los histéricos y, sobre todo, el prescindir de los métodos sugestivos en relación con la histeria, condujeron, si no a silenciar sus síntomas, por lo menos a moderarlos y a manifestar otras formas de presentación.

Cuando esta joven rusa ingresó en la institución, fue puesta al cuidado de C. G. Jung quien, lector de las primeras comunicaciones de Freud, realizó con ella su primera incursión en el campo de la terapia psicoanalítica. En el caso de Sabina Spielrein, sabemos que evolucionó rápidamente hacia una mejoría, suficiente al menos como para poder ingresar en la Facultad de Medicina en abril de 1905 y para pasar a ser una colaboradora de Jung en sus investigaciones sobre las asociaciones de palabras con pacientes psicóticos. Por tanto podemos concluir que la nueva forma de escucha psicoanalítica atemperó sus síntomas de “psicosis histérica” y posibilitó su desarrollo posterior en todos los niveles de la vida.

Hay un elemento que da que pensar a la hora de abordar la pulsión de muerte. Es el hecho de que Sabina Spielrein escribió su tesis doctoral sobre un caso de psicosis, algo en lo que coincidió con Lacan ( la tesis de Lacan se titula “ De la Psicosis Paranoica en sus relaciones con la personalidad” ). Es evidente que no podemos separar este hecho del trance mismo de que Sabina hubiera padecido una enfermedad mental muy florida en sus síntomas. ¿Es que padecer una enfermedad mental grave, y haber conseguido superarla después, facilita el acercamiento al lado más oscuro del ser humano? No hay una respuesta fácil y sin matices a esta cuestión.

Sabina Spielrein presentó su disertación doctoral con una tesis que versó sobre la psicosis, titulada “Sobre el contenido psicológico de un caso de esquizofrenia” (publicada ese mismo año de 1911 en el Jahrbuch, en el mismo volumen donde apareció el estudio de Freud sobre Schreber). En su tesis doctoral, Sabina Spielrein subraya el mecanismo de la transformación en lo contrario utilizado por los pacientes psicóticos. Este mecanismo le acerca al concepto de ambivalencia usado por Bleuler. Asimismo, llega a la intuición de la necesidad de una escisión en el Yo, mecanismo gracias a la cual Bleuler había acuñado el nuevo término de esquizofrenia, término de Spielrein utilizó por primera vez en una comunicación académica. Este mecanismo de la escisión del Yo ya había sido adelantado por otro analizando de Jung, Otto Gross, quien había propuesto el nombre de “Dementia Disjunctivaen sustitución de la vieja expresión kraepeliniana de “Dementia Praecox.  Así se resaltaba el elemento disociativo encontrado en este tipo depsicosis.

Además en este estudio se nos advierte, como señalaba antes, sobre cierta intuición en relación a la estrecha relación existente entre la pulsión de muerte y las psicosis. En terminología freudiana anterior a su segunda tópica, podemos decir que esta relación se establece sobre todo en los mecanismos relacionados con la decatectización del mundo externo (manifestada clínicamente por la vivencia de desrealización) e interno (que explica los sentimientos de despersonalizazión), ya que este retiro de las ligaduras catécticas, esta desligadura, para hablar con propiedad, es uno de los atributos esenciales imputados a la forma de acción de la pulsión de muerte.

Esta relación entre la psicosis y la pulsión de muerte, la podemos entender mejor a partir de la segunda tópica de Freud, establecida en la década de los 20 del siglo XX, y puede funcionar como un elemento más que nos indica cómo Sabina allanó, o dio pistas, con su intuición al proceso de construcción de la teoría psicoanalítica.

Freud concibe  el aparato anímico como una estructura compuesta de varias instancias: el Yo, el Ello  y el Superyo. Esta segunda tópica de Freud, pone de relieve la contradicción que tenemos todos los sujetos, esto es, el hecho de que ningún ser humano constituye una unidad, que las disarmonías, las divisiones internas son inevitables.

De manera sucinta, El Ello viene definido, está determinado por la búsqueda “ciega” dela

satisfacción de las pulsiones. El contenido del Ello tiene que ver, con lo reprimido y con las pulsiones, pulsión de vida y pulsión de muerte, como quedaron definidas por Freud en “Más allá del principio del placer” en 1923. El principio que rige al Ello es el principio del placer, y  el Ello es totalmente inconsciente.

El superyo tiene su origen,  parte tanto del Yo como del Ello, por tanto  tiene parte consciente e inconsciente. La parte consciente podemos decir que es la conciencia moral …… Y la inconsciente, es el superyo tirano y cruel, hecho de pulsión de muerte…

El Yo se forma a partir el Ello, cuando el Ello empieza a tomar contacto con el mundo exterior, es decir, su origen está en el contacto y posterior adaptación al mundo exterior. Su función es registrar las condiciones, las demandas, los peligros del mundo exterior y tomarlas en consideración. El Yo está regido por el principio de realidad, que es el principio del placer pero demorado en su satisfacción, en aras de la adaptación, defensa y autoconservación de la persona.  El contenido del Yo es tanto consciente como inconsciente. Lo inconsciente del Yo está relacionado con lo que Lacan llamó los aspectos imaginarios del sujeto, es decir, con todo aquello que tiene que ver con la imagen, con la envoltura, con la vestimenta, no sólo física sino también psíquica.

El Yo funciona como un gestor, valga la metáfora, como una instancia que está atenta:

  • alasdemandasdelexterior,tantodelanaturalezacomodelosotros,
  • alasdemandasdelEllo,
  • a las demandas del

“El loco es el verdadero hombre libre”, decía Lacan en 1967, porque no tiene ataduras, lazo social, no tiene el vínculo (libidinal, que diría Freud) con los otros semejantes ni con  el mundo exterior, también entendido el Otro como el Otro simbólico. De ahí que haya forclusión del nombre del padre, es decir que falte la ley del significante que hace corte entre lo exterior y lo interior.

Podemos decir que en el loco, el otro-Otro no existe para él. Pero el loco no está libre, ni mucho menos, de su mundo interior, de su Ello y de su Superyo, para seguir con la terminología freudiana. No está libre de su inconsciente, en tanto éxtimo, es decir, en tanto vivenciado como ajeno, exterior, pero a la vez es algo que es íntimo del sujeto. Algo que podemos llamar también en términos de Lacan, el goce Otro, esa pulsión de muerte que anida dentro del sujeto y  que al ser vivida como ajena es incontrolable. Y  es este goce Otro-éxtimo el que irrumpe, el que sale al exterior para el loco, al lugar que está vacío y que tenía que estar ocupado por los otros o por el Otro simbólico, y que es vivido por el loco como alucinaciones o como delirios sin estructurar.

 ¿Sabina escucha a Tánatos porque era mujer?

 Para expresar algo de lo que el significante “mujer” expresa en psicoanálisis, vamos a contraponerlo al significante “histeria”. Como sabemos, la histeria es el prototipo de sujeto dividido, el deseo estructurado como insatisfecho; la histeria es el paradigma de la neurosis. La estructura neurótica es fundamentalmente histérica. Es donde mejor se percibe que lo que tratamos de hacer los humanos es “mentir” sobre lo real, hacer una pantomima, un teatrillo. La histérica se pregunta ¿qué es una mujer?, y como no se puede encontrar una respuesta unívoca, busca su respuesta, por ejemplo en Dora, identificándose al varón e intentando responderla a partir de “la otra mujer”(Sra.K) que es la representación de lo femenino.

Pero como hemos dicho, no hay una respuesta satisfactoria, pues siempre la histérica se quedará en una demora sufriente, porque no le vale que el otro le de algo que puede colmar, llenar esa falta (el falo). Al contrario, cualquier cosa le recuerda su herida primordial, su privación fálica.   Y mucho menos le vale que ella se ponga como objeto que pueda colmar al otro, por lo mismo,  porquelehacereviviraúnmássuestadodeprivación.

Entonces lo que hace es ponerse en el lugar de la falta, identificarse a la falta, personificando la insatisfacción. Pero este dejar el deseo insatisfecho, es un modo de goce, es lo que Lacan llama el goce de la privación. Y aquí Lacan va a contraponer el deseo de la histeria del deseo propiamente femenino. Va a decir que el goce de la privación es distinto del goce femenino, va a decir que no es lo mismo preguntarse qué es una mujer que volverse La mujer (recordemos que Lacan señala que La mujer no existe). Lacan va a poner a la histeria del lado del varón en las formulas de la sexuación. Nos va a decir que el goce de la privación es un tipo de goce fálico, un goce del demasiado poco de gozar. Lo que pasa es que a las histéricas, es decir, las que tiene el sexo biológico femenino, las que tienen cuerpo de mujer, se las pone en el lugar de lo Otro, del goce de lo femenino, a la hora del encuentro sexual,  aunque no lo sepan o no lo quieran. Pero nunca serán del todo “La mujer”, por eso La mujer es no-toda. Por tanto una histérica mujer no será una histérica del todo. Otra forma de decirlo es que la histeria está del lugar de la función fálica, pero tiene algo de más, lo femenino.

En el Seminario XX, “Aún más…”, Lacan nos señala que las fórmulas de la sexuación implican una disimetría. Todos los seres hablantes, ya sean calificados de hombres o mujeres, es decir, sea cual sea su sexo biológico, se ubican del lado masculino y utilizan el fantasma como goce fálico. Y no todos los seres hablantes, hombres y mujeres incluidas, se ubican del lado femenino: “No todas las mujeres prueban el dicho goce femenino”. Es decir, es un goce que puede ocurrir o no ocurrir, es un goce suplementario. Por el contrario, el goce fálico es un goce necesario, ya que es la consecuencia en el ser vivo de la presencia del lenguaje.

En el lado femenino, algunas mujeres pueden encarnar la pulsión de muerte, en esa actitud tan decidida y radical en la que se juega para el sujeto un antes y un después de su acto. Como en el caso de Antígona o de Medea.

Parafraseando un verso de una canción de otro Sabina, el cantautor español Joaquín Sabina: “Hay mujeres veneno, mujeres imán, mujeres de fuego y helado metal, mujeres consuelo, mujeres fatal.”

 ¿Sabina escucha a Tántos porque amó mucho?

En  el libro del autor  noruego Karsten Alnaes,“La verdadera historia de Sabina Spielrein” (1993), se pueden encontrar sugerencias de cómo se desarrolló la vida de esta psicoanalista.  Es su vida novelada, basada en documentación extraída de la relación epistolar entre Jung y Freud, Jung y Sabina y Sabina y Freud; además de los diarios de Sabina, y las investigaciones del psicoanalista jungiano Aldo Carotenuto, el psiquiatra y psicoanalista Bruno Bettelheim y otros autores especializados. Pero parafraseando a Freud, un psicoanálisis ¿no es sino “una novela familiar de cada neurótico”?.

Sabina Spielrein había nacido en Rusia en Rostov sobre el Don, en 1885 y murió en la misma ciudad en 1941, fusilada por los nazis. Era la hija mayor de los cinco hijos de un matrimonio judío con fortuna. De hecho, el abuelo y el bisabuelo habían sido rabinos en su comunidad. La hermana que le seguía murió y los tres hermanos restantes eran varones: Isaac, Jean y Emile.

Desde niña dio muestras de poseer una gran imaginación por lo que su mundo interior estaba poblado de fantasías extraordinarias: “El  abuelo materno de Sabina Spielrein era rabino, creía en Dios y ella le amaba porque cuando la visitaba, él le confirmaba lo que ella ya sabía, que Sabina era la elegida, nadie podía hacerle daño o impedir que reinara en su imperio”.

A partir de la alucinación de dos gatitos, comienza a padecer de terrores nocturnos con la sensación de que será atacada por animales amenazantes. Posteriormente comenzó a retener sus heces y a sentarse sobre su talón para obstruir el ano y evitar la defecación. Después de los siete años, sustituyó esta práctica por la masturbación. Durante la adolescencia presentó un empeoramiento de sus problemas mentales, era incapaz de mirar a nadie y aparecieron graves “crisis depresivas y arrebatos de llanto, risas y gritos”.

Para ilustrar este desarrollo de la sintomatología retentiva de Sabina, el novelista nos narra: “Su padre era su verdadero amor, más que su abuelo y su madre, pero sentía lástima por él. Cuando le veía quería correr hacia él y abrazarle, pero no podía levantarse porque si lo hiciera desaparecería ese maravilloso placer en el ano, y eso resultaría casi más doloroso que perder a su padre. Luego le venía a la imaginación la idea de que un cruel dirigente ruso (de la época de niñez de Sabina) había venido a cortar la cabeza a su padre y a su abuelo y a llevársela y a forzarla a ir al lavabo”.

El descubrimiento de la masturbación y sus fantasías de autoinculpación, todavía en la niñez, se explora así: “En verano, en el hotel donde pasaba con su familia las vacaciones, había una balaustrada que la proporcionaba ese cálido placer que se propagaba desde la fría balaustrada hasta ese oscuro y suave lugar entre las piernas sobre el que a lo largo de los últimos meses había logrado una fascinante información, y que ahora se estaba despertando al deseo por la presión contra la dura piedra. Aquella noche llegó el Arcángel para castigarla. Llevaba en la mano una espada de acero refulgente y sus ojos desprendían rayos de obsidiana. Y tras el llegaban escalofriantes dragones y monstruos marinos con gigantescas cabezas de lagarto que emergían del mar de Azov. Algo se abrió camino dentro de ella y su grito la despertó despavorida porque los monstruos querían devorarla. En ese momento recordó que su hermanita había muerto. Pensó que ella tenía la culpa de que su hermanita hubiera desaparecido de la vida”.

Ya en la adolescencia, la sintomatología se agrava y aparecen los procesos alucinatorios:” Ya que nadie quiere desatar la música de su cuerpo, tiene que ser ella la que interpreta la melodía con sus propios dedos, y piensa en las desvergonzadas mujeres de Lesbos, que se frotaban unas contra otras creando notas musicales que hechizaban a los marineros de los barcos que por allí navegaban. Pero un día durante el almuerzo, siente la náusea más fuerte que de costumbre, los excrementos y el barro llenan la habitación de un líquido espeso. El fango chorrea por los espejos dorados de las consolas, el lodo gotea sobre el suelo de tarima y se acerca a sus pies. Sabina no tiene escapatoria, Sabina no se atreve a mirar a su padre a los ojos, así que baja la vista e inclina la cabeza. No se atreve a encontrarse con la mirada de los que la rodean, está avergonzada. El jardín está repleto de ratas ahogadas, gusanos, escarabajos, ella se levanta, es una muchacha de catorce años que no habla apenas… “Vi dos gatitos sobre la cómoda, estaban jugando.. los veo sobre la repisa de la chimenea”.

Sus padres consultan a especialistas, que les explican que la sensación de vergüenza y el no mirar a los ojos revelan que ha tenido alguna vivencia que le causa un hondo sentimiento de culpa. El abuelo rabino sugiere que está poseída por malos espíritus, por demonios. El médico dice:

“Desgraciadamente las gentes modernas no creemos ya en los demonios. Pero la palabra demonio constituye una imagen acertada de las fantasías que de vez en cuando nos visitan”.

Aconsejan a los padres a enviar a Sabina a uno de los grandes hospitales de Europa, donde en los casos de personas en que sus mentes parecen estar divididas en dos, los someten a un estado hipnótico o de sugestión mediante los cuales se pueden curar, equilibrar o descargar la mente de los males imaginarios que los azotan.

Durante 5 años Sabina Spielrein ha vivido presa de un oscuro transtorno marcada por la angustia y la vergüenza, y a los diecinueve años sus padres la ingresan en la Institución para Enfermos Mentales Burghölzli, cuyo director es Eugen Bleuler, en Zurich. Podría ser que en ese entorno hospitalario, la hipnosis ya no se considera un remedio mágico. Los nuevos tiempos estimulaban más la conversación y la comprensión como terapia, que aunque podría parecer poco científico, la complejidad del ser humano implica que el médico del alma tenía que  ganarse la confianza del paciente y buscar el camino hasta el núcleo del individuo. Núcleo como la suma de las posibilidades que hay en nosotros.

Sabina Spielrein fue asignada al joven médico Carl Gustav Jung. Al principio ella se negaba a hablar con ese desconocido. Como Sabina no se atrevía a mirarle a la cara, Jung la hablaba a sus espaldas, mientras ella permanecía sentada en una silla.Como Sabina no quería contarle nada, él tendría que contarle cosas a ella. Un día Sabina no resistiría la tentación y lemiraría de reojo para ver como era.Jung era un hombre atractivo, y quizá por las conversaciones de las enfermeras,Sabina sabría que algunas estaban enamoradas de él.

Sabina empezaría a confiar en él porque pertenecía a otro lugar totalmente diferente del que ella provenía: ella judía de Europa oriental, él ario de Europa occidental. Podría ser que a partir de esa vivencia de elegida que tenía Sabina, o dicho de otra manera, ella, a partir de su propio sentimiento de que si se deseaba algo de todo corazón, ocurriría, entonces Jung la llevaría a entender que el deseo de muerte de su hermana nacía de la rivalidad con ésta en el amor del padre de ambas. Podríamos considerar esta asociación como uno de los primeros hitos en su tratamiento.

Se podría decir que parte de los fundamentos de la relación entre Jung y Sabina Spielrein se conformarían a partir de sus orígenes: él hijo de pastor luterano, ella nieta de rabino, él nacido en el corazón de Suiza, ella nacida en Rostov, frontera entre Europa y Asia, entre Occidente y Oriente. Quizá por la influencia del cristianismo ortodoxo que cree que el ser humano lleva en su interior un icono sagrado y oculto, que brilla y resplandece con colores increíbles, pero que el ser humano lo ignora, y quizá también porque en Oriente hay menos preocupación por el universo estrellado que por lo sagrado que hay dentro de nosotros. Esta visión se contrapone a la visión más utilitarista del Luteranismo. Pero a la vez, Jung separaba su idea de Dios de la religión, de la cual decía “que no le servía para nada” (“Recuerdos, sueños, pensamientos”, autobiografía de Jung) y ella no era religiosa, pero de alguna manera porque no tenía fe, puede que sintiera más atracción y deseo de saber sobre lo que no se entiende.

En el mes de abril de 1905, Sabina se matriculó en la Universidad de Zurich, en la facultad de medicina. En esa época el doctor Jung comenzó a dar clases y Sabina fue a la vez su alumna y su paciente. La vida en la universidad le proporcionaría nuevos amigos, visitaría los cafés y teatros de la ciudad donde muchas noches se discutiría sobre liberación, sexualidad libre, expresionismo, psicoanálisis y anarquismo.

Fue en ese año en que Sabina Spielrein se pronunció a favor de la revolución que había estallado en Rusia. Fue en noviembre de ese año cuando tuvo su primera gran recaída. Fue en diciembre de ese año cuando siguió las clases del doctor Jung sobre las asociaciones de palabras como método auxiliar en la labor psicoterapéutica. Fue en diciembre de ese año cuando Jung la lleva a ver una exposición de Gustav Klimt y discutieron sobre su cuadro “Judith I”.

La historia de Judith y Holofernes, es paradigmática en cuanto a cómo interpreta Sabina Spielrein las razones intrínsecas del acto de Judith. Cuando Nabucodonosor, rey de los babilonios, envió al gran general Holofernes, para subyugar a los judíos, el Señor le envió a Judith. Holofernes se excitó al verla y dijo al eunuco Bagoas, que era el que vigilaba todas sus pertenencias:”Ve a persuadir a esa mujer hebrea que está contigo para que venga a comer y a beber con nosotros. Sería una vergüenza dejar escapar a una mujer así sin haber tenido cohabitado con ella. Se reiría de nosotros si no la aprovecháramos”. Bagoas dijo a Judith: “Hermosa joven, no seas tímida y ven conmigo a ver a mi señor para que él pueda honrarte…” Judith se levantó, se vistió de fiesta y se adornó con todas sus joyas. Holofernes ardió de deseo al verla y sólo quería poseerla. “Bebe y alégrate con nosotros”, le dijo y Judith contestó: “Sí, quiero beber señor, porque hoy se me han hecho más honores que jamás en mi vida”. Más tarde, aquella noche, cuando Holofernes yacía embriagado, Judith le cortó el cuello. Sabina diría que Judith realmente amaba a Holofernes y que por eso lo mató disfrutándolo,disfrutándolo como si fuera uncoito.

Y fue a finales de 1905 cuando probablemente Sabina se atrevió a reconocerse a sí misma que estaba apasionadamente enamorada de Jung. Más tarde, en sus diarios, Sabina Spielrein escribiría que el acto sexual es como una comida en la que se disfruta con otra persona de los platos más exquisitos. Pero al contrario que el placer culinario, el sexual se puede convertir en un amo que transforma al ser humano en un esclavo, de la misma manera que el fumador de opio permita que el aroma de la amapola decida todo lo que hace.

Ya en el verano de 1906, Jung debió de tener una premonición de lo que podría llegar a ocurrir entre él y la joven estudiante Sabina Spielrein. Bien es verdad que no la menciona en su libro autobiográfico “Recuerdos, sueños, reflexiones”, pero los historiadores de la materia opinan que ya en esa época debió de sentirse perdido por su alumna. Por otra parte, ella es la primera persona a quien nombra en sus  primeras cartas a Sigmund Freud, en el mes de octubre de ese año. Tiene, dice en su carta, “una paciente rusa de veinte años. Se trata de una estudiante que lleva seis años enferma. La caracteriza como un “caso difícil”. De niña mostraba una conducta anormal, se masturbaba y retenía deposiciones. Además escupía a la cara a los que intentaban hablar con ella. Sufría un grave transtorno”. !Cómo nos revelamos cuando intentamos expresarnos de un modo objetivo y clínico! Sabina Spielrein no era en absoluto ya en esa época un “caso difícil”. Al contrario, era una  estudiante de medicina que vivía en su propio apartamento, que había aprobado todos los exámenes y pruebas que tenían que pasar los estudiantes de medicina. Bien es verdad que recibía regularmente tratamiento por parte de Jung en Burghölzli, pero había ido convirtiéndose en colega más que en paciente, en inspiradora más que en una persona necesitada de cuidados.

El 7 de marzo de 1908 Jung escribe a Freud y le cuenta que tiene una paciente a quien, con la mayor entrega ha librado de una obstinada y compleja neurosis. Ahora, esa paciente la ha puesto en ridículo y ha sembrado falsos rumores solo porque “yo me he negado a mi mismo el placer que habría supuesto darle un hijo”.

Entre mayo y junio de 1909 , Sabina Spielrein escribe a Freud.  Como sabía que era como un padre para Jung, esperaba que pudiera intervenir para que pudieran seguir siendo amigos. Relata su relación con Jung  y pide a Freud que medie entre ellos porque “mi más ferviente deseo es poder separarme de él con amor. Preferiría separarme completamente de él. Pero sólo en la medida en que sea suficientemente libre como para amarle; o le perdono del todo, o le asesino. Hay una frase que resuena en mis oídos: Judith amaba a Holofernes y tuvo que matarle”.

En 1909 Jung abandona la clínica de Burghölzli. En septiembre y octubre de ese año Sabina  está trabajando intensamente en la tesis para su licenciatura en medicina. En su proyecto investigaba el lenguaje de una de sus pacientes, una mujer paranoica, muy inteligente, que sufría de esquizofrenia. Durante el día acudía a las clases de la universidad y trataba a sus pacientes en Burghölzli. ¿Qué significaban las extrañas frases de su paciente? Parecería como que Sabina Spielrein creía que detrás de las palabras, expresiones y declaraciones sin sentido se escondía un mensaje. De la misma manera que cada lengua tiene sus reglas, su gramática, sus códigos, el lenguaje de su paranoica también podría tenerlos.

En 1911 presenta su tesis. Es en ese tiempo, acabada su relación con Jung, cuando ella ya está gestando su trabajo sobre la destrucción y la muerte. Lo que nunca se alteraba era la muerte, puede que se añore. En el éxtasis del amor, en el instante de la fusión, Sabina había sentido el vértigo de la muerte. Sin muerte no había vida, sin inclinación a la perdición y a la autoaniquilación, tampoco había deseo de Eros. Notaba que la civilización a la que ella misma pertenecía también estaba abocada a la perdición. En junio vive un Munich, donde recoge ideas, impulsos para su tratado sobre la fuerza de la muerte en la mente humana. En octubre de 1911 viaja a Viena, visita y habla con Freud varias veces. Resultaría obvio que el 29 de noviembre de 1911, Spielrein se sentiría insegura y preocupada. Sabía que era una provocadora. Las teorías que estaba a punto de presentar eran nuevas, desafiantes y absurdas: los seres humanos guardan en su inconsciente una carga explosiva, el diablo dentro de nosotros no solo quiere acabar con “el otro” sino también con “el yo”. Ese yo desea su propia muerte. Sabina Spielrein tenía 26 años.

 Cristalización del concepto de pulsión de muerte en Freud.

En 1911 Freud escucha a Sabina hablar sobre la pulsión de muerte, sobre Tánatos. En 1915 Freud escribe el ensayo titulado “Contribuciones sobre la guerra y la muerte”. Este artículo de Freud es un intento de consolación, en el sentido de que él pensaba que el psicoanálisis no debía o no podía hablar de la guerra y la muerte porque no era objeto de su estudio, es decir, todavía no daba a la pulsión de muerte un valor primario. En 1915 la guerra había degenerado en un conflicto más sangriento que cualquiera de los anteriores y había producido un fenómeno prácticamente inconcebible. Freud pensaba  que, en todo caso, el realismo psicoanalítico podría ayudar a sus lectores a sobrevivir a los años del conflicto menos deprimidos, menos desesperados. (Posición muy distinta a la de 1930 cuando escribe “El malestar en la cultura”, donde ya dice que no tiene el valor de presentarse como un profeta y acepta el reproche de que no sabe ya cómo consolar, en relación a la aceptación ya sin ninguna duda de la pulsión de muerte).

En este artículo de 1915, Freud señala que “la investigación psicoanalítica muestra que la esencia más profunda del hombre consiste en impulso instintivos de naturaleza elemental tendentes a la satisfacción de ciertas necesidades primitivas, y  que no son en sí ni buenos ni malos. Los clasificamos así en función de las necesidades y de las exigencias de la comunidad humana. Pero resulta muy interesante observar que la preexistencia infantil de intensos impulsos “malos” es precisamente la condición de un clarísimo viraje del adulto hacia el bien. Los mayores egoístas infantiles pueden llegar a ser los ciudadanos más altruistas y abnegados, y puede que fueran en su infancias pequeños sádicos y torturadores de cualquier animalito que se ponía a su alcance.”

Y hay otro aspecto interesante que señala Freud, los mismo actos “buenos” desde un punto de vista cultural, pueden proceder unas veces de motivos nobles y otras no, es decir, que una persona realice actos positivos para el medio que le rodea, no garantiza que las motivaciones internas que llevan a esa persona a realizarlos sean estrictamente bondadosas o desinteresadas. Pero a la sociedad, guiada por fines prácticos no se preocupa de tal distinción, y por tanto es innegable que nuestra civilización actual favorece con extraordinaria amplitud este género de hipocresía. Hay  muchos más hipócritas de la cultura que hombres verdaderamente civilizados. Parafraseando al personaje televisivo el doctor “House” : “Todo el mundo miente”. Claro que en diferentes grados; por tanto,  todos tenemos un precio, pero, por supuesto, no el mismo.

También señala Freud, en relación a nuestra actitud ante la muerte, que en nuestro inconsciente todos nosotros estamos convencidos de nuestra inmortalidad. Haciendo un pequeño recorrido de cómo se vivía la muerte para el hombre primordial, Freud dice que lo que dio el primer impulso a la investigación humana sobre el enigma de la muerte, no fue ante el cadáver del enemigo vencido, que para él era un triunfo, sino el conflicto sentimental que surge de la muerte de seres queridos, que por supuesto habían formado parte del propio yo del sujeto, pero a la vez eran algo ajeno y extraño a él. El hombre ya había experimentado el dolor por sus muertos, pero tampoco quería reconocerlo, ya que le era imposible imaginarse muerto. Y entonces llega a una solución de compromiso, a una negociación, a una transacción: admitió la muerte también para sí, pero negó que la muerte fuera el final, es decir, se establece la creencia de una vida más allá de la muerte.. Y ahí se apoya la disociación del individuo en un cuerpo y en un alma. Y lo más importante desde el punto de vista psicoanalítico, la poderosa raíz del sentimiento de culpabilidad y, a nivel social, los primeros mandamientos éticos: No matarás. El cual surgió como reacción contra la satisfacción por el odio sentido, oculto detrás de la pena por la muerte de las personas amadas, que luego se extiende al extraño, y al enemigo. Por tanto, el miedo a la muerte es secundario, lo primero es el sentimiento de culpa por desear la muerte del otro. Y aquí está el quid de la cuestión: nuestro inconsciente no lleva al asesinato, se limita a pensarlo y a desearlo.

 

Pero es ya en “Más allá del principio del placer” donde sin ninguna duda Tánatos adquiere protagonismo. Este ensayo fue escrito en 1919 y  publicado en 1920. No es casualidad que Freud introdujera su hipótesis de la pulsión de muerte justo después de vivir la Gran Guerra, en la cual dos de sus hijos fueron soldados, y cuando su hija Sophie murió de gripe complicada con neumonía en enero de 1920. Si estos detalles familiares no fueron desde luego la causa principal de su interés por la muerte y la agresividad, sí que jugaron un papel determinante.  Aunque, de hecho Freud se disgustó por esta observación, como se ha señalado antes,  el ensayo fue escrito en 1919, antes de que su hija muriera de gripe española. Y el mismo Freud se pregunta “¿Por qué nosotros mismos necesitamos tanto tiempo para decidirnos a reconocer una pulsión agresiva?”, en referencia  al trabajo de Sabina Spielrein.

 

Pero ante esta cuestión, es decir, ante la resistencia de Freud a introducir la pulsión de muerte, se pueden encontrar algunas respuestas, como el hecho mismo de que Adler se convirtiera en el defensor del concepto de la protesta masculina, aunque éste fuera muy diferente del concepto de pulsión destructiva. Y de modo parecido, la pretensión de Jung de haberse anticipado a Freud al sostener que la libido apunta a la muerte no menos que a la vida. Freud no tenía la intención de diluir la libido, convirtiéndola en una energía universal, como había hecho Jung. Tampoco quería reemplazar la libido por una fuerza agresiva universal, lo que, según decía, era el error fatal de Adler. En “Mas allá del principio del placer” rechaza explícitamente la teoría junguiana monista de la libido, presentándola en un contraste con su propio esquema dualista.

Siguió siendo dualista convencido por razones clínicas,teóricas y estéticas. Los pacientes confirmaban su idea, la represión presupone una división fundamental de las operaciones mentales,se separa la energía del material reprimido, y el fenómeno de los opuestos dramáticos pareciera que le procuraban una sensación de satisfacción y definitud: lo activo y lo pasivo,lo masculino y lo femenino,el amor y el hambre, la vida y la muerte.

Este texto produce un giro radical en las concepciones psicoanalíticas; suponen, más que una revolución, una subversión dentro de la subversión de la teoría freudiana. El término revolución indica más una vuelta al estatus quo, un volver al punto de origen, en la vuelta que la repetición lleva consigo, como en la novela de  di Lampedusa y en la película de Visconti, “El Gatopardo”, donde se dice: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. El psicoanálisis es subversivo porque trastorna, modifica profundamente las concepciones anteriores sobre el sujeto. Y este es ensayo es subversivo con relación a la propia teoría psicoanalítica, introduce una novedad que si bien no anula las concepciones anteriores, sí las redefine.

Esta novedad, como decimos,  es la introducción de la pulsión de muerte, un concepto complicado que no se puede definir, o mejor aún, que no tiene definición, y que por lo tanto hay que ir rodeando para entenderlo. Recordemos las distintas teorías de las pulsiones que define Freud en distintos momentos. Como sabemos siempre las presenta bajo un esquema dualista, pero no simétrico, rompe con la noción de equilibrio del estilo del ying y el yang, por tanto el sujeto humano aparece desequilibrado, en conflicto permanente.

1.-La primero teoría aparece en sus “Tres ensayos sobre una teoría sexual”, 1905. Este primer esquema opone pulsiones sexuales y de autoconservación. Las de conservación están más referidas a las necesidades biológicas, hambre y sed, pero estas han sido modificadas por la sexualidad….

2.- La segunda teoría pulsional es desarrollada por Freud mientras está elaborando su noción de narcisismo. Pulsiones sexuales y pulsiones del yo: estas últimas no son idénticas a las de conservación, pero están incluidas en las del yo

3.- Su tercera formalización en la del “Más allá  del principio del placer”, Eros y Tánatos, que incluso todavía es resistido a ser aceptado por parte del movimiento psicoanalítico. Lo cual viene a mostrar que el concepto de pulsión de muerte no se deduce de la obra anterior de Freud, sino que nace de una necesidad de la clínica, como casi siempre, de la escucha de sus pacientes.

Recordamos que en la pulsión tenemos que distinguir, en principio, los tipos, ya planteados, y el objetivo o fin de la pulsión. En las dos primeras concepciones, el fin de la pulsión es la consecución, la búsqueda del placer. El placer freudiano, en este momento, está bastante lejos de la concepción griega del placer, el hedonismo, que identifica el bien con el placer y por lo tanto con la ausencia de dolor. El placer freudiano es concebido como una tendencia a la descarga de energía sexual que tiende a un mínimo de tensión. Por tanto tiene su origen en el cuerpo y es una fuerza constante que actúa dentro de la serie placer-displacer, el aparato anímico trabaja en el sentido de reducir la tensión creada por la pulsión, que el lo que produce displacer.

En la aproximación de 1920, Freud afirma que la pulsión es la tendencia de lo orgánicamente vivo a la reconstrucción de un estado anterior. Hasta ese momento la pulsión era entendida como un factor que impulsaba a la modificación y a la evolución; mientras que en esta última concepción habla de lo conservador en la naturaleza. Dejándose llevar por su darwinismo establece una secuencia temporal: lo sin vida era antes que la vida, por tanto lo animado tiende a volver a lo inanimado, según su segunda concepción. Este mito evolucionista de Freud sobre el origen de lo vivo, sirve también para dar un sentido a la muerte. Freud insiste en que la muerte se produce por causas internas. La pulsión de muerte es la tendencia que lleva la vida a la muerte, tendencia que trabaja en silencio y que sólo aparece en sus manifestaciones.

Estas manifestaciones, o mejor dicho, estos fenómenos clínicos y algunas observaciones de la vida cotidiana, son las que guiaron a Freud hasta su concepción de la pulsión de muerte. Estos fenómenos corresponden todos al orden de la repetición: los síntomas y su repetición, la neurosis traumática-de guerra y su repetición en los sueños, los juegos infantiles (Fort Da) y su repetición, las resistencias a la cura (reacción terapéutica negativa) y su repetición. Como vemos, la pulsión de muerte se manifiesta en la compulsión a la repetición.

En su ensayo Freud, habla primero de que tanto el principio de realidad como los síntomas, aunque lo parezcan, no contradicen el principio del placer. En la neurosis traumática, en el Fort Da y en la reacción terapéutica negativa esto no está tan claro.

Cuando ya pasa a analizar la compulsión a la repetición, Freud nos expone cómo el Psicoanálisis pasó de ser una ciencia basada en la interpretación, a forzar al enfermo a realizar la reconstrucción de su pasado, para obtener mejores resultados terapéuticos. Sin embargo, la tarea de hacer consciente lo inconsciente, no siempre daba resultado, pues el enfermo tendía a “reprimir”, precisamente los momentos de su pasado que pudieran ser más representativos. Quedaba entonces “obligado a ‘repetir’ lo reprimido como un suceso actual, en vez de, según el médico lo desearía, recordarlo cual un trozo de pasado”. Esta reproducción, suele tener como contenido, acontecimientos infantiles de carácter sexual, y es vivida dentro de la transferencia .

Aparece en Freud una clara distinción entre repetición y recuerdo. En el ensayo “Recuerdo, Repetición y Elaboración”, nos dice al respecto: “El analizado no recuerda nada de lo olvidado o reprimido, sino que lo vive de nuevo. No lo reproduce como recuerdo, sino como acto; lo repite sin saber naturalmente lo que repite. Podríamos decir, que mientras el recuerdo es una vuelta consciente al pasado, ya fuera éste previamente consciente o inconsciente, la repetición es una acción compulsiva, que se explica sobre todo por la represión y la transferencia producida durante la cura. Este fenómeno constituye, sin embargo, “su manera especial de recordar”. Con la repetición se pone de manifiesto, que la enfermedad no debe tratarse como un hecho histórico, sino como algo actual”. A pesar de que la repetición sirva a la represión, como un disfraz tras el que ocultarse, y esto suponga una concesión al principio del placer, la obsesión de repetición parece ser “más primitiva, elemental e instintiva”.

Lacan nos dirá que la pulsión de muerte será el primer nombre del goce, entendido este como el placer que se siente en el displacer. Para entender mejor esto podemos decir que el fin de la pulsión va a ser su tendencia a satisfacerse siempre, sea esta la pulsión de vida (disfrutar), sea esta la pulsión de muerte (si el objetivo es confirmar algo del tipo “yo soy siempre rechazado por los que me rodean”, se tenderá a buscar ocasiones en la que se satisfaga, se cumpla esta idea).

Con “Malestar en la cultura”, la pulsión de muerte participa también para dar cuenta del proceso de la civilización a partir de la concepción psicoanalítica. En este ensayo, publicado en 1930, ninguna de la ideas principales que Freud muestra son nuevas. Pero nunca el análisis fue tan intenso, nunca había extraído tan inexorablemente las consecuencias de su pensamiento: pensó titular el libro “La infelicidad en la cultura”. Más o menos una semana antes de que se imprimiera, el 29 de octubre de 1929 la bolsa de Nueva York cayó en picada: había comenzado “la Gran Depresión”.                      La particular aportación freudiana en este ensayo es que es una teoría psicoanalítica de la  política enunciada de modo breve.

Dijo Freud: “Ya en el año 1912 intenté, en “Tótem y tabú”, explotar las teoría analíticas recién adquiridas para investigar los orígenes de la religión y la moral”. Es decir, intenta aplicar los conocimientos adquiridos y construidos desde lo privado, desde lo particular del sujeto, a lo público, a lo colectivo, o dicho de otra manera, los mismos acontecimientos repetidos en un escenario más amplio. Pero la analogía entre el individuo y su cultura puede ser importante y decisiva, pero es sólo una analogía. Esta puntualización no es banal; ayuda a Freud a definirse como estudioso, y no como reformador, de la sociedad humana.                       El ensayo esboza el estatus del hombre freudiano en cualquier cultura. Es el hombre acosado por sus necesidades inconscientes, con su incurable ambivalencia, sus amores y odios primitivos, apasionados, apenas controlados por la imposición externa y los sentimientos interiores de culpabilidad. Para Freud las instituciones son diques contra el asesinato, la violación y el incesto. La humanidad se ha visto obligada a mantener las relaciones humanas civilizadas solo mediante un contrato social que otorga al Estado el monopolio de la coerción y la violencia. Por tanto las mismas instituciones que obran para proteger la supervivencia de la humanidad también producen su descontento. Así, Freud estaba dispuesto a convivir con la imperfección y con las más modestas expectativas de perfeccionamiento humano.

Un principio que  la gente parece no estar dispuesta a escuchar tranquilamente, de hecho una de las razones del síntoma, tiene que ver con ese no querer saber de lo que íntimamente nos atañe a cada uno… ¿Qué es lo que no se quiere saber? Que la pulsión de muerte, por ejemplo, ronda en todas nuestras acciones, sean estas la más altruistas o benevolentes, es decir que efectivamente el hombre es un lobo para el hombre, porque la desconfianza está primero, el odio es primero que el amor. Tampoco queremos saber  que la educación es imposible, sea esta prescrita por el maestro o los padres más perseverantes, o que la relación sexual no existe, no hay visos de encontrar correspondencia o proporción entro lo que los miembros de una pareja quieren , y que por ello no hay posibilidad de entendimiento. Pero no por ello los psicoanalistas nos resignamos, la clínica del caso por caso nos muestra cómo se puede inventar, como cada sujeto inventa, responde a lo insoportable de la pulsión, de la autoridad, de la relación sexual.

Este dilema penetra, como vemos, en todas las dimensiones de la vida civilizada, incluso, y especialmente, en la del amor. Eros, el amor, es el otro. Favorece la constitución de agrupaciones fundamentales de autoridad y de afecto. Pero el amor, este creador de civilización, es también un enemigo. El amor es exclusivista, lo demás son otros tantos intrusos que no han sido invitados. Por otra parte, la agresividad constituye también una fuente de satisfacción, que como otras, los seres humanos son extremadamente reacios a renunciar después de haberlo disfrutado. Entonces, la agresividad sirve como complemento del amor: los lazos libidinales que ligan a los miembros de un grupo en el afecto y la cooperación se ven fortalecidos si el grupo dispone de extraños a los que pueda odiar. Este análisis facilita la comprensión de las razones por las que a los seres humanos les resulta difícil ser felices en la civilización: ésta impone grandes sacrificios, “no solo a la sexualidad, sino también a las inclinaciones agresivas de la humanidad”. Los grandes antagonistas, el amor y el odio, luchan por el control de la vida social del hombre, tanto como por el control de su inconsciente, y lo hacen en gran medida de la misma manera, con la misma tácticas. La agresividad visible es la manifestación externa de la pulsión de muerte invisible.

Freud concluye este ensayo con un apoyo a la pulsión de vida en su duelo con la pulsión de muerte, pero que tiene más el aspecto de un deber que el de una convicción. El dice que la pulsión de muerte no era su deseo íntimo, solo le parece un supuesto ineludible establecido sobre bases biológicas y psicológicas y concluye: “ mi pesimismo me parece un resultado, y el optimismo de mis adversarios, un presupuesto”.

Pulsión de muerte: ¿agresividad o violencia?

A la hora de plantearnos la pulsión de muerte, aparece como necesidad lógica diferenciar entre agresividad y violencia. Hay agresividad, y esta agresividad es constitutiva de la primera individuación del sujeto. Para comprender la naturaleza de la agresividad en el ser humano y su relación con el yo y sus objetos, Lacan nos plantea la encrucijada del Estadio del Espejo. Por tanto, tenemos una noción de agresividad correlativa a una identificación primaria que estructura al sujeto rivalizando consigo mismo, en una tensión imaginaria que se reacomodará en la vicisitudes del complejo de Edipo y por la función pacificante del Ideal del Yo. En esta misma tesis, Lacan resalta la función pacificante del Ideal del Yo y su conexión con la normatividad cultural, ligada desde los albores de la historia a la imago del padre. Trae a colación “Tótem y tabú” de Freud y el alcance que sigue teniendo, en cuanto que hace derivar del acontecimiento mitológico, esto es, el asesinato del padre y la dimensión subjetiva que le da su sentido, esto es, la culpabilidad. Aquí nos encontramos con un acto violento, con una violencia fundadora.

Por tanto, se destaca una configuración imaginaria de la agresividad por un lado y una inscripción simbólica de la violencia por otro. Dicho de otro modo, la agresividad no da cuenta del acto violento, la agresividad primordial constitutiva del sujeto no podría fundamentar la barbarie.

Según Bernard Sichère, en la actualidad el espectáculo nos muestra  lo trágico de una manera débil, con ofensivas figuras del horror y cuya consecuencia primera es sumirnos en el abatimiento, en lugar de suscitar nuestra resistencia. A lo “trágico débil” se le opone lo trágico verdadero, la tragedia griega, que no se confunde con el espectáculo del horror. No es que en la tragedia griega no exista un momento de horror y de devastación, sino que este momento de exceso está detrás de lo que puede darse a ver, de lo que puede mostrarse: no veremos a Antígona enterrada viva, ni a Edipo en el momento de hacerse saltar los ojos, porque esto corresponde al orden de lo imposible. No lo vemos, pero lo oímos a través de la queja de Antígona que avanza a su propia muerte, de la queja de Edipo, o de la queja de Medea por el asesinato de sus hijos. La queja se transmite a través del entramado simbólico que le permite al espectador extraer la enseñanza de que el hombre, si franquea un momento de horror y devastación, se le torna imposible su salvación.

Lacan dice en “La agresividad en psicoanálisis”: “la guerra, después de habernos enseñado mucho sobre la génesis de las neurosis, se muestra tal vez demasiado exigente en cuanto a sujetos cada vez más neutros en una agresividad cuyo patetismo es indeseable” ¿Qué quiere decir esto? La guerra contemporánea reclama como agentes de su práctica sujetos neutros en la agresividad. Esto se ejemplifica de forma clara en el lenguaje militar actual, “neutralizar al enemigo”, “alcanzar objetivos”, “daños colaterales”, “fuego amigo”… son términos que huye deliberadamente de cualquier expresión en la que pueda aparecer el patetismo y la tragedia inherentes a lo que se está describiendo. Por supuesto, desaparece la idea del cuerpo a cuerpo. La aniquilación del enemigo se puede hacer sin haber vislumbrado su imagen, su cuerpo.

En otras palabras, en la tragedia griega no se ve lo violento, pero sí se ve lo agresivo, esto crea en el espectador implicación, empatía, impacto, realidad…. En las guerras actuales, se ve lo violento, pero no se ve lo agresivo, esto crea en el espectador indiferencia, vacunación, irrealidad… y esto tiene como consecuencia el desconocimiento permanente de la muerte.

Hay una frase muy cinematográfica que resume muy bien el carácter de la violencia: “no es nada personal, solo son negocios”. En una novela de Rosa Montero, “La hija del Caníbal”, expresa esta idea de forma muy perspicaz. En el mundo fuera de la ley existen fronteras, no de tipo horizontal como las que separan países, sino de tipo vertical, que están aquí mismo. La división fundamental es entre organizaciones Diurnas y Nocturnas. Las Nocturnas son las que la gente común conoce como mafias; se ocupan del sector de Ocio y Servicios, drogas, prostitución, juego, trata de blancas, redes ilegales de pornografía y pederastia. Luego están los organizaciones Diurnas, grupos políticos terroristas, las cloacas administrativas, los magos financieros, y los más poderosos de todos, los traficantes de armas. Incluso en la pulsión de muerte también hay un orden.

A modo de conclusión y de acuerdo con lo que dice John Kerr, en su libro de 1993 “Un método muy peligroso. La historia de Jung, Freud y Sabina Spielrein”: “ El listado de los diez mayores psicólogos del siglo XX es una cuestión de moda y gusto, pero en cualquier lista, cinco nombres inevitablemente aparecerían: Freud, Jung, Piaget, Luria y Vygotski. Sabina conoció a todos y cada uno de ellos. Tanto Jung, como Freud, Piaget y Vygotski se beneficiaron de las ideas de Sabina Spielrein.

Sabina Spielrein, la sibila, la profetisa, la elegida, que, a través del destino de su pueblo y de su propio sufrimiento, pudo contemplar los fondos abismales que los demás estamos dispensados de ver. Ella dice lo que tiene que anunciar,y es rechazada porque nadie la cree.

Lola Burgos. Psicóloga y Psicoanalista.

Cofundadora de Lapsus de Toledo

 

 

EUSEBIO LUCÍA: PREMIO ARCO DE LITERATURA POLÍTICA 2014

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Buenas tardes a todas y todos los asistentes.

Si siempre es norma obligada el comenzar cualquier intervención en un auditorio agradeciendo al anfitrión su correspondiente invitación, mucho más ha de serlo en esta ocasión al ser convocados por el agradable imperativo de recibir la distinción que me habéis otorgado con la concesión del premio de “LITERATURA POLÍTICA”. Creedme si os aseguro que para alguien que junta palabras con la intención de que suenen bien, y además es un apasionado de la Política con mayúscula, constituye una enorme satisfacción verse laureado por la conjunción de estos dos términos. Y mediante ambos – LITERATURA y POLÍTICA – intentaré dar cuenta en éstas mis palabras de sincero agradecimiento a ARCO EUROPEO PROGRESISTA, como me apresuro ya a declararos públicamente. Esperemos que ellas, conformando su planteamiento, nudo y desenlace, sean también de vuestro agrado.

 

ACTO PRIMERO

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Veamos que da de sí la inmersión en el primero de los conceptos – la LITERATURA – para llegar al segundo – la POLÍTICA. Un buen prefacio para acercarnos a ella con tal destino final, pudiera ser el recuerdo de aquella famosa y rotunda frase quijotesca de “Bien se parece, Sancho, que eres villano y de aquellos que dicen: ¡Viva quien vence!”. Es principio fundamental en el hidalgo manchego mantener las posiciones que considera adecuadas, aunque a menudo haya de asumir el ingrato papel del perdedor, mientras que al que lucha a diario por la supervivencia, como es el caso de su escudero, no le queda otro remedio que ir acomodándose con el ganador de turno. Incluso hay quienes se aposentan en el campo de éstos, sobre todo quienes, sin otro oficio ni beneficio que su puesto en el escalafón, se agrupan entre sí por la propia necesidad de subsistir cuando gira la veleta.

Una vez aproximados, y para facilitarnos el acceso al segundo y obligado término – la POLÍTICA –, pudiéramos encontrar un directo camino en el que nos ofrece aquella no menos famosa frase que la anterior, del don Juan de Mairena machadiano: “La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”. La objetividad, incluida la que nos sea crítica, ha de ser siempre defendida, sea quien sea el sujeto que la exprese.

Con aquella otra tercera máxima, quizás no tan famosa como las dos precedentes, pero igualmente determinante, del aristócrata, militar y escritor parisino del siglo XVII, François de la Rochefoucauld, de: “La adulación es moneda falsa que tiene curso gracias solo a nuestra vanidad, empobreciendo a quien la admite”, se habrá completado el trío fraseológico que me va a facilitar al acceso al segundo de nuestros términos de los que os he prometido tratar: la POLÍTICA.

Analicemos, en consecuencia, los conceptos expresados en las tres famosas frases: Adular es hacer o decir intencionadamente, e incluso inmoderadamente, lo que se cree que puede agradar al otro, pues no cabe duda que ser adulado, lejos de molestar, suele gustar siempre sobremanera. Incluso puede llegar a proporcionar tal grado de autosatisfacción al receptor que llega éste a fijarse más en el propio halago que en la persona del halagador. Aunque aquél llegase a hacerle a éste algún pequeño y cariñoso reproche por su exceso verbal, no deja nunca de pensar que, en el fondo, el halago es sincero y merecido.

Por el contrario, y enfrentada a la lisonja, nos encontramos con la crítica. En contraste con la adulación, cuanto más poder tiene el criticado, menor es el número de los criticadores. A nadie le gustan los reproches, y mucho menos a quienes les encanta ser adulados. Por eso les molesta la crítica, siendo para ellos conveniente alejarse de quienes la ejercen, por ser perjudicial para su vanidad y soberbia como receptores. No es por ello extraño que el criticado, al contrario que el adulado, se fije más en el crítico que en el reproche efectuado. Piensa que quien le critica es el porquero de Agamenón, por lo que repele su censura, simplemente por proceder de un ignorante o de un enemigo. Solemos ser muy dados a tratar como tal al que discrepa con nosotros, ignorándole como persona con quien hay que debatir, y que quizás de ese contraste de pareceres, hasta nos pueda sacar de algún error. Sin embargo, por desgracia, y a diferencia de lo que sucede con la adulación, el poderoso criticado jamás es benevolente con el crítico, y nunca piensa que puede ser verdad lo que le ha dicho.

Remar en la misma dirección no implica abandonar el pensamiento crítico, y hacerlo, sin más, siguiendo a los dogmáticos, fue siempre ir hacia la catástrofe. Para avanzar necesitamos abandonar todo lo que exija ese tipo de fidelidad que reclama matar la crítica, anulando a quienes opinan de distinta manera. El éxito necesita del pensamiento crítico complementario para analizar y evaluar los razonamientos, escogiendo así el mejor camino. Necesitamos siempre a los que opinan de manera distinta a la nuestra.

Pero, dejemos de momento la LITERATURA y demos el prometido salto hacia la POLÍTICA, con un somero repaso a la situación actual.

 

ACTO SEGUNDO

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Estamos iniciando un año que con total seguridad será citado en el próximo futuro con harta frecuencia. La nombradía del año 2015 será similar al de la muerte de Franco: 1975; el de la aprobación de la Constitución: 1978; la transformación del PSOE y la formación de los primeros ayuntamientos democráticos: 1979; o el del histórico triunfo electoral del PSOE: 1982. Además de que los ciudadanos sean ahora mucho más críticos, simplemente por encontrar una mayor facilidad e inmediatez para ejercerla, a través de su participación en las redes sociales o las tertulias en los medios. En cualquier caso, todas las previsiones parecen indicar que los próximos resultados electorales serán determinantes en cuanto a unas nuevas pautas que diseñen nuestro futuro marco político, social y económico, al menos para el resto de la década.

Parecen claros ya los augurios de que la derecha cuasi fascista gobernante no repetirá la mayoría absoluta de que goza actualmente, tanto en el conjunto del Estado como en casi todas las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. El hundimiento de sus figuras más destacadas, por clara demostración de incompetencias o delitos – presuntos o firmes – en sus respectivas gestiones, permitirá la contemplación de un panorama totalmente distinto al que hasta ahora nos ha venido acompañado desde el comienzo de la transición democrática. Todas las previsiones apuntan hacia un radical cambio en la nominación de las fuerzas políticas con representación parlamentaria, así como las escasas posibilidades de que los populares puedan gobernar en minoría, incluso ante la improbable posibilidad de que continuasen siendo el partido más votado. De ser cierto lo anunciado por los dirigentes socialistas, se puede dar ya por descartado un gobierno de coalición entre ellos y los populares que, en caso contrario, traería consigo el hundimiento total del socialismo hispano con el consiguiente abandono masivo de sus filas por parte de los militantes más comprometidos.

Aunque, si tal hundimiento se produjese, una buena proporción del origen de su causa sería debida al propio decano de los partidos españoles, por haber sido sus responsables incapaces de elaborar un relato claro y creíble, explicando y valorando lo que se ha hecho bien, por supuesto, pero señalando y reconociendo al mismo tiempo ante la ciudadanía y con manifiesta humildad sus notables yerros. Presentar propuestas creíbles para profundizar en los aciertos, pero asegurando enmendar los errores y establecer nuevos caminos en el giro radical que se pretende llevar a cabo, es un urgente y fundamental proceso para recuperar la credibilidad perdida. Eso dependerá de la capacidad política, del liderazgo y ejemplaridad de sus dirigentes, así como de la fortaleza y cohesión de la organización, y del renacimiento de sus ideas progresistas, claramente diferenciadas de aquellas políticas neoliberales tan firmemente defendidas por los últimos gobiernos a su cargo.

Se apunta asimismo la posibilidad de que una mayoría de izquierdas pudiera resultar ganadora de los próximos procesos electorales, aunque de manera manifiestamente dividida, lo que permite a la derecha mantener aún sus esperanzas de repetir gobierno. Ello a pesar de sus escandalosos incumplimientos programáticos y los casos de corrupción que protagonizan cada día, con la consiguiente alarma social y los fuertes destrozos en su credibilidad, por mucha publicidad que hagan de la pretendida recuperación económica. En cualquier caso, lo cierto es que el PSOE puede perder por primera vez su posición hegemónica en la izquierda española, que desde el inicio de la democracia viene manteniendo, ante el avance del fenómeno PODEMOS. De igual modo, el PARTIDO POPULAR puede sentirse directamente perjudicado en sus resultados electorales por el nuevo partido surgido del propio estrato social de sus votantes naturales: CIUDADANOS.

Precisamente por ello, la disputa por la primacía de la izquierda será durísima a la vez que fundamental, y en esta pelea el PSOE no puede perder la cabeza y el sentido común, ni renunciar a sus tradicionales postulados de más de 135 años. A PODEMOS no se le ganará con insultos, miedos, falsedades y menciones a experiencias políticas del otro lado del Atlántico o recordando a dictadores y décadas periclitadas y de difícil repetición en la actualidad en Europa. No debemos olvidar que el avance de PODEMOS se produce fundamentalmente por las carencias, limitaciones y errores del PSOE. Y mucho menos aún conviene olvidar, que ambos partidos se dirigen al mismo espacio electoral y que, por lo tanto, hay que pensar seriamente en futuros acuerdos progresistas con el propósito de garantizar la gobernabilidad en nuestro país. ¿Cómo vamos a posibilitar tales acercamientos si en nuestro camino de ida hemos destruido los puentes que vamos a necesitar en un próximo futuro, a base de insultos en ambas direcciones?

Necesario es también reconocer la paradoja de que los más eficaces propagandistas de PODEMOS son precisamente sus débiles y errados críticos, mientras que sus mejores detractores son, por el contrario, ellos mismos con sus dudas y vaivenes programáticos. Poco acceso se tiene a esta afortunada circunstancia, pero ¿es que los responsables socialistas, que se tiran a la yugular de aquéllos a la primera de cambio – en clarísimo error estratégico –, no se dan cuenta que coinciden exactamente en sus reprobaciones con las lanzadas por los populares, cuando su todavía mayor problema es su vinculación con éstos, según la mayoría de las encuestas de opinión dejan de manifiesto…?; ¿así demuestran a la ciudadanía que no son lo mismo que los cuasi fascistas gobernantes ?; ¿es que no se dan cuenta de que todavía no se han sabido hacerse perdonar el nefasto papel que protagonizaron con su ignorancia de la crisis económica y las primeras medidas aplicadas en su gestión, que abrieron el camino a las tremendamente regresivas que los actuales mandatarios están aún aplicando?; ¿es que no caen de una vez en la cuenta de que las elecciones del 20N del 2011 – ¡feliz idea la determinación de la fecha…! –, no las ganaron los populares, sino que las perdieron las candidaturas socialistas…?

En las dos últimas décadas se ha abandonado la línea de discusión interna, debate y contraste de pareceres que caracterizó al Partido durante sus 135 años de historia. El PSOE nunca fue un partido monolítico ni de unanimidades a la hora de articular las propuestas programáticas que exige una sociedad como la española, ni siquiera en los años de triunfo arrollador (1982 a 1986). Un partido democrático, vivo, progresista y de izquierdas no puede jamás alcanzar las unanimidades vividas a partir de la etapa de Rodríguez Zapatero. Sobre todo, porque una de sus principales características es el amplio espectro social que lo conforma, teniendo cabida desde el social liberalismo que en tiempos encarnaran Indalecio Prieto o Juan Negrín, hasta el socialismo radical que defendió Francisco Largo Caballero, pasando por el gradualismo del catedrático Julián Besteiro. Es necesario recuperar el concepto de partido de debate, no acomodado a ser eterno opositor al gobernante, donde los dirigentes alternan responsabilidades organizativas, sea cual sea el fruto de su gestión y obviando la rica diversidad que constituye el Partido Socialista.

Pero abandonemos la teoría, y refresquemos la memoria, por si pudiéramos sacar alguna conclusión positiva en estos delicados momentos: Como ya ha quedado expuesto, uno de los años decisivos en la historia de España y del Partido Socialista fue 1979, en el que cumplía éste cien años de vida, quedando consolidada la autoridad personal de Felipe González, a la vez que se introdujeron decisivas medidas para trasformar el viejo partido de militantes en un moderno partido electoral. Ahora bien: tanto los resultados obtenidos en las elecciones generales de marzo como en las municipales de abril, fueron desalentadores para sus estrategas. A pesar de que los de estas últimas se vieron transformados radicalmente por un pacto municipal poselectoral con el PCE (y a nivel local con otras fuerzas progresistas), que dio a la izquierda el control de los ayuntamientos de las principales ciudades de España, incluidas Madrid y Barcelona. La autoridad municipal de la izquierda abarcaba el 70% del país, que era tanto como decir 20 millones de españoles. Y ello, a pesar de lo renuentes que los socialistas se mostraban aún al recuerdo del comportamiento comunista durante la guerra civil, así como de la famosa carta condenatoria de Santiago a su padre, Wenceslao, por su participación en el golpe del Casado del final de la contienda bélica. Quizás tal acuerdo fuese posible gracias a que, tras la natural y dura pugna de la campaña electoral entre ambos partidos, que pretendían llegar a similar electorado, se habían reservado los puentes necesarios que permitiesen tal recorrido.

Incluso sería necesario recordar también el significativo hecho de que el brillante secretario general del momento, Felipe González, no quiso participar personalmente en las conversaciones con los comunistas sobre el acceso al poder municipal, aprovechando la coyuntura para visitar algunos países caribeños. Circunstancia que ya hoy nadie recuerda, habiendo permanecido únicamente en la memoria colectiva los beneficios obtenidos como consecuencia del citado acuerdo. Fue Alfonso Guerra quien protagonizó la pragmática negociación con Santiago Carrillo, cuidando mucho de evitar su interpretación como una reedición de aquel lejano Frente Popular de enero de 1936. Por el contrario, aquel acuerdo permitió no sólo tomar una importante responsabilidad en la administración de los recursos públicos, sino también evidenciar que el socialismo estaba preparado para gobernar España, lo que facilitó mucho la creación de una conciencia pública favorable para las elecciones legislativas futuras. A eso se le llama HACER POLÍTICA.

 

ACTO TERCERO

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Unamos por fin LITERATURA y POLÍTICA, regresando a la dicotomía inicial entre halago y crítica con dos frases y dos reseñas literarias más:

Sea la primera del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, en que señalaba que “El hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”, consejo que debería ser de permanente recordatorio para los que pretenden rodearse de personas supuestamente fieles, antes que de buenos profesionales de cada especialidad de las que necesiten. No cabe duda de que los primeros, a cambio de su inutilidad, no van a cuestionar nunca la pretendida autoridad del que manda, mientras que los indicados por el presidente como dignos de contratar, a cambio de su profesionalidad, podrían segar la yerba bajo sus pies, por lo que ha de prestárseles mayor vigilancia.

Pasemos finalmente a la del presidente español Manuel Azaña, en la que afirmaba que “No me importa que un político no sepa hablar; lo que me preocupa es que no sepa de lo que habla”. No sabía don Manuel cuando expresó así su temor lo que la moderna formación de comunicadores iba a suponer. Personas que saben hacer que suene bien lo que dicen (para el auditorio que les escucha), pero que no saben realmente lo que están diciendo (y quizás a su auditorio tampoco le preocupe demasiado saberlo, justo es reconocerlo). Algo así como el viejo truco del “¡Viva Cartagena!” para tratar de ganarse al público, que a menudo funciona. Sabido es que poco después de que el cantón de Murcia y Cartagena fuese derrotado por las fuerzas del estado central (1871), un cantante de ópera que actuaba en el teatro de esta ciudad estaba haciéndolo de pena, entre el descontento del público. Para que el murmullo creciente no se convirtiese en pitada y pataleo, el tenor se plantó en medio del escenario y, sin venir a cuento, gritó. “¡Viva Cartagena!” Como aún los sentimientos cantonalistas de los cartageneros estaban a flor de piel, el público estalló en vítores y una cerrada ovación.

¿Es que se es infiel porque se opine sobre la carencia de idoneidad de determinados asesores del máximo responsable, cuando lastran no sólo a quien les ha elegido, sino a la totalidad del conjunto de la organización?; ¿no se es más fiel haciéndolo y advirtiendo del error en la selección, que palmeando cualquier actividad del que manda, por equivocada que nos parezca?; ¿quién es más infiel, el que critica honradamente, o el que palmea por mero ejercicio de adulación?; ¿quién es más fiable, el que halaga sin freno, o el que alerta con sinceridad de los posibles errores?

Únicamente un niño se atrevió a gritar “¡El emperador va desnudo!”, cuando el monarca vistió aquella tela que tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo, ante la generalizada vanidad cortesana en el cuento de Christian Andersen. ¡Cuántos ven al jefe desnudo y callan su opinión, para consolidar su supuesta y cómoda confianza con él…!

O cuando, habiendo llegado el rey Lear a la vejez, decidió dividir el reino entre sus tres hijas y les pidió una declaración de sus sentimientos hacia él. Cordelia, la hija menor, ofendida por la desfachatez aduladora y la hipocresía de sus hermanas, le responde que su afecto es el que toda hija debe sentir por su padre, “tanto como debe, ni más ni menos” (acording to my bond, no more, no less). Ofendido por lo que cree es una falta de cariño, el rey deshereda a Cordelia, repartiendo su reino entre sus otras dos hijas, para compartir mensualmente su alojamiento en las casas de éstas. Sin embargo, los malos tratos que ellas le dispensan le provocarán la locura, siendo precisamente Cordelia quien le recoge de una choza del bosque para atenderle complaciente en su casa hasta su muerte.

Carlos Marx condenó el “aventurerismo revolucionario” en que los partidos se basaban para prohibir a la gente que pensase, se saliese de la disciplina y tuviese ideas propias. ¿Por qué no vamos a seguir alguno de sus consejos y condenarlo también?

Muchas gracias por vuestra atención.

 

Eusebio Lucía Olmos

Madrid, 29 de enero de 2015

Grecia, una última oportunidad para Europa

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El nuevo gobierno griego de Alexander Tsipras planta cara a Alemania, a la TROIKA y a la Unión Europea (UE). ¡Ya era hora que un gobernante europeo levantase la voz contra el dogma de la austeridad y su guardián¡ Alemania ha propiciado un austericidio en los países más afectados por la crisis económica que se inició en 2008, con la ayuda de Bruselas y de otros estados miembros de la UE (Finlandia, Holanda).

Dos sucesos recientes desafían el discurso predominante en la UE. Hace diez días el Banco Central Europeo de Mario Dragui inició, a pesar del rechazo de la canciller Ángela Merkel, una compra masiva de deuda pública y privada de los países de la zona Euro ante las débiles perspectivas de recuperación económica. Nunca es tarde si la dicha es buena. No obstante, con la adopción de esta medida no convencional la Unión susurra un mea culpa y reconoce el fracaso de las políticas económicas restrictivas  centradas en la austeridad.

La Gran Recesión junto con las recetas equivocadas para combatirla han provocado millones de parados (casi cuatro millones de puestos de trabajo perdidos en España), una disminución colosal del nivel de vida de los países del sur (alrededor del 25% en Grecia) y un vertiginoso incremento de las desigualdad social (España es el segundo país más desigual de Europa según Oxfam Intermón). Además, los recortes draconianos en la periferia han interrumpido el proceso de convergencia del sur con el norte y han golpeado duramente la cohesión, otrora una seña de identidad de la Unión Europea.

¿Se podría haber evitado? Nunca lo sabremos pero sí podemos constatar que los países que apostaron decididamente por políticas keynesianas de estímulos fiscales y monetarios, como los Estados Unidos, han evitado una buena parte del descalabro social europeo y han salido airosos de la crisis hace tiempo. Actualmente, la economía norteamericana crece a buen ritmo con cifras record de creación de empleos. La lucha contra las crecientes desigualdades y la precariedad del empleo cobra importancia en la agenda del presidente Obama para sus últimos dos años en la Casa Blanca.

Y ahora vamos con Grecia. Para disgusto de la Canciller Merkel y de sus acólitos en el continente, incluyendo al presidente Mariano Rajoy, la Izquierda Radical “Syriza” griega se alzó con la victoria en las elecciones generales hace una semana y se quedó a un escaño de la mayoría absoluta.

En sus primeras declaraciones al frente del gobierno griego Alexander Tsipras ha plantado cara a Alemania y a los representantes del austericidio. Exige la renegociación de la deuda y no reconoce a la TROIKA de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, el órgano ad hoc encargado de supervisar a los países con problemas que han recibido financiación extraordinaria de la Unión Europea y del FMI desde 2010.

En 2010 los mercados cerraron el grifo de la financiación al gobierno griego, en un momento en que su déficit público estaba por encima del 12%, y la Unión Europea acudió al rescate de Grecia con una financiación extraordinaria de 110.000 millones de Euros (se elevaría posteriormente a 240.000 millones actuales).

Ciertamente los gobiernos griegos no son unos angelitos. Una gestión económica saludable ha brillado por su ausencia en los años previos a la crisis en los que la adhesión al Euro permitió una entrada importante de capitales a coste muy bajo que sirvió para financiar todo tipo de gasto. Los ejecutivos helenos han sido desleales con sus socios de viaje, han falseado durante años las cifras de déficit público que enviaban a Bruselas, con conocimiento de la Comisión Europea desde al menos 2004. La extensión de la corrupción política, administrativa, el fraude fiscal y las prácticas clientelares es de sobre conocida sin que ningún gobierno le haya puesto freno.

No obstante, cometeríamos un tremendo error de análisis si contemplamos la cuestión griega exclusivamente como un problema de deudor manirroto / acreedor, un relato que Alemania y los países ricos nos han vendido exitosamente en los últimos cinco años. Este diagnóstico es simplista. Se trata de algo más complejo.

En primer lugar, los rescates a Grecia (y al resto) se entienden mejor como planes de ayudas estatales a los bancos alemanes, franceses y europeos tenedores de deuda griega en la línea defendida por el nobel de economía Paul Krugman. Recordemos la situación delicada en la que se encontraban muchos bancos de la eurozona en 2010; un impago griego hubiese provocado la caída de algunos de ellos, o al menos, así se percibía en 2010.

En segundo lugar, las dificultades de las economías del sur para remontar la crisis recuerdan la enfermedad congénita del Euro, los “choques asimétricos”: la Unión carece de un presupuesto suficientemente voluminoso para aumentar el gasto público en aquellos países más afectados por una crisis con el fin de contrarrestar la pérdida de las competencias nacionales para depreciar su moneda o darle a la máquina de imprimir billetes. Efectivamente el presupuesto comunitario ronda el 1% del PIB europeo (comparado con un gasto público que alcanza casi el 40% del PIB español).

En tercer lugar, los episodios recurrentes de crisis de deuda y sus cierres en falso son sintomáticos de la profunda crisis de identidad que sufre la Unión Europea. Nadie está seguro actualmente si la zona euro es un conjunto de economías pequeñas muy interconectadas comercial y financieramente, o por el contrario, se trata de una Unión Monetaria irreversible, el embrión de un Estado Federal que se ha dotado de un atributo principal de cualquier estado soberano: la competencia para acuñar una moneda.

Si la idea de la irreversibilidad política del Euro se encontrase asentada en las capitales de los 28 y en Bruselas, habríamos sellado un destino político único, algo que no ha ocurrido. En ese caso, habríamos dotado a la Unión de un presupuesto más holgado para realizar transferencias de gasto que estimulasen la economía griega y solucionase los problemas de una economía que apenas representa el 4% del PIB europeo. En definitiva, un presupuesto federal financiado con la emisión de títulos de deuda paneuropeos (eurobonos) o lo que es lo mismo, mutualización de riesgos y solidaridad.

Sin duda, el talón de Aquiles de la respuesta europea a la crisis económica se encuentra en la ausencia de solidaridad europea. Los ciudadanos de los países de la periferia han soportado penosos recortes y ajustes de sus Estados del Bienestar y no son ellos los únicos responsables.

Grecia, España, Portugal son responsables de su destino. Pero la Unión Europea es corresponsable de la situación actual: la receta única de la austeridad, las debilidades estructurales del Euro y las incertidumbres en torno al proyecto europeo han lastrado la salida de la crisis de los países de la periferia. Y a pesar de eso han sido los griegos, españoles, portugueses e irlandeses los que soportado mayoritariamente el desmantelamiento de sus bienes públicos más preciados: su educación, su sanidad, sus pensiones, sus servicios sociales.

Por todas estas razones simpatizo con un gobierno, esta vez el griego, que exige corresponsabilidad a sus socios y a la Unión, y se alza contra del dogma alemán de la austeridad, igual que en su día aplaudí el intento infructuoso, tímido, del presidente Hollande de acompañar la austeridad con crecimiento.

Una gestión más saludable y eficiente de la cuestión griega exige tres condiciones como mínimo: 1) Grecia debe hacer honor a sus deudas; 2) Grecia debe estar en disposición de aplicar y sufragar medidas sociales de emergencia, por ejemplo, restaurar la asistencia sanitaria a los tres millones de personas que carecen de ella en estos momentos; 3) La UE debe contribuir solidariamente a la cuadratura del círculo a través de su presupuesto, de garantías, la mutualización del riesgo, la flexibilidad en los plazos y los intereses de la deuda. Se puede hacer y se debe hacer.

Grecia ofrece a la Unión Europea una nueva oportunidad para recuperar el alma perdida, la cohesión y la solidaridad entre sus pueblos y ciudadanos. En los años precedentes nuestros gobernantes han olvidado las exhortaciones de los padres fundadores que en la Declaración Schuman de 1950 aspiraban a construir Europa mediante realizaciones concretas “que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”.

Nuestros políticos, incluyendo la izquierda, han caído en la trampa que ya nos advirtiera Tony Judt en su testamento (“Algo va mal”): la tendencia a evaluar nuestro mundo y decidir las opciones necesarias en función de un criterio exclusivamente económico sin referentes y juicios morales.

En un escenario político repleto de neoliberales sin alma, extrema derecha, populistas que surfean la ola del descontento como nadie y terceras vías que reniegan del apellido socialista, la socialdemocracia sigue siendo la mejor opción para recuperar los referentes morales de libertad, igualdad, pluralismo y justicia social en la toma de decisiones. Constituye la mejor opción para tender puentes y reunir a mayorías de ciudadanos en torno a un proyecto europeo más solidario.

Los griegos gritan su dolor, ojalá esta vez Europa despierte. Escucha aún a los pequeños, porque nada es despreciable en ellos“.   Séneca.

4 de febrero de 2015

Fernando Cálpena (1821)

CULTURA y X ANIVERSARIO DE ARCO EUROPEO

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El pasado año se cumplieron 10 años del nacimiento de Arco Europeo Progresista. Por lo es que es una buena ocasión para celebrarlo haciendo entrega de los premios. Como ha dicho el Presidente José Antonio García Regueiro mi misión es entregar el premio de Arco Literatura a Eusebio Lucía Olmos.

Eusebio es graduado social y diplomado en relaciones laborales, profesión a la que ha dedicado toda su vida, tanto en entidades públicas como en empresas privadas.

Su aproximación académica a las ciencias sociales y humanidades le acercó al estudio en profundidad de las circunstancias que rodearon el desarrollo del movimiento obrero en nuestro país, así como la contribución de éste a la historia nacional. Desde el nacimiento de las primeras sociedades obreras hasta la corta y agitada experiencia republicana, pasando por el dilatado proceso restaurador  borbónico, han sido objeto de su continuada atención.

Esta dedicación ha tenido también su correspondiente proyección literaria, con intención de acercar al gran público hasta una serie de importantes hechos históricos.

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En la actualidad colabora con sus artículos en diversas publicaciones, habiendo publicado diversos relatos, un volumen de la Historia del Socialismo Español, que inició con el profesor Tuñón de Lara, y una novela larga Cosas Veredes, sobre la huelga general revolucionaria de 1917.

“Cosas veredes”, fue la consigna que usaron los sindicalistas para convocar. la primera gran huelga. Con dicha novela trata de acercar al gran público a los hechos históricos que suelen tener una gran relación con los que actualmente nos suceden. De hecho el mismo autor nos propone un reto para ver si a lo largo de la novela saber que hechos son ficción y cuales son realidad.

Para mi es un honor y un placer hacerte entrega de este premio, ya que mi primera participación en Arco Europeo Progresista fue en unas jornadas en el Parlamento Europeo en la que impartiste una magnífica conferencia.

Ana Pulido Benito

Vicepresidenta y Directora de Cultura de Arco Europeo Progresista.

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