ALGUNAS PRECISIONES

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La Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, al igual que la antigua LOFAGE, establece la obligación de que Subsecretarios y Secretarios Generales Técnicos sean funcionarios del subgrupo A1 y la posibilidad de eximir de esta condición a los Directores Generales, lo que ha permitido que el Decreto de estructura orgánica básica de los Departamentos ministeriales haya aprobado hasta trece excepciones, con la correspondiente crítica de algunos sectores políticos y sindicales por entender que han sido demasiadas singularidades.

Pero de todos los nombramientos realizados por el actual Gobierno probablemente el más criticado ha sido el de José Félix Tezanos como Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que es un Organismo autónomo que tiene por finalidad el estudio científico de la sociedad española, regulado por la Ley 39/1995. La crítica se centra, evidentemente, en su adscripción ideológica, especialmente por los mismos que, por ejemplo, veían muy bien que Pilar del Castillo fuera Presidenta del CIS y Ministra de Educación de Aznar, a la par que miembro del Consejo de FAES. En cualquier caso, creemos que ha sido una buena decisión de Tezanos el dejar la Ejecutiva Federal del PSOE.

Por último, no queremos dejar de referirnos a la controvertida decisión del Tribunal Superior de Schleswig-Holstein negando la extradición de Puigdemont por el delito de rebelión pues ámbitos políticos y mediáticos, especialmente conservadores, consideran que  el Tribunal alemán ha ignorado, incluso humillado, al sistema judicial español.

Esta visión consideramos que no es jurídicamente correcta pues la clave es si los hechos que el juez español relató en sus escritos constituirían delito en Alemania y nadie mejor que un Tribunal alemán para interpretar si se da el tipo de alta traición contenido en el artículo 81 del Código Penal alemán.

En síntesis, fundamenta su decisión el Tribunal alemán en que “no se produjeron batallas callejeras de gran extensión, incendios ni saqueos suscitados de manera directa por el referéndum del 1 de octubre de 2017… No hubo uso de armas de fuego”, motivación que parece suficiente, se esté o no de acuerdo con ella.

Por otra parte, creemos que debería resaltarse más por los políticos y medios de comunicación españoles que en su Auto el Tribunal de Schleswig-Holstein manifiesta que en España no hay “presos políticos” y que los jueces españoles son independientes del Gobierno.

ARCO SOCIALISTA

¿MARCHA ATRÁS DEL GOBIERNO?

Toyota

El nuevo gobierno socialista está, según las últimas noticias, bajando su listón de “proezas”, esto es, de gestos que son esperados con ilusión por la gente de izquierdas.

Por lo que parece, por prohibirlo la ley, ya no se va a publicar la lista de defraudadores fiscales que se acogieron a la amnistía fiscal de 2102 del anterior gobierno del PP, que permitió aflorar capitales ocultos sin sanciones y a un tipo del 10%. ¿Qué juristas tenía Pedro Sánchez a su lado cuando era Jefe de la oposición para no saber que legalmente no era posible?.

El Gobierno dice que está buscando las “garantías legales” que le permitan sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. ¿Cuando era Jefe de la oposición no tenía a su alrededor juristas o los que tenía no se esforzaron mucho?. El caso es que ahora está el Ejecutivo buscando la fórmula jurídica para cumplir con el mandato del Congreso de retirar dichos restos.

Probablemente tampoco recuperaremos las autopistas pues las últimas noticias van en el sentido de que se van a reprivatizar las nueve autopistas de peaje en quiebra, incumpliendo la proposición no de Ley que firmaron los socialistas junto a los podemitas, que optaba por la gestión pública. ¿Se le han colado a Pedro Sánchez los neoliberales en su gabinete económico?.

Debería tener en cuenta Pedro Sánchez que el gran beneficiado de la marcha atrás en temas tan sensibles para la opinión pública progresista sería Podemos y las elecciones locales, autonómicas y generales no están lejos. Veremos.

ARCO HAGION

La búsqueda de fosas en España y el caso británico

Lorca

García Lorca

La derecha española y una parte de la opinión pública española consideran que con la aprobación por las Cortes españolas de la Ley de Memoria Histórica y los proyectos de reforma de la misma en la nueva etapa política que vive España tras la llegada de los socialistas al poder, se ha promocionado una especie de manía por las fosas comunes, obviando que la preocupación por las mismas existe desde muchísimo antes, aunque sin la proyección mediática de esta última década y media. A pesar de que esta cuestión no salía en los medios, miles de españoles pensaban en sus muertos en las fosas, desde el mismo momento que se abrieron y se cerraron deprisa con los restos de sus seres queridos. Molesta la victoria sobre el silencio que vivimos, la publicidad que alborota y despierta la mala conciencia, y, en estos momentos el intento serio de que, por fin, la Administración asuma su responsabilidad en este asunto de tanta importancia para tantos y tantas, y para la sanación de las heridas nunca cicatrizadas.

Esta postura defiende el olvido sobre el atroz pasado de nuestro país pensando que una democracia puede vivir perfectamente sobre tantas fosas comunes repartidas por toda la geografía. Al horror de la muerte violenta se une la ignominia del olvido. No cabe duda que esta postura tiene una clara intención política, aunque no podemos descartar que, también se nutra de una supina ignorancia sobre el pasado y sobre lo que ocurre en el mundo en esta materia, algo de lo que hablaremos un poco más adelante. En realidad, nadie sabe con completa exactitud cuántas fosas hay en nuestro país, pero si hiciéramos caso exclusivamente a los mapas ya elaborados las cifras que nos aportan son escalofriantes. Ninguna provincia española está libre de fosas en cementerios, parajes más o menos accesibles, cunetas o bajo inmuebles urbanos. Recordemos que el franquismo desenterró ya muchas para llenar los nichos del Valle de los Caídos, sin pedir permiso a las familias de los vencidos. Pues aún así, sigue habiendo cientos y cientos de fosas. Quizás nunca sabremos cuántas. El paso del tiempo no es precisamente un aliado en esta búsqueda porque los testigos se están muriendo.

Fuera de nuestro país se han hecho grandes esfuerzos por recuperar los cuerpos de las víctimas de guerras, represiones y violencias políticas. Sabemos del trabajo que hace en América Latina, especialmente en la Argentina, pero no son los únicos. En países nada sospechosos para las conciencias conservadoras hay instituciones que se dedican a esta cuestión de forma exhaustiva. El caso británico es paradigmático. En 1917 se creó la Commonwealth War Graves Commision o la Comisión de las Fosas de Guerra de la Commonwealth, con real reconocimiento. Esta institución se dedica a rescatar los restos de los ciudadanos y ciudadanas de esta comunidad anglosajona que fueron víctimas de las dos guerras mundiales. Ha construido más de 2.500 cementerios y monumentos conmemorativos. Por fin, se dedica a recordar la muerte en guerra. Los interesados pueden entrar en su página web, permanentemente actualizada:  http://www.cwgc.org/

Eduardo Montagut

Apuntes sobre el origen del movimiento gay

Arcoiris

El movimiento gay nace en la historia contemporánea con los hechos acontecidos en New York el 28 de junio de 1969, cuando los clientes del bar Stonewall Inn del Greenwich Village se enfrentaron a una de las periódicas redadas policiales que padecían. Dicho local era frecuentado por homosexuales, bisexuales y transformistas. La reacción desembocó en tres días de enfrentamientos porque movilizó a muchos gays de la ciudad, hartos de los escarnios y las persecuciones. Esta protesta fue recordada al año siguiente con marchas tanto en New York como en Los Ángeles. El día 28 de junio se convirtió en los Estados Unidos y en otros países occidentales en un día para marchar contra la discriminación. En el 25 aniversario de este capital hecho en la historia de los movimientos sociales se instituyó dicha fecha como el Día del Orgullo Gay. También nació una bandera del movimiento con los colores del arco iris y estrechamente relacionada con una mítica canción Over the rainbow, que sonaba en el local de Stonewall cuando entró la policía. La canción era todo un símbolo porque habla de un lugar más allá del arco iris donde los sueños se convertían en realidad. Al parecer, esa canción y su intérprete Judy Garland eran símbolos de la comunidad gay norteamericana de las décadas anteriores.

Pero además de las marchas del Orgullo gay comenzaron a proliferar asociaciones y grupos que se pusieron a la tarea de luchar por los derechos de los gays y las lesbianas en los Estados Unidos, Canadá y Europa occidental, con mayor o menos ímpetu, en función de las características de cada sociedad, de sus leyes y del peso de la religión, muy grande en los países católicos. Este movimiento se desarrolló en un contexto de fuerte cuestionamiento social y político en Occidente, a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, en los que apareció una nueva concepción de la izquierda, donde confluyeron las protestas contra la guerra de Vietnam y a favor del pacifismo, en un resurgimiento muy fuerte del feminismo, con las consecuencias del Mayo del 68 con las protestas estudiantiles en Europa y en los campus universitarios norteamericanos, en plena eclosión del movimiento hippie, y cuando se estaba desarrollando el momento cumbre de la lucha por los derechos civiles de la población afroamericana. Fue una época en los que los valores sociales y sexuales tradicionales en Occidente entraron en crisis y caminaron hacia una mayor libertad y tolerancia reales. La familia patriarcal dejó de ser el único modelo de familia, comenzando a plantearse otras formas de relacionarse, con planteamientos distintos de proyectos de vida y de entender sin prejuicios la sexualidad.

Es importante destacar el espaldarazo que dio la comunidad científica internacional al movimiento gay cuando en 1973 la homosexualidad desapareció del catálogo de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psicología, aunque algunos sectores religiosos ultraconservadores siguieron considerando la homosexualidad como una dolencia. La lucha contra la consideración de la homosexualidad como un delito fue mucho más trabajosa, porque, aunque había desaparecido de algunos códigos penales, aún era perseguida en muchos países occidentales. En los años setenta y ochenta terminó por desaparecer como delito en muchos estados.

Eduardo Montagut