La búsqueda de fosas en España y el caso británico

Lorca

García Lorca

La derecha española y una parte de la opinión pública española consideran que con la aprobación por las Cortes españolas de la Ley de Memoria Histórica y los proyectos de reforma de la misma en la nueva etapa política que vive España tras la llegada de los socialistas al poder, se ha promocionado una especie de manía por las fosas comunes, obviando que la preocupación por las mismas existe desde muchísimo antes, aunque sin la proyección mediática de esta última década y media. A pesar de que esta cuestión no salía en los medios, miles de españoles pensaban en sus muertos en las fosas, desde el mismo momento que se abrieron y se cerraron deprisa con los restos de sus seres queridos. Molesta la victoria sobre el silencio que vivimos, la publicidad que alborota y despierta la mala conciencia, y, en estos momentos el intento serio de que, por fin, la Administración asuma su responsabilidad en este asunto de tanta importancia para tantos y tantas, y para la sanación de las heridas nunca cicatrizadas.

Esta postura defiende el olvido sobre el atroz pasado de nuestro país pensando que una democracia puede vivir perfectamente sobre tantas fosas comunes repartidas por toda la geografía. Al horror de la muerte violenta se une la ignominia del olvido. No cabe duda que esta postura tiene una clara intención política, aunque no podemos descartar que, también se nutra de una supina ignorancia sobre el pasado y sobre lo que ocurre en el mundo en esta materia, algo de lo que hablaremos un poco más adelante. En realidad, nadie sabe con completa exactitud cuántas fosas hay en nuestro país, pero si hiciéramos caso exclusivamente a los mapas ya elaborados las cifras que nos aportan son escalofriantes. Ninguna provincia española está libre de fosas en cementerios, parajes más o menos accesibles, cunetas o bajo inmuebles urbanos. Recordemos que el franquismo desenterró ya muchas para llenar los nichos del Valle de los Caídos, sin pedir permiso a las familias de los vencidos. Pues aún así, sigue habiendo cientos y cientos de fosas. Quizás nunca sabremos cuántas. El paso del tiempo no es precisamente un aliado en esta búsqueda porque los testigos se están muriendo.

Fuera de nuestro país se han hecho grandes esfuerzos por recuperar los cuerpos de las víctimas de guerras, represiones y violencias políticas. Sabemos del trabajo que hace en América Latina, especialmente en la Argentina, pero no son los únicos. En países nada sospechosos para las conciencias conservadoras hay instituciones que se dedican a esta cuestión de forma exhaustiva. El caso británico es paradigmático. En 1917 se creó la Commonwealth War Graves Commision o la Comisión de las Fosas de Guerra de la Commonwealth, con real reconocimiento. Esta institución se dedica a rescatar los restos de los ciudadanos y ciudadanas de esta comunidad anglosajona que fueron víctimas de las dos guerras mundiales. Ha construido más de 2.500 cementerios y monumentos conmemorativos. Por fin, se dedica a recordar la muerte en guerra. Los interesados pueden entrar en su página web, permanentemente actualizada:  http://www.cwgc.org/

Eduardo Montagut

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>