Los socialistas ante el reconocimiento del sufragio femenino en la República

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El Socialista insertó un largo comentario sobre el reconocimiento del derecho del sufragio femenino en su número del 2 de octubre de 1931, y que nos permite comprobar cómo este histórico hecho influyó de forma evidente en el Partido Socialista. No podemos olvidar que el voto de la mujer suscitó un intenso debate en las izquierdas españolas entre partidarios sin fisuras de su reconocimiento y los que sin negar ese derecho no veían adecuado el momento porque pensaban que podía peligrar la República, ya que determinados sectores y personajes opinaban que sobre la mujer española pesaba el poderoso influjo de la Iglesia. El PSOE no se vio ajeno a esta polémica, aunque, al final votó a favor, un voto necesario para sacar adelante este reconocimiento en el proyecto constitucional, dado que era la principal minoría parlamentaria. En este artículo del periódico obrero podremos comprobar la ambivalente postura socialista ante el voto femenino. Por un lado, era un deber de justicia que el Partido no podía dejar de apoyar, pero se sentía que era una medida que, en un plazo no muy lejano, es decir, cuando hubiera elecciones, podría perjudicarle, y eso debía espolear al mismo porque se había duplicado el censo electoral.

La crónica comenzaba aludiendo al comentario que, al parecer, había realizado un diputado de la minoría vasco-navarra cercano al carlismo que se había dirigido a los socialistas afirmando que habían votado con ellos en relación con el sufragio femenino. El periódico se preguntaba si lo que se consideraba la “caverna” se estaba acercando a las ideas socialistas. No podía ser así. Si los socialistas habían votado a favor sin hacer cálculos sobre si esa decisión perjudicaba o no para las próximas elecciones, la minoría aludida sí habría realizado cálculos como otros grupos en las Cortes, especialmente la minoría radical. En este sentido, el periódico hablaba de cómo en el seno del Partido había habido quienes se oponían al reconocimiento de este derecho (se aludía a una “Agrupación Socialista del Norte”) porque los argumentos recordaban a los de una parte de la derecha, y tenían que ver con el poder de la Iglesia sobre las mujeres, mucho más numerosas que las mujeres trabajadoras. El propio periódico decía que, habiendo ganado en la votación, se había perdido en realidad, porque opinaba que la mujer emplearía ese derecho en contra de quienes lo habían defendido y votado en las Cortes. Había que esperar a nuevas generaciones de mujeres, con más conciencia política.

Ante el reconocimiento del voto a las mujeres, y según este análisis, los socialistas adquirían una responsabilidad política, partiendo de cierta autocrítica. El socialismo español no habría abandonado a la mujer obrera a su suerte, en alusión a la lucha a favor de todos los trabajadores, independientemente de su sexo, pero era cierto que no había desarrollado una labor de consejo a la misma, en un comentario con un evidente tono paternalista, y no lo había hecho porque no había sido necesario, ya que no había podido votar hasta entonces. Pero ahora el voto de la mujer era fundamental, era necesaria su cooperación, y que se incorporara al Partido. Este era el objetivo y lo que debía sacarse de la concesión del voto. Era un objetivo urgente para las próximas elecciones, porque había que ganarlas.

Eduardo Montagut

Hemos consultado el número 7066 de El Socialista.

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