SEXUACIÓN Y CISGENERO

cama

El amor es una crisol de contradicciones y equívocos, nos da vida e ilusión, pero también nos puede llevar al pozo de la desesperación. Parte de que este gran enigma que envuelve al amor se debe a que aquello que nos hace enamorarnos de una persona y no de otra escapa a nuestro control. Y que escape a nuestro control se debe en gran medida a que es inconsciente. Cuando a alguien se le pregunta por qué se enamoró de su pareja, habitualmente responderán con adjetivos del tipo guap@, inteligente, divertid@… Es decir sentirán que esas características son la causa que les ha llevado a enamorarse de esa persona.

Pero desde el Psicoanálisis sabemos que en realidad eso ocurre al revés. Que veamos a una persona guapa, inteligente o divertida, no depende tanto de que esa persona tenga realmente esas características, sino de otros rasgos que encontramos en esa persona y que nos la va a hacer ver agradable y atractiva a nuestros ojos. Esos rasgos, que van a condicionar nuestra elección de pareja, tienen que ver con nuestros orígenes familiares. Surgimos como sujetos humanos a partir del amor, y del odio también. Y esas pasiones se transmiten a través de las palabras. Y habrá palabras que nos marquen especialmente, y esa palabras nos señalarán el camino de cómo amar y a quién elegir como objeto de nuestro amor.

El Psicoanálisis ha realizado dos descubrimientos fundamentales acerca de la mecánica del amor. En primer lugar, su carácter automático: vamos a elegir básicamente a alguien que se parece a nosotros o con quien tenemos cosas en común, o vamos a elegir a alguien que se parece a aquellas personas que nos criaron cuando eramos niños. Y en segundo lugar, el carácter desigual entre el amante y el amado: el amante siente que le falta algo y eso lo va a encontrar en el amado. Y eso que le falta a uno y que cree que el otro lo tiene, tiene que ver con el saber. El amante cree que el amado va a tener respuestas sobre él mismo. Vamos a amar a aquel que nosotros pensamos que conoce nuestra verdad más verdadera.

Freud estaba del lado del eros unificador, de ese que no distingue el registro del amor del de la libido, del que propone un amor genital que reuniría en un solo objeto todas las pulsiones parciales, podríamos decir que era platónico.

Pero el “amor sexual”, concebido por Freud como amor genital, será rechazado por Lacan; no así el amor como función narcisista. Por tanto, el esfuerzo de Lacan desde el inicio será distinguir

La demanda amorosa del deseo. En su seminario de La Transferencia, Lacan  analizará El banquete de Platón….. y después de todo su análisis, el objetivo que subyace en este seminario es diferenciar la idea que se tiene del amor como algo que conlleva la destrucción del objeto, del amado, de la idea que le interesa y es la de encontrar la base para Eros como la emergencia(surgimiento) de un lugar, el lugar del deseo.

La primera diferenciación que hace Freud de las pulsiones, (antes de dividir a la pulsión entre Eros y Tánatos), lo que luego iba a reunirse en Eros, es decir en pulsión de vida, estaba formada en principio por pulsiones del yo y pulsiones sexuales. E incluso antes de utilizar de una forma más definida el término pulsión, Freud llamaba a las pulsiones del yo, libido narcisista y a las pulsiones sexuales, libido objetal.

La libido narcisista es la que pertenece al yo, envuelve al yo, cuando todavía no hay conciencia de yo, digamoslo así, previo al estadio del espejo; es la que está referida a la autoconservación del sujeto y al autoerotismo . A esto Freud lo llama el Narcisismo primario.

A medida que se va desarrollando el yo, esa libido sale del yo y rodea, inviste, a lo de fuera que al sujeto le interese, a los objetos, y eso es libido objetal. Aquí estamos en el estadio del espejo, y esa libido de objeto se divide en dos, o podemos decir la elección de objeto tiene dos criterios:

– la narcisista, esa imagen que en principio no reconocemos como nuestra, que es de otro, y que en el futuro va a determinar cómo soy, cómo era o cómo hubiera querido ser, es decir, va a ser el YO IDEAL.

-Y después la elección de objeto basada en la persona de apoyo (anaclítica), que nos cuidó, ese adulto que nos sostiene y nos mira a través del espejo, que es el Otro, que va a definir nuestro IDEAL DEL YO.  A su vez, este ideal del yo, tiene dos manifestaciones:

-yo hubiera querido ser como mi cuidador,

-mi cuidador quería que yo fuera así, como él o como le hubiera gustado ser a él.

El amor genital del que habla Freud estaría destinado idealmente a una unificación de todas las pulsiones parciales en un objeto genital. Pero si el amor es una pasión, como lo señala Lacan, no hay amores sanos e insanos. La observación de Lacan del “ amor como pasión del ser” excluye que opere una distinción entre un amor “normal” atemperado y ligado a la idea de un objeto total y “maduro”, y un “amor pasión” ligado a la desmesura. Y por  tanto, no se puede establecer una normatividad para el amor.

Freud  plantea en su ensayo de 1920 titulado “Sobre la Psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina” que se acostumbra a no separar las cuestiones de elección de objeto sexual de los correspondientes a los caracteres sexuales somáticos y psíquicos. Pero realmente, no están tan estrechamente relacionados el carácter(identidad) sexual y la elección de objeto. Por ejemplo un hombre masculino en el que predominen sus cualidades masculinas, puede manifestar su vida erótica también hacia lo masculino. También está el hombre afeminado que, por sus caracteres femeninos, podríamos creer que está inclinado hacia los hombres y por el contrario, muchas veces su inclinación es exclusivamente hacia las mujeres. Lo mismo puede decirse de su versión femenina. Por lo tanto, continúa Freud, existen 3 caracteres que aparecen diversamente combinados en todo individuo, sujeto:

1.Caracteres sexuales somáticos.
2.Carácter sexual psíquico (actitud masculina o femenina).
3.Tipo de la elección de objeto.
Esto lo dijo Freud hace 100 años, que con la nomenclatura del SXXI podemos traducirlo y ampliarlo de la siguiente manera:

Concepción tradicional, cisheteronormativa y heteropatriarcal:

1-Sexo biológico: referido como macho y hembra en todo el mundo animal (cualquier otra combinación de los cromosomas X e Y se consideraba fuera del rango de la normalidad),  y varón y mujer, referido al ser humano,  incluyendo también los caracteres sexuales secundarios.

2-Sexo psíquico: masculino y femenino, posiciones psíquicas que determinan actitudes y comportamientos que vienen definidas por el

3-Género político:  construcción sociocultural que hace una correspondencia binaria y cerrada entre determinadas características del sexo biológico y determinadas actitudes del sexo psíquico. También tiene una realidad política, ya que en función de a qué genero una determinada sociedad adscriba a un sujeto, éste tendrá o no una serie de privilegios.

4-Elección sexual de objeto, heterosexual y homosexual (considerada perversión hasta 1973).

                        Novedades clasificatorias que introduce el movimiento LGTBI y la tercera la feminista:

1-Sexo biológico: diferentes combinaciones cromosomas X e Y, y diferentes desarrollos de caracteres sexuales secundarios…

2-Identidad de género: corresponde al sexo psíquico caracterizado por la identificación del propio sujeto a partir de su propia elección subjetiva inconsciente y

3-Género político:  puede entrar en conflicto o no con la identidad de género; entonces nombraremos:

            -cisgénero, cuando el género político e identidad de género coinciden para un sujeto dado.

            -transgénero, si la identidad de género de un sujeto no coincide con su género político.

            -no binario, cuando el sujeto no se autoidentifica de forma estable con una identidad de             género.

4-Elección sexual de objeto, heterosexual, homosexual y sexo fluido (bisexual).

Lacan en el seminario 20, Aún, refiere que las elecciones del sexo están en relación con lo que  él denominó sexuación, un neologismo que aleja cualquier noción de identidad; una operación donde el sujeto hace su elección inconsciente de goce – goce fálico para todos o lo infinito del goce femenino- más allá del semblante, del registro civil, del goce sexual. Es (incluye) también una elección de objeto sobre la que el sujeto construirá sus propios escenarios.

 Se trata para el psicoanálisis, más allá de los semblantes o ideales propios de cada época, de producir un saber de cómo los seres hablantes, realizan la elección inconsciente de inscribirse como varones o  como mujeres, y por tanto con el término Sexuación se indica que ni el significante, ni el ideal, son suficientes para dar cuenta, de las modalidades de satisfacción pulsional en la elección del lado masculino o femenino, que cada sujeto hace.

Lola Burgos

Cofundadora de la Asociación Psicoanalítica Lapsus de Toledo. Analista de Arco Psicoanalítico

 

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