…. Y TAMBIEN AL TEATRO (siempre con Félix)

invernadero

Ayer asistí a INVERNADERO la obra de Pinter, que se estrena en La Abadía, y que escribió en el año 58 inspirada en la intervención soviética durante la revolución de Hungria, ambientada en una supuesta clínica de enfermos mentales. Debería ir, sin ninguna duda, nuestro amigo Alfonso, para que nos pusiera luz y nos contara si hoy en día existen sanatorios como el que se intuye en la obra, a pesar de que Pinter trasciende a lo meramente formal del establecimiento de reposo, y nos adentra a una reflexión sobre el poder, como una fantasía (tuvo el texto 20 años durmiendo en un cajón) que se convirtió en una realidad.

Al final de la obra, en el encuentro con los actores, nos quedó claro que la misma tiene un punto de humor, que a mí me costaba reconocer, quizás por el respeto que me da el premio Nobel. La traducción corre a cargo de Eduardo Mendoza que la hace más comprensible a la estrenada en Londres, según nos hizo saber  Carlos Martos que hace el papel de Lamb. Unas señoras, que estaban sentadas cerca de mi butaca, me comentaban que la obra les había parecido incomprensible, hasta que les apunte la posibilidad de que pensaran en la sanidad madrileña, con un personaje dirigiéndola como Lasqueti. Se quedaron un rato pensativas y me dijeron: “ahora sí”. Bueno, pues al teatro con Alfonso, que seguro que nos dará claves lacanianas correspondientes, que son las que nos faltan para completar la visión de una función dirigida muy acertadamente por Mario Gas.

Félix Alonso

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