CICLO SOBRE EL PODER JUDICIAL EN EL ATENEO

El atascamiento en la renovación del Consejo General del Poder Judicial y la decisión política de proponer una ley de amnistía han motivado que el Poder Judicial sea sometido a debate y se discuta sobre su independencia, imparcialidad, neutralidad y, en consecuencia, su responsabilidad.

La importancia del Poder Judicial para nuestro Estado de Derecho, el método de elección del Gobierno del Poder Judicial, el estado del servicio público de la Administración de justicia, son temas cardinales para la suerte de la democracia española y su debate imprescindible para la formación democrática de nuestra opinión pública.

Por ello, el lunes 19 febrero se inicia en el Ateneo de Madrid un Ciclo sobre el Poder Judicial, auspiciado por la Sección de Ciencias Jurídicas y Políticas del Ateneo.

El ciclo será inaugurado por el Presidente de la Sección de Ciencias Jurídicas y Políticas del Ateneo y Presidente de Arco Europeo Progresista, José Antonio García Regueiro.

El primer acto será sobre la “Independencia y Responsabilidad del Poder Judicial” y lo presentarán el Magistrado José Folgueras y la Abogada Francisca Sauquillo.

Intervendrán la Magistrada María Félix Tena, el Magistrado del Tribunal Supremo Pablo Lucas y el Presidente del Tribunal Supremo Francisco Marín Castán.

LA CAMPAÑA ELECTORAL A DEBATE

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Ponencia de la conferencia del 10 de enero de 2024 en el Ateneo de Madrid

LA CAMPAÑA ELECTORAL A DEBATE

¿Qué es una campaña electoral? el período de tiempo durante el cual los partidos políticos y sus candidatos buscan persuadir a los votantes para que les apoyen en las elecciones.

Las campañas electorales buscan influir en la opinión pública y convencer a los votantes de que el partido o candidato es la mejor opción para representar sus intereses.

Los aspectos comunes de las campañas electorales en España incluyen: Debates Políticos, Mítines y Actos Públicos, Publicidad, Puerta a Puerta, Redes Sociales, Encuestas de Opinión, Regulación Electoral que  busca garantizar la equidad y la transparencia en el proceso electoral y que establece normas y límites en cuanto al financiamiento, la publicidad y otras actividades relacionadas con la competencia política.

Es importante tener en cuenta que cada campaña electoral es única y está influenciada por el contexto político, social y económico en el momento de la elección. Es un traje de sastrería a la medida del país.

La venta de un partido político durante una campaña implica estrategias específicas para persuadir a los votantes de que ese partido es la mejor opción para representar sus intereses y necesidades.

 Formas en que un partido puede «venderse» durante una campaña:

  1. Mensaje Claro y Atractivo: que resuene con los votantes.
  2. Líder Carismático y Creíble: La figura del líder es crucial. Los partidos destacan las cualidades de su líder, su experiencia, carisma y capacidad para liderar y tomar decisiones.
  3. Propuestas Concretas: Presentar propuestas tangibles y viables sobre políticas públicas que aborden preocupaciones de los votantes.
  4. Conexión Emocional: con los votantes, apelando a sus valores, aspiraciones y preocupaciones personales.
  5. Transparencia y Honestidad: en las acciones y promesas del partido, evitando caer en promesas irreales o poco fundamentadas.
  6. Presencia en Medios y Redes Sociales: para llegar a un público más amplio y mantener una conversación constante con los votantes.
  7. Participación Ciudadana: Involucrar a la comunidad en la elaboración de propuestas y en la toma de decisiones, mostrando que el partido valora la opinión de la ciudadanía.
  8. Diferenciación: Destacar qué hace al partido diferente y por qué es una mejor opción que sus competidores políticos

Vender un partido político implica la construcción de una marca sólida que sea atractiva para los votantes, demostrando su capacidad para gobernar, su comprensión de los problemas del país y la confianza en su capacidad para resolverlos. Las estrategias varían según el contexto político, social y cultural de cada lugar y momento específico.

Una mala campaña electoral puede tener diversas consecuencias negativas tanto para el partido político como para los candidatos. Por ejemplo:

  1. Pérdida de Votos si la campaña no logra conectar con los votantes.
  2.  Una campaña ineficaz, llena de mensajes contradictorios o carente de transparencia, puede llevar a la desconfianza por parte de los votantes.
  3. Una campaña llena de disputas internas, ataques personales o comportamientos inapropiados puede dañar la imagen del partido. La forma en que se lleva a cabo la campaña puede afectar la percepción pública del partido a largo plazo.
  4. Si los votantes no se sienten inspirados o motivados por la campaña, podría resultar en una baja participación electoral.
  5. Una campaña conflictiva puede exacerbar las divisiones internas dentro del partido. Las disputas públicas entre facciones o líderes pueden debilitar la cohesión y la unidad necesaria para el éxito electoral.
  6.  Incluso si el partido gana, una mala campaña puede hacer más difícil la formación de coaliciones o la construcción de mayorías, lo que podría afectar la gobernabilidad.
  7. Los candidatos que participan en una mala campaña pueden enfrentar consecuencias a nivel individual en sus carreras políticas.
  8. Un mal desempeño electoral puede traducirse en una menor representación política.
  9.  Las campañas electorales implican gastos significativos. Un mal rendimiento puede ser especialmente costoso.
  10. Si una mala campaña se suma a una serie de fracasos electorales, el partido puede experimentar una pérdida de credibilidad a largo plazo. La falta de éxito continuo puede hacer que sea más difícil para el partido recuperarse en futuras elecciones.
  1. Una campaña electoral negativa o deshonesta puede afectar la percepción de la legitimidad del proceso democrático en general, debilitando la confianza de los ciudadanos en el sistema político.

 ¿Cómo serían unas elecciones sin campaña?:

  1. La campaña electoral es una oportunidad para que los candidatos presenten sus propuestas, políticas y visiones a los votantes. Sin una campaña, los votantes podrían tener menos información sobre las plataformas y planes de los candidatos, lo que dificultaría la toma de decisiones informada.
  2.  La campaña electoral a menudo busca movilizar a los votantes y fomentar la participación en el proceso democrático. Sin campaña, podría haber una menor motivación para que los ciudadanos participen en las elecciones, lo que podría llevar a una baja participación electoral.
  3. La campaña es un momento en el que los candidatos debaten entre sí, presentan argumentos y responden a preguntas de los ciudadanos y los medios de comunicación. Sin campaña, podría haber menos debate público sobre cuestiones políticas clave.
  4. Durante la campaña, se espera que los candidatos sean transparentes sobre sus posturas, antecedentes y planes. Sin este período dedicado a la exposición pública, podría haber menos transparencia y rendición de cuentas.
  5.  La campaña electoral puede contribuir al aumento de la conciencia cívica al centrar la atención en temas políticos y sociales. Sin campaña, la conciencia cívica podría disminuir, ya que habría menos discusión y participación pública.
  6.  La campaña proporciona a los votantes la oportunidad de evaluar a los candidatos en términos de sus habilidades de liderazgo, carácter y competencia. Sin campaña, los votantes podrían tener menos información para tomar decisiones fundamentadas sobre los candidatos.
  7.  Las campañas electorales suelen movilizar a los partidos políticos y a los ciudadanos. Sin esta movilización, podría haber menos interés y participación en la política.
  8.  La campaña electoral es un momento en el que los candidatos y los partidos aprovechan la publicidad para llegar a un público más amplio. Sin campaña, los candidatos podrían tener menos visibilidad y menos oportunidades para presentar sus mensajes.

En general, la campaña electoral es un componente fundamental del proceso democrático que permite la participación ciudadana, la deliberación pública y la toma de decisiones informada. La ausencia de una campaña podría afectar negativamente estos aspectos, debilitando la salud del sistema democrático.

Belén Rico García

Consiliaria de Relaciones Sociales de la Agrupación Agustín Argüelles del Ateneo de Madrid

La palabra que engorda el DRAE

La palabra que engorda el DRAE

Por Pilar Úcar

En la actualidad hablan español casi 600 millones de personas y el Diccionario de la Real Academia de la Lengua alberga casi un total de 100.00 palabras y … ¡subiendo!

Son sucesivas las actualizaciones que se vienen haciendo en cuanto a incorporación de nuevos términos se refiere (la última a finales del pasado mes de noviembre). Mencionamos algunas de estas “novedades” que han quedado consignadas y ratificadas por los académicos, miembros y representantes de todas las Academias de la Lengua Española; encontramos, entre otros vocablos: ‘sinhogarismo, alien, descarbonizar regañá, Var’, y formas complejas como, por ejemplo: ‘big data, fila cero, no binario, disforia de género’.

Y todo ello se debe a una idea que en diferentes ocasiones venimos repitiendo desde este observatorio: la lengua es un organismo vivo, en continuo cambio y movimiento, y a su vida -activa, sin duda,- contribuyen los hablantes con su empleo, rico y variado, siempre; de ahí que nuestro idioma suponga el auténtico reflejo de la realidad, sin la pretensión de esquivar, ni lo hace, los fenómenos sociales, económicos, políticos o las nuevas situaciones y circunstancias que se producen durante la cotidianeidad. Día a día, la realidad configura la lengua, instrumento comunicativo entre sus usuarios.

De igual manera, tienen cabida extranjerismos plenamente asumidos en nuestro discurso oral y difundidos, gracias también a la labor de los medios de comunicación: ‘Banner, balconing, cookie, bracket’ son algunas palabras que no nos sorprende escucharlas, pues las encontramos con gran facilidad en las noticias, o el famoso ‘chundachunda o machirulo’ tan coloquiales y tan comunes a lo largo de estos últimos años.

En cualquier caso, más allá del grosor de nuestro diccionario, bienvenida sea la anchura de nuestro idioma, pues resulta claro síntoma de que el español es genuino vehículo de apertura de mente.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

Directora Pilar Úcar Ventura

 

LENGUAZAR (Aforismos)

  1. El texto se olvida del contexto.
  2. Per via di porre”: aportar palabras. “Per via di levare”: apartar palabras
  3. Los genios no creen en los genes.
  4. Rapaz Logos, ¿qué es esto? ¿Quién te ha dado fuerza tan poderosa?
  5. Está “proverbial”, no existe “preverbal”.
  6. Sapere aude!”: ¡atrévete a saber lo que dices!
  7. Inquisición: ayer, lo religiosamente correcto; hoy, lo políticamente.
  8. Vivir: verbificar.
  9. La astucia del lenguaje es persuadirnos de que no existe.
  10. De la madre (los posfreudianos), a la mujer (los poslacanianos).
  11. Paráclito, el lenguaje, parásito.
  12. El significante significa y sonifica.

 

                                                                  Dr. ÁNGEL DE FRUTOS SALVADOR

La palabra y el prefijo RE-

La palabra y el prefijo RE-

Por Pilar Úcar

Parece que por estas fechas conviene insistir en tradiciones añejas y costumbres endémicas, es decir, que llega el momento, una vez más de  REactivar algunos propósitos, ciertas determinaciones, eso sí, con mucho ánimo y férrea voluntad. Aspiramos sin duda y con denodado empeño a cumplir, o sea, a lograr de manera exitosa, deseos, ilusiones, anhelos; el objetivo, por supuesto, llegar a la meta y obtener la satisfacción del fin.

Y, sin duda, ahí entra en juego el prefijo RE- que acude a auxiliarnos para tan noble ¿impulso?

Imposible zafarnos de verbos como: REpasar, REinventar (nos), REorganizar, REcorrer, REtocar, REconstruir, REhacer, REplantear, REordenar, REavivar, REajustar, REanimar… podríamos seguir con unas cuantas más acciones prefijadas; todo un listado agotador para estos principios anuales. El diccionario está a nuestra disposición y la lengua también para emplearlos a rajatabla o a demanda, según cómo, cuándo, dónde y con quién…

La ventaja del prefijo RE- es que en muchas ocasiones no es un prefijo y nos permite hacer caso omiso de tanta actividad que seguro vamos a desplegar en este recién estrenado 24.

Que cada uno de los lectores y de las lectoras de este Observatorio de Filología de Arco Europeo Progresista elija el término con RE que más le convenga, a su gusto y manera.

Por mi parte, me gustaría proponer otros prefijos distintos al que nos ocupa en esta ocasión: se trata de los privativos o de negación: A- y Des-. Por ejemplo: Afónico, Atontao, Asexual y Apolítico; DEStronar, DESatar, DESbocar y DESlucir…pero la lista sería casi interminable.

De tanto REleer y REvisar este artículo, seguro que se habrán deslizado errores que el ojo humano (de la humana que lo suscribe) no los ha detectado.

Así que reposo y calma, no quiero agotar justo al arrancar este 24.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

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Directora Pilar Úcar Ventura

 

La palabra y «tapar agujeros”

La palabra y «tapar agujeros”

Por Pilar Úcar

Vueltas y vueltas, giran los bombos con los números dentro; que no se escapen las bolitas de los premios. Como siempre, sonsonete habitual por estas fechas. Y, sin duda, pronto se cumplirán las ilusiones, esperanzas y sueños de quienes guardan con celo y a buen recaudo el pase que les llevará a …”tapar agujeros”. Son los agraciados que exhiben su felicidad.

Tranquilos porque van a poder cubrir y cerrar lo que está al descubierto o abierto, es decir, una hendidura, abertura, herida. Así define la Real Academia de la Lengua el verbo “tapar” y añade: cubrir con algo para impedir ver o ser visto, para proteger de los golpes, del polvo, del frío, de la luz. Si buscamos sinónimos, acuden: taponar, obstruir, atascar.

Y cuando se pospone el sustantivo “agujeros”, casi siempre en plural, adquiere una connotación, en claro uso de la oratoria, metafórica, al referirse sin duda a dar solución a los problemas económicos prioritarios: hipoteca, crédito y préstamos varios, por ejemplo.

Como si nuestra vida hiciera aguas, hay que taponar, y cubrir, con maseta contundente esas vías de fuga.

El juego de la lotería permite, pues, revisar la grifería por la que se cuelan gastos y más gastos, acuciantes del día a día.

“Tapar algún agujero, algún agujerillo” se oye también entre risas y brindis, para no espantar a la fortuna, para no dar pábulo al desbarajuste económico y financiero palpable en muchos de los que han sido “bendecidos” por el azar más allá de algoritmos, probabilidades… Besos, abrazos, nuevos planes y nuevo horizonte.

Mi madre decía que la lotería es la “ilusión de los pobres”; no sé si era sabia o no, pero no consiguió transmitirme la más mínima inclinación hacia esos bombos que rugen y que por supuesto, premian.

Mientras tanto, salud.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

Directora Pilar Úcar Ventura

La palabra y la inteligencia humana

La palabra y la inteligencia humana

Por Pilar Úcar

Si contáramos cuántas veces pronunciamos y escuchamos la palabra ‘inteligencia’ los algoritmos enloquecerían, seguro que iban a cortocircuitar los neurotransmisores, y si al término ‘inteligencia’, lo acompaña el adjetivo ‘artificial’, las alarmas saltarían desbocadas sobre todo con la abreviatura tan siniestra, y para algunos, funesta: IA.

En corto o extendido, la IA o la inteligencia artificial nos invade: ya no resulta emergente ni está en ciernes: ha superado los pañales y campa a sus anchas, o sea, que ha llegado para quedarse, y mientras se recompone la disrupción que ha provocado, andamos peleando con ella y contra ella, indagando sus intenciones, descubriendo entresijos y pertrechándonos por lo que nos pueda afectar: en la universidad, en el supermercado, en el transporte y en el ocio, por ejemplo; expectantes por su alcance, suspirando de miedo y ansiedad, de ganas y de enfado ante sus consecuencias, difíciles de evitar, nos advierten, perdón, nos aseguran que no nos zafemos de ella; porque está claro que de alguna manera o de otra la IA la padeceremos en nuestras propias carnes.

Ahora bien, me interesa detenerme en la acepción 7 de la RAE al definir el vocablo ‘inteligencia’: “sustancia puramente espiritual” y si adjuntamos uno de los sentidos del calificativo ‘artificial’: “no natural, falso” ya tenemos el lío conceptual; una expresión bimembre cuando menos errática. Antítesis, contraste, paradoja, sinsentido, antagonismo…todo un acertijo morfológico de difícil resolución.

Tal vez, un buen remedio sería sustituir ‘artificial’ por el calificativo ‘humana’, a saber, inteligencia humana. Si reflexionamos, conlleva cierta tranquilidad, menos espasmos, mayor confianza y más creatividad, libertad propia y ajena, ausencia de adoctrinamiento, sin batuta transparente ni neuronas mecanizadas, tocar y sentir, palpar y estremecerse: con la punta de los dedos con la dermis y la epidermis. Por muy artificial, la inteligencia siempre humana.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

Directora Pilar Úcar Ventura