CICLO SOBRE EL PODER JUDICIAL EN EL ATENEO

El atascamiento en la renovación del Consejo General del Poder Judicial y la decisión política de proponer una ley de amnistía han motivado que el Poder Judicial sea sometido a debate y se discuta sobre su independencia, imparcialidad, neutralidad y, en consecuencia, su responsabilidad.

La importancia del Poder Judicial para nuestro Estado de Derecho, el método de elección del Gobierno del Poder Judicial, el estado del servicio público de la Administración de justicia, son temas cardinales para la suerte de la democracia española y su debate imprescindible para la formación democrática de nuestra opinión pública.

Por ello, el lunes 19 febrero se inicia en el Ateneo de Madrid un Ciclo sobre el Poder Judicial, auspiciado por la Sección de Ciencias Jurídicas y Políticas del Ateneo.

El ciclo será inaugurado por el Presidente de la Sección de Ciencias Jurídicas y Políticas del Ateneo y Presidente de Arco Europeo Progresista, José Antonio García Regueiro.

El primer acto será sobre la “Independencia y Responsabilidad del Poder Judicial” y lo presentarán el Magistrado José Folgueras y la Abogada Francisca Sauquillo.

Intervendrán la Magistrada María Félix Tena, el Magistrado del Tribunal Supremo Pablo Lucas y el Presidente del Tribunal Supremo Francisco Marín Castán.

LA CAMPAÑA ELECTORAL A DEBATE

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Ponencia de la conferencia del 10 de enero de 2024 en el Ateneo de Madrid

LA CAMPAÑA ELECTORAL A DEBATE

¿Qué es una campaña electoral? el período de tiempo durante el cual los partidos políticos y sus candidatos buscan persuadir a los votantes para que les apoyen en las elecciones.

Las campañas electorales buscan influir en la opinión pública y convencer a los votantes de que el partido o candidato es la mejor opción para representar sus intereses.

Los aspectos comunes de las campañas electorales en España incluyen: Debates Políticos, Mítines y Actos Públicos, Publicidad, Puerta a Puerta, Redes Sociales, Encuestas de Opinión, Regulación Electoral que  busca garantizar la equidad y la transparencia en el proceso electoral y que establece normas y límites en cuanto al financiamiento, la publicidad y otras actividades relacionadas con la competencia política.

Es importante tener en cuenta que cada campaña electoral es única y está influenciada por el contexto político, social y económico en el momento de la elección. Es un traje de sastrería a la medida del país.

La venta de un partido político durante una campaña implica estrategias específicas para persuadir a los votantes de que ese partido es la mejor opción para representar sus intereses y necesidades.

 Formas en que un partido puede «venderse» durante una campaña:

  1. Mensaje Claro y Atractivo: que resuene con los votantes.
  2. Líder Carismático y Creíble: La figura del líder es crucial. Los partidos destacan las cualidades de su líder, su experiencia, carisma y capacidad para liderar y tomar decisiones.
  3. Propuestas Concretas: Presentar propuestas tangibles y viables sobre políticas públicas que aborden preocupaciones de los votantes.
  4. Conexión Emocional: con los votantes, apelando a sus valores, aspiraciones y preocupaciones personales.
  5. Transparencia y Honestidad: en las acciones y promesas del partido, evitando caer en promesas irreales o poco fundamentadas.
  6. Presencia en Medios y Redes Sociales: para llegar a un público más amplio y mantener una conversación constante con los votantes.
  7. Participación Ciudadana: Involucrar a la comunidad en la elaboración de propuestas y en la toma de decisiones, mostrando que el partido valora la opinión de la ciudadanía.
  8. Diferenciación: Destacar qué hace al partido diferente y por qué es una mejor opción que sus competidores políticos

Vender un partido político implica la construcción de una marca sólida que sea atractiva para los votantes, demostrando su capacidad para gobernar, su comprensión de los problemas del país y la confianza en su capacidad para resolverlos. Las estrategias varían según el contexto político, social y cultural de cada lugar y momento específico.

Una mala campaña electoral puede tener diversas consecuencias negativas tanto para el partido político como para los candidatos. Por ejemplo:

  1. Pérdida de Votos si la campaña no logra conectar con los votantes.
  2.  Una campaña ineficaz, llena de mensajes contradictorios o carente de transparencia, puede llevar a la desconfianza por parte de los votantes.
  3. Una campaña llena de disputas internas, ataques personales o comportamientos inapropiados puede dañar la imagen del partido. La forma en que se lleva a cabo la campaña puede afectar la percepción pública del partido a largo plazo.
  4. Si los votantes no se sienten inspirados o motivados por la campaña, podría resultar en una baja participación electoral.
  5. Una campaña conflictiva puede exacerbar las divisiones internas dentro del partido. Las disputas públicas entre facciones o líderes pueden debilitar la cohesión y la unidad necesaria para el éxito electoral.
  6.  Incluso si el partido gana, una mala campaña puede hacer más difícil la formación de coaliciones o la construcción de mayorías, lo que podría afectar la gobernabilidad.
  7. Los candidatos que participan en una mala campaña pueden enfrentar consecuencias a nivel individual en sus carreras políticas.
  8. Un mal desempeño electoral puede traducirse en una menor representación política.
  9.  Las campañas electorales implican gastos significativos. Un mal rendimiento puede ser especialmente costoso.
  10. Si una mala campaña se suma a una serie de fracasos electorales, el partido puede experimentar una pérdida de credibilidad a largo plazo. La falta de éxito continuo puede hacer que sea más difícil para el partido recuperarse en futuras elecciones.
  1. Una campaña electoral negativa o deshonesta puede afectar la percepción de la legitimidad del proceso democrático en general, debilitando la confianza de los ciudadanos en el sistema político.

 ¿Cómo serían unas elecciones sin campaña?:

  1. La campaña electoral es una oportunidad para que los candidatos presenten sus propuestas, políticas y visiones a los votantes. Sin una campaña, los votantes podrían tener menos información sobre las plataformas y planes de los candidatos, lo que dificultaría la toma de decisiones informada.
  2.  La campaña electoral a menudo busca movilizar a los votantes y fomentar la participación en el proceso democrático. Sin campaña, podría haber una menor motivación para que los ciudadanos participen en las elecciones, lo que podría llevar a una baja participación electoral.
  3. La campaña es un momento en el que los candidatos debaten entre sí, presentan argumentos y responden a preguntas de los ciudadanos y los medios de comunicación. Sin campaña, podría haber menos debate público sobre cuestiones políticas clave.
  4. Durante la campaña, se espera que los candidatos sean transparentes sobre sus posturas, antecedentes y planes. Sin este período dedicado a la exposición pública, podría haber menos transparencia y rendición de cuentas.
  5.  La campaña electoral puede contribuir al aumento de la conciencia cívica al centrar la atención en temas políticos y sociales. Sin campaña, la conciencia cívica podría disminuir, ya que habría menos discusión y participación pública.
  6.  La campaña proporciona a los votantes la oportunidad de evaluar a los candidatos en términos de sus habilidades de liderazgo, carácter y competencia. Sin campaña, los votantes podrían tener menos información para tomar decisiones fundamentadas sobre los candidatos.
  7.  Las campañas electorales suelen movilizar a los partidos políticos y a los ciudadanos. Sin esta movilización, podría haber menos interés y participación en la política.
  8.  La campaña electoral es un momento en el que los candidatos y los partidos aprovechan la publicidad para llegar a un público más amplio. Sin campaña, los candidatos podrían tener menos visibilidad y menos oportunidades para presentar sus mensajes.

En general, la campaña electoral es un componente fundamental del proceso democrático que permite la participación ciudadana, la deliberación pública y la toma de decisiones informada. La ausencia de una campaña podría afectar negativamente estos aspectos, debilitando la salud del sistema democrático.

Belén Rico García

Consiliaria de Relaciones Sociales de la Agrupación Agustín Argüelles del Ateneo de Madrid

La palabra que engorda el DRAE

La palabra que engorda el DRAE

Por Pilar Úcar

En la actualidad hablan español casi 600 millones de personas y el Diccionario de la Real Academia de la Lengua alberga casi un total de 100.00 palabras y … ¡subiendo!

Son sucesivas las actualizaciones que se vienen haciendo en cuanto a incorporación de nuevos términos se refiere (la última a finales del pasado mes de noviembre). Mencionamos algunas de estas “novedades” que han quedado consignadas y ratificadas por los académicos, miembros y representantes de todas las Academias de la Lengua Española; encontramos, entre otros vocablos: ‘sinhogarismo, alien, descarbonizar regañá, Var’, y formas complejas como, por ejemplo: ‘big data, fila cero, no binario, disforia de género’.

Y todo ello se debe a una idea que en diferentes ocasiones venimos repitiendo desde este observatorio: la lengua es un organismo vivo, en continuo cambio y movimiento, y a su vida -activa, sin duda,- contribuyen los hablantes con su empleo, rico y variado, siempre; de ahí que nuestro idioma suponga el auténtico reflejo de la realidad, sin la pretensión de esquivar, ni lo hace, los fenómenos sociales, económicos, políticos o las nuevas situaciones y circunstancias que se producen durante la cotidianeidad. Día a día, la realidad configura la lengua, instrumento comunicativo entre sus usuarios.

De igual manera, tienen cabida extranjerismos plenamente asumidos en nuestro discurso oral y difundidos, gracias también a la labor de los medios de comunicación: ‘Banner, balconing, cookie, bracket’ son algunas palabras que no nos sorprende escucharlas, pues las encontramos con gran facilidad en las noticias, o el famoso ‘chundachunda o machirulo’ tan coloquiales y tan comunes a lo largo de estos últimos años.

En cualquier caso, más allá del grosor de nuestro diccionario, bienvenida sea la anchura de nuestro idioma, pues resulta claro síntoma de que el español es genuino vehículo de apertura de mente.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

Directora Pilar Úcar Ventura

 

LENGUAZAR (Aforismos)

  1. El texto se olvida del contexto.
  2. Per via di porre”: aportar palabras. “Per via di levare”: apartar palabras
  3. Los genios no creen en los genes.
  4. Rapaz Logos, ¿qué es esto? ¿Quién te ha dado fuerza tan poderosa?
  5. Está “proverbial”, no existe “preverbal”.
  6. Sapere aude!”: ¡atrévete a saber lo que dices!
  7. Inquisición: ayer, lo religiosamente correcto; hoy, lo políticamente.
  8. Vivir: verbificar.
  9. La astucia del lenguaje es persuadirnos de que no existe.
  10. De la madre (los posfreudianos), a la mujer (los poslacanianos).
  11. Paráclito, el lenguaje, parásito.
  12. El significante significa y sonifica.

 

                                                                  Dr. ÁNGEL DE FRUTOS SALVADOR

La palabra y el prefijo RE-

La palabra y el prefijo RE-

Por Pilar Úcar

Parece que por estas fechas conviene insistir en tradiciones añejas y costumbres endémicas, es decir, que llega el momento, una vez más de  REactivar algunos propósitos, ciertas determinaciones, eso sí, con mucho ánimo y férrea voluntad. Aspiramos sin duda y con denodado empeño a cumplir, o sea, a lograr de manera exitosa, deseos, ilusiones, anhelos; el objetivo, por supuesto, llegar a la meta y obtener la satisfacción del fin.

Y, sin duda, ahí entra en juego el prefijo RE- que acude a auxiliarnos para tan noble ¿impulso?

Imposible zafarnos de verbos como: REpasar, REinventar (nos), REorganizar, REcorrer, REtocar, REconstruir, REhacer, REplantear, REordenar, REavivar, REajustar, REanimar… podríamos seguir con unas cuantas más acciones prefijadas; todo un listado agotador para estos principios anuales. El diccionario está a nuestra disposición y la lengua también para emplearlos a rajatabla o a demanda, según cómo, cuándo, dónde y con quién…

La ventaja del prefijo RE- es que en muchas ocasiones no es un prefijo y nos permite hacer caso omiso de tanta actividad que seguro vamos a desplegar en este recién estrenado 24.

Que cada uno de los lectores y de las lectoras de este Observatorio de Filología de Arco Europeo Progresista elija el término con RE que más le convenga, a su gusto y manera.

Por mi parte, me gustaría proponer otros prefijos distintos al que nos ocupa en esta ocasión: se trata de los privativos o de negación: A- y Des-. Por ejemplo: Afónico, Atontao, Asexual y Apolítico; DEStronar, DESatar, DESbocar y DESlucir…pero la lista sería casi interminable.

De tanto REleer y REvisar este artículo, seguro que se habrán deslizado errores que el ojo humano (de la humana que lo suscribe) no los ha detectado.

Así que reposo y calma, no quiero agotar justo al arrancar este 24.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

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Directora Pilar Úcar Ventura

 

La palabra y «tapar agujeros”

La palabra y «tapar agujeros”

Por Pilar Úcar

Vueltas y vueltas, giran los bombos con los números dentro; que no se escapen las bolitas de los premios. Como siempre, sonsonete habitual por estas fechas. Y, sin duda, pronto se cumplirán las ilusiones, esperanzas y sueños de quienes guardan con celo y a buen recaudo el pase que les llevará a …”tapar agujeros”. Son los agraciados que exhiben su felicidad.

Tranquilos porque van a poder cubrir y cerrar lo que está al descubierto o abierto, es decir, una hendidura, abertura, herida. Así define la Real Academia de la Lengua el verbo “tapar” y añade: cubrir con algo para impedir ver o ser visto, para proteger de los golpes, del polvo, del frío, de la luz. Si buscamos sinónimos, acuden: taponar, obstruir, atascar.

Y cuando se pospone el sustantivo “agujeros”, casi siempre en plural, adquiere una connotación, en claro uso de la oratoria, metafórica, al referirse sin duda a dar solución a los problemas económicos prioritarios: hipoteca, crédito y préstamos varios, por ejemplo.

Como si nuestra vida hiciera aguas, hay que taponar, y cubrir, con maseta contundente esas vías de fuga.

El juego de la lotería permite, pues, revisar la grifería por la que se cuelan gastos y más gastos, acuciantes del día a día.

“Tapar algún agujero, algún agujerillo” se oye también entre risas y brindis, para no espantar a la fortuna, para no dar pábulo al desbarajuste económico y financiero palpable en muchos de los que han sido “bendecidos” por el azar más allá de algoritmos, probabilidades… Besos, abrazos, nuevos planes y nuevo horizonte.

Mi madre decía que la lotería es la “ilusión de los pobres”; no sé si era sabia o no, pero no consiguió transmitirme la más mínima inclinación hacia esos bombos que rugen y que por supuesto, premian.

Mientras tanto, salud.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

Directora Pilar Úcar Ventura

La palabra y la inteligencia humana

La palabra y la inteligencia humana

Por Pilar Úcar

Si contáramos cuántas veces pronunciamos y escuchamos la palabra ‘inteligencia’ los algoritmos enloquecerían, seguro que iban a cortocircuitar los neurotransmisores, y si al término ‘inteligencia’, lo acompaña el adjetivo ‘artificial’, las alarmas saltarían desbocadas sobre todo con la abreviatura tan siniestra, y para algunos, funesta: IA.

En corto o extendido, la IA o la inteligencia artificial nos invade: ya no resulta emergente ni está en ciernes: ha superado los pañales y campa a sus anchas, o sea, que ha llegado para quedarse, y mientras se recompone la disrupción que ha provocado, andamos peleando con ella y contra ella, indagando sus intenciones, descubriendo entresijos y pertrechándonos por lo que nos pueda afectar: en la universidad, en el supermercado, en el transporte y en el ocio, por ejemplo; expectantes por su alcance, suspirando de miedo y ansiedad, de ganas y de enfado ante sus consecuencias, difíciles de evitar, nos advierten, perdón, nos aseguran que no nos zafemos de ella; porque está claro que de alguna manera o de otra la IA la padeceremos en nuestras propias carnes.

Ahora bien, me interesa detenerme en la acepción 7 de la RAE al definir el vocablo ‘inteligencia’: “sustancia puramente espiritual” y si adjuntamos uno de los sentidos del calificativo ‘artificial’: “no natural, falso” ya tenemos el lío conceptual; una expresión bimembre cuando menos errática. Antítesis, contraste, paradoja, sinsentido, antagonismo…todo un acertijo morfológico de difícil resolución.

Tal vez, un buen remedio sería sustituir ‘artificial’ por el calificativo ‘humana’, a saber, inteligencia humana. Si reflexionamos, conlleva cierta tranquilidad, menos espasmos, mayor confianza y más creatividad, libertad propia y ajena, ausencia de adoctrinamiento, sin batuta transparente ni neuronas mecanizadas, tocar y sentir, palpar y estremecerse: con la punta de los dedos con la dermis y la epidermis. Por muy artificial, la inteligencia siempre humana.

FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

Directora Pilar Úcar Ventura

¿Quién se divorcia?, ¿una pareja o unos padres?

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¿Quién se divorcia?, ¿una pareja o unos padres?

Por Belén Rico. Conferencia dada en el Ateneo de Madrid el 13 de diciembre de 2023

Yo les plantearía la siguiente pregunta, en un divorcio ¿Quién se divorcia?, ¿una pareja o unos padres?

Deseo poner el foco de atención en aquellos sujetos pasivos, tanto del contrato matrimonial como de su disolución, que son los hijos. Víctimas sin herramientas del derrumbe de un pacto que nunca fue suyo.

Es por esto que se tiende a comentar que un buen divorcio es siempre mejor para los niños que un mal matrimonio. Ser testigo de peleas, malas caras, resentimiento, dolor, tristeza y ausencia de amor y compromiso no es precisamente lo más idóneo para un niño y está demostrado que tiene un gran impacto emocional en ellos.

El divorcio o separación de una pareja es un evento que involucra a todos los miembros del medio familiar, lo que lleva a cambios en la realidad inmediata: hay que atender asuntos legales, las actividades comunes de la familia varían, la calidad y cualidad de las interacciones entre los miembros se modifica. En cuanto a la dimensión individual, dentro de su mente, cada niño vive estas separaciones como una experiencia de mucho impacto emocional relacionada con pérdidas que se derivan de las modificaciones propias del divorcio. A partir de ahí podemos preguntarnos: ¿cómo experimentan los niños el divorcio de los padres? Si hay pérdidas, ¿qué es lo que se pierde? Y, sobre todo, ¿cómo y desde dónde enfrentar la pérdida?

El divorcio es una situación de duelo, produce un inevitable dolor mental. Cada niño cuenta con una forma propia de enfrentar la pérdida; su mente generará estrategias para comprender y elaborar el conflicto. El divorcio es una situación especialmente compleja, pues a edades tempranas el niño depende emocionalmente de sus padres, y cuando sucede, se enfrenta a la pérdida de la imagen de una pareja de padres unidos, quienes, en su mente, sirven para sentirse protegido incluso cuando los padres reales no están ahí físicamente.

Los efectos que el divorcio tiene en el niño no sólo se relacionan con lo que ocurre dentro de sí mismo, sino con las dificultades derivadas de tener un padre y una madre que se encuentran aturdidos por las angustias que les despierta la ruptura de la pareja. Por su puesto que una madre que se siente triste o abstraída por el dolor que le produce el fracaso de la pareja tendrá una relación distinta con los hijos que aquella que quizá podría establecer una mujer que cuenta con el amor y apoyo de una pareja. El lugar del padre es muy importante y trasciende al niño en muchos sentidos: por un lado, es quien hace valer la ley, el que hace la distinción y ayuda a frenar las ganas de los hijos de tener a la madre todo el tiempo disponible para ellos. El padre también sirve como un apoyo para que la madre pueda realizar sus funciones, así que está presente no sólo físicamente, sino también en la mente de la madre, quien habla de él y le da un lugar ante los hijos. Cuando éste se ausenta debido a un divorcio, será necesario distinguir y conservar sus funciones.

Françoise Dolto experimentada psicoanalista infantil, escribe sobre este tema y recomienda a los padres hacer un intento de poner en palabras, hablar o comunicar a los hijos la situación de la pareja. El objetivo, según esta autora, es calmar los temores del niño y dar la oportunidad a los padres de hablar con la verdad, para que a su vez puedan comprender que la separación entre ellos no cambia el hecho de que deberán seguir haciéndose cargo de sus hijos. Dolto observa que una de las ideas más recurrentes en la mente del niño es que si los padres se arrepienten de estar juntos, también lo hacen implícitamente de todo lo que han creado juntos. Es como si creyeran que, al ser producto de la unión de los padres, automáticamente se convierten en un producto indeseable de la relación.

El hablarle a los niños acerca del divorcio es difícil ¿Cómo?

  • no lo mantenga en secreto o espere hasta el último momento
  • infórmeselo a su niño junto con su pareja
  • Dígale que el divorcio no es culpa de él/ella.
  • admitir que será penoso y desconcertante para todos
  • asegúrele a su niño que los dos todavía lo quieren y que siempre serán sus padres
  • no discuta con el niño las faltas y problemas de cada uno de los progenitores se reprochan entre sí.

La obligación continuada de los padres por lograr el bienestar de los hijos es vital. Si el niño muestra indicios de estrés, los padres deben consultar con su pediatra y buscar un apoyo psicológico para ayudarles a aprender qué hacer para que el estrés del divorcio sea más fácil para toda la familia. La sicoterapia para los niños de una pareja divorciada y para los padres divorciados puede ser de gran beneficio.

Evitar Efectos genéricos

    • Bajada del rendimiento académico.
    • Dificultades sociales
    • Dificultades emocionales como depresión, miedo, ansiedad,…
    • Problemas de conducta.

Efectos emocionales del divorcio en los hijos a tener en cuenta

De tres a cinco años:

    • Se creen culpables por no haber hecho la tarea o no haber comido.
    • Temen quedarse solos y abandonados.

La edad más difícil es la de 6 a 12 años.

    • Se dan cuenta de que tienen un problema y que duele y no saben como reaccionar ante ese dolor.
    • Creen que los padres pueden volver a juntarse

Los adolescentes experimentan:

    • Miedo, soledad, depresión, y culpabilidad.
    • Dudan de su habilidad para casarse o para mantener su relación.

A pesar de que los niños lo suelen pasar mal en los divorcios durante un tiempo, el impacto real lo suelen sentir a lo largo de un período de aproximadamente 2 a 3 años. Durante este tiempo, algunos de ellos expresan abiertamente sus sentimientos. Es posible que traten de expresar sus sentimientos portándose mal o teniendo problemas en el estado de ánimo. En los niños en edad escolar, esto puede significar que bajen sus calificaciones o que pierdan el interés por las actividades que entes les gustaba hacer. En los niños más pequeños el «efecto durmiente», que al principio hagan grandes cambios y parezcan adaptarse bien de golpe, pero que años después presenten comportamientos disruptivos o emociones desafiantes.

Alertas a cuidar

Mantenga a su hijo alejado de los conflictos y las discusiones de sus padres.

Intente no usar a los niños como mensajeros, sobre todo cuando esté discutiendo con su expareja.

A la hora de analizar los efectos del divorcio en los hijos es difícil determinar si es el propio divorcio lo que les afecta o una serie de factores sociales que acompañan muy frecuentemente a la separación de las parejas. Destacan :

    • Pérdida de poder adquisitivo. 
    • Cambio de residencia, escuela y amigos.
    • Convivencia forzada con un padre o con miembros de la familia de alguno de ellos. 
    • Disminución de la acción del padre con el que no conviven. 
    • Introducción de parejas nuevas de los padres.
    • Una mala aceptación del divorcio por uno de los padres puede llevarle a convivir con una persona deprimida u hostil.
    • Un divorcio conlleva de forma por su propia esencia una cierta hostilidad entre los padres. Cuando esa hostilidad se traslada a los hijos, intentando que tomen partido.

El proceso de duelo ante el divorcio tiene que ver, por un lado, con el proceso que se llevará a cabo en la mente del niño para acomodar la realidad de su nueva situación, entender que, a pesar de los cambios, la relación con él no se eliminará, solo se modificará.

Antes del año 2005, fecha en la que se introdujo la custodia compartida en nuestra legislación, era prácticamente impensable que una pareja que tomaba la decisión de divorciarse optase por un régimen de custodia compartida con respecto a sus hijos.

La situación habitual era otorgar la custodia exclusiva a la madre, con régimen de visitas al padre, situación que no le permitía participar en la vida de sus hijos, sintiéndose en muchas ocasiones como meros visitadores.

Sin embargo, en la actualidad, cada vez son más los padres y madres que pensando en el beneficio de los menores, deciden y ejercen la corresponsabilidad parental de manera consensuada e igualitaria.

Pero, se observa a la vez, el desarrollo de un síndrome hasta ahora desconocido: El síndrome del niño maleta.

Los menores que sufren este síndrome muestran inestabilidad e inseguridad debido al continuo ir y venir de casa en casa, sin llegar a conseguir un clima adecuado para su desarrollo o una rutina estable. Esta situación se traduce a largo plazo en problemas escolares y de conducta que pueden generar trastornos graves.

Para que este cambio vital afecte lo menos posible a los menores antes de sentarse a redactar las cláusulas del convenio regulador que regirá la nueva situación familiar, es muy importante llevar a cabo “una restauración emocional, un proceso que sane el dolor de ambos. En resumen, preparar a los cónyuges para la separación”.

Tras la crisis familiar y después de haber superado esta primera fase, el niño debe cambiar lo menos posible el orden establecido hasta entonces.  Y como no todas las familias son iguales, debemos huir de las fórmulas tipo. “Hay que personalizar la custodia compartida”

Analizar de manera pormenorizada cada situación familiar. Esto no es una solución café para todos sino un traje a coser a la medida de cada familia.

No olvidando tomar las decisiones que afecten lo menos posible al día a día del menor.

En conclusión, psicoterapeutas y profesionales del mundo del Derecho coincidimos en un punto; siempre hay que buscar el beneficio de los más pequeños.

Y este beneficio sin duda pasa por proteger el mundo que conocían hasta la fecha de la ruptura. Recordemos que podemos divorciarnos de nuestra pareja, pero nunca podremos hacerlo de nuestros hijos.

Les repito para pensar la frase de inicio, en un divorcio ¿Quién se divorcia?, ¿una pareja o unos padres?

Capítulo de Sociología de Arco Europeo

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Belén Rico García es la Directora del Capítulo de Sociología de Arco Europeo