Pandemia, clase trabajadora y Madrid

victor villar

Pandemia, clase trabajadora y Madrid: Cuando lo laboral, lo social y lo sanitario convergen.

Por Víctor Villar Epifanio, Director del Observatorio de Iniciativa Social de Arco Europeo. Diplomado en Relaciones Laborales y Diplomado en Educación Social.

Esta época de pandemia, y particularmente, el aislamiento selectivo de barrios obreros de Madrid, resuelve una disyuntiva que yo, como el resto de la izquierda hemos tenido en las últimas décadas: ¿Hasta que punto es el obrerismo la base de la izquierda? ¿Hasta que punto lo social no ha sustituido a lo laboral? Este debate falso se debe a dos falacias del neoliberalismo salvaje que han conseguido sostenerle, llegando, en algunas partes del mundo como EE.UU o Brasil, a estar a punto de convertir las democracias representativas en dictaduras neoliberales. Esas dos falacias son:

1.- La falacia de la creación de empleo por parte del empresario, en lo laboral.

La falacia de la creación de empleo es aquella que argumenta que: “El empleo le crean los empresarios”. Con la caída del muro de Berlín y la llegada del capitalismo homogéneo, todos sus supuestos son tomados como verdades absolutas.

Esto se aumenta con el paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero, lo cual, contribuyó a otra falacia del capitalismo: “Las clases sociales se difuminan”. El hecho de que no se vean masas obreras saliendo de las fábricas crea la ficción de que la clase obrera ha desaparecido.

Aquí conviene rememorar el concepto de Plusvalía, como aquella parte del beneficio económico que genera la clase obrera y que no se ve repercutida en esta. Por lo tanto, el empleo le saca materialmente adelante la clase trabajadora.

Por otro lado, conviene pensar que es la clase obrera. Tenemos que desechar la idea de una definición de clase en virtud del nivel salarial, y volver a la definición en función de la titularidad del capital.

Todo esto se ha visto con claridad durante estas segundas medidas contra la pandemia de Covid-19 tomadas por la Comunidad de Madrid. El sistema neoliberal, necesita a aquellas personas que desprecia, necesita a las personas que hacen sus informes, limpian sus oficinas, construyen sus edificios, etc, etc …,  aun cuando estén en las zonas más infectadas por el virus. Por esto, se rechaza la idea del confinamiento total de esas zonas, permitiendo desplazarse al trabajo a esas personas. De esa forma, se da la paradoja de que una persona confinada se vería obligada a meterse en un metro con miles de personas, tener contacto con cientos de personas en su lugar de trabajo y hacer la misma operación al volver a su casa, para encerrarse en esta.

Todo esto es la fantasía de todo propietario capitalista, tener trabajadores encerrados y que solamente salgan para trabajar en sus empresas. Otro argumento sería absurdo ya que, desde el punto de vista estrictamente sanitario, se trata de no expandir la pandemia. En todo caso, si se pretende hacer parecer que se ignora el factor de la clase social, las opciones serían cerrar toda la ciudad y/o la Comunidad de Madrid y decretare un confinamiento total. Es absurdo pensar que el virus distingue un desplazamiento laboral de cualquier otro desplazamiento.

Otra cosa que nos debemos preguntar es: ¿Por qué hay una mayor incidencia de la pandemia en los barrios obreros? Las razones son obvias:

– Las pocas posibilidades económicas de estas personas, lo que las impide comprar grandes cantidades de medios de protección.

  • El hacinamiento en espacios reducidos, lo que impide mantener la distancia de seguridad.

Evidentemente, las condiciones de

Insalubridad en los barrios obreros no son las mismas que las de barrios como El Soho londinense durante la revolución industrial y el éxodo rural. Sin embargo, no debemos olvidar que el éxodo rural de finales de los 60 y el éxodo de otros puntos del Estado español, es la causa del crecimiento de barrios obreros de Madrid y municipios de su Comunidad Autónoma. A esto se debe añadir la migración exterior.

Para acabar de rematar la situación de precariedad, hay que tener en cuenta los recortes sanitarios que hizo el Gobierno de Esperanza Aguirre. Según el portal Newtral , la variación del gasto sanitario de 2017 a 2018 fue solamente del 3´3%, si tenemos en cuenta que esta Comunidad es el segundo menor de todas las Comunidades, este gasto es un recorte de facto en la sanidad pública. A esto hay que añadir un personal mal pagado, el aumento salarial de estos profesionales en Madrid es solamente en 0´2 puntos porcentuales.

Todo esto da como resultado una sanidad pública desbordada en esta segunda ola de pandemia.

2.- La falacia postmoderna, (con las teorías queer y crip a la cabeza), en lo social.

Asimismo tiene un fiel aliado en el postmodernismo. Hemos visto como se ha conseguido difuminar la idea de clase obrera, siendo interiorizado este discurso por la nueva izquierda, abrazando el discurso de teóricos populistas como Laclau y Mouffe. La Profesora de la Universidad de Granada (UGR) y Directora del Observatorio Nacional de la Fobia a la Discapacidad (ONFD), Tasia Aránguez Sánchez, explica muy bien ese paralelismo del borrado de la clase obrera y de otros grupos de personas, (en su caso las mujeres), en su artículo para Tribuna Feminista: Del borrado de la clase trabajadora al borrado de las mujeres

Me van a permitir ustedes que centre mi ejemplo en mi propio colectivo, el de la discapacidad. Esa filosofía del “no etiquetado”, ha sido impulsada por la izquierda postmoderna, pero rápidamente ha sido asumida y absorbida por la derecha liberal y/o acomplejada y traumatizada por una discapacidad sobrevenida, intentando sobreponerse con frases como: “Yo llevo la silla en el culo y no en la cabeza”, y quitándose de la silla de ruedas para sentarse en su escaño de Diputados. Esta tontería simbólica, por ejemplo, supuso que el siguiente Diputado en silla de ruedas, (esta vez de motor), tuviera que solventar su situación en solitario. Este afán del “no etiquetado”, a nivel político puede hacer que las políticas de discapacidad se diluyan en un maremagnum diverso, como explica muy bien la profesora Aránguez en su artículo , en el caso de las mujeres.

Pues bien, apliquemos esta filosofía al tema que nos ocupa, el tema sanitario, el Covid-19 y las personas con discapacidad. Bien, si estudiamos las noticias de esta crisis sanitaria relacionadas con la discapacidad, vemos que en ningún momento se quiere hablar de la discapacidad como colectivo de riesgo. Se tratan otros temas como el empleo, la educación o las mascarillas transparentes. Como mucho, en otras Comunidades Autónomas, se habla de indicaciones para familiares para evitar los contagios. Concretamente, FAMMA (COCEMFE-Madrid), incidió incidió en la Comisión de Estudio para la recuperación e impulso de la actividad económica y social de la Asamblea de Madrid en el empleo y la educación, cosa que está bien, pero no dejo de preguntarme si no sería más urgente pedir que se estudie la forma en la que puede incidir el virus en las diferentes discapacidades y las consecuencias en las patologías ligadas a cada discapacidad. Pero… ¡horror! ¡Herejía patologizante!  ¡A la hoguera conmigo! Aquí vemos como, ni siquiera en una situación de vida o muerte, se quiere tener en cuenta nuestras discapacidades y enfermedades.

Por poner algunos ejemplos, una persona con secuelas de parálisis cerebral, huesos de cristal, tetraplégia, ELA u otras discapacidades, tenemos problemas respiratorios. Algo parecido a esto pasa en otros colectivos de riesgo.

Además, uniendo esto al argumento anterior, vemos que, lógicamente, los colectivos de riesgo coinciden en los barrios obreros que han sido confinados. Se trata de población con alto porcentaje de paro o jubilada, por lo tanto con un bajo nivel económico. De hecho, según numerosos estudios el colectivo de personas con discapacidad sufre una gran precariedad. Por ejemplo, según el último Informe del Relator de Pobreza de la ONU, publicada por el CERMI en 2019, la tasa AROPE de riesgo de pobreza y exclusión social de las personas con discapacidad en el Estado español en 2017, fue siete puntos porcentuales mayor que el de la población sin discapacidad, de tal forma que, mientras entre las personas sin discapacidad este porcentaje es del 24,4%, entre las personas con discapacidad es del 31,5%.

Con todo ello, esa pinza ideológica, entre la izquierda postmoderna y la derecha neoliberal, donde se une el beneficio empresarial con el miedo a las etiquetas, ha llevado al Gobierno de Madrid a confinar sin apenas oposición a las clases obreras y a los colectivos de riesgo  sin investigar las causas materiales de una mayor incidencia del virus, para buscar soluciones reales.

Afortunadamente, esta situación parece que está sirviendo para que la izquierda empiece a volver a su ser, despertarse de ese sueño postmoderno de la dicotomía entre lo social y lo laboral y darse cuenta de lo que ya vieron Marx y Engels en el Soho, los problemas de salud siempre se ceban en las mismas personas, en las pobres, en las enfermas, en las desahuciadas. Por eso, creo que ha llegado la hora de que los Ministerios sean recuperados por la Igualdad y las necesidades a cubrir sean reales y biológicas, no sentimientos identitarios o deseos sexuales y afectivos.

Carmen Martín Sánchez nombrada Secretaria General de Arco

Carmen Martin frente TCu

Carmen Martín Sánchez es la nueva Secretaria General de Arco.

Es Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Tiene cursos de especialización en Archivística y Biblioteconomia en la Biblioteca Nacional de España y de Documentación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Enhorabuena y mucha suerte ¡¡

Los socialistas y la diplomacia española en el Congreso de 1918

rosa roja

El Partido Socialista dedicó mucha atención a la Administración del Estado en su XI Congreso del otoño de 1918. En este artículo nos acercaremos a las cuestiones de la organización diplomática española debatidas en dicho Congreso, que suponían cambios profundos en un mundo tan tradicional.

Los socialistas aprobaron en la Ponencia denominada “Legislación General” la democratización de los servicios diplomáticos, junto con cambios tendentes a fomentar la eficacia de los mismos, en un momento clave de las relaciones internacionales, justo cuando finalizaba la Gran Guerra y debía construirse un nuevo orden mundial. Si no se emprendía una profunda reforma de la política internacional española se agravaría el desprestigio internacional del país, según la opinión socialista. Esa reforma debía abarcar todos los órganos de la actividad exterior española para, además, contribuir a la formación de una “conciencia internacionalista en España”.

El Ministerio de Estado debía ser transformado profundamente, con una profunda reorganización del cuerpo diplomático y del consular, equiparándolos, es decir, se pretendía una democratización de toda la estructura diplomática española, potenciando a los cónsules. Por fin, se defendía la dimensión cultural de las embajadas españolas, e incluir la representación obrera en las mismas.

Por su parte, Antonio Fabra i Ribas planteó la necesidad de establecer un plan de estudios para el Cuerpo consular. El socialista catalán era muy conocedor de la realidad internacional.

Fabra pretendía que los cónsules recibiesen una completa formación teórica y práctica sobre las materias que abarcaba su carrera. Había que cambiar casi completamente el temario de las oposiciones porque tenía un carácter “especulativo y memorista”. Interesaba que los cónsules adquiriesen conocimientos en Geografía comercial e industrial, Estadística y Legislación social comparada.

El cónsul debía residir el mayor número posible de años en el mismo país. Debería estudiar, además, las características sobre la agricultura, industria y comercio de dicho país.

Los cónsules deberían redactar una memoria semestral indicando las condiciones en que vivían los españoles residentes en el país, la mayor o menor aceptación de los productos españoles importados en comparación con los de otros países, y los productos propios que fueran de interés para España.

Los Consulados debían estar dotados del personal necesario, debidamente remunerado para que pudiera atender todos los servicios asignados a estos organismos con el fin de que los españoles residentes en el extranjero estuviesen atendidos adecuadamente.

El Congreso del PSOE aprobó por unanimidad esta proposición, que se añadió a la Ponencia.

Hemos consultado los números 3414 y 3552 de El Socialista.  Es recomendable consultar la obra de Miguel Ángel Ochoa Brun, Historia de la diplomacia española, Tomo XI-XII. La Edad Contemporánea, publicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores en 1995.

Eduardo Montagut

Los socialistas y el sensacionalismo en 1913

F mujer

Eduardo Montagut es historiador.

En la España de los siglos XIX y XX, parte de la prensa seguía muy de cerca los sucesos desde una perspectiva claramente sensacionalista, por lo que lo que padecemos hoy con medios más modernos tiene claros antecedentes. Los asesinatos eran relatados con todo lujo de destalles, reales o inventados, con entrevistas, crónicas de las pesquisas policiales y de los juicios. Cuanta más sangre y morbo hubiera más ventas se generaban, alimentando tertulias en cafés, bares, patios de vecindad y reboticas.

En este trabajo nos hacemos eco de la reflexión que el periódico obrero El Socialista se hizo en abril de 1913 sobre este particular a cuenta de juicio por jurado por el asesinato de Encarnación Gaucín a manos de su marido Francisco Campoamor. Nos interesa el trabajo, lógicamente, no por las circunstancias terribles de este crimen, sino por lo que el órgano socialista decía en relación a cómo se trataban estas noticias.

El periódico anunciaba que con el inicio de este juicio se llenarían columnas y periódicos con los detalles “más nimios del suceso”, con declaraciones de testigos, y con una relación pormenorizada de todo lo que tuviera relación con el crimen. Habría una especie de competición entre los reporteros para ver quién era el que más columnas llenase con novedades que a los demás no se les hubiera ocurrido. El objetivo era alimentar la curiosidad del público, gran parte del mismo ávido de sangre y de escándalos. Había que tratar el asunto desde el punto de vista del sensacionalismo, pasando por encima de los objetivos de un periódico, que no eran otros que los relacionados con la cultura y la educación.

Lo que se pretendía, en realidad, era vender más, sin reparar en los daños o consecuencias que se seguían con esta forma de proceder.

El periódico socialista, en cambio, quería dejar claro que ese no era el camino a seguir por el mismo. El Socialista no ofrecería los detalles ni el relato pormenorizado del crimen, sin obviar la necesidad de informar, pero sin caer en lo que se calificaba como “historia imbécilmente naturalista acerca del suceso del día”. El Socialista no iba a llenar columnas con esos sucesos del día, ni con los toros, ni con tantas cuestiones que, siempre según su Redacción, empequeñecían y envilecían la “elevada misión de un periódico”.

Hemos consultado el número 1409 de El Socialista, de 2 de abril de 1913, en los momentos en los que comenzaba a ser diario.

 

APUNTES SOBRE EL ATENEO DE MADRID

Escalera

En la foto la candidatura de Arco Renacimiento 2019

El pasado 31 de mayo, encabezando la candidatura de Arco Renacimiento, 108 socios del Ateneo confiaron en mi para ser Presidente, pero no fui elegido porque el candidato de la Red Ateneísta consiguió 9 votos más, es decir, 117 votos.

Ese mismo día se renovó la mitad de la Junta de Gobierno de tal forma que en la misma encontramos 5 representantes de la Unidad Ateneísta elegidos hace un año; y cuatro de la Red Ateneísta, uno de Convergencia y uno de Arco Renacimiento, elegidos este año. En consecuencia, si bien la Unidad Ateneísta no se ha presentado en estas elecciones, sigue teniendo mayoría en la Junta de Gobierno. Esta circunstancia abre interrogantes de calado como, por ejemplo, si el nuevo Presidente Juan Armindo Hernández Montero va a tener el apoyo de la Unidad para sus proyectos estrella, pues si no fuera así se convertiría en una figura meramente decorativa. Veremos.

Por otra parte, llama la atención que llevando sólo unos días en el cargo el nuevo Presidente, y sin el respaldo de la Junta General, se haya estrenado con un Acuerdo Transaccional con la arrendataria de la cafetería para intentar poner fin al importante pleito existente.

Por su trascendencia, considero que el nuevo Presidente antes de firmar ese Acuerdo Transaccional con la arrendataria de la cafetería, aunque haya tenido el apoyo de la mayoría de la Junta de Gobierno, debería haberse dirigido a todos los socios por escrito analizando la situación jurídica y con una explicación suficiente sobre los concretos motivos por los que considera que concurren las circunstancias idóneas para dar este importante paso. Al no haberlo hecho, desconocemos los socios por qué se debe considerar que el controvertido acuerdo es mejor que dejar que se resuelva el pleito por sentencia.

Un segundo frente abierto en las últimas semanas es el de las Agrupaciones Ateneísticas, las cuales están siendo objeto de “especial análisis” por algunos “sectores” a pesar de que están reguladas y reconocidas como órganos relevantes del Ateneo por el Reglamento y que las mismas están ofreciendo con regularidad conferencias de alto nivel y de especial interés para los socios y el público.

¿Debemos deducir que dichos “sectores” quieren suprimirlas o someterlas a unas estrictas reglas de censura?. Curiosamente esos mismos “sectores” suelen alabar a las Tertulias a pesar de ser una figura no reconocida ni regulada por el Reglamento. Me consta que las Tertulias del Ateneo son excelentes, como por ejemplo la que dirige la actual Vicepresidenta Segunda y compañera de candidatura del Presidente, pero también considero excelentes a las Agrupaciones, Secciones y Cátedras, las cuales no sólo son compatibles entre sí, sino que juntas contribuyen a un mejor funcionamiento del Ateneo.

Recordemos que los que fundaron bajo los principios de la Ilustración el Ateneo en 1820, ya avisaron sobre los riesgos a que están sometidas todas las instituciones humanas, pues es frecuente que desde el poder se quiera desalentar el pensamiento, el debate y la creación.

Proteger el trabajo de las Secciones, Agrupaciones, Tertulias y Cátedras frente a cualquier intento de censura o limitación, es el único camino para garantizar los principios fundacionales del Ateneo, esto es, que la libertad de manifestar el pensamiento es indispensable para descubrir y difundir la verdad, que sin libertad de expresión y de reunión no hay democracia, y que la mayor amenaza para la libertad es una sociedad inerte, sin debate público.

José Antonio García Regueiro,

Fue Vicepresidente del Ateneo de Madrid de junio 2017 a junio 2019

Letrado del Tribunal de Cuentas y Jurídico Militar por oposición (ingresó en 1994 y 1990, respectivamente). Ha sido Letrado del Tribunal Constitucional, Secretario General de la Delegación del Gobierno en Madrid y Asesor Responsable del Defensor del Pueblo.

La Ley Sálica y su repercusión en la crisis del Antiguo Régimen español

Eduardo Montagut

Cuando se estudia la cuestión de la sucesión femenina de la Corona de España se alude a la Ley Sálica. En este artículo intentaremos explicar algunas cuestiones sobre esta ley y su repercusión en el inicio de la Historia contemporánea española.

Entre las leyes sálicas, recopilación de disposiciones consuetudinarias de los francos salios de la Alta Edad Media, existía una que excluía a las hijas de la herencia de las tierras de una familia. Posteriormente, esta ley fue actualizada en la Francia moderna para excluir a las mujeres de la sucesión al trono y pasó a conocerse como Ley Sálica. Esta disposición fue adoptada por otras Monarquías.

La Ley Sálica aparece en España con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII. En 1713, Felipe V dio un Auto Acordado en este sentido, derogando las disposiciones y reglas sucesorias tradicionales castellanas que se habían establecido en las Partidas. Este Auto anteponía el derecho de todos los varones del linaje real a heredar el trono al derecho de las mujeres de dicha dinastía. En 1789, recién entronizado Carlos IV, se aprobó la Pragmática Sanción, aunque no fue publicada hasta el año 1830 por su hijo Fernando VII y que anulaba la Ley Sálica. Fernando VII pretendía que su hija mayor, la futura Isabel II, reinara y no el hermano del monarca, Carlos María Isidro. Pero entre 1830 y 1833 se dio una intensa lucha cortesana entre los absolutistas, futuros carlistas, que no querían que el trono lo heredara una niña ni que estuviera en manos de su madre, la reina María Cristina, prefiriendo a Carlos María Isidro, firme defensor del absolutismo regio. Enfrente estaban los cortesanos y políticos más reformistas, que ante la personalidad del infante, se decantaron hacia la solución de la hija con una regencia de la madre. Ante su debilidad buscaron el apoyo de los liberales moderados, los cuales vieron una oportunidad de poder acceder al poder y, de ese modo, comenzar las reformas que pretendían aplicar en todos los ámbitos.

En 1832, el rey enfermó y los absolutistas consiguieron en La Granja maniobrar en torno al lecho del moribundo para que derogase la Pragmática Sanción, restableciendo la Ley Sálica, impidiendo, por lo tanto, que Isabel reinase. Pero el monarca se restableció y anuló el decreto, cambió el gobierno por otro más moderado y dejó definitivamente como heredera a su hija.

El nuevo gobierno de Cea Bermúdez optó por una tímida apertura hacia los liberales, buscando apoyos, decretando una amnistía y destituyó a todos los elementos carlistas de los resortes del poder. Carlos María Isidro decidió marchar al exilio portugués.

Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833. Isabel, con tres años de edad, heredaba la Corona y su madre pasó a ser la Reina Gobernadora. Para afianzarse en el poder frente a los carlistas, que no reconocían la sucesión, se apoyó en los liberales moderados para gobernar, a pesar de su escaso entusiasmo por el liberalismo. Por su parte, Carlos María Isidro publicó el Manifiesto de Abrantes donde se autoproclamaba rey con el nombre de Carlos V. La guerra carlista comenzaba, aunque debe tenerse muy en cuenta que la cuestión sucesoria, siendo importante, no es la única que explica esta primera guerra civil de la Historia contemporánea de España.

Eduardo Montagut Contreras

El matrimonio según el socialismo a principios del siglo XX

IMG-20170721-WA0002

Una de las manifestaciones más evidentes del anticlericalismo del socialismo español tiene que ver con los actos y ceremonias de la vida, como los entierros y los matrimonios.

Muchos de los socialistas españoles quisieron tener sepelios no religiosos, y este hecho ocasionó no pocos conflictos con la Iglesia Católica, especialmente a fines del XIX y comienzos del XX. Pues bien, se dio el caso de socialistas que deseaban casarse solamente por lo civil, y en esa misma época tuvieron problemas para hacerlo en algunos lugares, por lo que algunos optaron por una tercera ceremonia. En El Socialista se pueden encontrar múltiples referencias, especialmente en relación con los sepelios, aunque también con algunas ceremonias de boda. En este artículo vamos a relatar una de ellas, acontecida en febrero de 1904 en Mieres, cuya crónica fue publicada en el periódico socialista en el número 938 del periódico obrero con el título de “Matrimonio popular”.

Al parecer, Martín Saénz había pretendido casarse civilmente con Pilar Álvarez, pero le pusieron muchas dificultades con el fin de que se casase por lo religioso, por lo que decidió casarse con su compañera ante el pueblo y bajo los auspicios de la Agrupación Socialista de Mieres. Tenemos que tener en cuenta que los inicios del socialismo en esta localidad asturiana no fueron fáciles por la hostilidad de las autoridades y poderes establecidos, como hemos tenido oportunidad de comprobar en un breve estudio que hemos realizado sobre la creación de dicha Agrupación, y que podemos consultar en El Obrero. La Agrupación se había creado unos pocos años antes, en 1897.

Así pues, el Centro Obrero de Mieres, el 12 de febrero de 1904, a las ocho de la tarde, se llenó de concurrentes (según el periódico había tres mil asistentes). Además de los protagonistas de la boda y sus familiares, estuvieron Manuel Vigil y Josefa Molines presidiendo la mesa, habiendo sido elegidos por los representantes de los contrayentes. Vigil fue un personaje muy importante del socialismo asturiano, como nos explica el Diccionario Biográfico del Socialismo Español, secretario de la Agrupación Socialista y del Ateneo Casino de Gijón, concejal en Oviedo, presidente de la Federación Socialista Asturiana, destacado sindicalista de la UGT, miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, y que llegó a ser diputado en 1931. Se da la circunstancia, en relación con el tema de este trabajo, que fue condenado a prisión el año anterior a la boda que presidió en Mieres, aunque no entraría en la misma hasta agosto de 1904, por la publicación de un artículo considerado “escarnio a la religión católica”.

Vigil explicó el sentido del acto y preguntó a los contrayentes si ratificaban su deseo de contraer matrimonio, y a los padres si daban su correspondiente consentimiento. Preguntó a los asistentes sobre si había algún impedimento para que se celebrase el matrimonio. No hubo ninguno, por lo que se casaron, levantando acta de lo procedido. Pero, aunque la ceremonia se coronó con un aplauso general, el acto no terminó porque intervino el Orfeón Socialista, se leyeron versos y se hicieron algunos discursos. En este sentido destacaría el del propio Vigil porque aprovechó la ocasión para criticar el matrimonio burgués.

El Socialista opinaba que este nuevo tipo de matrimonio había producido una viva impresión entre los trabajadores de Mieres, y se esperaba que cundiera el ejemplo mientras el Juzgado Municipal siguiese poniendo tantas trabas a quiénes no querían casarse por la Iglesia.

Eduardo Montagut