CRISTINA JARQUE: LA FALTA

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Cristina Jarque, Fundadora y presidenta de LaTE. Directora de psicoanálisis de ARCO EUROPEO. (Fragmento del texto presentado en el evento LaTE con el apoyo de ARCO EUROPEO).

En el seminario VIII (el de La Transferencia de 1960-1961), Lacan dice que la falta («la manque» en francés) es lo que ocasiona el surgimiento del deseo, convirtiendo este concepto en el núcleo de la experiencia analítica. Lo que se intenta designar es la «falta en ser» (no la falta de algo). Es decir, que lo que el deseo se estructura a partir de la falta en ser y por ello lo que se desea es el ser en sí. En Escritos (la dirección de la cura y los principios de su poder) Lacan dirá que el deseo es la metonimia de la falta en ser (manque à être) y más adelante la va a contrastar con la falta de tener (manque à avoir) que va a estar relacionada con la posición femenina y la demanda.

En el seminario 4 (Relación de objeto) Lacan distingue tres tipos de falta: la castración simbólica cuyo agente es el padre y el objeto es el falo imaginario, la frustración imaginaria cuyo agente es la madre simbólica y el objeto es el seno de la madre y la privación real cuyo agente es el padre imaginario y el objeto es el falo simbólico. De estas tres, la más importante para la cura es la castración simbólica que se designa como la falta que constituye al sujeto. La falta es la falta del significante pues no hay significante que designe la falta y por ello la cadena de significantes siempre estará incompleta. De aquí surge el registro de lo Real porque siempre habrá algo que no se puede decir, algo que va a faltar.

En mi función de coordinadora de múltiples eventos de psicoanálisis a nivel internacional, quiero comentar algo interesante de lo que he sido testigo. Pienso que a veces algunos colegas suelen esconderse o quedarse solamente con la parte teórica sin aterrizar los conceptos. Es una pena porque varios asistentes a los eventos me comentan que estos colegas suelen perderse en la retórica lacaniana, y llega un momento en el que la escucha se cierra por tanto rizo. Cuando acudimos a ejemplos vividos en carne propia por la experiencia personal, los conceptos suelen aterrizarse y escucharse desde un sitio que alumbra a cada quien según su propia escucha y esto logra difundir nuestro quehacer y permite que llegue a ciertos sitios donde no había llegado. Es cierto que el precio a pagar es la exposición personal, pero considero que esta exposición es inevitable desde el mismo momento en el que se toma la palabra, incluso si lo que se usa es la retórica.

Lo que yo he visto es que cuando se hacen eventos, hay algunos colegas que no soportan que aparezca la falta. Yo siempre digo, cuando empieza un evento, que «la falta no falte». Pero la verdad es que cuando aparece, me encuentro con críticas, a veces feroces. Ahora que estamos haciendo muchos eventos online (debido a la pandemia), veo cómo se conecta algún colega y desde que entra empieza a preguntar si se le escucha, a veces de manera tan obsesiva, que da qué pensar. Si alguna intervención se entrecorta por problemas de conexión, algunos de los que escuchan inmediatamente apuntan a la falta, la falla, como si hubiera una insoportabilidad a asumir esas faltas, esas imperfecciones. Al terminar el evento, pocas veces hay una retroalimentación cálida. Personalmente puedo decir que antaño, en varios eventos presenciales, me he dejado la piel, literalmente (haciendo un trabajo titánico de traducciones y coordinación) y al final, en algunas ocasiones, he tenido como recompensa la crítica feroz de algunos colegas.

En una ocasión, incluso, hubo un colega que me maltrató, gritándome enfurecido porque no se le había dado la palabra al final del evento. Según ese colega, esa falta era tan terrible que merecía aquel maltrato, tanto a mi persona como a mi equipo de apoyo. Yo difiero, el maltrato es algo inaceptable. Entonces me pregunto: ¿qué pasa con la falta? ¿Qué pasa con la insoportabilidad ante esa falta? Incluso los psicoanalistas que se consideran «analizados» parece que a la hora de enfrentarse con la falta, pierden los papeles. Es curioso que lo que angustie sea que la falta, falte, pero la tendencia sea a una perfección ideal, imposible e inexistente.

 

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