OBEDECER O DESOBECEDER ESA ES LA OPCION

Pedro Sánchez con militantes

He quedado con un amigo para comer hoy en Madrid, y antes de bajar (vivo en la sierra) me paro en la librería Rafael Alberti para alimentarme durante unos días .He metido en la mochila el libro recientemente publicado por Manuel Arias Maldonado y que tiene el sugerente título de: “Democracia sentimental. Política y emociones en el siglo XX”.

Durante la comida, y como nos duele el PSOE, nos hemos hecho preguntas muy similares a las que hemos ojeado en el libro: ¿Es el sujeto soberano, postulado por el liberalismo clásico, el sujeto político auténtico o es poco realista y falsa esa concepción del ciudadano que prescinde de lo sentimental? ¿Está la democracia parlamentaria, de tradición ilustrada, bien asentada para afrontar el reto que la cuestiona?.

Llegamos a la conclusión de que lo que hoy ya no podemos soportar es cómo la desobediencia a los poderes difusos (pero evidentes) sea aplaudida con entusiasmo por algunos. En eso consistió, sin ningún género de dudas, la defenestración de Pedro Sánchez, en ser desobediente. Rousseau mantenía lo siguiente: “Que todos obedezcan sin que nadie mande, que sirvan sin que haya ningún señor”. Pensó la libertad como la máxima expresión de la obediencia de todo respecto a todos.

Con las nuevas tecnologías le he pasado un vídeo que he visto de Marina Garcés en “Espai en Blanc”, ésta, al contrario que la gestora, aboga por una sociedad sin amos donde la igualdad y la libertad sean permanentemente realizadas. ¿Por qué no nos rebelamos? Quizás porque tenemos miedo a la libertad. Seguimos temiendo que sin obediencia solo nos espera el caos.

Para cualquier socialista con pensamiento crítico, estas cosas deberían ser motivo de rebelión, y sí, se está produciendo un movimiento denominado  “rebelión de las rosas”, pero, como hemos podido observar, no ocupan ninguna página en los medios que defienden la obediencia. Se está ignorando la constitución de las numerosas plataformas pidiendo un congreso de forma inmediata, y a Pedro Sánchez le quieren ignorar como si se lo hubiera comido la tierra.

En el siglo XVI se escribió un libro con el sugerente título: “La servidumbre voluntaria”, de Étienne de la Boétie. En sus páginas analiza una cuestión verdadera que nos cuesta reconocer: toda obediencia es voluntaria. La cuestión, que también se lo he leído a Marina Garcés, filósofa de cabecera, es que obedecemos porque queremos. La verdadera cuestión de la emancipación es si hay alguna manera de vivir juntos que no dependa de la obediencia.

La Boétie lo tenía claro, y quizás hoy lo tendremos que redescubrir: la cooperación. Cooperar entre nosotros. Los poderes difusos y sus obedientes no quieren la cooperación (entre la izquierda, claro). Pagar la hipoteca del piso hoy tiene un componente que configura las adhesiones políticas, y en esas estamos.

Si yo hubiera estado en la asamblea de Valladolid hubiera hecho un reproche a Soraya Rodriguez. Estoy seguro que somos más.

 ¡Ánimo Pedro!

Félix Alonso, Presidente del Colectivo Rousseau

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