APUNTES SOBRE EL ATENEO DE MADRID

Escalera

En la foto la candidatura de Arco Renacimiento 2019

El pasado 31 de mayo, encabezando la candidatura de Arco Renacimiento, 108 socios del Ateneo confiaron en mi para ser Presidente, pero no fui elegido porque el candidato de la Red Ateneísta consiguió 9 votos más, es decir, 117 votos.

Ese mismo día se renovó la mitad de la Junta de Gobierno de tal forma que en la misma encontramos 5 representantes de la Unidad Ateneísta elegidos hace un año; y cuatro de la Red Ateneísta, uno de Convergencia y uno de Arco Renacimiento, elegidos este año. En consecuencia, si bien la Unidad Ateneísta no se ha presentado en estas elecciones, sigue teniendo mayoría en la Junta de Gobierno. Esta circunstancia abre interrogantes de calado como, por ejemplo, si el nuevo Presidente Juan Armindo Hernández Montero va a tener el apoyo de la Unidad para sus proyectos estrella, pues si no fuera así se convertiría en una figura meramente decorativa. Veremos.

Por otra parte, llama la atención que llevando sólo unos días en el cargo el nuevo Presidente, y sin el respaldo de la Junta General, se haya estrenado con un Acuerdo Transaccional con la arrendataria de la cafetería para intentar poner fin al importante pleito existente.

Por su trascendencia, considero que el nuevo Presidente antes de firmar ese Acuerdo Transaccional con la arrendataria de la cafetería, aunque haya tenido el apoyo de la mayoría de la Junta de Gobierno, debería haberse dirigido a todos los socios por escrito analizando la situación jurídica y con una explicación suficiente sobre los concretos motivos por los que considera que concurren las circunstancias idóneas para dar este importante paso. Al no haberlo hecho, desconocemos los socios por qué se debe considerar que el controvertido acuerdo es mejor que dejar que se resuelva el pleito por sentencia.

Un segundo frente abierto en las últimas semanas es el de las Agrupaciones Ateneísticas, las cuales están siendo objeto de “especial análisis” por algunos “sectores” a pesar de que están reguladas y reconocidas como órganos relevantes del Ateneo por el Reglamento y que las mismas están ofreciendo con regularidad conferencias de alto nivel y de especial interés para los socios y el público.

¿Debemos deducir que dichos “sectores” quieren suprimirlas o someterlas a unas estrictas reglas de censura?. Curiosamente esos mismos “sectores” suelen alabar a las Tertulias a pesar de ser una figura no reconocida ni regulada por el Reglamento. Me consta que las Tertulias del Ateneo son excelentes, como por ejemplo la que dirige la actual Vicepresidenta Segunda y compañera de candidatura del Presidente, pero también considero excelentes a las Agrupaciones, Secciones y Cátedras, las cuales no sólo son compatibles entre sí, sino que juntas contribuyen a un mejor funcionamiento del Ateneo.

Recordemos que los que fundaron bajo los principios de la Ilustración el Ateneo en 1820, ya avisaron sobre los riesgos a que están sometidas todas las instituciones humanas, pues es frecuente que desde el poder se quiera desalentar el pensamiento, el debate y la creación.

Proteger el trabajo de las Secciones, Agrupaciones, Tertulias y Cátedras frente a cualquier intento de censura o limitación, es el único camino para garantizar los principios fundacionales del Ateneo, esto es, que la libertad de manifestar el pensamiento es indispensable para descubrir y difundir la verdad, que sin libertad de expresión y de reunión no hay democracia, y que la mayor amenaza para la libertad es una sociedad inerte, sin debate público.

José Antonio García Regueiro,

Fue Vicepresidente del Ateneo de Madrid de junio 2017 a junio 2019

Letrado del Tribunal de Cuentas y Jurídico Militar por oposición (ingresó en 1994 y 1990, respectivamente). Ha sido Letrado del Tribunal Constitucional, Secretario General de la Delegación del Gobierno en Madrid y Asesor Responsable del Defensor del Pueblo.

La Ley Sálica y su repercusión en la crisis del Antiguo Régimen español

Eduardo Montagut

Cuando se estudia la cuestión de la sucesión femenina de la Corona de España se alude a la Ley Sálica. En este artículo intentaremos explicar algunas cuestiones sobre esta ley y su repercusión en el inicio de la Historia contemporánea española.

Entre las leyes sálicas, recopilación de disposiciones consuetudinarias de los francos salios de la Alta Edad Media, existía una que excluía a las hijas de la herencia de las tierras de una familia. Posteriormente, esta ley fue actualizada en la Francia moderna para excluir a las mujeres de la sucesión al trono y pasó a conocerse como Ley Sálica. Esta disposición fue adoptada por otras Monarquías.

La Ley Sálica aparece en España con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII. En 1713, Felipe V dio un Auto Acordado en este sentido, derogando las disposiciones y reglas sucesorias tradicionales castellanas que se habían establecido en las Partidas. Este Auto anteponía el derecho de todos los varones del linaje real a heredar el trono al derecho de las mujeres de dicha dinastía. En 1789, recién entronizado Carlos IV, se aprobó la Pragmática Sanción, aunque no fue publicada hasta el año 1830 por su hijo Fernando VII y que anulaba la Ley Sálica. Fernando VII pretendía que su hija mayor, la futura Isabel II, reinara y no el hermano del monarca, Carlos María Isidro. Pero entre 1830 y 1833 se dio una intensa lucha cortesana entre los absolutistas, futuros carlistas, que no querían que el trono lo heredara una niña ni que estuviera en manos de su madre, la reina María Cristina, prefiriendo a Carlos María Isidro, firme defensor del absolutismo regio. Enfrente estaban los cortesanos y políticos más reformistas, que ante la personalidad del infante, se decantaron hacia la solución de la hija con una regencia de la madre. Ante su debilidad buscaron el apoyo de los liberales moderados, los cuales vieron una oportunidad de poder acceder al poder y, de ese modo, comenzar las reformas que pretendían aplicar en todos los ámbitos.

En 1832, el rey enfermó y los absolutistas consiguieron en La Granja maniobrar en torno al lecho del moribundo para que derogase la Pragmática Sanción, restableciendo la Ley Sálica, impidiendo, por lo tanto, que Isabel reinase. Pero el monarca se restableció y anuló el decreto, cambió el gobierno por otro más moderado y dejó definitivamente como heredera a su hija.

El nuevo gobierno de Cea Bermúdez optó por una tímida apertura hacia los liberales, buscando apoyos, decretando una amnistía y destituyó a todos los elementos carlistas de los resortes del poder. Carlos María Isidro decidió marchar al exilio portugués.

Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833. Isabel, con tres años de edad, heredaba la Corona y su madre pasó a ser la Reina Gobernadora. Para afianzarse en el poder frente a los carlistas, que no reconocían la sucesión, se apoyó en los liberales moderados para gobernar, a pesar de su escaso entusiasmo por el liberalismo. Por su parte, Carlos María Isidro publicó el Manifiesto de Abrantes donde se autoproclamaba rey con el nombre de Carlos V. La guerra carlista comenzaba, aunque debe tenerse muy en cuenta que la cuestión sucesoria, siendo importante, no es la única que explica esta primera guerra civil de la Historia contemporánea de España.

Eduardo Montagut Contreras

SOBRE DERECHO Y JUSTICIA EN EL ATENEO

El pasado 8 de julio de 2019, el Letrado del Tribunal de Cuentas y ex Letrado del Tribunal Constitucional José Antonio García Regueiro, presenta al Secretario General del PSOE de Madrid, José Manuel Franco, en el acto sobre Justicia y Derecho organizado por la Agrupación Ateneística Agustín Argüelles, de la cual el primero es Presidente.

Jaime Vera vuelve al Ateneo

Todos

Para los ateneístas es un motivo de satisfacción el que el lunes 17 de junio de 2019, a las 19 horas, se celebre en el Ateneo de Madrid un homenaje al ateneísta, científico y socialista Jaime Vera López (1858-1918), en un acto presentado por José Antonio García Regueiro, moderado por el periodista Luis de Benito y con la intervención de Carmen Barahona, Francisco Cánovas,  Juan José Castillo, Antonio Chazarra, Carlos López Riaño y Aurora Ruiz.

Recordemos que el Jaime Vera ateneísta tuvo una relevante actividad en la Docta Casa, sin perjuicio de que el tiempo haya ido difuminando su recuerdo al ir desapareciendo los testigos que le vieron y no existir toda la documentación que sería deseable al respecto.

Pero si le podemos imaginar en el Ateneo en los años ochenta del siglo XIX defendiendo sus ideas científicas como médico alienista o hablando en algún rincón, por ejemplo, con el entonces Vicepresidente del Ateneo Manuel Pedregal y Cañedo, un prestigioso jurista que fue también Presidente de la Sección de Ciencias Morales y Políticas, Ministro de Hacienda durante la Primera República en el Gobierno de Emilio Castelar y que fundó, junto con Francisco Giner de los Ríos y otras personalidades, la Institución Libre de Enseñanza en 1876.

Un poco antes de los años ochenta, el 2 de mayo de 1879, Vera había protagonizado, probablemente sin sospechar su repercusión histórica, el acto por el cual es más recordado, esto es, la fundación, junto con Pablo Iglesias y otros compañeros, del Partido Socialista Obrero Español.

Este acto político fundacional, en cualquier caso, no debemos dejar que nos oculte a uno de los más brillantes ateneístas de su tiempo y a un profesional excepcional de la medicina española en el campo de las enfermedades nerviosas y psiquiátricas, lo que se advera por su nombramiento como director del departamento psiquiátrico del Hospital General de Madrid y por ser reconocido como el representante más emblemático de la tercera generación de neuropsiquiatras madrileños del siglo XIX, iniciada por Pere Mata i Fontanet (1811-1887) y seguida por José María Esquerdo Zaragoza (1842-1912), quien fue su maestro.

De sus más relevantes logros profesionales podemos recordar, por ejemplo: en 1886 el juicio celebrado contra el cura Galeote, acusado de asesinar al obispo de Madrid-Alcalá, donde el informe redactado por los doctores Bustamante, Simarro y Vera, presentado ante el tribunal por éste último, salvó la vida del acusado; o en 1888 el informe emitido por los doctores José María Escuder, Luis Simarro y Jaime Vera acerca del estado mental de Martín Larios, que  concluye que no padece enfermedad alguna que perturbe su inteligencia y le prive de su razón, lo que determinó que los tribunales dictaran sentencia favorable a Martín Larios.

Sus conocimientos prácticos y teóricos los difundió Vera en el Ateneo de Madrid, como socio nº 4.390, llegando a ser Secretario de su Sección de Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas de 1882 a 1884. En el curso 1883-84 se discutió su Memoria sobre el tema “¿Debe considerarse la psicología como ciencia natural?”.

Por último, debemos destacar que en el Ateneo hay una copia impresa de su tesis, presentada en junio de 1880, “Ligeras consideraciones clínicas sobre la parálisis general progresiva de los enajenados”; es un estudio sobre 32 pacientes del sanatorio privado del doctor Esquerdo cuyo original, escrito a plumilla, se conserva en la biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

José Antonio García Regueiro

Presidente de Arco. Ha sido Vicepresidente del Ateneo de Madrid de junio de 2017 a junio de 2019

Artículo publicado en “Entreletras” el 11 de junio de 2019

Paul Singer

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En este artículo estudiamos la biografía de un socialista alemán muy significativo, Paul Singer.

Nuestro protagonista nació en 1844 en Berlín en el seno de una familia comerciante judía rica. Singer comenzó su andadura política en las filas del liberalismo, pero en 1868 conoció a August Bebel y Wilhelm Liebknecht, un hecho capital en su evolución política. En ese momento, además, sería cofundador de la Asociación de Trabajadores Democráticos, y miembro de la Asociación de Trabajadores de Berlín. En el seno de las fuerzas sindicales defendió la adopción del programa de la AIT. Después se unió al SDAP, pero tuvo la desgracia de enfermar gravemente de tuberculosis, lo que provocó que no tuviera una presencia activa en el movimiento obrero durante un tiempo. Pero Singer siguió luchando, siendo uno de los más firmes defensores de la solidaridad socialista frente a los ataques de Bismarck, además de ser punto de contacto en los socialistas alemanes y Marx y Engels en Londres. Singer llegó a ser puesto bajo vigilancia en su domicilio.

En 1879 fundó The Social Democrat. En 1884 creó y financió el  Berliner Volksblatt, siendo su editor junto con Wilhelm Blos. Cuando cayó Bismarck y cedió la presión sobre los socialdemócratas el periódico se transformaría en el Vorwärts, el órgano oficial del SPD.

Singer se destacó por su afán organizativo, además de financiero a favor del movimiento obrero alemán, creando periódicos, como hemos visto, y otras organizaciones.

En 1884 fue elegido para el Consejo de la Ciudad de Berlín (poder municipal). De esa época es su entrada en el Reichstag. En 1890 fue nombrado jefe del grupo parlamentario socialdemócrata. A pesar de su posición sería expulsado de Berlín en 1886. Hasta su regreso a la capital en 1890 residió en Dresde.

En 1887 entró en el Comité Ejecutivo del Partido, además de presidir en varias ocasiones el Congreso Anual del SPD. Desde 1890 con Alwin Gerisch, y a partir de 1892 con Auguste Bebel, presidente del Partido.

En el seno del SPD fue contrario al revisionismo de Bernstein, aunque no fue partidario de su expulsión. Sin lugar a dudas, nuestro protagonista fue uno los líderes fundamentales tanto de la época de la represión bismarckiana, como del auge de la formación en la época previa a la Gran Guerra. Singer escribió sobre socialismo y política social. En este último caso podríamos destacar el trabajo que publicó en 1889 junto con Bebel sobre la Ley de invalidez y Seguro de la vejez, entre otros trabajos. En este sentido, hay que destacar, además su compromiso con las personas sin hogar en Berlín. También fue un intenso luchador contra el antisemitismo, colaborando con la comunidad judía de la capital alemana. Singer era un hombre rico, circunstancia que le permitió poder financiar muchos de sus proyectos y empeños sociales. Con su padre creó unos grandes almacenes y había sido también financiero.

Murió en enero de 1911 Su entierro fue multitudinario, precisamente, por su cercanía hacía las causas sociales en Berlín.

Los socialistas españoles le homenajearon en las páginas de El Socialista en su número 1300 a raíz de su fallecimiento. Para el periódico español, Singer era “corazón generoso, sintió en su alma la causa proletaria y pronto su naturaleza estudiosa llevó a su clara inteligencia las miserias de los oprimidos”. Los socialistas españoles destacaban cómo no se había dedicado a seguir la cómoda vida de la alta burguesía, si no que se había volcado en la causa socialista. También destacaban su posición firme frente a Bismarck.

El Socialista consideraba a Singer miembro de la trilogía completada por Bebel y Liebknecht padre, en la que se “reconcentraba toda la energía del socialismo alemán”.

Eduardo Montagut

Virginia González y la lucha por la igualdad salarial entre hombres y mujeres

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Virginia González es una de las mujeres más importantes de la Historia del sindicalismo español de las primeras décadas del siglo XX. En distintos trabajos nos estamos acercando a su conocimiento. En este nuevo artículo queremos glosar el artículo que publicó en El Socialista para el primero de mayo de 1919, y que llevaba por título:

“A trabajo igual, idéntico salario”

Virginia González tenía muchas cualidades oratorias, pero también poseía grandes virtudes a la hora de escribir. Su artículo comenzaba manifestando cómo las mujeres habían sido cantadas por los literatos elogiando su abnegación, aunque realmente lo que se cantaba era su pasividad y resignación, porque además de “entregar el hijo, el marido o el hermano” habían pasado a las fábricas para ocupar los puestos de los que combatían en la guerra, y no se habían quejado ni por el crimen que suponía la misma. Recordemos que la Gran Guerra acababa de terminar, y las mujeres habían desarrollado un enorme esfuerzo laboral, factor indiscutible en el triunfo de la causa aliada, añadimos nosotros.

Terminada la contienda se acabaron los cantos líricos. Las mujeres estaban saliendo de las fábricas para engrosar las filas del paro. Así pues, ni el hijo muerto ni la vida material se había hecho más fácil. La lucha por la supervivencia se estaba haciendo muy difícil.

Por lo tanto, Virginia González informaba que en la manifestación del primero de mayo de ese año se incluiría un cartel con la divisa:

“¡A trabajo igual, idéntico salario!”

Los obreros debían comprender la justicia de esta reivindicación, pero las obreras también debían entender que sus derechos solamente se podían salvar uniéndose a los trabajadores organizados, haciendo suyos los anhelos igualitarios del proletariado. Virginia González estaba haciendo un canto a la lucha obrera común, al feminismo socialista, a reivindicar que solamente en el socialismo las trabajadoras alcanzarían sus reivindicaciones. Y eso se conseguiría luchando por la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Eduardo Montagut

Hemos trabajado con el artículo de nuestra protagonista, publicado en el número 3552 de El Socialista.

La Nueva Era en el socialismo español

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La Nueva Era fue una publicación socialista española, fundamental para conocer la tendencia más intelectual o reflexiva de análisis del marxismo y del socialismo más allá de la postura oficial del Partido en su inicial y larga andadura obrerista. En todo caso, a pesar de su corta existencia, ya que comenzó su publicación en enero de 1901 y finalizaría en octubre del año siguiente, terminaría influyendo en el futuro cambio de estrategia política del PSOE cuando abandonase su antirepublicanismo feroz.

La Nueva Era fue creada por el tipógrafo Antonio García Quejido, uno de los padres del PSOE. El proyecto inicial proponía poner al alcance del lector textos de socialistas extranjeros para desarrollar de forma más profunda el marxismo en España, sin reduccionismos, ni obrerismos de corto plazo. Así pues, se incluyeron trabajos de Engels, Lafarge, Adler, Jaurès, Kautsky, Bebel, Plejanov, Turati, y Sorel. Hay que destacar, especialmente, el trabajo de Engels, El gobierno de la Comuna, el de Bebel, Socialización de la sociedad, y la controversia sobre el concepto de la Historia entre Lafargue y Jaurés. García Quejido explicaba esta apuesta porque reconocía que el socialismo español no contaba con grandes pensadores.

Otro capítulo importante de la revista se dedicó al socialismo latinoamericano, de la mano de Juan B. Justo o de José Ingenieros. Justo fue un fundamental socialista argentino, fundador del Partido Socialista de aquel país, diputado y senador. Por su parte, Ingenieros fue un polifacético siciliano que recalaría en la Argentina, también fundador del socialismo allí, aunque sin participación en lo organizativo.

En el caso español habría que destacar que Pablo Iglesias no participara en el proyecto, ya que era indudable que el mismo cuestionaba el pablismo. García Quejido incluyó una serie de artículos sobre la ley de bronce de los salarios. El autor estaba muy preocupado por difundir la teoría marxista, defendiendo que el socialismo español abandonase su preocupación revolucionaria inmediata por una revolución en un horizonte de largo plazo, y que solamente llegaría después de un proceso de reformas. En este sentido, habría que citar su artículo “¿La Ley de los salarios está bien formulada?”, que publicó en la revista en 1901. Podríamos calificar esta postura como evolucionista, y que sería el nexo ideológico de los colaboradores de la publicación.

Por su parte, Juan José Morato publicaría en un número de 1901, “Las subsistencias en Madrid”, y en otro número del siguiente año, el artículo “Por distintos caminos”. En el mismo sentido de García Quejido, el autor, que ya había estudiado los modos de producción en 1897, defendía, a través del análisis de las condiciones de vida en la capital, que los socialistas apoyasen la plena implantación del capitalismo mediante la lucha por los aumentos salariales.

También habría que citar los trabajos de Vicente Barrio, que con el tiempo tendría un gran protagonismo en la UGT, y de Manuel Vigil, fundamental socialista en Asturias. Ambos se dedicaron a la crítica del anarcosindicalismo en relación con sus propuestas revolucionarias. El PSOE debería dedicarse a una intensa labor propagandística para la futura responsabilidad que deberían asumir los trabajadores.

Al final, el proyecto fue decayendo hacia lo divulgativo, y cerró por inviabilidad económica.

Para conocer este interesante proyecto de reflexión ideológica del socialismo español es imprescindible el trabajo de Paul Heywood, El marxismo y el fracaso del socialismo organizado en España, 1879-1936, Santander, 1993, y, especialmente, el capítulo “Marxistas descafeinados: El PSOE, 18719-1914”, que ha sido nuestra referencia fundamental. También hay que acudir al trabajo clásico de Manuel Pérez Ledesma, Pensamiento socialista español a comienzos del siglo, Madrid, 1974.

Eduardo Montagut

El laborismo en el poder en 1924 desde la óptica de Luis de Zulueta

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En los últimos tiempos tenemos abierta una línea de investigación sobre el impacto que ejerció el ascenso del laborismo en los años veinte y treinta en el socialismo español, y cuya prueba estaría en la cantidad de espacio que El Socialista dedicó a la evolución del Partido Laborista en aquellas décadas.

En este trabajo nos acercamos a la opinión de Luis de Zulueta. En realidad, en este caso no se trata de un político socialista, aunque sí de izquierdas. Zulueta compartirá algunos aspectos generales con el PSOE en relación con el laborismo, especialmente en relación con el comunismo, pero nuestro protagonista también haría otras consideraciones sobre el liberalismo a propósito de los laboristas en un análisis que nos parece harto interesante para comprender la alteración del mapa político británico en esta época, y que le acerca a una parte más concreta dentro del socialismo español, como tendremos oportunidad de comprobar.

Luis de Zulueta (1878-1964) fue un destacado periodista, intelectual y político republicano, llegando a ser ministro de Estado en la Segunda República. Pues bien, en El Socialista del día 13 de febrero de 1924, se insertó una columna debida a su pluma con el título de “La Libertad se ha hecho socialista”.

Zulueta reflexionaba sobre la coincidencia de la muerte de Lenin con la llegada al poder de los laboristas en Londres, y cómo aquel había sido especialmente violento con la formación política británica. La razón de esta crítica para Zulueta estaba en el hecho de que los laboristas, en realidad, eran liberales porque creían en la libertad. Para Lenin los laboristas habían dado un de balón de oxígeno al liberalismo o, lo que es lo mismo, una especie de derecho de asilo al “liberalismo burgués” en el campo del proletariado.

Zulueta opinaba, desde su defensa de un concepto de la libertad no vinculado a la burguesía, sino como ideal humano, que, en realidad, el reproche de Lenin se convertía en un elogio del socialismo británico, reconociendo que habían dado albergue al liberalismo en el seno del “campamento del trabajo”, pero afirmando que el liberalismo histórico, en alusión al anterior, solamente había sido una etapa del objetivo de emancipación. Zulueta no veía ninguna contradicción entre el liberalismo y el socialismo porque había un socialismo liberal y humanista. No olvidemos los lazos de cercanía de Zulueta con el gran defensor de esta línea de pensamiento en el seno del PSOE, y que no era otro que Fernando de los Ríos.

Por otra parte, Zulueta se preguntaba qué harían los liberales a partir de ahora, los que habían sido el otro pilar del bipartidismo británico hasta ese momento. La actitud que tomaran era de una gran trascendencia para el político republicano español porque podía convertirse en referencia para el resto de partidos liberales europeos. Los liberales ahora habían apoyado a los laboristas para impedir a los conservadores acceder al poder, ya que se estaba viviendo un momento especial en la política británica con tres partidos fundamentales, pero que no conseguían la mayoría suficiente para gobernar solos. De la misma manera, los liberales, como luego sabemos nosotros, podían retirar su apoyo a los laboristas. Para Zulueta el liberalismo tenía una delicada posición: ¿giraría a la izquierda o a la derecha? Si optaban por la primera opción podían contribuir al desarrollo de un laborismo que podríamos considerar de las palabras del político español como más humano, más cultural. Pero si se decantaban por la segunda opción, era fácil que el liberalismo viera un crecimiento tal del laborismo que terminara convirtiéndose en hegemónico. Al final de este largo período sabemos que el laborismo terminaría desalojando de su puesto al liberalismo. No cabe duda, como apuntábamos al principio, el intenso interés que tienen estos análisis contemporáneos de hechos que estaban cambiando el panorama político.

Eduardo Montagut

Hemos consultado, como fuente, el número 4685 de El Socialista.

 

El sufragio censitario

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En la primera mitad del siglo XIX, los Estados que fueron adoptando el sistema liberal frente al absolutismo optaron por restringir el sufragio, es decir, por establecer el sufragio censitario, en línea con el triunfo de la versión más moderada o doctrinaria del liberalismo. Eso no quiere decir que no hubiera casos tempranos de sufragio universal, pero la burguesía aprendió la lección de las etapas más democráticas de la Revolución Francesa y de otras experiencias revolucionarias para terminar por adoptar el sufragio censitario. Efectivamente, esta restricción en la participación política obedecía al compromiso de la burguesía con la nobleza para estabilizar el reciente triunfo de la Revolución Liberal, impidiendo el acceso de la mayor parte de la población a los plenos derechos políticos, después de cerrarse los ciclos revolucionarios en 1848, ya que las clases populares buscaban la democratización del sistema político y la adopción de políticas sociales que entraban en colisión con los intereses de los que ahora pasaban a dirigir y monopolizar los asuntos públicos. Sabemos que los mecanismos para impedir el acceso al sufragio pasaban por establecer dos requisitos, íntimamente relacionados, el de la capacidad -titulación universitaria- y el de la propiedad o rentas, requisito cuantificable a través de la contribución fiscal.

Una de las justificaciones más ajustadas del sufragio censitario se encuentra en la obra Principios de Política (1815) del escritor francés Benjamin Constant:

“Ha observado muy bien un célebre escritor que, cuando los no-propietarios obtienen derechos políticos, ocurre una de estas tres cosas: o no reciben impulso más que de sí mismos y entonces destruyen la sociedad; o reciben el del hombre o de los hombres que están en el poder, siendo entonces instrumentos de tiranía; o reciben el de los aspirantes al poder y son entonces instrumentos de bandería. Precísase, pues, condiciones de propiedad, tanto para los electores como para los elegibles. No quisiera perjudicar ni ofender a las clases laboriosas. (…) Frecuentemente están dispuestas a los más heroicos sacrificios, y su abnegación es tanto más admirable cuanto que no es recompensada ni por la fortuna ni por la gloria. Pero entiendo que el patriotismo que da el valor de morir por su patria es distinto del que hace capaz de conocer bien sus intereses. Se requiere, pues, otra condición, además del nacimiento o la mayoría de edad. Dicha condición es el ocio, indispensable a la adquisición de la cultura y el recto criterio. Sólo la propiedad hace a los hombres capacitados para el ejercicio de los derechos políticos”

El texto es sumamente interesante porque plantea varias ideas propias de la versión más moderada del liberalismo en relación con la participación política. Para el autor, el pueblo no podía tener derechos políticos porque podría destruir la sociedad cuando se movía por sus propios impulsos, o porque era fácilmente manipulable por los que tuvieran el poder o aspirasen al mismo, quizás pensando en líderes políticos que en la experiencia revolucionaria francesa pudieron adoptar una estrategia política que hubiera pasado por relacionarse con las masas. Esta sería la primera razón para exigir el requisito de propiedad para ser ciudadano activo, es decir, para poder elegir y ser elegido.

El pueblo había sido necesario para conquistar el poder, pero era, por las razones aducidas, incapaz para gestionarlo. Para eso había que contar con tiempo libre, al que aludía Constant, condición necesaria para adquirir cultura y conocimientos. La propiedad permitía ese ocio, y ese tiempo libre proporcionaba formación. Así pues, propiedad y capacidad, los dos requisitos básicos para poder acceder al sufragio y para poder ser elegido, como expresamos anteriormente.

Además de los requisitos plenamente censitarios, se impusieron límites de edad, y que variaban según el país. En general, eran más altos al principio, como los 30 años que se exigían en Dinamarca en 1848. Pero triunfó más la edad de 25 como media, como se comprueba en Italia (1861), Bélgica (1893) y Noruega (1897). Los Países Bajos bajaron más la edad, hasta 23 años en 1850.

Por fin, debe recordarse que el sufragio, tanto cuando era censitario como en la primera etapa del universal, estaba vetado a las mujeres.

Eduardo Montagut

El voto a las elecciones generales en esta segunda década del siglo XXI.

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Autor: Alejandro Brocato Cardoso

Si usted esta leyendo este artículo, debe saber lo siguiente: no vamos a influir en las próximas elecciones (tanto usted como el que escribe). No somos los votos críticos, los dos iremos a votar, pero nuestros votos están descontados; son votos de la gente que le interesa la política, lee artículos, probablemente haya un alineamiento político claro (que puede ser inclusive una adscripción partidaria), iremos o no a actos partidarios, etc. Y si nos han llamado por encuesta telefónica  o presencial , ante la pregunta por nuestro voto futuro, lo habremos declarado. Bien, los que deciden el resultado de la votación son aquellos que no dicen, los que no saben. Podría ser que hay voto vergonzante, ese voto que no se declara, pero el sujeto lo conoce. Siempre ha existido este voto y seguro que ante estas elecciones al gobierno del Estado español este 28 de abril también hará acto de presencia. Pero lo que ha crecido en proporción es el voto del que decide en el último momento, del que decide en el acto de emitir el propio voto, del que realmente no sabe.

¿Qué pasaba antes? ¿Y qué empezó a pasar hará unos 5 años atrás?

Antes sabíamos más. Las preferencias para el voto de quienes votaban eran mas consistentes, independientemente de los candidatos que personalmente eligiésemos. Y antes de las elecciones las encuestas (tanto de empresas privadas como de los organismos públicos dedicados a estos temas) medían adecuadamente, con poco sesgo, lo que al final acabaría ocurriendo el día de la elección.

Cuando se dan cambios, si se quiere más énfasis, cambios estructurales, todo parece muy lejano. Probablemente un lugar destacado en este tema lo haya tenido Silvio Berlusconi, de Italia, en el año 1994, al ser elegido primer ministro. También es ese laboratorio social que se denomina Argentina había habido un proceso similar con la elección de Carlos Menem a finales de 1989.

Pero en la mayoría de países, ganaban candidatos que provenían de partidos asentados, con trayectoria, con programas y consignas que se inscribían en una tradición ideológica y todo esto era acompañado por encuestas que ratificaban el resultado final. En última instancia, tanto el clima económico y la capacidad de liderazgo de los candidatos eran variables que funcionaban como buenos predictores de quien se haría con el gobierno (en una estructura común de dos partidos hegemónicos).

Los casos de Argentina e Italia fueron tratados, en su momento, como excepciones que más tenían que ver con lo alejados que estaban esos dos países de un esquema bipartidista perfecto, la idiosincrasia nacional, casos complicados . La explicación cultural siempre es el último reducto que se encuentra cuando no hay una  explicación convincente sobre el propio campo de estudio, en este caso la política.

Y entonces vino Trump (no Fidel, para que se entienda). Como Berlusconi y Menem, era un outsider, una persona relativamente fuera de los políticos formados en un partido, de hecho era un simpatizante demócrata que entra a competir como el candidato republicano. En este proceso de primarias, va ganando y ganando, con todos los medios de comunicación importantes en contra. Y con las encuestas en contra y con la oposición de todo el mundo progresista y la mayoría del feminismo institucional generando denuncias. Finalmente ganará las elecciones generales el 8 de noviembre de 2016 contra Hillary Clinton (lo acaban votando en los estados antiguamente industrializados, además de la enorme base cristiana y también mujeres). Gano en electores, no en voto popular, en una inteligente campaña publicitaria individualizada que no dio por ganado o perdido ningún estado clave para llegar a ese número de electores.

En el caso de Jair Bolsonaro, es el triunfo electoral de un diputado de un minúsculo Partido Progresista (Bolsonaro solo era conocido en Rio de Janeiro). Sin plaza en el partido para las elecciones del año 2018 se afilia al  Partido Social Liberal . Un año antes de las elecciones no estaba en ningún radar, no se lo incluía en ninguna encuesta. El tema confabulatorio de suponer que sólo el apoyo de los evangelistas a Bolsonaro explicaría su final éxito en la elección tiene relativa refutación en que el presidente  Lula da Silva tuvo como vice-presidente a un conocido pastor evangelista.

A este panorama de aparentes resultados inesperados, contrarios a la lógica del establishment y como los periodistas explican el mundo se podría añadir el resultado del Brexit y el ascenso de la extrema derecha en Suecia y Finlandia. En este último país, donde ha triunfado el candidato socialdemócrata por un diputado no han empatado con la socialdemocracia para formar gobierno este 14 de abril por el error de 400 votantes que equivocaron el número de lista electoral de su candidato.

En un ámbito más acotado de España, las elecciones al gobierno regional de Andalucía (donde vive uno de cada 4 españoles) de hace unos meses prueba  lo dicho: estas elecciones regionales fueron adelantadas de fecha por el propio partido que gobernaba esta comunidad por más de 34 años, pensando que el votante seguía razonando del mismo modo, que el voto cautivo era suficiente para seguir ganando. Es en estas elecciones donde hace su irrupción un partido de extrema derecha, Vox, que es el partido que ha permitido dando el voto de sus diputados al parlamento regional que un gobierno de derechas este hoy al frente de la Comunidad Autónoma. Todo esto casos reseñados aquí fueron acompañado por el fracaso de las principales empresas de sondeos electorales (en cuanto simple error o brindar información insustancial) y el bochorno del propio Instituto Nacional de Estadística en el caso de Andalucia.

Una posible aplicación psico económica a las elecciones generales.

El gran investigador Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio, nos brinda toda una serie de explicaciones de experimentos y resultados de como y que deciden los sujetos ante distintas alternativas. Trabajos de laboratorio, si se quiere desde los años 60, temas de probabilidad, la creación conjunta con Amos Tversky de la teoría de la perspectiva y el tema del marco en el cual se realizan las decisiones son los principales temas tratados en esta puesta al día de lo que la psicoeconomía ha venido aportando al entendimiento de lo humano.

En el capítulo correspondiente a “Marcos y Realidad” encontramos la siguiente sentencia: “Las personas que deciden tienden a preferir la cosa segura frente al juego (sienten aversión al riesgo) cuando los resultados son buenos. Y tienden a rechazar la cosa segura y aceptar el juego (buscan el riesgo) cuando ambos resultados son negativos” (página 480).

En lo que respecta a las elecciones políticas, lo que sigue es de reflexión propia. Un sujeto va a elegir a quien votar. No solo va a ver los distintos candidatos y propuestas (si hace esto, que ya sería mucho) sino que también va a considerar el marco. ¿qué es bueno? Una parte no desdeñable de los electores deciden su voto el mismo día de la elección. Si considera que su vida actual y su situación futura es buena , tenderá a elegir la opción segura, lo conocido. Otro elector que piensa que su presente y el posible futuro es negativo, entonces elegirá tendencialmente el riesgo, lo desconocido, que en nuestro caso es el nuevo candidato y aquel que promete en el juego un posible pago mayor (muchas de las veces imposible de satisfacer).

Si uno observa como se están comportando los candidatos a presidente de gobierno , vemos a un Pedro Sanchez ( PSOE,socialista) reafirmando lo hecho. Pero la paradoja es que el gobierno socialista ha gobernado unicamente los últimos 10 meses, mientras el candidato Pablo Casado (PP, derecha) parece la oposición a un largo gobierno que fue el de su correligionario Mariano Rajoy, que gobernó durante 7 años, en medio de un recorte generalizado del estado del bienestar pero con una recuperación del empleo y no llegando a una intervención abierta de las instituciones europeas en la economía española. Hasta ahora no se ha visto en los mítines del PP al ex presidente Rajoy o ex ministros, sino caras nuevas, cuanto más desconocidas mejor. El PSOE sigue haciendo participar a un ex presidente Rodriguez Zapatero que tuvo que dejar la presidencia diez meses antes debido a la magnitud de la crisis que no supo sortear. En el caso de Vox, cuanto menos se sepa mejor, por eso la posibilidad de no participar en los debates en televisión era visto como un elemento positivo (de la misma forma que Bolsonaro, por el atentado sufrido contra su persona, no participo en ningún debate en el tramo final de la campaña electoral).

En relación a los otros dos partidos “nuevos” Podemos y Ciudadanos, ya han perdido su oportunidad de ser lo nuevo. Ambos partidos han extremado sus programas y discursos. En el caso de Podemos, populistas de izquierda, esto puede dificultar un posible acuerdo post electoral con el PSOE.En el caso de Ciudadanos, su principal aspecto que era captar votos en Cataluña, dada su deriva furiosa contra el independentismo catalán, ha facilitado que Vox, que es más de ámbito estatal, nuevo, pero de ámbito estatal, salga reforzado en Cataluña. Si se mira el mapa político español con el de su vecino portugués, lo que se nota a faltar es una izquierda más allá de la socialdemocracia (tal vez como la alemana De Linke), una izquierda comprometida con la democracia, el progreso social y la seriedad en la consideración del presupuesto público. Esta ausencia hace difícil pensar en un gobierno a la portuguesa para España en estos tiempos.

.En otras palabras, cada partido tiene un caudal de votos seguro, son sus votantes, estos acudirán fielmente a depositar su voto. Pero son los otros, no tanto los de los otros partidos, sino los que no tienen preferencias declaradas los que deciden. Si estas personas ven su presente y futuro en forma negativa, tenderán a elegir el riesgo, el candidato o el partido más disruptivo. Si estos mismos votantes ven el presente y el futuro de forma positiva, tomaran al final, tendencialmente, la opción segura, los partidos que se comprometan con la continuidad.

Las visiones del progresismo y esta nueva realidad

Nunca la humanidad ha vivido tan bien. Nunca, ni proporcionalmente ni absolutamente, tanta gente ha dispuesto de tantos elementos de confort, de una mejor vida (piense simplemente en el agua potable). Hemos de recordar que no hace mucho y durante miles de años la situación era diferente, la contraria. En el siglo XIX la mayoría de la gente pasaba terribles penurias. En ese siglo se forja, desde la izquierda, una mirada sobre la vida social, consecuentemente  pesimista. El viejo Karl Marx percibe otra realidad, que la propia evolución del capitalismo permita una evolución pacífica hacia el socialismo, centrado en los países más pujantes, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania. Mucho de esto ha pasado y lo llamamos estado del bienestar, para indignación de los libertarios y la escuela austriaca.

Si la visión que cada día las organizaciones de pensamiento progresistas difunden y esto es acompañado por los funcionarios que crean opinión son injustificadamente pesimistas, no hay que asombrarse de los resultados electorales reseñados anteriormente. No hay nada más disruptivo en lo político, nada más nuevo para los que no tienen pensamiento político, que el fascismo. Cuando se afirma, que es una visión injustificadamente pesimista, es en relación que primero hay que ver los datos, y la tendencia que muestran los mismos. Y aceptar que cuando hemos logrado organizar millones y millones de personas que viven en una sociedad (y en un mercado mundial interconectado, de ahí viene nuestro bienestar), habrá un mínimo de dolor y percances que solo se podrán solucionar en el muy largo plazo. Hemos de aprender a rechazar la construcción de nuestra opinión sobre la base de fotos, de lo visual. Negarnos a Legislar en función de manifestaciones, del shock emocional. Pensar despacio es lo que nos hace humanos.

¿Qué debería decir el candidato Pedro Sanchez, PSOE, en este nuevo contexto? Sanchez es el actual presidente del gobierno, con lo cual no puede hacer oposición a sí mismo. Debería defender la experiencia (gracias de nuevo Kahneman por hacernos entender la diferencia entre experiencia y recuerdo) que suponen los más de 40 años de democracia española y los avances conseguidos por sobre los malos recuerdos de tantas cosas que han sido negativas. Debería hacer ponderar a aquellos que no saben que votar que la situación es buena, no que es mala. Obviamente mejorable y en este sentido no se debe aceptar ninguna corrupción.  Y esto no es un tema absoluto, no es que los más pobres tienen una visión mas negativa de su futuro que los que tienen más renta. Los que piensen que su situación es mala y que las opciones no compensan a futuro, estos van a jugar, a asumir riesgo. Y no confundir pobreza con miserables, el viejo Marx ya explico como se deben tratar los lumpenes.

El ejercicio que cada uno debería hacer.

En verdad hoy, sábado 20 de abril, no sabemos que va a pasar en las próximas elecciones del 28 de abril, menos podemos saber si se podrá formar gobierno y que este sea realmente estable. Pero esta es una buena oportunidad para saber si correctamente sabemos ver, sentir, y pensar lo que nos pasa en la sociedad donde vivimos. Y no solo en relación a nuestra vida en España, sino en nuestro barrio, nuestra ciudad. Pues bien, hay que coger un papel y hacer el pronóstico . Y después del día de la elección, con los resultados en la mano, comparar.