Las meninas…

F mujer

Las meninas… ¿nos miran? ¿Las miramos nosotros? De paseo con María Agustina e Isabel

Por Pilar Úcar

Sin duda, parece que estas jóvenes damas de honor se quieren escapar del famoso cuadro velazqueño y que sus ojos piden salir fuera del marco. Ojos escrutadores, calmados y suplicantes, a la vez… un guiño tímido convertido en un coup d’oeil muy atrayente y misterioso. Aunque las miremos por encima y las sobrevolemos hay algo más allá de la distancia temporal: el pretérito se hace presente.

Mucho se ha dicho y muchas páginas se siguen escribiendo acerca de la renombrada pintura: superposición de planos, atmósfera evanescente, el arte más allá del arte, composición clásica…Casi palpamos ideas y pensamientos de las figuras que se reúnen en la sala palaciega de aquel año áureo. Acciones congeladas en instantes pictóricos llenos de auténtica realidad. Todo muy genuino y también original: el espejo y sus movimientos en caleidoscopio. Elementos, señales y detalles que giran en torno a la protagonista, la infanta Margarita.

Hoy nos interesan las damas de honor, damas de su corte de joven heredera, con un futuro prometedor malogrado, tan joven…solo con 21 años, feneció de las secuelas de un difícil parto.

Hablemos, pues, de esas dos adolescentes, “trabajadoras” de familias nobles que entran a servir a la Infanta: identidades propias con nombre y apellidos, compuestos y de solera: María Agustina Sarmiento de Sotomayor es la que ofrece un búcaro a su dueña, e Isabel de Velasco observa atenta al retratista; casi acartonadas, manteniendo la pose de foto: comedidas sin osar decir el coloquial ¡¡cheesss!! O el familiar Pa-ta-ta. No, es impensable descomponerse: esas vulgaridades para el populacho.

Porque no lo olvidemos: nobleza obliga. Mantener la compostura y el tipo; no conviene dar rienda suelta a emociones ni sentimientos.

Me fijo desde nuestro 2022 en ellas, en su actitud y sobre todo en el buen desempeño de sus funciones, atentas siempre a lo que diga “la jefa”. Acudir a ella antes de que lo solicite, presta a sus deseos, imaginarlos y adivinarlos: por eso desde el gesto de inclinación reverencial o desde la altura protectora, custodian a una niña a la que deben obediencia y pleitesía. De ahí les viene el salario.

A María Agustina y a Isabel, las miro y las admiro desde mi presente, desde mi actualidad de fémina empoderada con todo este trajín de mujerío que impera en la centuria, todavía incipiente, que vivimos. Pero no dejan de inquietarme…

El sevillano trepa y capitalino, amigo de su rey querido y del dramaturgo don Pedro (vaya trío) las pintó en 1656 a sus 57 años.

Sospecho que era consciente de cuánto deseaban hablar una y otra; María Agustina e Isabel, de haber podido, de haberlas dejado largar, habrían proferido perlas para elaborar un collar de varias hileras, pero ambas se dieron un punto en la boca. No tocaba, no era el momento de pronunciar la más mínima sílaba altisonante. Ni mú y cremallera (estaban muy bien enseñadas).

Estoy segura que de tener arrestos (y permiso, claro está), habrían roto el bastidor y de un manotazo, apartando a Maribárbola y Nicolasito, arrojarían la paleta del artista…sin pudor ni temor de Dios y arremangándose los guardainfantes saldrían a recorrer con ganas y fruición la cava alta y la cava baja, tan frecuentadas por capitostes… masculinos, por supuesto, esos personajes y personajillos de todo pelo y pelaje con poder que tapaban bocas e impulsos a pura mordaza.

En un gesto de comadreo, por qué no invitar a su infanta Margarita Teresa a saltar por encima del encorsetamiento regio, a brillar por sí misma, a reinar ella sola sin ser la “con suerte”… Formarían parte de una sororidad solidaria e ilusionante, llena de estudios y viajes, libros y teatro, países y amigos. La animarían a crecer por su propio pie y a descubrir latitudes, emociones y desengaños… sin guías ni directrices limitantes.

En definitiva, esas dos meninas se podrían convertir en dos conspiradoras, amigas cómplices que la conminarían a ser ella misma.

Seguro que trababan amistad con las mujeres quevedescas, esas deslenguadas y mordaces, libertinas e independientes que ocultaban bajo sus sayas badajos de fuste como las inmortalizó en poesía cínica y satírica, el colega don Francisco (de Quevedo y Villegas).

Esas mujeres del pueblo, lucían campanudas y opalandosas vestimentas que no dejaban al descubierto pasiones y divertimentos, pero que gozaban complacientes y decididas.

Cuidado, no nos salgamos de los cánones, de aquellos parámetros del siglo de Oro cultural y de mucho oropel. Ese siglo XVII tan de claroscuros: a veces tenebrista y otras, resplandeciente. Luces y sombras en un mundo que se asomaba tras el cortinaje que oteaban los monarcas: que nadie se desmande y las mujeres, menos. La autoridad siempre y no romper el orden establecido.

Me malicio que a María Agustina e Isabel, nuestras célebres meninas, tras sus ojos y su mirada glauca, su apostura les apretaba de manera asfixiante; y no precisamente el corpiño, sino todo un mundo muy masculino y muy varonil -en demasía viril-, en el que ellas semejaban cromos insertados en el álbum del tiempo.

Entregadas a lo que las reclamaran, a quienes pidieran servidumbre: oír, ver y callar. Dos mujeres cabales, de moral recta, tan envaradas como exige el contrato que han firmado. Y como el agua a la superficie, se han adaptado a las medidas del cuadro, al diseño con escuadra y cartabón que han hecho de sus personalidades.

Atisbo una mirada disimulada, un grito sofocado en la garganta, dirigido al espectador de hoy, a tantas y tantas miradas que las contemplan.

¡¡Quién sabe si mantienen su palmito a buen recaudo y sin riesgo de denodados esfuerzos por conseguir su propia autonomía…!! Tal vez se sientan cómodas en esas coordenadas espacio-temporales que les ha marcado la historia. Hacen cierto aquel dicho popular de “ojos que no ven, corazón que no siente”; vamos, que en  aquella corte se está tan a gustito, aguantando el chaparrón que cae fuera… que otras están peor, sin duda…

Ahí las dejo con el trampantojo que produce la ignorancia, a sabiendas de que hay más vida lejos de esas cuatro paredes, otros mundos que pintar, otros juguetes con los que divertirse no solo con esas personitas tan abufonadas.

Me pregunto yo de qué manera harán de la necesidad, virtud y cómo se mantienen clavadas en el andamio constreñido de un siglo que pasará por encima de ellas, remetidas en sus faldones y quietas en un cuadro.

Pero, ¿cuentan con recursos para aspaventar moscas de aburrimiento, horas y horas aletargadas, arrastrando sus pies y sus almas de estancia en estancia?

Me dan ganas de agitarlas, aunque se deshaga el peinado tan labrado que ostentan, de darles la mano, lanzarles una escala y ¡venga!, al mundo, al siglo que decía Fray Luis de León, a la vida…si no me siguen, no queda otra que espetarles: “de acuerdo, me rindo, toca apechugar”. ¡¡Sacudíos de una vez por todas, los secretos humanos y dad rienda suelta a vuestra libertad tan esencial!! Queridas María Agustina e Isabel, os esperamos.

AddText_03-19-12.37.26

Observatorio de Filología y Lengua española de Arco Europeo

Directora: Pilar Úcar Ventura

Función de la biblioteca escolar

BIBLIOTECA PIXABAY DERECHOS DE Prettysleepy ART USA

Función de la biblioteca escolar

Por Rosa Amor del Olmo

La biblioteca -tal y como la entendemos hasta ahora- es un lugar público para la búsqueda rápida y eficiente de materiales de información, capacitación, estudio, cultura y ocio. Para asegurar esta misión, realiza varias funciones complementarias de aporte académico y cultural tanto en el servicio público como en el trabajo interno de la misma. Según lo proclamado por la Carta de la UNESCO 1999, la biblioteca pública es una puerta de acceso local al conocimiento, cumple con las condiciones básicas necesarias para el aprendizaje en todas las etapas de la vida, para la toma de decisiones individual y para el desarrollo cultural de los individuos y grupos sociales. https://www.ifla.org/ES/publications/ifla-unesco-school-library-manifesto-1999

Las bibliotecas escolares son instituciones relativamente nuevas. En la actualidad, todavía hay muchos países donde apenas tienen este servicio tanto de aula (biblioteca de aula) como biblioteca general en la institución. Los servicios que se pueden realizar en una educación primaria efectiva y bien orientada, pasan por tener y trabajar con profesionalidad esta prestación. El progreso es cada vez más importante, una colección suficiente de libros bien elegidos, constantemente a disposición de los maestros y de los niños y familias, pueden enriquecer y transformar la enseñanza en una experiencia más vivencial hacia el trabajo escolar.

En el pasado, el profesor no tenía más ayuda que el manual tradicional donde el aprendizaje de memoria ha sido de las últimas palabras utilizadas en pedagogía. En la actualidad, los educadores saben que hay muchas maneras de acelerar el proceso de adquisición de aprendizaje. La biblioteca juega un papel cada vez más importante en esta nueva enseñanza porque no solo es transversal con otras disciplinas, sino que puede ofrecer posibilidades para todos los grados de dificultad. La colección de libros, imágenes, fotografías, folletos, tarjetas, películas, fotos, grabaciones de sonido, etc., es una mina para cada maestro y para cada alumno. Rodeados de todo tipo de buenos libros, el niño irá más allá del trabajo cotidiano y/o rutinario.

La escuela infantil y primaria gradualmente enseña a aprender a aprender de la manera más fructífera posible, es decir, desde su propio pensamiento. Existe un vínculo necesario entre el aprendizaje y la práctica de la lectura. Es cierto que se trata de inculcar componentes que en el tiempo serán académicos, pero también debemos asegurarnos de que el estudiante entienda lo que lee y se interese en ello.

La enseñanza y la lectura no lo harán por sí solas. La enseñanza de la lectura no estará completa solo si se le proporciona algo para leerle al niño. Para ello, lo más adecuado es que la escuela tenga una biblioteca con libros de todos los niveles sobre una variedad de temas. El niño aprendiente y futuro estudiante académico acudirá a la biblioteca para consultar los libros de referencia e investigar. El bibliotecario, el maestro o el profesor-bibliotecario le enseñará las nociones esenciales de esta investigación individual y dirigirá la práctica.

Hay que tener en consideración que Internet es ciertamente un medio esencial, pero es una fuente de información complementaria; en otras palabras, eso no reemplaza a otros medios y mucho menos a la participación del maestro. Durante la escolarización, los niños, futuros estudiantes deben aprender a usar una variedad de recursos documentales y a juzgar la calidad de la información que encuentran allí. Los servicios que ofrecen los profesionales de las bibliotecas escolares tienen como objetivo enseñarles cómo utilizar diversos recursos en línea, entre otras cosas, además de otras fuentes de información como enciclopedias, publicaciones periódicas, bases de datos, etc. Etcétera. En otras palabras, Internet no reemplazará a la biblioteca de la escuela y mucho menos a los bibliotecarios y maestros con sus planes y programas pensados para trabajar con el alumnado de la escuela y sus diferentes etapas y estadios de formación.

Basándonos en todo lo que está escrito en el MEC (1996) y que se encuentra visible en la biblioteca supone ser el primer lugar de expansión literaria a la que tendrá acceso el niño.

http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/8/cd_2013/m1_2/index.html,

Las bibliotecas públicas y las bibliotecas escolares no tienen la misma misión. Según el Manifiesto de la UNESCO (1999) sobre bibliotecas públicas, la misión de la biblioteca pública es apoyar la alfabetización y el acceso a la información, la educación y la cultura. La biblioteca central de una escuela primaria podría llegar a jugar el mismo rol que la biblioteca pública del ayuntamiento, pero existen algunas diferencias. Debe ser capaz de hacer llegar a todos los niños de la escuela, los medios propicios sobre los objetivos en los que está creada. Así, la atención a la diversidad hará que todos puedan disponer de la misma, proporcionando en diversas formas la heterogeneidad para todos en sus diferentes niveles de madurez.

Entre los alumnos de la escuela y tan variados como lo requieran los programas modernos, se debe guiar a los alumnos a que tomen conciencia de la riqueza de las posibilidades (juegos, videos, libros, ordenadores) a las que pueden acceder.

El maestro-bibliotecario debe proporcionar el protagonismo en un programa de orientación general para su utilización. Tiene que procurar en el aprendiente las competencias necesarias sobre lo que debe saber sobre libros y bibliotecas para poder utilizarlo de manera divertida y lúdica. La biblioteca además va a desarrollar el  sentido de responsabilidad al acostumbrar a los niños a compartir un bien colectivo, respetar los derechos de los demás aplicando los principios democráticos.

Más allá de las cuatro paredes de la sala de lectura, su utilidad se hace sentir en el aula de diferentes formas y generalmente por medio de las actividades que se van a crear en torno a ella. El maestro preparará y perfeccionará el trabajo escolar, procurando a sus niños toda la documentación necesaria, así como la forma en que se utiliza. También se dirigirá a cada niño en particular, esforzándose por responder a sus gustos y necesidades personales.

El equipo docente tiene que mantener unos criterios unificados en cuanto a los materiales y el uso de ellos en la biblioteca escolar. La dirección del centro debe ajustarse en su programa financiero para la adquisición de materiales formativos y de asesoramiento del profesorado, no solo pedagógico o didáctico sino de diferentes metodologías para el personal docente.

La biblioteca es el primer encuentro con la utilización y uso de las TIC para el aprendiente, por tanto, tendrá una importancia de rigor absoluto en el seguimiento y valoración de los materiales de la biblioteca.

El encargado de la biblioteca que en ocasiones puede ser un bibliotecario contratado (dependerá de los medios de cada institución) o es un maestro concreto, pasará al menos un día a la semana para revisar y organizar las actividades necesarias para fomentar la comunicación entre los escolares. El puesto de bibliotecario a menudo es otorgado a un profesor y en cada escuela habrá un horario lo suficientemente flexible, para que todos los alumnos y profesores lo vean periódicamente. El responsable de la biblioteca también debe disponer del tiempo necesario para clasificar y preparar los libros. La actividad del bibliotecario se organizará de acuerdo con los diferentes aspectos de su tarea:

  • Debe ser un especialista y un facilitador, y para este propósito debe mantenerse capacitado e informado en cuanto a las novedades de su especialidad.
  • Debe fomentar la producción y mejora progresiva de las publicaciones infantiles, observar las necesidades de alumnos y profesores y tomar parte en sus preocupaciones.
  • Debe organizar los servicios de la biblioteca según las diferentes actividades del colegio.
  • Debe proporcionar a la escuela las habilidades necesarias curriculares.
  • Es obligación del bibliotecario o maestro encargado estar interesado y al día en cuanto a la información sobre los programas e intereses de cada clase. Tendrá un conocimiento profundo de las últimas publicaciones y tendencias pedagógicas y educativas.
  • Debe conocer bien los libros clásicos para niños y saber presentar un libro, leer en voz alta y/o contar una historia.
  • Organizar colecciones para que todos puedan utilizarlas, hacer pedidos, clasificar los préstamos, mantener catálogos.
  • Tiene que saber enseñar a los niños a usar la biblioteca y los recursos que en ella existen.
  • Elaborar programas y evaluar resultados elaborando estadísticas y controlando las evaluaciones de los programas activos de la biblioteca. Puede perfeccionar los programas y actividades cada año.
  • OBSERVATORIO DE EDUCACIÓN DE ARCO 
  • Directora: Rosa Amor del OlmoIMG-20220506-WA0010

ANTONIO PALACIOS ARQUITECTURA EN MADRID (IV)

Circulo de Bellas Artes

 

Círculo de Bellas Artes

La sede del Círculo de Bellas Artes de Madrid es uno de los edificios más emblemáticos del eje Gran Vía-Alcalá y principal escenario de la vida cultural e intelectual que se desarrolló en la capital durante el siglo XX. Su construcción comenzó en 1921, dos años después de que los propios socios de la institución votarán a favor del proyecto presentado por Antonio Palacios a concurso y que el jurado previamente había desestimado por sobrepasar la altura municipal permitida.

El proyecto de Palacios supuso una ruptura con la convencional tipología constructiva de los casinos culturales y recreativos que proliferaron en España durante el siglo XX, generalmente organizados en torno a patios y galerías. En el Círculo de Bellas Artes opta por un diseño vertical, inspirado en parte en los grandes rascacielos americanos, en el que cada planta presenta diferente volumetría y reduce su escala a medida que el edificio gana altura. Sobre un gran zócalo, que se corresponde con el nivel de entrada, se levanta el cuerpo principal, recorrido por una serie de columnas pareadas de orden gigante que se convierten en triglifos a partir del entablamento. El cuerpo del ático está retranqueado, lo que proporciona espacio para situar una terraza con vistas a la ciudad, al tiempo que le permite jugar con las formas geométricas e introducir un volumen semicilíndrico, en un nuevo guiño al neoclasicismo. Corona el edificio un torreón rematado por un escalonamiento.

A diferencia de otros edificios de Palacios, el interior no está articulado en torno a un gran patio central. El acceso a los diferentes niveles se realiza por una escalera imperial de doble tiro situada en un extremo del vestíbulo principal, en el patio de manzana, del que aprovecha la luz natural a través de unos ventanales con vidrieras. Cada planta está destinada a unos usos concretos. En la planta baja estaban el vestíbulo, una sala de exposiciones y un mirador; en el entresuelo estaba destinado a pequeños espacios de ocio y un mirador, mientras que la planta principal albergaba el salón de baile, decorado por imponentes columnas corintias y una gran cúpula central. En el primer ático estaba la biblioteca y en el segundo la sala de reuniones de la planta de la junta directiva. En este mismo nivel se encuentra la hoy denominada “Sala de Columnas” originalmente dedicada a los juegos de azar. En las plantas de terrazas se emplazaban las cocinas, comedores y estudios de Bellas Artes. Completaban las instalaciones del Círculo algunos elementos modernos para la época, como la piscina con columnas cerámicas y bancos a modo de triclinios que estaba situada en el sótano.

El edificio apenas ha cambiado su imagen exterior. A finales del pasado siglo se llevaron a cabo diversas obras de remodelación y acondicionamiento para albergar las diferentes actividades que se organizan en sus instalaciones como exposiciones, talleres, conferencias, representaciones teatrales o proyecciones cinematográficas.

Hospital de Maudes

Hospital de Jornaleros

El Hospital de Jornaleros de San Francisco de Paula nace por iniciativa de Dolores Romero y Arano, viuda de Curiel y Blasi, quien, movida por las corrientes filantrópicas de la época y el interés por extender la sanidad entre las clases mas desfavorecidas, encarga a Antonio Palacios su construcción en un solar situado junto al antiguo Paseo de Ronda (Raimundo Fernández Villaverde). Las obras se inician en 1909 y concluyen en 1916.

Palacios junto con la colaboración de Otamendi, diseña el hospital tomando como modelo el tradicional esquema de planta cruciforme, sobre el que introduce las oportunas variaciones para adaptarlo a los requerimientos de la práctica de la medicina moderna. El resultado es un conjunto de construcciones en las que apuesta por la funcionalidad y la distribución racional de los espacios, pero sin renunciar a la monumentalidad.

El elemento central del inmueble lo constituyen los pabellones para enfermos, cuatro naves con amplias galerías abiertas dispuestas en diagonal y rematadas en dos cuerpos laterales coronados por sendos torreones, que se articulan desde un patio ambulatorio de forma octogonal. Esta solución no solo favorecía la circulación entre dependencias, sino que además permitía aprovechar las máximas posibilidades de iluminación y ventilación. La entrada se realizaba desde la calle Maudes, donde estaba ubicado el pabellón administrativo y de servicios generales al que se accedía por una escalinata que desembocaba en un gran patio. En uno de los laterales, orientado hacia la calle Treviño, se situaba el edificio de consultas y cirugía, que comunicaba con la segunda planta del cuerpo central mediante una pasarela metálica acristalada, mientras que en el extremo opuesto se encontraba el pabellón de aislamiento, el único elemento que por su función no estaba conectado con la galería general.

El conjunto se encuentra rodeado de jardines e importante es también el emplazamiento de la iglesia. Si en la tradición arquitectónica hospitalaria ocupaba el lugar central, Palacios decide trasladarla al extremo norte, con acceso directo en la calle Raimundo Fernández Villaverde. El aspecto monumental de su fachada y sus torres nos recuerdan al Palacio de Comunicaciones, proporcionando al conjunto una mayor sensación de verticalidad. En su interior destacan las vidrieras de la casa Maumejen Hermanos, detalle ornamental que puede interpretarse como un acercamiento al modernismo.

El Hospital de Jornaleros es la obra más completa de Antonio Palacios y la que mejor refleja el espíritu ecléctico de su arquitectura. A pesar de su carácter metropolitano, en el se adivinan algunos signos que definirán su etapa regionalista, como evidencia el uso de la piedra, apenas sin labrar, en las fábricas y el empleo de materiales cerámicos.

Inaugurado en 1917, en 1936 fue destinado a atender a los heridos del bando republicano durante la guerra civil. Posteriormente fue utilizado como hospital militar hasta 1970, momento en el que fue abandonado. En 1984 todo el inmueble a excepción de la iglesia fue adquirido por la Comunidad de Madrid para albergar la sede de la Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras.

Vicepresidenta Primera.- Ana Pulido Benito

Las inteligencias múltiples de Howard Gardner que todo docente debe recordar

_20220506_100344

Las inteligencias múltiples de Howard Gardner que todo docente debe recordar

Por Rosa Amor del Olmo

En la actualidad, ha adquirido gran significado en educación, el descubrimiento acuñado por Howard Gardner: las inteligencias múltiples. Gardner (1995, p.27) definió la inteligencia como “La capacidad para resolver problemas, o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural”. Por ello las nuevas metodologías tienen en cuenta más y de mejor manera los valores, las emociones, en ocasiones, como consecuencia de esos valores, y el comportamiento y desarrollo del individuo de forma holística.

Para Gardner (2001) ha apuntado en su libro Inteligencias Múltiples que el hombre al menos, el ser humano posee  ocho o nueve habilidades cognoscitivas o inteligencias múltiples: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, cinestésico-corporal, naturalista, intrapersonal e interpersonal. Sabemos que las necesitamos todas y que en cada persona se combinan de manera diferente y única. La inteligencia es la capacidad del individuo para resolver problemas y la capacidad de crear productos dentro de su ámbito natural. Es cierto que todos valemos por nosotros mismos, todos somos inteligentes, todos destacamos y somos exclusivos en algo y todos tenemos algo que aprender, pero parece evidente que cada individuo puede llegar a poseer una diferente inteligencia hasta un nivel de competencia adecuado.

Es muy importante observar a los alumnos y anotar sus progresos, incluso los más simples, aunque en un principio no se observe ningún avance tenemos que tener claro, que es un trabajo que necesita tiempo y los resultados se irán viendo poco a poco como afirma Antunes (2009): “La fascinación del aprendizaje se manifiesta por la percepción del progreso, (…) incluso el más modesto” (p.15).[1]

El alumno cuando está interesado y se siente motivado por la actividad o juego, se siente como él es en realidad, actúa y decide sin miedo. A la hora de trabajar los estímulos, debemos tener en cuenta la importancia de esos estímulos y ver lo que necesita casa alumno, ya que son beneficiosos para las inteligencias, pero siempre buscando un equilibrio, puesto que, tanto la falta como el exceso de los mismos, puede influir de manera determinante en el desarrollo cognitivo.

El modelo de investigación sobre las inteligencias múltiples (Gardner, 2001) se basa en que todos los humanos poseemos al menos ocho formas de inteligencia que, por lotería genética, se presentan en distintos estados de desarrollo cuando nacemos, con lo cual, demuestra que la naturaleza de la mente es múltiple en cuanto a habilidades cognitivas, pero, no se debe confundir con la idea de que algunas personas poseen unas inteligencias y carecen de otras.

Gardner (2006) ratifica que las distintas inteligencias pueden desarrollarse a lo largo de toda la vida, hasta conseguir un alto grado de destrezas en cada una de ellas. Gardner remarca que la brillantez en matemáticas o lengua, las inteligencias más favorecidas en el sistema educativo tradicional no son suficientes para desenvolverse en la vida. Dicho de otro modo, cuando hablamos de que el alumno tiene las competencias excelentes, por ejemplo, en matemáticas, si el niño no se defiende de forma correcta en sus relaciones con los demás, estará limitado en algunos aspectos de su vida social y profesional. Es por esto, la importancia de desarrollar todas las inteligencias múltiples en el aula.

Según Armstrong (2006)[2] la teoría de las inteligencias múltiples defiende que “existen muchas maneras de ser inteligentes en cada categoría” (p.34). Por ejemplo, una persona puede demostrar su inteligencia lingüística siendo muy bueno escribiendo poemas o un artículo de periódico y, sin embargo, sentirse muy incómodo a la hora de dar un discurso. Gardner ha comprobado que todas inteligencias son igual de importantes para un buen desarrollo cognitivo (Armstrong, 2006).

Es de máxima importancia ha explicado Armstrong (1999) que reconozcamos y formemos toda la variedad de las inteligencias humanas, y todas las combinaciones de inteligencias. “Todos somos diferentes, en gran parte porque todos tenemos distintas combinaciones de inteligencias. Si lo reconocemos, creo que por lo menos tendremos una mejor oportunidad para manejar de manera adecuada los muchos problemas que nos enfrentan en el mundo. ” (p.33)

La descripción de las inteligencias múltiples Howard Gardner (1993) distingue que cada persona disponemos de ocho tipos de inteligencias múltiples que combinamos indistintamente y que posteriormente completa con nueve:

  • La inteligencia lingüística-verbal: es la capacidad de emplear de manera eficaz las palabras, manipulando la estructura o sintaxis del lenguaje, la fonética, la semántica, y sus dimensiones prácticas. Se encuentra en los alumnos a los que les encanta redactar historias, leer, jugar con rimas, trabalenguas y en los que aprenden con facilidad otros idiomas.
  • La inteligencia física-cinestésica: es la habilidad para usar el propio cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad, así como propioceptivas y táctiles. Se la aprecia en los alumnos que se destacan en actividades deportivas, danza, expresión corporal y/o en trabajos de construcciones utilizando diversos materiales concretos. También en aquellos que son hábiles en la ejecución de instrumentos.
  • La inteligencia lógica-matemática: es la capacidad de manejar números, relaciones y patrones lógicos de manera eficaz, así como otras funciones y abstracciones de este tipo. Los alumnos que la han desarrollado analizan con facilidad planteamientos y problemas. Se acercan a los cálculos numéricos, estadísticas y presupuestos con entusiasmo.
  • La inteligencia espacial: es la habilidad de apreciar con certeza la imagen visual y espacial, de representarse gráficamente las ideas, y de sensibilizar el color, la línea, la forma, la figura, el espacio y sus interrelaciones. Está en los alumnos que estudian mejor con gráficos, esquemas, cuadros. Les gusta hacer mapas conceptuales y mentales. Entienden muy bien planos y croquis.
  • La inteligencia musical: es la capacidad de percibir, distinguir, transformar y expresar el ritmo, timbre y tono de los sonidos musicales. Los alumnos que la evidencian se sienten atraídos por los sonidos de la naturaleza y por todo tipo de melodías. Disfrutan siguiendo el compás con el pie, golpeando o sacudiendo algún objeto rítmicamente.
  • La inteligencia interpersonal: es la posibilidad de distinguir y percibir los estados emocionales y signos interpersonales de los demás, y responder de manera efectiva a dichas acciones de forma práctica. La tienen los alumnos que disfrutan trabajando en grupo, que son convincentes en sus negociaciones con pares y mayores, que entienden al compañero.
  • La inteligencia intrapersonal: es la habilidad de la autoinstrospección, y de actuar consecuentemente sobre la base de este conocimiento, de tener una autoimagen acertada, y capacidad de autodisciplina, comprensión y amor propio. La evidencian los alumnos que son reflexivos, de razonamiento acertado y suelen ser consejeros de sus pares.
  • La inteligencia naturalista: es la capacidad de distinguir, clasificar y utilizar elementos del medio ambiente, objetos, animales o plantas. Tanto del ambiente urbano como suburbano o rural.

En principio se pretende desarrollar todas las inteligencias múltiples, pero, nos centraremos en unas más que en otras, siempre debemos tener en cuenta, qué habilidades están más desarrolladas en nuestros alumnos y cuales menos. Estas habilidades las podremos valorar con el test, por ejemplo, que realizarán los alumnos a principio de curso. El docente guiará el proceso de crecimiento y dominio de la personalidad del niño.

[1] Antunes, Celso: Estimular Inteligencias múltiples: Qué son, cómo se manifiestan, cómo funcionan. (Educación Hoy) 2021. Tapa blanda. Editorial Narcea. Traducción de Alberto Villalba. Cita de la edición de 2009 en portugués.

[2] Armstrong, Thomas (2006)Inteligencias Multiples En El Aula / Multiple Intelligences in the Classroom: Guia Practica para Educadores / Practical Guide for Teachers (Paidos Educador / Education) (Spanish Edition)

OBSERVATORIO DE EDUCACIÓN DE ARCO

Directora: Rosa Amor del Olmo

IMG-20220506-WA0010

Némesis ha bajado del Olimpo y habita entre nosotros…

BOSCO

Némesis ha bajado del Olimpo y habita entre nosotros…

Por Pilar Úcar

“Como suba, se va a enterar”… es lo que yo denomino: síndrome de la escalera y que tiene que ver con la expresión L’esprit de l’escalier, algo así como la necesidad de responder con cierto ingenio a tiempo sin que sea demasiado tarde para contestar. Muchas veces obedece a una sensación de arrepentimiento tardío y de conciencia poco tranquilizada.

Cuando nos han infligido daño (o así lo percibimos nosotros), a veces no reaccionamos a tiempo y nos vamos recociendo en nuestro propio jugo, rumiando el: “verás, la próxima vez no me callo y le canto las cuarenta…”, por ejemplo, y pensamientos de este tipo retumban en nuestra mente hasta hacer poso como en una falla tectónica, muy soterrada.

Solo hace falta un leve movimiento, una mínima sacudida para que el anticlinal y el sinclinal se desplacen de lo inconsciente a la conciencia y el magma explote en forma de venganza. Un resentimiento que latía adormecido y que estalla: herida que provoca un desquite, escarmiento y ajuste: normal y humano.

Si nos hieren en los afectos, en las relaciones sociales, laborales y familiares…aparece la venganza, como una chincheta clavada.

Y ahí llega Némesis inoculando a los mortales la dosis de la venganza…desde el Olimpo, a modo de trágica lección educativa, no se hace esperar.

Para los romanos aquella Envidia, hoy en la actualidad deviene en justicia retributiva, vamos “venganza justiciera” en román paladino.

La conocida Ramnusia, alada, coronada, blandiendo espada y sosteniendo rueda, luciendo antorcha y serpiente, llega con su velo y se cuela en La ley del amor de Laura Esquivel, en Cumbres borrascosas de Emily Brönte, Las moscas de Jean Paul Sartre, Las mil y una noches, El último encuentro de Sándor Marai, El túnel de Ernesto Sábato, El conde de Montecristo de Alejandro Dumas, El paraíso perdido de John Milton, El vencedor está solo de Paulo Coelho, Frankenstein de Mary Shelley o El baile de Irene Némirovsky, entre otros muchos títulos literarios que no pretendo agotar porque la lista se extiende desde la antigüedad clásica hasta nuestros días. Sirva este elenco de cuánto y cuánto se ha escrito acerca del tema que nos ocupa. Y en todos ellos aparece la hija de Nix, diosa de la noche -qué curiosa atribución y qué llamativo origen: Némesis, heredera de la noche con todo lo que comporta en el imaginario cultural- que despierta ensoñaciones y anhelos de venganza contra la soberbia y la desmesura.

Al ser humano le invade, por tanto, el deseo de restablecer el orden subvertido: comienza el repaso de su vida, recuerdos, memorias, agravios… que quedaron sin reparación en su momento y que el tiempo va horadando y que han permanecido en el subconsciente formando una capa en apariencia impermeable.

La literatura, las leyendas y fabulaciones, la mitología, los relatos y novelas, el teatro y el cine son ejemplos de la realidad palpable, de esa venganza semioculta, que acucia al hombre y a la mujer en algún momento según sea la solidez y la envergadura de la herida.

A partir de ahí el alcance y la proyección de la venganza comienzan a fraguarse: “ahora me toca a mí”… Aunque pueda parecer un acto de irreflexión e incluso extemporáneo, la venganza calma esa voz interior, esa conciencia de Pepito Grillo que necesita gritar: ocupar la mente en el diseño del plan, en su proceso y su desarrollo parece que tranquiliza y hasta matiza, incluso aminora el daño y el dolor.

Ahora bien, conviene medir las fuerzas y compensar la energía porque en esa hoja de ruta “vengativa”, el “justiciero” acabará desgastado. Oiremos consejos, admoniciones y sentencias de este calibre: “no se puede tener todo en esta vida… la vida es injusta, el tiempo coloca a cada uno en su sitio…”; pero el “vengador” siente que no tienen mucho tiempo y se ve acuciado por el anhelo de imprimir su resquemor; le domina una sensación de convencimiento a la vez que se cruzan atisbos de conveniencia por olvidar, no porque  piense que carece de razón, sino por propia supervivencia; algo de egoísmo resulta aconsejable en este tótum revolútum, un batiburrillo de vaivenes desde lo escondido a lo perceptible.

El causante del sufrimiento merece un escarmiento y ahí estamos para la revancha y para represaliar. Ha llegado la hora del resarcimiento: nos tropezamos con el masoquismo moral primario acuñado por Freud.

La venganza resulta desgastante al fin y a la postre, aflore a la realidad o quede petrificada en el inconsciente: no aporta mucho sentido y sí dolor, poco regusto y un sabor amargo.

Quizá es ejemplo de cicatería personal y poca proyección humana. Quizá nos quede el consuelo de que nadie escapa a su tentación: una huella de rabia y de cólera a veces incontenidas. Una sarta de recriminaciones y reproches enjaretados hacia el otro…

Tal vez sea el lenitivo imprescindible, el bálsamo necesario para calmar las ansias que están empujando desde el inconsciente, que pugnan por emerger como el pez que boquea en la línea de la pecera…luego ya veremos si escuchamos o no a la conciencia (mordiente en muchos casos).

Simulamos cruzar el plano de la ejecución, en el acierto o desatino de llevar a cabo la venganza literaria o activa, ficticia o real. Los motivos que la generan pueden ser tan variados como variopintos, tan ¿legítimos? como personales y subjetivos; entran en juego los espejos cóncavo y convexo, la distorsión del hecho que provoca la venganza y la puesta en escena de la propia venganza.

Si paseamos por el callejón de Álvarez Gato en el centro de Madrid, de la mano de Valle Inclán, nos vemos reflejados en los espejos de una de las paredes y es entonces donde tomamos conciencia de la realidad: nos vemos deformados, abultados, desmedidos… en cualquier caso, desfigurados.

Y al margen del humor con que nos observamos, deseamos salir de esa imagen porque algo nos dice que no somos nosotros, los auténticos y genuinos, y sin embargo no dejamos de ser humanos. El cierto placer que se deriva de esa nueva realidad nos gusta solo momentáneamente.  Me malicio que con la némesis nos ocurre algo similar. Más allá de la sonrisa sardónica y perversa, el resultado final viene siendo el agotamiento.

La venganza anida en nuestras entretelas y no nos sorprende porque la hemos interiorizado, la hemos cultivado de forma más o menos consciente más o menos inconsciente a través de la dialéctica infantil y juvenil, con el paso del tiempo y con el devenir propio y vital, conocemos sus estrategias y sus consignas.

Somos una amalgama de tics y de pulsiones que marcan nuestro día a día. Y además resulta certera la identificación con el vengador de uno mismo y de otros, esa parcela de otredad y de mismidad.

Tanto en la proyección “vengadora” social y colectiva como en la personal se adivina cierto deleite, cierto placer.

Permítanme terminar mi intervención con algunos versos de Lope de Vega sobre la venganza:

Dulce desdén, si el daño que me haces

De la suerte que sabes te agradezco,

Qué haré si un bien de tu rigor merezco,

Pues solo con el mal me satisfaces

Dame algún bien, aunque con él me prives

De padecer por ti, pues por ti muero,

Si a cuenta dél mis lágrimas recibes

Amor y… ¡venganza! como la vida misma.

Este artículo va dedicado a Cristina Jarque por su acogida a LaTE.

AddText_03-19-12.37.26

Observatorio de Filología y Lengua española de Arco Europeo

Directora: Pilar Úcar Ventura

 

La palabra y el soberbio intelectual (y II)

TOSHIBA CAMCORDER

La palabra y el soberbio intelectual (y II)

Por Pilar Úcar

Como lo prometido es deuda, casi siempre, ahí va mi continuación: punto et à la ligne.

Acabé mi artículo anterior del matón intelectual, dedicado al macarra literario, apuntando a otros chulos presentes y conocidos: chefs y cocineros de campanillas, escritores consagrados (muchos de ellos recopiladores de notas y referencias a estas alturas de su profesión) y otros en ciernes (diletantes con visos de redacción infantiloide), filósofos e ideólogos vivitos y coleando (falsos pilares de nuestra sociedad), políticos y periodistas de todo pelo y pelaje (la mayoría de medio pelo), presentadores televisivos y locutores radiofónicos (predicadores modo godspell), columnistas mediáticos (¡¡cuánto gritan!!), profesores togados y sin tocar desde la palestra (señaladores de admonición)…Toda una banda de chiquillos revoltosos y bochincheros de patio de colegio que consideran al otro, a los que no somos uno de ellos, una piltrafilla, un guiñapo humano; siempre con la palabra y la expresión mágicas: “Solo es una opinión, ¿eh?, desde mi modesto punto de vista”. Cuando alguien (te) atiza algo similar…¡¡A temblar!! Estos soberbios (de serie) son los rescatadores de la estulticia dominante. Bajo esa capichuela de humildad impostada, predomina el marchamo soterrado: “Te doy la opción de que te equivoques, pero aquí me tienes para recordarte tu error, de tonto que eres, que ni te das cuenta, porque yo tengo razón”.

En definitiva, el soberbio intelectual -a un paso de la gilipollez, si no ha cruzado ya esa línea- poco difiere del matón literario: con palabras hueras y frases lapidarias sentencian y dan lecciones porque él sabe más y se toma la molestia (el tiempo y el esfuerzo) de enseñar.

Y es que tienen razón…les asiste la certeza y el tino de la palabra: o eso creen ellos.

De todo tiene que haber en la viña del Señor y en este mundo…más.

(Nota: se aplica el masculino genérico de mi redacción al femenino, a la –e, a la -@, a la –x y al *)

AddText_03-19-12.37.26

Observatorio de Filología y Lengua española de Arco Europeo

Directora: Pilar Úcar Ventura

… ¿La palabra? Y la pornografía

IMG_20220411_121311

… ¿La palabra? Y la pornografía

Por Pilar Úcar

Hay varios lectores que me han lanzado el guante…a modo de reto, me consta. Se refieren al “continuará” con el que acabé mi artículo sobre Eros, sexo, erotismo y porno. Vamos, todo un pulso a ver cómo me las ingenio para dar fin a lo que prometía. Todo sea que no acierte en la diana. Ahí va el intento y ya me dirán si lo he conseguido.

Cuando estudiaba Filología, uno de mis profesores que adivinaba mi inclinación a la docencia, se sinceró conmigo: “mire, señorita Úcar, si usted se va a dedicar a dar clases de lengua, le recuerdo que el tabú no existe” (con los años he comprobado que hasta los eufemismos me crispan, por eso lo de ir directa al grano sin torcedura ni quiebros en la comunicación).

Hoy encabezo mi colaboración entre interrogantes y obedece a que la pornografía, y más en concreto, la industria cinematográfica al uso, -los cómics, por ejemplo, son algo más prolijos en terminología y expresividad- emplea pocas palabras, no ve necesario el empleo de un variado y significativo elenco léxico ni gramatical para plasmar el tracamundeo, trasiego, abanico de acrobacias y ejercicios gimnásticos de los protagonistas.

Si analizamos el lenguaje de los intervinientes, encontramos algún que otro verbo en modo imperativo, muchas repeticiones de los dos o tres términos más frecuentes, susurros, guturalidades, alguna exclamación, ciertas comparaciones e hipérboles como figuras retóricas en ese batiburrillo escénico; por supuesto,  jadeos y suspiros…todo un tótum revolutum, más o menos ordenado, a veces caotizado –cuán importante es la labor de una buena posproducción- y en definitiva, poca conversación en el contubernio visual y auditivo; todo ello, pues, más propio del lenguaje no verbal como marcan los cánones del contexto y la intención ¿lingüística?, y por supuesto, los gustos y apetencias del receptor. El mensaje está claro, a pesar de la casi ausencia de oraciones completas y párrafos coherentes. ¿Para qué hablar si con enseñar el “saco” basta? Mutatis mutandis, atenienses y espartanos. (Fin…)

Observatorio de Filología y Lengua española de Arco Europeo

Directora: Pilar Úcar Ventura

ANTONIO PALACIOS. -ARQUITECTURA EN MADRID (II)

Palacio Comunicaciones fachada

Palacio de Comunicaciones

Ante la complejidad que estaban alcanzando las redes de telecomunicaciones y el incremento de los usuarios, el Estado convoca en 1904 un concurso para la construcción de un nuevo edificio que albergase los servicios de correos, telégrafos y teléfonos en un solar perteneciente a los desaparecidos jardines del Buen Retiro. De todos los proyectos participantes, resulta ganador el presentado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. Su propuesta destaca por saber conjugar la monumentalidad y el carácter simbólico que debía caracterizar a un edificio institucional con la distribución funcional y racionalista de los espacios. Con la colocación de la primera piedra el 12 de septiembre de 1907 quedaban inauguradas las obras, que no finalizarían hasta 1918.

El diseño integra las Centrales de Correos, Telégrafos y Teléfonos con el edificio de la Dirección General mediante pasadizos elevados. El diseño inicial permite que el acceso principal al edificio se haga por la fachada que da a la Plaza de Cibeles mediante una escalinata (en la actualidad no existe). Muestra un exterior con fuerte influencia del gótico, aunque en el sistema estructural y la búsqueda de sinceridad en los acabados interiores así como en el mobiliario, se vislumbran influencias de Wagner y la secesión vienesa y de las vanguardias arquitectónicas del momento. Un rasgo particularmente innovador de la obra, prácticamente inédito en la España de comienzos del siglo, es su compleja estructura metálica, diseñada por el ingeniero industrial. Ángel Chueca Sainz.

El edificio impresiona por sus dimensiones, que cubren una superficie de 12.207 m2, y por su imponente formalización externa que combina influencias historicistas del neoplateresco, con referencias estilísticas del Modernismo. Destaca su gran fachada principal de piedra caliza que se adapta al trazado circular de la plaza mediante el juego de volúmenes que consigue con las dos torres pentagonales que la flanquean y con las dos alas laterales que se proyectan, una hacia la calle Alcalá y otra hacia el Paseo del Prado, en la que se abre un pórtico con columnas. Corona el edificio un cimborrio octogonal provisto de un reloj que, al igual que el resto de los cuerpos verticales remata en una crestería con pináculos.

En el interior divide las dependencias en dos cuerpos, uno orientado hacia la plaza de Cibeles, destinado a albergar las funciones de gestión y operaciones, y otro ubicado en la parte posterior, destinado a la dirección y administración. Ambos están separados por el denominado pasaje de Alarcón, un corredor que comunica la calle Alcalá con Montalbán cuyas entradas están decoradas con arcos carpaneles. En uno de sus extremos el pasaje se abre formando un amplio patio que estuvo destinado a alojar el parque móvil de reparto.

Palacio Comunicaciones interior 1

Uno de los espacios más interesantes es el vestíbulo principal, al que se accede desde el exterior por una gran escalinata. Con planta cruciforme, tres niveles de arquerías de medio punto y cubierta acristalada, su diseño está inspirado en el Palacio de Cristal del Retiro. En este espacio estaban ubicados los servicios de Correos, Telégrafos y Teléfonos; mientras que en la denominada Sala de Batalla se organizaba el reparto de la correspondencia.

Palacio Comunicaciones interior 2

Desde su inauguración se convirtió en epicentro del Madrid “moderno” que durante las siguientes décadas se levantaría en torno a la Gran Vía y el eje Recoletos-Castellana. El edificio mantuvo su uso como principal centro del servicio telegráfico y postal de España hasta comienzos del siglo XXI.

En el año 2003 el inmueble fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid y desde el 2007 es la actual sede de la alcaldía. Para adaptarlo a sus nuevos usos se llevó a cabo un ambicioso proceso de remodelación que incluyó la creación de nuevos espacios de uso público, como varias salas de exposiciones y un auditorio, y la colocación de una cubierta de cristal sobre el pasaje de Alarcón. El proyecto permitió recuperar algunos elementos arquitectónicos originales, como las vigas de hierro, los suelos acristalados de las pasarelas que recorren el vestíbulo principal o el tragaluz y los volúmenes de la antigua Sala de Batalla, hoy transformada en Salón del Pleno.

Vicepresidenta Primera: Ana Pulido Benito

La palabra y la “chicha” del chiste

_20220406_100551

La palabra y la “chicha” del chiste

La quinta acepción del DRAE habla de cómo en Perú con el término ‘chicha’ se refieren a toda actividad informal de mal gusto y baja calidad y entre sus sinónimos encontramos: ‘carne’, ‘gordura’ y ‘músculo’; de ahí, un paso al empleo que hacemos de este lado del océano de dicho vocablo: lo mollar, matérico, el meollo, la enjundia, vamos.

Analizo la chicha del chiste verbal, facilón por cierto, de Chris Rock: ¿antiguo amante de la esposa de Will Smith? ¿lector de la gracieta de guionistas salseros en la cue? ¿confianzudo con la supuesta doble de la teniente O’Neill?

A gustos, los colores…aunque el negro dicen que es la ausencia del color: no lo tengo yo tan claro… (estoy burlona hoy con la cromaticidad).

Sigamos con la disección entomológica de la noticia “oscariana”: pobres de aquellos premiados, han pasado sin pena ni gloria en esta edición porque dos macarras de barrio se las veían en una cancha de basket, “a ver quién la tiene más larga” (sí, licencia lingüística propia de los dos “jugadores”).

La palabra ‘chiste’ significa “ocurrencia breve con un doble sentido, burla con la intención de hacer reír”. Claro que hay que acertar a quién provoca el rictus de la sonrisa, la carcajada sonora o el fruncimiento del ceño.

A LAS, o mejor, a QUIENES hemos lucido calvorota (en más de una ocasión) por necesidad, ¿cuánta gracia (nos) ha provocado la ocurrencia? A mí, mucha, la verdad. Me aseguraban que estaba muy guapa pelona. En fin…es lo que había. Y tenía que pasar por ese ¿trance?

No hay como enarbolar galanura. Poca tuvo la ofendida: era ella la que debía haber propinado un castañazo a su espadachín trasnochado, y al supuesto “ex” hacerle la peineta.

Y por supuesto… ¡a lucir alopecia!

Pilar Úcar