Palabras de medicina…china

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Palabras de medicina…china

Por Pilar Úcar

Qi (pronunciado ‘chi’)…es lo que fluye cuando nos acercamos a los conceptos básicos y a la esencia de la medicina tradicional china. Ese país tan remoto o no, tan milenario, indiscutiblemente, y sobre todo tan presente.

No hay como incorporar nueva terminología a nuevas realidades, al margen de creencias e ideologías.

El enriquecimiento del idioma siempre resulta favorable para la evolución del ser humano, para su interacción social, sea esta real o ficticia, fantasiosa o metaversiana: implica transformaciones y distintas formas de estar en el mundo y, por supuesto, de verlo. Entender nuestro “universo”, eso es otra cosa, aunque la palabra ayuda, las desconocidas y las agregadas.

Me planteo si denominar a estos términos de la medicina tradicional china, “chinismos” por lo de galicismos, anglicismos…o sin más, extranjerismos, cada vez más comunes en las conversaciones, foros, congresos… actuales.

Entramos en su lenguaje específico y matérico: “yin y yang”, “moxar”, “shen”… vocablos de tintes casi poéticos, algo esotéricos que se abren a los occidentales para “matar al dragón”,   por ejemplo. Y por supuesto, energía propia y ajena. Experimentar sensaciones y detectar signos. Observar y estar atentos. Síntomas y órganos, conexiones, sol, noche y luna, día, frío y calor, aire y fuego, agua que desciende y mira al norte, introspección, opuestos y complementarios, control y miedo.

Ya tenemos todos los ingredientes para crear un poema, un informe, una crítica o expresar nuestra opinión. Desde la armonía y el equilibrio, calma y respirar. Meditar, mirarnos y atisbar el espejo del alma…hemos compuesto un diálogo, un microrrelato. Pulmón y bazo, riñón y estómago, calor, madera, metal y tierra.

Y ahora, …sin duda, a seguir atesorando nuevas palabras, formas de ser y de estar.

Una gran mañana sabatina junto a Julia, Geli, Rosa, Elena, Sol…Gracias, querida Ana, profesional de la medicina tradicional china.

DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

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Directora Pilar Úcar Ventura

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La palabra y el txikiteo

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La palabra y el txikiteo

Por Pilar Úcar

Brusco el acento, abrupta la entonación y la línea melódica entrecortada…

Yo, que provengo del norte, del más próximo a Aragón, de pagos forales en concreto, no soy consciente de mi interactuación lingüística, y de manera impenitente me recuerdan en otras latitudes de la península ibérica que al hablar, parece que insulto a Dios.

Claro, que los aborígenes navarros insisten en que al volver de la capital, se me escapa la nasalidad tan cayetana y pija de Madrid.

Cuestión de coordenadas espaciales, será. Ahí andamos los que trajinamos del norte al sur -más bien al centro- intentando acoplar verbo y tono.

Entre txikitos, cacharro, potes, chatos, zuritos…anda el bebercio norteño, toda una familia léxica muy del lugar que el paisanaje invita al visitante a compartir, llueva o truene, haga sol o refresque, sin incomodidad climatológica, puntuales a la cita antes de comer y de cenar.

Aunque dichos términos simulen sinónimos y configuren un grupo de parentesco bien avenido, en la práctica no responden a similares realidades y todos ofrecen su particular matiz y su singularidad: se trata de la riqueza de nuestro lenguaje, el constatar que significante y significado se ahorman rectamente.

Todo ello contribuye al aumento de un vocabulario que el usuario debe conocer si no quiere incurrir en distorsiones comunicativas, por eso lo la importante de atesorar palabras, vocablos que ensanchan la mente y permiten trascender fronteras culturales y culinarias, en este caso.

Siempre animo a mis estudiantes a practicar una costumbre quizá ruda y descortés: pegar la oreja allá donde fueren y mimetizarse con el paisaje y los habitantes, camuflarse a través del idioma e identificarse con lo nuevo y lo distinto como si de la epidermis camaleónica se tratara.

En cualquier caso, lo que siempre funciona es la expresión del brindis…

DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

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Directora Pilar Úcar Ventura

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Breve apunte, educación y orden social de Russell

libertad y educación Imagen de Goran Horvat en Pixabay

Breve apunte, educación y orden social de Russell

Por Rosa Amor

En su libro La educación y el orden social, publicado en 1932, Russell volvió a tratar este tema central de cómo sería la nueva educación[1].

Critica la doctrina de no intervención de algunas escuelas modernas: el riesgo es el problema que encontró en Bacon’s Hill: la tiranía de los grandes sobre los pequeños, de modo que «la libertad que se supone que es la consigna de la escuela sólo existirá para una aristocracia de los físicamente fuertes» (p, 96). Paradójicamente, esto conduce a los mismos efectos perversos que la educación restrictiva de las escuelas públicas que, para formar a los futuros dirigentes del Imperio Británico, dejaban que los grandes impusieran su ley a los pequeños, como luego la impondrían a los pueblos colonizados.[2]

La nueva educación,[3] dice Russell, se basa en la idea de que el único propósito de la educación es eliminar las influencias que impiden el desarrollo de la personalidad del niño. Esta teoría «contiene muchos elementos de verdad y es ampliamente válida» (p, 43), más que las que dan como únicos objetivos de la educación la inculcación de una moral rígida. Pero no contiene «toda la verdad» (p, 30). La cuestión de la libertad en la educación se plantea del mismo modo que en otros ámbitos: «no más que el laissez-faire en economía, el laissez-faire es la última palabra en educación» (W, 32). Defender la mayor libertad posible en la educación «es una causa muy fuerte» (p, 32) para evitar los conflictos con el adulto que dan lugar al odio en el niño, un sentimiento deletéreo; y también para aliviar la coacción que destruye «la originalidad y los intereses intelectuales» (p, 33). Pero la libertad no puede ser «un principio absoluto» (p, 34). Porque una cierta disciplina es necesaria para que el niño adquiera una «capacidad coherente de autodirección» (p, 39). Sin embargo, el niño debe poder creer que los adultos que le guían son benévolos y «se preocupan por su bien» (p, 40). Debe evitarse el condicionamiento conductista mediante premios y castigos: como nos mostró Freud, «es peligroso producir un comportamiento social correcto por medios que dejen intactas las emociones antisociales», ya que éstas serán reprimidas y reaparecerán en la vida adulta como crueldad o tiranía.

Debe evitarse el resentimiento que proviene de la frustración o de las excesivas demandas de afecto y respeto por parte de los adultos. Por ejemplo, el niño debe poder llamar idiota al adulto, si eso es lo que piensa; si no puede expresarlo, pensará aún peor del adulto. El niño necesita que se le proporcione un entorno emocional que facilite la expresión de las emociones deseables y haga escasas las indeseables. Partiendo de las ideas que ya había desarrollado en su primer libro, sostiene que cuanto más joven es el niño, más necesita la seguridad de la benevolencia del adulto y una vida regulada por la «rutina» (p, 39); por el contrario, cuanto más crece, mayor es su necesidad de libertad. La educación se compone de este delicado y progresivo equilibrio entre seguridad y libertad.

[1] Además de Libres enfants de Summerhill, los textos de Neill se publicaron en francés bajo el título La liberté, pas l’anarchie, París, Payot, 1970.

[2] B. Russell, Autobiographie, t. II, p. 179-180.

[3] B. Russell, Education and the social order, Londres, George Allen and Unwin, 1932.

DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN DE ARCO

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Directora: Rosa Amor del Olmo

La palabra… –ismos e –istas: cuestión de sufijos

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La palabra… –ismos e –istas: cuestión de sufijos

Por Pilar Úcar

La realidad, tozuda, se muestra imparable y el lenguaje se acomoda a ella como puede: casi va echando las tripas, soltando el bofe para alcanzarla.

La lengua es un órgano vivo; me la imagino como uno de esos monstruos telemáticos o articulados que crecen acoplando piezas, mientras aumenta de fuerza y tamaño. Tal, nuestro idioma: se esponja, se expande y en pocas ocasiones se contrae; ahí tenemos los arabismos, anglicismos, galicismos…que lo han configurado y lo siguen haciendo. Resulta interesante la creación de nuevos términos a partir de sufijos propios y raíces foráneas. El caso de visagismo y quien lo practica profesionalmente, visagista, sin aceptación hasta a actualidad por la RAE. Hay que saber un poco de francés para percatarse del neologismo; parece que su artífice fue Claude Juillard y de ahí a -la masterclass y al total look, un milímetro. Hay que ponerse las pilas en esto de los extranjerismos, pues nuestra lengua padece una inflación de oquedades léxicas y hemos de acudir al auxilio de otras primas o ajenas, para ofensa y oprobio de los más puristas.

Defensora de lo genuino, de lo nuestro identitario, sigo dándole vueltas a la importación terminológica, una especie de impostura que caracteriza nuestra sociedad. Y lo peor o lo mejor es que nos instan a ponernos al día o corremos el peligro, por ejemplo, de perder la oportunidad de que alguien se encargue de realzar las cualidades naturales de nuestro rostro a través del corte de pelo, tinte, peinado y maquillaje.

Poco tiene que ver aquel “brujo” aldeano que con solo echar un ojo al tuyo, adivinaba más allá de la córnea y la retina los malos humores del cuerpo, con los especialistas en visage, visagistas. Todo un sufijo con glamur y mucho futuro.

DEPARTAMENTO DE FILOLOGÍA Y LENGUA ESPAÑOLA

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Directora Pilar Úcar Ventura

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El teatro en la palestra de la educación

NIÑA EN TEATRO Imagen de Nicolás en Pixabay

El teatro en la palestra de la educación

Por Rosa Amor

El teatro en la escuela no solo enseña valores morales y los recursos necesarios para desenvolverse correctamente en sociedad, también es útil en la educación lingüística ya que el juego teatral y las representaciones escénicas protagonizadas por los más pequeños fomenta una correcta dicción y entonación a la vez que ayuda a desarrollar la expresión verbal y corporal de los infantes. De igual manera el teatro ayuda a desarrollar en los jóvenes los elementos necesarios para hablar en público, una actividad cada vez más necesaria en sociedad y a la que pocos saben cómo enfrentarse.

La Organización de Estados Iberoamericanos para la educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) es consciente de la importancia del teatro en las aulas infantiles y juveniles. Como parte de sus proyectos educativos con vistas al futuro, la Organización cuenta con el Proyecto de Teatro y Educación en Iberoamérica (en el que participa España). La inclusión de las artes escénicas como un factor fundamental de la educación responde a una serie de necesidades sociales ya “…que el teatro constituye una de las actividades artísticas más completas del ser humano, como espectáculo y como recurso educativo” (OEI, 2015).

Si bien el teatro debe ser usado como herramienta educativa, no se debe olvidar que el arte dramático es, ante todo, un juego: el juego de ser otro, algo significativo si se analiza la polisemia de la palabra en su versión inglesa (play). Esta característica lúdica, intrínseca de las artes escénicas, ha marcado el espíritu del arte dramático, razón por la cual el factor teatral ha estado presente a lo largo del desarrollo cultural de la humanidad. Si bien, como menciona Cuesta Dueñas (2015, p. 39), el juego implica una pérdida deliberada de tiempo para entregarse al placer, ya sea estético o espiritual, el arte dramático nunca fue ajeno a las aulas educativas, sin duda por la naturaleza humana de inclinarse de manera instintiva a las actividades lúdicas, tan necesarias para la vida humana.

Las instituciones religiosas y universitarias fueron conscientes de las posibilidades pedagógicas del teatro y no tardaron en convertir la naturaleza lúdica, entendida como como una actividad inútil y por lo tanto despreciable, para convertir el arte dramático en una actividad académica. Y no es para menos. El teatro logra exponer los mensajes educativos de una forma más amena y gracias a esa característica de entretención consigue calar profundamente en la mente tanto del pueblo inculto como en niños y niñas.

En la actualidad el teatro se ha convertido en un factor fundamental en la educación tanto de niños y niñas como de jóvenes, adolecentes o adultos universitarios. El sistema educativo español no es ajeno a este fenómeno y ha logrado convertir la enseñanza teatral en uno de los pilares fundamentales de la educación literaria, desde edades tempranas hasta los últimos años de educación escolar. En el área de lengua y literatura el teatro se convierte en un medio ideal para acercar a los infantes y jóvenes a los textos literarios para despertar en ellos el interés por la lectura a la vez que se desarrolla la atención y las habilidades de interpretación. Por otra parte, las posibilidades didácticas del arte dramático no solo funcionan como herramienta pedagógica a niveles literarios, sino que pueden convertirse también en la mejor actividad escolar para educar a niños y niñas en diferentes áreas del conocimiento, tales como la ética, la historia, expresión oral y corporal, desarrollo personal en sociedad e incluso en asignaturas tan disímiles como conocimiento del medio, geografía o ciencias naturales así como también en la formación personal de cada individuo en particular.

Resulta evidente, entonces, que la característica fundamental del teatro como herramienta educativa reside en el carácter lúdico de éste. Esta naturaleza intrínseca del juego se basa en la imitación, esto significa “jugar a ser otro”. De esta manera se explota la necesidad de divertimento de los más pequeños y, sutilmente, se convierte en un instrumento de formación que aprovecha los códigos de juego de niños y niñas. En este punto es fundamental entender que los seres humanos, desde la más temprana infancia, sienten una inclinación natural por la interpretación. Puede verse, por ejemplo, en los patios de colegios donde los más pequeños basan sus juegos en interpretar bomberos, superhéroes, policías, vaqueros, madres y padres, estrellas musicales o incluso sus personajes de ficción favoritos.

El juego de representar a otro es intrínseco a la infancia, razón por la cual en edades tempranas se hace necesario explotar el teatro como medio educativo. La escuela debe convertirse en el escenario en el cual niños y niñas interpreten e imiten, mientras que el docente debe convertirse en el director de la obra, quien dirige el juego y lo conduzca a la consecución de los objetivos pedagógicos establecidos.

En este punto se debe tener en cuenta un breve esbozo histórico de la realidad pedagógica del teatro en las escuelas españolas. Cutillas Sánchez (2015, p. 16) afirma que la práctica del teatro infantil y juvenil, como herramienta educativa en España, se remonta al siglo XX cuando, en el año 1970, se establece un la ley de educación que promueve el uso de obras artísticas compuestas y dirigidas específicamente a niños, niñas y jóvenes. Esto implica una nueva metodología educativa ya que aborda de manera consiente las necesidades y gustos propios de la infancia y la juventud, hablándole a los alumnos en su propio lenguaje y sobre sus propios deseos y dificultades. Como resulta evidente, este nuevo enfoque metodológico resulta más provechoso para los alumnos y para el docente.

PERCHERO DEL COLE Imagen de Taken en Pixabay

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Rosa Amor es la Directora del Círculo Departamental de Educación de Arco Europeo

La palabra…en la granja de Pepito

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La palabra…en la granja de Pepito

Por Pilar Úcar

A pesar de mi interés por la palabra en su más amplio sentido del concepto, a pesar de mi curiosidad por conocer sus variados matices, distintas acepciones, vericuetos y recovecos, tropiezo de bruces con la familia léxica de ciertos animales…a pesar de lo didáctica que siempre resultó la cantaleta de Pepito…y su granja.

Hablo de granja, pero bien me podría referir a monte, prado, establo, cuadra…es decir, hábitat en el que nacen, crecen y desarrollan su vida la siguiente fauna: lechazo, cabrito, cordero, gorrino, cuto, cochinillo, pastenco… Cuestión de estudio, me dirán, o de observación y aprendizaje, de práctica y experiencia, o tan solo denominación de “origen”, regional y hasta local, tal vez. Realidad y nomenclatura en función de la zona y costumbre.

Los animales de granja (sin entrar en polémicas de tamaño y objetivos de producción), vamos, los domésticos, siempre me han resultado un arcano insondable.

Por más que los estudio, me aprendo el nombre y lo retengo, hay un resorte en mi cerebro que se niega a asumirlos.

Al impartir clases de español para extranjeros, cuando llega la lección “animalaria”, a temblar: que si el marido y la mujer, el hijo y la hija, de pequeños y mayores; toda una riqueza léxica, una variopintez que apabulla a propios y extraños; sobre todo inquieta el hecho de su rentabilidad lingüística, o sea, cuántas veces vamos a usar dicha terminología y en qué situaciones. Cuestión de economía del lenguaje y del bolsillo, seguro.

Yo opto por las imágenes, lo sencillo y lo práctico. Conservo dos o tres vocablos referentes al tema que nos ocupa, y evito el resto; ante un menú y su elección cárnica, me fío del precio, el aspecto, los gustos del lugar y mis apetencias sin causar mayor esfuerzo al acumen.

OBSERVATORIO DE FILOLOGÍAY LENGUA ESPAÑOLA

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Directora del Observatorio de Filología y Lengua Española: Pilar Úcar Ventura

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Las tablets en educación

ARCOEUROPEO Imagen de Gemma Moll en Pixabay (1)

Las tablets en educación

Por Rosa Amor

La categoría más poblada hasta el momento, es la de las apps educativas con una diversidad inmensa que, además, propone una infinidad de planteamientos y propuestas diferentes. Teniendo esto en cuenta resulta imprescindible realizar una selección de apps, un filtro que nos permita elegir las más idóneas para nuestros objetivos.

Dado lo heterogéneo que es el proceso educativo, que puede darse en diferentes contextos y entornos, con grupos variados, objetivos distintos, etc., las apps que nosotros seleccionemos pueden no ser tan útiles para otro docente. Las aplicaciones iTunes App Store, Google Play Store, Windows Store son algunas alternativas que, tal vez, puedan ser más útiles para el neófito.

En general, toda app responde a una serie de características marcadas por: Edad objetivo; en ocasiones, rango de edades para los que la app puede ser útil (por ejemplo, a partir de los 4 años). Temas que trata y que pretende promover; unas veces son más generales („app para el aprendizaje de las matemáticas‟) y otras más específicas („app para aprender a sumar‟). El tipo de app; que a su vez determina tanto el modo de uso como los beneficios finales (no es lo mismo un juego que una app para crear contenido).

Teniendo en cuenta la diversidad que existe en el mundo educativo, resulta imposible generalizar o realizar una selección que pueda satisfacer a todo el mundo. ¿Existen unas apps mejores que otras? La respuesta depende de la óptica con la que se mire: en líneas generales, toda app ha sido diseñada y desarrollada por algún motivo y con alguna finalidad; la clave es si ésta coincide con nuestras expectativas.

A la hora de implantar herramientas de tecnología en el aula es esencial que el encargado de esta labor marque los objetivos que quiere conseguir. Si, por ejemplo, quieres profundizar en el aprendizaje de la música, ritmo y melodía en tu clase de Infantil (3 a 5 años) una gran opción será Loopimal; si por el contrario diriges una actividad extraescolar sobre música y tus alumnos son de edades de Secundaria (12 a 16 años), seguramente prefieras MusiQuest. La primera sirve como introducción a la música a través de divertidos dibujos e ilustraciones, ritmos y melodías, mientras que la segunda es mucho más avanzada, profunda y también más sobria.

Aprovechar las tablets en el proceso educativo y formativo supone un punto y aparte respecto de la educación más tradicional y formal, en todas las edades y para todas las materias. Las herramientas TIC, incluyendo entre ellas las tablets, traen consigo los siguientes aspectos:

  • Dejar de lado papel y lápiz/bolígrafo para interactuar con un dispositivo electrónico, lo cual les aportara un extra de motivación.
  • Aprovechar las posibilidades en cuanto a diseño que muchas apps permiten, como dibujos, elementos u objetos.
  • Automatizar algunas tareas, como la corrección de ejercicios y problemas o los pesados trabajos repetitivos.
  • En ocasiones, pasar de ser consumidores de contenido (por ejemplo, ver canales de YouTube) a ser creadores de contenido (grabando tus propios vídeos).

El salto que la tecnología ha aportado a la educación es inmenso, tanto como para que muchos estén preguntándose si realmente esta evolución es positiva para el proceso educativo. La realidad es que, como en casi todas las cosas, no hay que situarse ni en un extremo ni en otro: ni todo es la tecnología, ni tenemos que apartarla completamente. En el punto medio está el equilibrio.

A día de hoy, la tecnología en educación es un complemento excelente para el proceso educativo en su conjunto. Debemos mezclar las actividades más tradicionales (clases magistrales, ejercicios en papel, exposiciones orales, etc.) con lo que las herramientas TIC nos aportan (ejercicios complementarios y accesorios, aprendizaje online y a medida, creación de contenido multimedia, uso de redes sociales para compartir contenido y debatir, etc.).

Es evidente, también, que el futuro está en la tecnología. Más allá de cómo será la educación del futuro y cómo estará la tecnología involucrada en ella (y mucho me temo que nadie tiene la respuesta para esto), sí podemos asegurar que la inmensa mayoría de los que hoy son nuestros alumnos terminarán trabajando con alguna herramienta de tecnología en sus profesiones, tanto como creadores como, sobre todo, consumidores de tecnología en su día a día laboral. Utilizando las TIC en clase estamos introduciéndoles en un campo que terminarán utilizando con el paso de los años y que está siendo imprescindible para los trabajadores del s. XXI.

OBSERVATORIO DE EDUCACIÓN 

Directora del Observatorio de Educación de Arco Europeo: Rosa Amor del Olmo

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Palabras y expresiones para la ”vuelta al tajo”

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Palabras y expresiones para la ”vuelta al tajo”

Por Pilar Úcar

“¿Qué tal el verano?, ¿dónde estuviste?, “¿has descansado?”

Y así toda una retahíla de saludo va y saludo viene; interrogatorio de tercer grado…casi.

Sin mascarilla y buen gesto, aunque algo cariacontecidos, nos presentamos “en el curro” (curioso término).

“Bien, ¿no?…y ahora, “al andamio”…¡Qué pereza! En fin, voy a ver si vendo alguna escoba…” Reflexionemos un momento: hay que pensar si se necesita responder o no.

De camino al despacho todavía queda algún que otro encuentro posveraniego: minutos previos al quehacer diario, vuelta a la normalidad, hay que trabajar y “que no falte”.

“¡Te veo estupenda! ¡las vacaciones, fenomenal, verdad?! Pues, nada, ánimo y que se te dé bien…”

Si analizamos todas estas expresiones, deducimos que constituyen un auténtico prodigio de estructura superficial, punta del iceberg que hundió el Titánic, es decir, muestra y realidad físicas de una estructura profunda, abstracta, más elaborada y compleja; emergen pocas palabras, frases simples, ausencia de verbos, circunstanciales a tutiplén y registro idiomático vulgarote, muy manido y coloquial en modo familiar, sin cambiar el chip lingüístico todavía, que andamos con la resaca del “veranito”.

Se trata de un discurso social que nos espera en la esquina de nuestros lugares de trabajo y hace falta templanza y aguante dialéctico para no mandar a esparragar al “interrogador”.

Ahora bien, me preguntarán: “pero, ¿qué quieres que te digan?” Cierto. Como filóloga me encuentro en la tesitura de darle una vuelta a este tipo de fórmulas lingüísticas que poco expresan: rutinas conversacionales que favorecen la interactuación humana ante el regreso a la labor. De aflorar todo el contenido hundido o soterrado, necesitaríamos mucho más tiempo, calma y hasta otras vacaciones para culminar lo que se define como eficacia y garantía del acto comunicativo: descifrar y descodificar el mensaje; una tarea realmente ardua.

OBSERVATORIO DE FILOLOGÍAY LENGUA ESPAÑOLA

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Directora del Observatorio de Filología y Lengua Española: Pilar Úcar Ventura

 

Esa palabra…¡¡vacaciones!!

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Esa palabra…¡¡vacaciones!!

Por Pilar Úcar

A modo de guías turísticas, subimos y bajamos fotos de nuestras vacaciones: trajín en las redes que echan humo y están que arden no solo por la canícula sino por el postureo gráfico y lingüístico: al lado de la sonrisa, el nombre del bistrot donde nos vamos a endilgar el plato típico de la zona; junto al edificio longevo, el nombre de la localidad que lo señorea; cerca de la carretera, el cartel anunciador del alojamiento.

Sin olvidar el waze, por supuesto, ¡¡qué sería de nosotros sin esa aplicación!!

Me acuerdo de la guía Michelin, y de la trotamundos: redacción sintética, proporcionada y justa; papel y páginas que con el paso del tiempo atesoraban dobleces, manchurrones y subrayados…Nos hemos convertido en autores de nuestras propias guías turísticas para escarnio del bien escribir: ¡qué hartura! Contemplar las vacaciones de todos y cada uno con sus leyendas a pie de foto. Aburrimiento mortal: no se cuida el estilo ni el registro idiomático: poca sensatez lingüística mucho de incoherencia léxica. Todo son imperativos, simples frases enunciativas que poco o nada describen; momentos terapéuticos para que el otro, el receptor, sienta un pellizco en el estómago y piense aunque sea levemente que algo se está perdiendo en este carrusel vacacional.

Se desgastan verbos: “aprovecha, disfruta…” o expresiones: “que lo bueno se acaba, que la vida son dos días…”, adjetivos sublimes: “espectacular, baratísimo…”

Vaya estrés. El emisor de este nuevo formato de guías turísticas sobresale por el melodramatismo, la sobreactuación, el énfasis hiperbólico…se queda sin idioma, sin palabras, y acude a lo no verbal: lamentable.

Significante y significado se avienen mal durante las vacaciones. Al final, concluimos: “gracias por compartir” y pasamos a otra cosa mariposa, sin codificar y principalmente sin descodificar. Rutinas de la conversación: “nos vemos”, “te cuento”… cláusulas de cierre y punto.

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OBSERVATORIO DE FILOLOGÍAY LENGUA ESPAÑOLA

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Directora del Observatorio de Filología y Lengua Española: Pilar Úcar Ventura

 

Poca palabra en aquel abrazo de ese baile: El arrebato de Lol V. Stein

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Poca palabra en aquel abrazo de ese baile: El arrebato de Lol V. Stein

Por Pilar Úcar

El baile y Lol:

Hablar de arrebato conduce al imaginario colectivo del desbarre y desbarajuste, de la asimetría, de una arritmia insospechada.

Ser una persona arrebatada nos aproxima a una suerte de misticismo fuera de contexto, algo extemporáneo y Marguerite Duras sabía de lo que escribía.

Convirtió a Lol más que en personaje en persona, con visos de arrebato contenido: quizá la extraña locura de su heroína arrancó de uno de esos bailongos tan populares, tan selectos y elitistas también, tan de la época.

Las salas de baile han sido testigos de encuentros “arrebatados”: Zelda y Scott Fitzgerald sellaron su apasionamiento mutuo en un club social de baile en Montgomery en Alabama, por ejemplo.

La vida de Lol V. Stein fue un arrebato: la venda de escayola que cubre sus ojos se desprende y se cae del guindo en un casino, sofisticado, según los cánones del momento, cuando ante sus ojos, observa y constata el encandilamiento de su prometido hacia otra mujer. La reacción de ella puede adoptar distintas modalidades: darse un punto en la boca y en casa, en privado, espetarle un: “te voy a leer la cartilla”, o sea, montarle un pollo del 7, la marimorena…: “pero, ¿tú qué te has creído?”, “hasta aquí hemos llegado, borrón y cuenta nueva, a otra cosa mariposa”.

Muchos afirmarán que actuar como si con una no fuera la cosa es mantener el tipo y la templanza, otros preferirán la gresca in situ y en caliente, que luego ya sabemos que el runrún y rumiar desafectos y decepciones pasan factura.

Pero Lol aguantó el tirón, impávida, casi inerme y sin mover la pestaña, mostró “dignidad femenina”: poca palabra.

Aquí no pasa nada, como Bernarda Alba: silencio y a seguir viviendo.

… Tout à coup, nos transportamos a ese baile, ese maldito baile. Irene Némirovsky también sabe mucho de danzas, y Rosa Montero. Eso de bailar tiene lo suyo; da igual que se trata de un baile de salón o de una discoteca popera, un guateque de los setenta o un garito de reguetón.

El baile provoca y desinhibe, anima y desilusiona… en cualquier caso, el baile es un conglomerado cuya argamasa es el arrebato, porque… el baile, arrebata. Que se lo digan por ejemplo a Tatiana Tibuleac, la gran escritora moldava que asegura no saber escribir de amor o a la poeta uruguaya Delmira Agustini, tan arrebatada como dulce, quien ejemplifica el amor loco en su más puro significado.

El grito arrebatado:

…. Matrimonio, hijos y familia. Todo en orden aparentemente en las nuevas coordenadas vitales de Lol. Pero la sombra de aquella postración acecha y ese rompecabezas pretérito es una herida que supura, una puerta mal cerrada por cuya rendija se atisba el drama.

Y como si de un tejido patchtwork o las teselas diseminadas de un kintsugi, ya va siendo hora de pegar piezas erráticas, de reconstruir el molde que con tanto afán Lol escondió en el fondo de sus entretelas: por mucho que se hunda la capa freática, al final, el magma revienta. Ella lo sabe y ese “arrebato soterrado” se transforma en un rapto súbito que si no te lleva al otro barrio, se esconde bajo siete llaves, pero siempre palpita ahí… latente…un rescoldo incandescente que no termina de apagarse.

La mano de la escritora, cual demiurgo, enseñorea el alma traspuesta de la protagonista, los colores blancos y azules se difuminan…

En un duermevela de ensoñaciones maternofiliales, Marguerite Duras permite entrever su persona: en su vida cabe de todo como en sus libros, la escritura como terapia dentro del movimiento nouveau roman con su estilo tan personalísimo. Su forma de redacción es visual y fracturada, un espejo hecho añicos en el que el lector atisba fragmentos de vida propios y ajenos. La coherencia argumental y léxica en perfecta imbricación.

Resulta curioso el hilo de la narración, un subterfugio inteligente en el que se escuda y bajo el que se pertrecha la autora que cree entender la epidermis de Lol y habla y cuenta por ella, sin ser consciente de que el dolor por el abandono solo el sujeto abandonado lo sufre.

La vida, al fin y al cabo:

Más allá de la personalidad errática de Lol, el arrebato, el grito desgarrador es su salvación, cierra pasión y deseo. A partir de ese momento, el resto será un sucedáneo vital, un dejarse vivir y estar. De ahí a la locura, pocos centímetros. Una más en la larga historia de mujeres reales y ficticias a las que les han hecho luz de gas, invisibilizándolas y anulándolas.

El discurso narrativo, pasional y arrebatado se amolda perfectamente a las hechuras de la personalidad elegida por Marguerite Duras para Lol: intertextualidad auténtica y sincera. Por más que pregunte e inquiera, no llega la respuesta y eso es un sinvivir atávico que la parte en dos. No hay pegamento que arregle su desaguisado íntimo e intransferible: ante ella se abre un vacío abisal, misterioso e infranqueable.

OBSERVATORIO DE FILOLOGÍAY LENGUA ESPAÑOLA

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Directora del Observatorio de Filología y Lengua Española: Pilar Úcar Ventura